Cuando el río suena… agua lleva.
Sí, estimados ciberlectores, en esta columna ya lo habíamos advertido desde hace mucho tiempo: la única forma que tenía Andrés Manuel López Obrador de llegar a la Presidencia, después de dos derrotas consecutivas, era pactando con los malos.
Hoy, los recientes escándalos que involucran a políticos morenistas vinculados con grupos delictivos son prueba del nivel de descomposición y del presunto cogobierno que existe entre mafias, operadores criminales y estructuras de poder en distintas regiones del país.
Durante campaña, el “cabecita de algodón” prometió que desde el primer día de su gobierno los delincuentes cambiarían las armas por tractores y se convertirían en “gente de bien”. Así nació la estrategia de “abrazos, no balazos”, vendida como el gran cambio de paradigma en materia de seguridad.
Pero los señalamientos provenientes desde Estados Unidos contra personajes cercanos a Morena no solamente continúan: cada vez escalan más y parecen ir completamente en serio.
Mientras tanto, Morena hace hasta lo imposible por sostener la narrativa de que aquí no pasa nada y de que siguen siendo “la esperanza de México”. Sin embargo, el pueblito noble y sabio ya observa con sus propios ojos cómo muchos de los que prometieron defender al pueblo terminaron haciendo exactamente lo mismo que criticaban: mentir, robar y saquear.
La corrupción es otro de los enormes lastres que arrastra la llamada Cuarta Transformación. Y entre las patas también se llevaron a las Fuerzas Armadas, seducidas por el sonido de las monedas y convertidas en constructoras improvisadas de obras faraónicas que poco a poco comienzan a exhibir fallas, sobrecostos y cuestionamientos.
En Oaxaca, por ejemplo, el Tren Interoceánico fue noticia internacional a finales del año pasado por denuncias relacionadas con materiales presuntamente deficientes y durmientes en malas condiciones. Un proyecto multimillonario donde, casualmente, los únicos que siempre terminan ganando son los mismos funcionarios y contratistas cercanos al poder.
Mientras tanto, la delincuencia organizada en Oaxaca presume públicamente supuestos nexos con funcionarios locales y representantes populares. Morena, Morena y más Morena.
Y la oposición tampoco puede darse golpes de pecho. Porque muchos de los que hoy fingen indignarse son los mismos que durante años se despacharon con la cuchara grande y ahora, bajo otros colores y otras siglas, terminaron reciclados como aliados de la nueva mafia guinda.
O no…

¡Estimado ciberlector! Nuestra reportera ruletera que ya conoce más rutas que Google Maps y más mañas que oficial de tránsito en quincena, nos informa una más de las andanzas de la Cuarta Transformación. Resulta y resalta que, después de que la semana pasada ventilamos los abusos de los taxistas con las tarifas, los cobros “creativos” y la absoluta ausencia de supervisión de la Secretaría de Movilidad del Estado de Oaxaca (SEMOVI), ahora viene la segunda temporada de la llamada “modernización del transporte”.
Y es que el gobernador Salomón Jara Cruz anunció muy contento que ahora sí la titular de SEMOVI, Yesenia Nolasco Ramírez, presentará la famosa aplicación para taxis estilo Uber que llevan prometiendo más tiempo que la conclusión de una obra pública federal. El detalle es que, según los rumores que ya corre como pólvora entre ruleteros y oficinas gubernamentales, de las tres aplicaciones finalistas… ¡una pertenece a los mismos taxistas!
Sí, leyó usted bien, estimado ciberlector. Los mismos que hoy cobran tarifas como si transportaran turistas en limusina blindada ahora podrían operar también la aplicación que supuestamente iba a regularlos. O sea: juez y parte. El sueño húmedo del monopolio tropicalizado.
Porque en la oscuridad del algoritmo cabe de todo: tarifas dinámicas “a discreción”, rutas acomodadas, castigos silenciosos, cobros indebidos, manipulación de viajes y quién sabe cuántas travesuras más. Lo que nos venden como modernización podría terminar siendo simplemente el abuso… pero ahora digitalizado y con interfaz bonita.
De ser así, pasaríamos de Guatemala a Guatepeor. Antes, el ciudadano al menos discutía el tarifazo de frente con el taxista; ahora, el sablazo podría venir cortesía del algoritmo mágico, mientras la SEMOVI observa desde la banca como mero espectador ornamental. Y la secretaria, nos dicen las malas lenguas, corre el riesgo de terminar convertida en simple florero institucional: mucha foto, mucho anuncio, mucho PowerPoint… pero cero control real sobre los dueños del volante.
Porque aquí el problema nunca ha sido la falta de aplicaciones. El problema es que nadie quiere tocar los intereses del negocio ruletero. Y cuando el regulado diseña su propia regulación… el usuario termina pagando el viaje, el abuso y hasta los datos móviles.
Pronto se verá si la SEMOVI y el gobierno primaveral terminan entregándole la aplicación a los mismos taxistas o si, por fin, se fajan los pantalones y deciden hacer algo en serio por el pueblito noble y sabio. Porque una cosa es modernizar el transporte… y otra muy distinta es oficializar el desorden con WiFi y botón de pánico.
Al tiempo, estimado ciberlector.
Estimado ciberlector, tal como se los contamos oportunamente desde nuestra cuenta oficial de X, la famosa “bikini-fiesta VIP” del titular de la Defensoría Pública del Estado terminó convirtiéndose en el ridículo burocrático de la semana.
Y es que nuestra reportera universitaria (esa que detecta pachangas godínez antes que Recursos Humanos) nos informa que, de pura casualidad, la exclusivísima fiestecita de Marcelo Merino terminó cancelándose misteriosamente después de que el escándalo reventara en redes sociales.
Sí, estimado ciberlector.
Al muchachito de los 33 añotes, que ya se sentía influencer institucional y galán del jardín primaveral, no le quedó de otra más que meter reversa cuando vio que la invitación privada ya andaba circulando por todos lados.
Porque la cosa no era cualquier convivio inocente.
No, no, no.
Aquí ya estaba todo listo para la famosa “bikini chupifiesta VIP”: alberca privada, ambiente fifí, invitadas seleccionadas, tragos y toda la cosa. Y por supuesto, la cita no sería en cualquier lugar improvisado, sino en la Quinta “El Trapiche”, allá por los rumbos de Tlalixtac de Cabrera.

Eso sí… muy curiosamente la convocatoria arrancaba desde la una de la tarde en pleno horario laboral. Porque claro, para algunos funcionarios públicos la austeridad republicana aplica… excepto cuando hay pachanga.
Y cuentan desde dentro de la propia dependencia que Marcelo Merino andaba verdaderamente desencajado después de verse exhibido públicamente, porque según los chismosos institucionales ya había gastado buena lana para su exclusivísimo festejo.
Aunque tampoco descartamos, estimado ciberlector, que con alguna trequiñuela la fiesta terminara reprogramándose discretamente para otro día más escondidito. Ya sabe usted que cuando hay presupuesto, alcohol y urgencia hormonal… siempre aparece un plan B.
Por eso ya tenemos trabajando a toda la unidad de inteligencia del Lavadero Político: nuestra reportera Come Cuando Hay, la Police Woman, la reportera del amor y hasta la patrulla espiritual, que ya anda buscando aplicarle el famoso “Salmo 109” al muchacho fiestero.
Porque, según cuentan dentro de la Defensoría, el joven funcionario anda viviendo su etapa de galán burocrático gracias a la mini-posición que hoy ocupa. Y decimos mini-posición porque ni siquiera es secretario o alto mando estatal; apenas es directorcito… pero ya se siente protagonista de House of Cards versión Oaxaca.
Y es que el hombrecito presume por todos lados que tiene “gran futuro político”, que será diputado y que prácticamente el gobernador ya le prometió el siguiente huesito. (Risas grabadas).
Lo verdaderamente delicado no es solamente la fiesta.
Lo verdaderamente grave es el doble discurso.
Porque mientras el personal de la Defensoría Pública carga expedientes eternos, ciudadanos desesperados y jornadas larguísimas, el titularcito anda más preocupado organizando pachangas VIP y jugando al Romeo institucional que resolviendo el rezago jurídico de cientos de personas que sí necesitan defensa legal.
Y para muestra, ahí están las imágenes donde trabajadores fueron prácticamente obligados a salir fuera de horario laboral a repartir café, agua, viandas y apoyo logístico a movilizaciones del MULT, utilizando recursos institucionales y en condiciones nada dignas.
Ahí sí no hay límites laborales. Ahí sí no importa desgastar al personal. Ahí sí el horario se extiende mágicamente.
Pero para sacar adelante expedientes o mejorar condiciones dentro de la dependencia… ahí sí todo camina a vuelta de rueda.
Y mientras tanto, los ciudadanos que no tienen dinero para pagar abogados particulares siguen atorados durante años entre trámites, audiencias aplazadas y expedientes empolvados.
Claro… pues si la cabeza anda más entretenida en los amoríos, las selfies, las albercas y los “encerrones sentimentales” dentro de oficina, el resultado termina siendo exactamente el que hoy vemos.
Porque varios dentro de la propia Defensoría aseguran que el muchachito casi ni se aparece por la dependencia. Y cuando llega, dicen las malas lenguas, suele encerrarse durante horas en reuniones demasiado “afectivas”, mientras algunos trabajadores ya ni saben si están en oficina pública o en casting de reality romántico.
Eso sí, cuentan las voces internas que para ciertas acompañantes el ambiente necesita ayudita etílica y hasta “embellecedores espirituosos” para aguantar la experiencia burocrático-sentimental completa.
Y por si algo faltara, aseguran que al joven funcionario ya también le agarró gusto aparecer en presunto estado inconveniente en más de una ocasión, sintiéndose prácticamente dueño de una beca dorada interminable donde todo se le permite y nada se le cuestiona.
Pero bueno… que tampoco se enoje tanto el muchachito.
Aquí solamente estamos contando lo que ya todo mundo comenta en corto dentro del jardín primaveral.
Ahora la gran pregunta es:
¿Hasta cuándo el gobierno primaveral seguirá tolerando este tipo de espectáculos dentro de sus propias filas?
Porque mientras unos funcionarios sí trabajan y cargan la dependencia sobre los hombros… otros parecen más preocupados por organizar realities sentimentales con cargo indirecto al erario.
Seguiremos informando, estimado ciberlector.
Porque en este lavadero apenas estamos enjabonando… y todavía falta tallar bastante mugre.
Nuestra reportera Aqua Girl (esa que ya nada más escucha “SOAPA” y le da gastritis hidráulica), nos informa que hace apenas un par de semanas quien salió “discretamente” por la puerta de atrás fue el ahora ex -encargado del Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado, mejor conocido como SOAPA: el costeño ex priista Jesuhandy Conde Gómez.
Sí, estimado ciberlector, el hombrecito llegó más empoderado que influencer recién verificado, olvidando un pequeño detalle: nunca fue nombrado titular formal, sino apenas encargado de despacho mientras se cocina la nueva reestructura hídrica del gobierno primaveral.
Porque recordemos que el gobernador Salomón Jara ya había adelantado desde hace meses que el tema del agua pasaría a una nueva etapa institucional mediante la creación de la Secretaría del Agua y la consolidación de organismos como Agua Bienestar. Es decir: SOAPA ya estaba prácticamente en proceso de transición administrativa… pero parece que Jesuhandy entendió otra cosa y se sintió virrey del vital líquido.
Y ahí empezó el problema. Cuentan las tuberías viperinas que desde el primer momento le dejaron clarísimo que quien realmente llevaría la batuta política y operativa del nuevo esquema hídrico sería Neftalí Amigdael López Hernández, el responsable de la Comisión Estatal del Agua para el Bienestar. Pero al costeño aquello le valió más que fuga de drenaje en temporada de lluvias.
Porque lejos de coordinarse, empezó a operar por cuenta propia. Primero comenzó la limpia interna. Corrió gente, movió personal y hasta mandó por un tubo a integrantes del área de comunicación para imponer a personajes cercanos… incluyendo, dicen, a su propio hermano, quien según los malpensados no sabe ni escribir su nombre.
Pero lo verdaderamente delicado vino después. Jesuhandy empezó a reunirse con presidentes municipales, operadores políticos y autoridades sin autorización superior, haciendo acuerdos, ofreciendo gestiones y tomándose fotos como si ya trajera la bendición definitiva del nuevo régimen hidráulico.
El problema fue que nadie arriba estaba enterado. Cuando empezaron a preguntar por qué andaba tan acelerado firmando compromisos y moviendo piezas como si fuera secretario de Estado, el costeño aseguró que él tenía luz verde directa del gobernador y que podía “hacer y deshacer” porque era el titular.
Nomás que alguien cometió el error de corroborarlo. ¡Y sopas!
Porque cuando revisaron si realmente existía semejante autorización, descubrieron que aquello era una mentira, como todas aquellas que su amiga Saymi dice.
Estimado ciberlector, el resultado fue un frenón hidráulico inmediato.
Así que, sin mucho escándalo público, pero con bastante incomodidad interna, le aplicaron el clásico “gracias por participar”, le quitaron el timón y prácticamente lo retacharon rumbo a la Costa antes de que siguiera repartiendo acuerdos como si estuviera inaugurando temporada de pipas electorales.
Y es que en la Primavera Oaxaqueña podrán tolerar muchas cosas… menos que alguien se maree tan rápido en un ladrillo administrativo.
Porque una cosa es ser encargado de despacho… y otra muy distinta sentirse dueño de toda la red hidráulica del estado.
Lo más revelador, estimado ciberlector, es que este episodio exhibe otra vez uno de los grandes males de la política oaxaqueña: funcionarios que llegan pensando primero en construir poder personal antes que resolver el desastre del agua potable en Oaxaca.
Mientras colonias siguen padeciendo tandeos, fugas, drenajes colapsados y una infraestructura que parece salida de museo arqueológico, algunos personajes ven las dependencias como plataforma política, agencia de colocaciones familiares o trampolín para negociar futuros cargos.
Y así, entre egos inflados, guerras internas y funcionarios que duran menos que una pipa en temporada electoral, el agua sigue sin llegar como debería a miles de hogares oaxaqueños.
Porque en Oaxaca, estimado ciberlector, el problema no solo es que falte agua.
El problema es que sobra grilla.
Estimado ciberlector, entre tanto suspirante, tanta encuesta, tanta beca dorada en disputa y tanto político rezándole a San Andrés Manuel del Perpetuo Hueso… hay algo todavía más revelador en todo este merequetengue electoral que en las últimas semanas se ha desatado.
Y es que mientras todos hablan de quién quiere brincar al siguiente cargo, prácticamente nadie está hablando de los dirigentes de los partidos.
Sí, leyó bien.

Nadie habla de Alejandro Velasco Armas alias “junior Peluche” como dirigente estatal de Morena. Nadie habla realmente de Pepe T. Estefan Gillessen como cabeza del Verde. Nadie habla de Carmelita Ricárdez en el PRI, ni de Rosario Ramírez Hernández de la Aldea Pitufa. Nadie habla de Alberto Sosa Hernández de las naranjitas podridas. Nadie habla de las dirigencias como actores políticos reales. De Benjamín Robles Montoya del PT, ya mejor ni hablamos.
Y eso, aunque parezca detalle menor, en realidad exhibe una verdad bastante incómoda: los partidos dejaron de construir liderazgo político y hoy sobreviven únicamente a través de las aspiraciones individuales.
Porque si hoy todo el debate público gira alrededor de quién será candidato, quién se colará en la encuesta y quién seguirá pegado al presupuesto, es justamente porque las dirigencias ya no generan narrativa, ni fuerza política, ni identidad partidista.
Hoy los partidos parecen franquicias electorales temporales. Ahí está Morena, por ejemplo. El partido más poderoso del país… pero cuya dirigencia estatal prácticamente pasa desapercibida entre el ruido de los grupos internos y los pleitos personales. Y cuando alguien logra llamar la atención dentro del partido, no es precisamente por construir agenda política, sino porque termina peleándose hasta con su sombra.
Eso explica por qué los llamados Juegos del Hambre morenistas se salieron de control tan rápido.
Porque cuando no hay conducción política real, cada quien empieza a jalar agua para su molino.
Y en el Verde la cosa tampoco pinta mucho mejor. Todo mundo habla de Pepe Estefan como aspirante, operador o futuro candidato, pero muy pocos pueden decir cuál ha sido realmente el proyecto político del partido en Oaxaca. Es decir, el personaje termina pesando más que la institución. Bueno algunos dicen que no serán más de 3 meses, y es que es posible que el miau- miau de los Murat le de la estocada antes de lo acordado. Nada que nos sorprenda.
En el PRI el asunto ya parece tragicomedia. Carmelita de todos los moles, hace conferencias, los abuelitos de este geriátrico fijan posturas, y la mayoría de la gente ni se entera. El priismo oaxaqueño se volvió como esos grupos musicales que siguen de gira cantando éxitos de hace veinte años, aunque el público ya se fue del baile.
Y así podríamos seguir. Porque el verdadero problema no son solamente los aspirantes reciclados.
El verdadero problema es que las dirigencias ya no forman cuadros nuevos, no construyen liderazgos frescos y tampoco logran conectar con la ciudadanía. Por eso terminan dependiendo siempre de los mismos nombres quemados, de los mismos operadores reciclados y de los mismos chapulines que brincan de partido en partido.
La consecuencia es gravísima: la política dejó de tratarse de proyectos colectivos y se convirtió únicamente en una batalla de supervivencia personal. Por eso la caballada anda tan flaca.
Porque los partidos ya no producen liderazgo… producen aspirantes.
Y mientras la ciudadanía espera propuestas, visión y nuevos perfiles, la clase política sigue atrapada en la lógica del “a mí no me dejen fuera de la nómina”.
Así que sí, estimado ciberlector, los Juegos del Hambre ya empezaron… pero lo verdaderamente preocupante es descubrir que nadie parece estar dirigiendo realmente el juego.
No cabe duda, los dirigentes ahora ya solo son títeres…
El 2027 en Oaxaca tendrá en disputa 10 distritos electorales federales, y uno de los que ya anda promoviéndose en la Mixteca es el titular de la SEFADER, mejor conocido en los bajos mundos de la grilla como Víctor López Leyva.

Cuentan las lenguas viperinas que, de la mano del tricolor David Romero, pretenden arrebatarle al PT esa posición que actualmente mantienen gracias a las negociaciones políticas de escritorio, apostándole ahora a la vía “independiente”. Sí, independiente…

Dicen que el “Mr. Tinte” ya comenzó a mover operadores, promesas y estructuras recicladas con la esperanza de construir una candidatura competitiva rumbo al 2027. El problema es que varios de esos estrategas vienen arrastrando más derrotas que victorias y todavía pesan los malos resultados que dejaron en procesos recientes.
El resultado en aquel distrito durante la revocación de mandato fue adverso y Don Cebollón terminó entregando malas cuentas por andar confiando en operadores que acabaron más cerca del resort Tanivet que del triunfo electoral. Jejeje.
Mientras tanto, en el Distrito 02 con cabecera en Teotitlán, varios ya empezaron a sudar frío, porque en la tierra de la tortolita se les podrían atravesar los Siervos de la Nación.
Que comiencen las apuestas.
Estimado ciberlector, la pregunta no es qué le diríamos a Saymi Pineda si la tuviéramos enfrente; la verdadera pregunta es quién fue el genio que creyó que presentarla como “amiga y gran aliada de la transformación” iba a ayudarle. Porque cuando una funcionaria carga señalamientos por despilfarro, viajes, adornos millonarios y eventos inflados, abrirle micrófono al pueblo no es estrategia: es ponerle el recibo en la mano.

¿Aliada de la transformación? Habría que preguntarle de cuál: de la transformación de 44 mil 700 metros de plástico picado en 3 millones 285 mil pesos, gasto reconocido para adornar el Centro Histórico durante la Guelaguetza; o de los más de 10 millones señalados en regalos y decoraciones bajo un gobierno que presume austeridad.
También habría que preguntarle por qué una diputada del PT pidió públicamente su remoción acusándola de despilfarro de recursos, porque cuando las críticas ya no vienen solo de redes sino desde el Congreso, la cosa deja de ser “grilla” y empieza a oler a factura política.
Y ya entrados en confianza, alguien podría decirle: “Secretaria, ¿el turismo creció o solo crecieron los montajes, los adornitos, los viajes y las facturas?”. Porque en redes también se le ha señalado por supuestos gastos de 2.6 millones de pesos en viajes al extranjero y por recorridos pagados con recursos públicos; señalamientos que, aunque circulan como denuncia pública, explican por qué la imagen de “cercanía” no termina de cuajar.
La cereza del pastel fue aquella tundida nacional cuando se viralizó que trabajadores de la dependencia la felicitaron por su cumpleaños y hasta la perfilaron como “próxima gobernadora”; episodio que retomaron medios nacionales para burlarse de una campaña de culto a la personalidad que terminó saliéndole peor que promoción de catálogo Avon edición primavera.
Y claro, estimado ciberlector, las redes sociales no perdonan. Porque mientras algunos intentan venderla como la nueva gran figura de la transformación, otros ya hasta le preparan slogan alternativo:
“Transformando el PT… el resort Tanivet te da la bienvenida, Saymi”. Así de duro anda el ánimo digital.
Y es que cuando una funcionaria acumula tantos cuestionamientos, el humor negro aparece rapidito. Por eso también comenzaron a multiplicarse comentarios como: “que regrese lo hurtado al pueblito noble y sabio”, frase que refleja el enorme desgaste que arrastra su imagen pública pese a toda la operación mediática para venderla como cercana, fresca y “del pueblo”.
Entonces, estimado ciberlector, si la pregunta es “¿qué le dirías?”, la respuesta sería sencilla: que menos campaña de catálogo Fuller, menos poses de ejecutiva Jafra, menos trends de TikTok y más cuentas claras. Porque ni el outfit, ni el filtro, ni la pose de “amiga del pueblo” borran una pregunta elemental: ¿dónde quedó el dinero del pueblito noble y sabio?
Y ojo: quizá sus propios “amigos” son sus peores enemigos. Porque con esa dinámica no la acercaron a la gente; le pusieron enfrente todos los reclamos que trae cargando.
Estimado ciberlector, nuestra reportera colegiala y triqui esa que ya se sabe de memoria hasta los horarios de los EMSaD y que desayuna café de cooperativa con pan duro de reunión sindical, nos pasó un dato interesante desde la Mixteca: mientras varios funcionarios nomás andan inaugurando lonas, subiendo selfies y cazando reflectores, hay otros que entendieron que la política territorial todavía sirve… aunque implique tragarse kilómetros de carretera, curvas eternas y polvo mixteco.
Y es que Sergio López Sánchez, director general del CECyTEO, trae semanas metido en gira permanente recorriendo planteles, EMSaD, municipios y eventos comunitarios. Lo mismo aparece en San Miguel el Grande con miles de personas en un acto multitudinario junto al gobernador Salomón Jara, que en Peñasco, Itundujia, Chichicápam o Valle de Oaxaca firmando convenios, escuchando estudiantes y haciendo algo que hoy parece especie en peligro de extinción dentro del gobierno: presencia constante en territorio.
Pero donde varios dentro del jardín primaveral sí comenzaron a levantar la ceja fue precisamente en San Miguel el Grande. Y no precisamente por el protocolo, sino por el tamaño de la convocatoria. Porque no estamos hablando del típico evento inflado con sillas vacías escondidas detrás de una lona gigante ni del clásico acarreo de “ya llegó el director, tómense la foto y vámonos”.
Ahí se reunió una concentración que superó las 3 mil personas, acompañada además por más de 20 autoridades municipales de distintos municipios de la región Mixteca. Presidentes municipales, agentes, estructuras educativas, docentes, padres de familia y estudiantes. Mucho movimiento para un evento que, en teoría, era “institucional”.
Y claro, en Oaxaca nadie es ingenuo. Cuando un funcionario logra reunir semejante estructura territorial en una región tan compleja políticamente como la Mixteca, automáticamente empiezan las lecturas. Porque una cosa es recorrer escuelas para cumplir agenda… y otra muy distinta generar capacidad de convocatoria real en territorios donde ni muchos partidos logran juntar gente sin repartir torta, refresco y promesa reciclada.
El evento dejó varias señales interesantes. Primero: que Sergio López trae operación territorial silenciosa pero constante. Segundo: que el CECyTEO, guste o no, sigue siendo una estructura con presencia comunitaria importante en muchísimas regiones del estado. Y tercero: que mientras varios funcionarios se desgastan peleando en redes, filtrando grillas, hay quienes decidieron regresar a la vieja fórmula oaxaqueña: territorio, cercanía y estructura.

Porque sí, estimado ciberlector, una cosa es presumir “transformación” desde una oficina con clima y cafecito importado… y otra muy distinta es irse a meter a comunidades donde todavía hay planteles con carencias, caminos complicados y jóvenes que sí quieren estudiar, aunque muchos políticos nomás se acuerden de ellos en campaña.
En San Mateo Peñasco, por ejemplo, también llamó la atención la presencia de autoridades municipales, docentes y padres de familia, dejando ver que la estrategia de cercanía no se quedó únicamente en un evento grande, sino que se viene repitiendo municipio por municipio, EMSaD por EMSaD, en una especie de gira territorial permanente que ya comenzó a generar comentarios dentro y fuera del colegio.
Aunque claro… tampoco se trata de romantizar. Porque el CECyTEO sigue arrastrando problemas administrativos, necesidades de infraestructura y personajes incrustados que muchos ya no entienden cómo siguen cobrando.
Aun así, algo sí queda claro: Sergio López entendió que en Oaxaca la política territorial todavía pesa. Y mucho. Sobre todo en tiempos donde varios funcionarios creen que gobernar es subir historias de Instagram con filtro Valencia y frases motivacionales sacadas de calendario de papelería.
Nuestra reportera ultra fifí (esa que detecta pleitos de élite política más rápido que cirujano detectando bótox mal aplicado) nos informa que quien quiso colgarse desesperadamente de la fama de Mariana Rodríguez Cantú fue nada más y nada menos que Ivette Morán de Murat.
Sí, estimado ciberlector. La mexiquense más famosa del muratismo decidió entrarle a una pelea en redes sociales pensando que tendría reflectores nacionales… pero terminó hablándole prácticamente sola al algoritmo.
Todo comenzó porque Alejandro Murat fue enviado a Nuevo León para operar políticamente rumbo a las elecciones. Y ya sabe usted cómo es el cachorro Murat: donde llega, llega queriendo pontificar, repartir verdades absolutas y venderse como gran estratega nacional.
El problema es que en una de esas terminó atacando al hermano de Mariana Rodríguez.
Y claro, Mariana salió a defender a su familia.
Hasta ahí todo normal.
Pero entre los señalamientos, Mariana se refirió a Alejandro Murat como “el oaxaqueño Alejandro Murat”, además de decirle una que otra verdad: corrupto. Y cuentan que fue justo eso lo que desató el berrinche político-familiar.
Aunque siendo honestos, estimado ciberlector, el único error de Mariana fue geográfico. Porque Alejandro Murat no es oaxaqueño: es mexiquense, hijo político y biológico del viejo Murat.
Fuera de eso, decir “oaxaqueño” no tiene absolutamente nada de ofensivo. A menos, claro, que alguien viva acomplejado creyéndose aristocracia del Estado de México.
Porque aquí entre nos: los verdaderos oaxaqueños jamás sintieron insulto alguno. Somos oaxaqueños y oaxaqueñas con orgullo.
Los únicos que parecen haberse indignado fueron quienes durante años vieron a Oaxaca como finca política y caja chica familiar.
Y entonces apareció Ivette. La eterna “vicegobernadora”, la influencer forzada, la versión pirata de Mariana Rodríguez.
Porque sí, estimado ciberlector, hay que decirlo: Ivette quiso jugarle a la defensora mediática de su marido, pero el tiro le salió peor que cirugía mal cicatrizada.
Primero intentó victimizar a Alejandro Murat asegurando que Mariana había sido “despectiva” con Oaxaca. Luego quiso montarse en la conversación nacional para ganar reflectores, posar de sorora y hacerse la indignada.
Pero curiosamente, la única que sí terminó usando un tono despectivo fue Ivette, al referirse a Mariana Rodríguez simplemente como “Marianis”, intentando minimizarla o burlarse de ella. Y ahí fue donde la jugada se le vino todavía más abajo.
Porque mientras Ivette esperaba una guerra digital de alto perfil… Mariana ni siquiera se tomó la molestia de responderle. Hizo una aclaración general sobre los gentilicios y lo que comentaban en sus redes, nunca fumó, ni topó a Ivette.
Y eso, estimado ciberlector, sí fue vergüenza ajena premium. Porque no hay peor derrota política-digital que organizar todo un pleito… y que del otro lado ni siquiera consideren que existes.
Y claro, como suele pasar en estas operaciones mediáticas del viejo PRI, rápidamente aparecieron varios medios y páginas intentando vender la narrativa de que Ivette había “ganado” la discusión o que había “puesto en su lugar” a Mariana Rodríguez.
Hágame usted el favor.
El clásico de clásicos del priismo: pagar difusión para intentar fabricar percepción pública.
Nomás que esta vez la estrategia salió peor, porque lejos de hacerla ver fuerte, terminó exhibiendo todavía más la desesperación por colgarse de alguien muchísimo más posicionada mediáticamente.
Porque esa es otra enorme diferencia. Mariana Rodríguez construyó presencia pública mucho antes de ser esposa del gobernador de Nuevo León. Su influencia digital es orgánica, natural y conectada con una audiencia real.
En cambio, Ivette lleva años intentando fabricar carisma a punta de poses, rutinas de ejercicio, fotos perfectamente calculadas y discursos prefabricados que jamás terminan de conectar con la gente.
Y ahí es donde la comparación se vuelve cruel. Porque por más que intente copiar estilos, tonos, poses o dinámicas, nunca logra verse auténtica. Todo termina pareciendo catálogo armado por asesor de imagen desesperado.
Y claro, las redes sociales no perdonan. Mientras Mariana simplemente ignoró el asunto, los usuarios empezaron a tundir a Ivette recordándole desde sus desplantes históricos en Oaxaca hasta aquella época en la que, cuentan muchos, evitaba acercarse demasiado al “pueblito noble y sabio” porque no quería ni tocar gente.
Eso sí… cuando descubrieron el tamaño de los negocios y del presupuesto que podían sacar de Oaxaca, ahí sí llegaron los abrazos, las sonrisas y el “amor” por el estado.
Porque ya sabe usted cómo funciona cierta clase política: primero ven al pueblo por encima del hombro… y luego viven del dinero del pueblo durante años.
Y hablando de vivir del presupuesto… tampoco hay que perder de vista el verdadero fondo político de todo esto.
Porque Ivette Morán no anda buscando reflectores nada más por deporte.
Cuentan las lenguas venenosas que la mexiquense sigue obsesionada con construir una candidatura rumbo a la gubernatura de Oaxaca… aunque sea de dos años. Porque al parecer ni con todo lo que saquearon políticamente durante el sexenio pasado les alcanzó para quedarse tranquilos.
Quieren volver.
Y para eso necesitan mantenerse vigentes, aparecer en la conversación pública y fingir relevancia nacional aunque sea colgándose de influencers reales. Por eso la desesperación del muratismo por seguir vigente.
Y eso, estimado ciberlector, ni con filtros se puede disimular, como tampoco se puede disimular la ignorancia de utilizar una formula tan quemada que le generó tanto perjuicio a Mr. Gel Boy, cuando expuso a la Gaviota con La Casa Blanca. ¿Qué ganan exponiendo a sus mujeres?
Estimado ciberlector, nuestra reportera geriátrica esa que todavía recuerda cuando algunos políticos juraban que durarían eternamente, nos asegura hay políticos del viejo régimen que jamás entendieron que el poder también envejece… y que llega un momento donde insistir en aparentar vigencia termina convirtiéndose en espectáculo triste.
Porque ya no estamos en aquellos tiempos donde bastaba una foto, un boletín sembrado o unas cuantas llamadas para fabricar la ilusión de grandeza. Hoy el pueblito noble y sabio ya aprendió a detectar los espejismos: selfies estratégicas, rumores convenientemente filtrados, notas “milagrosas”, mensajitos discretos y hasta apoyitos económicos para intentar vender la idea de que “todavía pesan”. El problema es que mientras ellos creen que siguen moviendo el tablero, en realidad lo único que provocan es vergüenza ajena, lástima y esa incomodidad de ver a alguien peleándose contra el inevitable final de su ciclo político.
Y peor aún cuando varios de esos personajes arrastran historiales llenos de claroscuros, expedientes incómodos, señalamientos por recursos mal ejercidos y carpetas que, dicen las malas lenguas, no desaparecieron por inocencia… sino por influencias. Porque en política nada muere para siempre.
Y a veces, cuando alguien insiste demasiado en llamar la atención, también corre el riesgo de que alguien decida desempolvar archivos que estaban mejor guardados. Quizá harían mejor en retirarse con dignidad, irse a jugar dominó o ajedrez por los rumbos de Los Tamayo… antes de seguir convirtiéndose en caricaturas de lo que alguna vez creyeron ser.
#SoloProfesionales

Nuestra reportera Police Woman (esa que ya trae más ubicados a los personajes perseguidos que los propios filtros migratorios) nos informa que el famoso Tavo Marín ya volvió a Oaxaca y anda más campante que turista en puente largo.
Sí, estimado ciberlector. Apenas hace unas semanas en esta misma columna le adelantábamos que el exfuncionario ya tenía una carpeta judicializada y que incluso había promovido un amparo para evitar ser detenido. Después contamos que había puesto tierra de por medio y que prácticamente salió huyendo de Oaxaca ante el riesgo de que le cayera la Liga de la Justicia Primaveral.
Pues resulta y resalta que todo aquello hoy parece capítulo reciclado de serie cancelada.
Porque Tavo ya anda nuevamente en Oaxaca haciendo vida normal, moviéndose tranquilamente y atendiendo sus negocios como si nada hubiera pasado. Eso sí, dicen que muy precavido con su gorrita por si las flies… aunque siendo honestos, esa nariz respingada estilo Pinocho lo delata a kilómetros de distancia.
Y aquí es donde empieza el verdadero terror…
Porque la pregunta que ya se hace medio Oaxaca no es si Tavo regresó.
La pregunta es: ¿qué pasó con aquella justicia primaveral que tanto cacaraquearon?
Porque si hace unas semanas prácticamente lo pintaban como próximo huésped VIP del resort Tanivet, hoy el hombre camina como Juan por su casa.
Entonces, estimado ciberlector, aquí hay de dos sopas:
O la famosa carpeta no era tan sólida como la vendieron…
O alguien muy pesado metió mano para enfriar el asunto.
Y es ahí donde nuestra reportera Police Woman empieza a levantar la ceja.
Porque hablamos de señalamientos delicados, de una carpeta judicializada y de presuntas irregularidades que no eran precisamente temas menores dentro del SECTEO. No estamos hablando de una multa de tránsito o de que se robó una maceta del jardín vecinal.
Entonces, ¿qué acuerdo hubo?
¿Quién lo apadrinó?
¿Quién salió al rescate?
¿O de a cómo estuvo el arreglo para que ahora el muchacho ande tan relajado?
Digo… es pregunta seria. Más que nada para pasar el tip a varios que hoy también traen la colita entre las patas y ya andan buscando padrino político, abogado milagroso o santo protector de causas perdidas.
Porque el mensaje que queda hacia afuera es peligrosísimo.
La Primavera Oaxaqueña llegó diciendo que iba a barrer la corrupción “de arriba para abajo”, “de adentro hacia afuera” y prácticamente fumigar todas las cucarachas, ratas, arañas y demás bichos heredados del viejo régimen.
Pero viendo cómo van las cosas, pareciera que algunas cucarachas ya encontraron insecticida con protección política.
Y eso, estimado ciberlector, la gente no lo olvida.
Porque una cosa es el discurso de combate a la corrupción… y otra muy distinta es cuando los supuestos perseguidos reaparecen caminando tranquilamente por Oaxaca mientras la justicia entra convenientemente en pausa.
Como diría Paquita la del Barrio:
“Rata de dos patas…” “Escoria de la vida…” “Adefesio mal hecho…”
Bueno… parece que algunas de esas especies siguen gozando de muy buena salud política.
Y mientras tanto, la Liga Primaveral sigue cacaraqueando justicia selectiva.
Conste.


Dice nuestro reportero, el Flechador del Sol, que en política hay quienes no saben ser anfitriones, ni estrategas, ni mucho menos gobernantes. El presidente municipal de Huajuapan, Luis Chupón Martínez, demostró esta semana que su soberbia panista es más grande que su compromiso con las mujeres de la Mixteca. Su dignidad política cabe en un vaso de unicel.
Esta vez nos trae la crónica de una visita gubernamental que dejó a nuestro alcalde haciendo el ridículo. Resulta que durante la reciente visita del gobernador Salomón Jara y de la secretaria de las Mujeres de Oaxaca, la maestra Rogelia González Luis, el Chupón andaba desatado. Nos cuenta nuestro reportero que el edil andaba moviendo la cola, persiguiendo al gobernador para rogarle que le fuera a inaugurar su feria. Pero el gobernador ya le tiene tomada la medida a sus farsas y simplemente lo bateó. Lo ignoró por completo. Ni con su disfraz de Batman pudo acercarse al mandatario estatal para que le diera audiencia en corto.
Y como su misoginia no tiene límites, ni siquiera saludó a la secretaria de las Mujeres. Pero no fuera la secretaria de Turismo, Saymi Pineda. Por ella hizo a un lado el Cabildo de la semana pasada para llevarla a comer un pescado de aguas negras de la presa Yosocuta. Actuó así porque cree que es la próxima gobernadora de Oaxaca.
Pero el ninguneo al Chupón es lo de menos. El verdadero escándalo, el que debería indignar a todo Huajuapan, es el desaire y el boicot que él mismo orquestó contra las mujeres violentadas del municipio.
Ponga mucha atención. Iba a llegar a Huajuapan la instalación de un Centro Libre. Para los que no saben, esto es una unidad integral con atención médica, psicológica y jurídica de primer nivel para mujeres que sufren violencia. Hay que decir que Huajuapan es el municipio con el más alto índice de violencia familiar. Sin embargo, las reglas de la Cuarta Transformación exigían que el personal propuesto cumpliera con el perfil y fuera avalado por la Secretaría de la Mujer estatal. Se enviaron las propuestas, pero al Chupón no le gustaron. ¿Por qué? Según él, esa gente no estaba capacitada. Pero en realidad no era eso. Era porque estaban identificadas como morenistas. Él quería imponer a sus panistas de confianza. Además, quería arrumbar el centro en una planta alta, violando los lineamientos de accesibilidad.
Como la maestra Rogelia se mantuvo firme y le dijo que sus perfiles panistas no daban el ancho para un tema tan delicado, el presidente municipal hizo un berrinche digno de su apodo. En un arranque de machismo y miopía política, el Chupón prefirió que el municipio perdiera la instalación de ese centro de protección antes que permitir que trabajaran ahí personas que no fueran de su partido. Así de simple. Huajuapan se queda sin Centro Libre.
Como anotación al margen, nuestro reportero nos recuerda aquella ocasión en que el Chupón demostró su machismo en la inauguración del obelisco. Llegó al acto oficial montado en un caballo. Sentada detrás, abrazándolo por la cintura, iba una mujer que no era su esposa, ni funcionaria, ni parte del protocolo. Su esposa lo esperaba sentada en el presídium del acto oficial. En los pasillos del palacio municipal se rumoró que el presidente llegó al evento como caudillo. Exhibió a la amante a sus espaldas, mientras la primera dama tuvo que tragar la humillación desde el templete.
La inauguración del obelisco pasó a segundo término. El espectáculo principal fue su entrada patriarcal, diseñada para reafirmar su poder y virilidad. Convirtió un acto cívico en un despliegue de machismo. El caballo representó el control, la mujer sirvió de adorno y el pueblo quedó relegado a simple espectador.
Que este ejemplo sirva para que las mujeres violentadas le midan el agua a los camotes. Esta es una de las razones por las que el Chupón no aceptó poner en Huajuapan el Centro Libre.
La ironía es dolorosa. En Huajuapan el delito número uno no es el narcotráfico ni el robo de autos. Es la violencia familiar. Huajuapan está en los nada honrosos primeros lugares de violencia contra las mujeres. Pero al ilustre presidente municipal esto le tiene sin cuidado. Prefiere proteger su feudo político antes que la vida de las ciudadanas. Como bien dicen los que atestiguaron este capricho: es un misógino al que no le importan las mujeres.
Desgraciadamente, la enfermedad más grave que padece la ciudad más importante de la Mixteca es un gobierno municipal que antepone sus colores partidistas a la seguridad de las ciudadanas.
El Chupón dejó ir un programa que salvaba vidas solo porque no pudo usarlo como agencia de colocación para el PAN. Por lo visto, en Huajuapan las mujeres importan mucho solo en los discursos de campaña, pero no valen ni un peso cuando se trata de soltar el berrinche.

En Huajuapan sobra tierra. Lo que falta es visión, voluntad y un poco de vergüenza. Los jóvenes buscan dónde estudiar. Mientras tanto, el gobierno municipal decide a quién deja pasar y a quién no. Todo depende del color del partido que toque la puerta.
El ayuntamiento de Luis Chupón Martínez demuestra otra vez que la educación no le estorba por falta de dinero. Le estorba por cálculo político.
La historia viene desde Oaxaca. El director del IOCIED, Pedro Silva Salazar, es Mxteco. En su escritorio opera el presupuesto para construir veintiocho telebachilleratos Margarita Maza en la entidad. El dinero federal y estatal ya está en la mesa para que las obras se levanten en cuatro meses. La intención natural del funcionario era etiquetar una de esas escuelas para su propia tierra.
Una de esas escuelas era para Huajuapan.
El lunes pasado llegaron los funcionarios estatales a buscar terreno. Descartaron Las Huertas por falta de medidas y por un tubo de agua mal ubicado. Fueron a la zona militar. El terreno ahí servía. Tenía las medidas y la viabilidad técnica. Solo faltaba que el Cabildo levantara la mano.
—No hay espacio.
Esa fue la respuesta del ayuntamiento. Resulta dolorosamente imperturbable la actitud en la vida de cada uno de los regidores. Levantaron la mano o guardaron silencio cómplice para negar un terreno en un municipio lleno de predios baldíos. Su excusa fue que ese espacio de la zona militar lo pidió el Seguro Social. Todos sabemos que el IMSS tarda años en poner un solo ladrillo. La preparatoria, en cambio, arrancaba el mes que viene.
Para estos regidores, el futuro inmediato vale menos que una promesa a largo plazo. Sobre todo, si la obra nueva no trae el sello azul. Dejan ir millones de pesos para no darle una medalla a otro partido político.
Durante el recorrido, alguien soltó una pedrada. En Juchitán tampoco había terreno. ¿Qué hizo el presidente municipal de allá? Sacó dinero y compró uno. Vio la escuela como inversión. Aquí, el presidente la ve como amenaza.
El desorden es tan grande que el regidor de Educación, Enrique Camarillo, ni siquiera fue invitado por sus compañeros. Le avisaron desde el gobierno estatal. Llegó tarde, tragando coraje, a un recorrido que era su responsabilidad. Sin embargo, no contaban con su astucia y estuvo en el evento.
Esta es la miseria política municipal. Se normaliza el capricho y un grupo de personas decide el destino de cientos de jóvenes sin parpadear, sin despeinarse, como si tacharan un pendiente sin importancia en su libreta.
Estos servidores públicos municipales, tan acostumbrados al alcohol, se sienten cadeneros de antro. Ellos deciden quién entra a la educación y quién se queda en la calle.
El plazo vence este lunes. Si no consiguen terreno en alguna agencia o colonia, el dinero vuela. Cientos de estudiantes de El Carmen, Santa María, Vista Hermosa y Santa Teresa seguirán cruzando la ciudad. Gastarán pasajes y tiempo porque su gobierno les negó el espacio.
Pedirle estrategia a esta administración es inútil. Si Huajuapan pierde esta escuela, el presidente y sus regidores tendrán que explicárselo a los jóvenes. Esto no es ignorancia. Es una decisión consciente que le corta las alas a una generación.
Vivirá poco quien no entienda lo aquí dicho, recuerde estimado ciberlector, la frase de la semana:
En política, el problema no es envejecer… el problema es no darse cuenta cuando el poder ya te abandonó hace años.















