Estimado ciberlector, nuestra reportera Police Woman (esa que ya aprendió que en Oaxaca hay funcionarios que no distinguen entre servicio público y catálogo inmobiliario), nos mandó información bastante delicada desde las entrañas del jardín primaveral.
Y es que, según cuentan las lenguas viperinas de doble filo, quienes ya comenzaron a dar sus primeros pasos en lo que varios dentro del propio gobierno empiezan a llamar “el nuevo cártel del despojo”, son nada más y nada menos que Giovanni Riaños Saguilán, director general del Instituto de la Función Registral del Estado de Oaxaca (IFREO), y Carlos López Jarquín, director de la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra Urbana del Estado de Oaxaca, y hermano de Alejandro López Jarquín.

Sí, estimado ciberlector, justamente dos áreas donde históricamente se han cocinado algunos de los negocios más turbios relacionados con propiedades, regularizaciones, escrituras y movimientos inmobiliarios sospechosamente “milagrosos”.
Porque en Oaxaca hay algo que todos saben… pero pocos dicen en voz alta: quien controla los registros, los trámites y la regularización de la tierra, controla también muchísimo poder y muchísimo dinero.
Y parece que varios ya entendieron perfectamente cómo funciona el negocio.
Las malas lenguas aseguran que estos jóvenes funcionarios habrían comenzado a mover piezas aprovechando el poder que hoy tienen dentro del gobierno primaveral. Y claro, viendo que otros personajes con muchísimo más peso político (incluyendo cierto senador de peinado de manguito chupado y cara de luna llena) siguen caminando tranquilamente pese a los señalamientos sobre presuntas redes de despojo en el centro histórico y acumulación sospechosa de propiedades, pues algunos sienten que en Oaxaca ya no pasa absolutamente nada.
Total… aquí nadie cae.
Porque mientras el discurso primaveral habla de combatir la corrupción, la realidad pareciera demostrar otra cosa: funcionarios, operadores y grupos completos continúan creciendo políticamente mientras alrededor suyo se multiplican rumores, denuncias y sospechas relacionadas con propiedades, terrenos y negocios inmobiliarios bastante cuestionables.
Y ojo: no estamos hablando solamente de dinero. Estamos hablando de uno de los temas más delicados en Oaxaca: el despojo patrimonial. Familias completas que viven con miedo de perder terrenos, casas o propiedades mientras operadores con influencias, relaciones políticas y contactos dentro del gobierno de la primavera oaxaqueña aprenden rapidísimo cómo mover expedientes, acelerar trámites o acomodar papeles.
Por eso la pregunta incómoda empieza a crecer dentro del propio jardín primaveral: ¿qué dirá y hará el gobernador Salomón Jara sobre estos señalamientos?
Porque resulta bastante delicado que justamente áreas históricamente vinculadas a abusos, corrupción y tráfico de influencias en la era del conservadora muratista, vuelvan a aparecer bajo sospecha, pero ahora remasterizado y dentro del gobierno que prometió limpiar la casa.
Y como bien diría cierta familia experta en acumular propiedades y sobrevivir dos sexenios completos: “cuando el río suena, agua lleva…”.
Lo verdaderamente preocupante, estimado ciberlector, es el nivel de impunidad que hoy pareciera respirarse. Porque mientras la justicia prometida sigue sin llegar, muchos funcionarios ya entendieron que pueden operar, crecer, acomodarse y hacer negocios sin consecuencias reales.
Ahí siguen. Intocables, riéndose y abusando del pueblito noble y sabio. Ellos están ascendiendo, acumulando poder y construyendo nuevas redes dentro del propio aparato gubernamental, sin aflijirse.
Mientras tanto, el pueblito noble y sabio hace lo único que puede: revisar sus escrituras, prender veladoras y rezar para que ningún funcionario con tentáculos inmobiliarios voltee a ver sus propiedades.
Porque en Oaxaca, estimado ciberlector, el verdadero miedo ya no es solamente la delincuencia común… sino los grupos que aprenden a despojar usando sello oficial, escritorio climatizado y credencial gubernamental.
Que Diosito nos proteja de estos roedores de dos patas, porque el gobierno primaveral está claro que no lo hará.
Estimado ciberlector, nuestra reportera universitaria porra (esa que ha visto más grillas en Ciudad Universitaria que materias acreditadas y que detecta un fraude académico desde la primera tachadura), nos mandó una joyita jurídica digna de museo universitario.
Resulta que el excandidato a la rectoría de la UABJO, Enrique Antonio Martínez Martínez, decidió impugnar la elección donde Farid Acevedo terminó arrasándolo por más de cuatro mil votos. Hasta ahí, todo normal en el folclor universitario oaxaqueño: el que pierde, acusa fraude; el que gana, habla de unidad; y los estudiantes… bueno, ellos siguen esperando clases y no bloqueos.
Pero el verdadero espectáculo vino en el documento jurídico.
Porque, estimado ciberlector, cuando uno presenta un medio de impugnación ante tribunales, lo mínimo que se espera es saber a quién demonios va dirigido. Y no hablamos de un error menor. En el escrito aparece una tachadura monumental donde originalmente iba dirigido al Tribunal Electoral del Estado de Oaxaca y luego, como alumno desesperado corrigiendo la portada de una tarea cinco minutos antes de entregarla, terminaron escribiendo a mano que siempre no… que era para la Sala Regional Xalapa del Tribunal Electoral federal.
Sí. Así. Tachado.
Una joya jurídica que provocó carcajadas hasta entre universitarios que apenas van en primer semestre. Porque ni los estudiantes que Enrique y su grupo suelen reprobar por “falta de rigor académico” entregan trabajos así de parchados.
Porque entre quienes operan jurídicamente alrededor del doctor Enrique aparece el famosísimo Pedro Pérez Sosa, personaje que dentro de la universidad tiene fama de mamón académico premium: estricto con los alumnos, pesado con las formas, obsesionado con la presentación y con delirios de intelectual europeo atrapado en CU. Pero mire nomás la ironía: terminaron presentando un documento jurídico con tachaduras que parece acta de comité estudiantil hecha en papelería de madrugada.
Y claro, el Tribunal Electoral del Estado de Oaxaca prácticamente les dijo: “jóvenes, aquí no es”. El TEEO se declaró incompetente para conocer el asunto porque la elección de rector pertenece al ámbito interno universitario y ordenó remitir el escrito al Congreso Universitario de la UABJO. Estimado ciberlector, les batearon la demanda por andar queriendo volver electoral un pleito universitario. (Risas grabadas).
Lo más tragicómico es que este sacamuelas intentó vender durante toda la campaña la imagen del académico serio, defensor de la autonomía y salvador moral de la universidad. Pero alrededor suyo se acumulan años de escándalos, grillas y señalamientos bastante incómodos como aquellos donde posa coqueto con prendas íntimas de mujer.
En medios locales muchas veces se ha señalado por presuntos casos de acoso y comportamientos impropios con alumnas universitarias; además de sus constantes brincos políticos según le convenga el aire presupuestal del momento. Un día cercano al PRI, luego al PT de Benjamín Robles, después guiñándole el ojo a Morena y finalmente vendiéndose como “universitario puro”. Aunque siempre fiel al viejo Murat que mes con mes le da su sobre amarillo.
Estimado ciberlector incluso usted recordará que durante esta reciente contienda rectoral fue acusado públicamente de misoginia tras llamar “maquillista” de forma despectiva a la directora de Medicina, Gema Hernández Bernardino, en un episodio bastante vergonzoso, que solo ventiló su aversión hacia las mujeres.
Y mientras él hablaba de autonomía universitaria, sus simpatizantes terminaron tomando Ciudad Universitaria y dejando sin clases a miles de estudiantes durante días. Lo más contradictorio del asunto es que el supuesto defensor de la academia terminó afectando precisamente a quienes decía defender: los universitarios.
Porque esa es la verdadera tragedia de ciertos personajes universitarios como él que lleva tantos años viviendo del poder interno que terminó confundiendo la universidad con patrimonio personal y farra.
Es muy chistoso, porque cuando pierden, hablan de fraude. Cuando controlan espacios, son “liderazgos”; cuando se los quitan, gritan persecución.
Y mientras tanto, estimado ciberlector, la UABJO sigue atrapada en ese eterno reality show donde algunos doctores especialistas en sacar muelas, parecen más interesados en la farra, la grilla y los reflectores que en rescatar realmente a la universidad.
Se imagina como hubiera sido el destino de la máxima casa de estudios con este sacamuelas que se la vive de escándalo en escándalo porque se siente chavorruco.
Hay que decirle a este señor que una cosa es defender la autonomía universitaria… y otra muy distinta convertirla en circo jurídico. Y de pasadita que ya acepte su derrota por dignidad, porque solo causa pena ajena.
¡Estimado ciberlector! Ya entrados en calor con la Máxima Casa de Estudios de Oaxaca, y como las cosas andan color de hormiga, aquí les dejamos otra joyita universitaria. Porque mientras unos y otros se dan hasta con la cubeta por el control político de la UABJO, hay quienes aprovechan el caos para esconder historiales bastante oscuros. Aquí se lo contamos.
Pues resulta y resalta que Jhovany Omar Cabrera Ramos sería apenas un eslabón más dentro de esa larga cadena de corrupción, escándalos, presuntos casos de acoso sexual, abuso y demás prácticas bastante turbias que desde hace años contaminan la vida universitaria.
Según señalamientos que circulan dentro del ambiente universitario, Jhovany Ramos no solamente carga con acusaciones de presuntamente embarazar alumnas, abandonarlas y desentenderse de sus obligaciones alimenticias, sino que además hoy aparece como uno de los operadores más visibles en las tomas y bloqueos universitarios encabezados junto al grupo de Enrique Martínez.
Porque en la UABJO ya no se sabe qué crece más rápido: si los grupos porriles o las denuncias escandalosas alrededor de algunos de sus operadores políticos.
Y es que, cuentan las malas lenguas universitarias, que tras refugiarse bajo las faldas de su incómoda protectora política, la diputada Margarita García a quien ya varios señalan como madrina de personajes bastante cuestionables, el joven operador se pasea muy campante en marchas, ruedas de prensa y actos políticos defendiendo “la autonomía universitaria”.
Pero quizá alguien debería recordarle que antes de querer pelear por huesos políticos, posiciones y cuotas de poder, primero tendría que responder por las responsabilidades más básicas y humanas. Porque mientras él anda jugando a la revolución universitaria, hay madres abandonadas resolviendo solas cómo alimentar, cuidar y sacar adelante a menores que, aseguran, él decidió ignorar.
Lo más delicado es que, según versiones dentro de la propia universidad, no sería un caso aislado.
También aparecen señalamientos relacionados con Limber Ortiz Tiburcio, ex cuñado de Jhovany y pareja sentimental de la directora de la Prepa 8, personaje que presuntamente enfrenta investigaciones por acoso, abuso y violación, y que actualmente (según denuncian) se encontraría fuera del país mientras intenta evadir a la justicia mexicana.
La pregunta incómoda es inevitable, estimado ciberlector: ¿de verdad este es el tipo de personajes que quieren seguir controlando espacios universitarios?
Porque mientras públicamente hablan de democracia, autonomía y defensa estudiantil, detrás de los discursos empiezan a salir historias bastante más oscuras: presuntos deudores alimentarios, acusaciones de abuso, amenazas, grupos porriles y operadores acostumbrados a vivir del conflicto universitario.
Y ahí está justamente la tragedia de la UABJO: una universidad que debería formar profesionistas y generar conocimiento, pero que muchas veces termina convertida en refugio político de personajes señalados por prácticas indignantes.
Inadmisible que quienes deberían construir futuro para los jóvenes terminen convertidos, presuntamente, en sus propios verdugos.
¡Estimado ciberlector! Parece que la famosa app de taxis con taxímetro de la Primavera Oaxaqueña ya entró oficialmente al club de las promesas que no llegan (sí, otra más). Resulta y resalta que la secretaria de Movilidad, Yesenia Nolasco, aseguró hace tres semanas, en plena mañanera del gobernador Salomón Jara, que entre el 15 y el 20 de mayo ya habría respuesta definitiva sobre la plataforma digital para taxis.
Pues bien, estimado ciberlector: ya estamos a 24 de mayo… y de la app, ni sus luces. Otra promesa de una funcionaria primaveral atrapada en el limbo burocrático donde descansan las obras “próximamente inauguradas” y los proyectos “en fase final de revisión”.
Y ojo, porque el retraso ya comienza a convertirse en problema político. Cuando un gobierno anuncia fechas públicamente y no logra cumplirlas, lo que se desgasta no es únicamente la credibilidad de la dependencia, sino la palabra misma del gobernador. Sobre todo en un tema tan sensible para el pueblito noble y sabio como el transporte público, donde el ciudadano vive diariamente el abuso, el tarifazo y la total ausencia de reglas claras.
El problema ya no es solamente el retraso. El problema es que la titular de SEMOVI empieza a dejar mal no solo a su jefe político, sino también a una ciudadanía que todos los días sigue padeciendo cobros arbitrarios, tarifas inventadas y abusos en el servicio de taxis. Porque mientras las conferencias mañaneras dicen una cosa, los ruleteros se siguen despachando con la cuchara grande.
Y es ahí donde empieza la verdadera crisis de fondo: la percepción de que el gobierno no está regulando al transporte… sino administrando los intereses del transporte. Porque una cosa es dialogar con los grupos ruleteros y otra muy distinta terminar rehén político de ellos.
Pero agárrese, estimado ciberlector. Como ya adelantamos en nuestra columna pasada, dentro de las tres aplicaciones que analiza el gobierno estatal se encuentra una impulsada por grupos de taxistas. Sí, los mismos que hoy son señalados por abusos, discrecionalidad y cobros fuera de control podrían terminar administrando la plataforma que supuestamente iba a regularlos.
¡Hágame usted el favor! Vamos a terminar dejando la iglesia en manos de Lutero.
Porque una cosa es modernizar el transporte y otra muy distinta entregarles el algoritmo a los mismos grupos que hoy controlan el negocio ruletero. Imagínese usted el escenario: tarifas manejadas desde la oscuridad de la app, rutas acomodadas y cobros “automatizados” bajo un sistema que ni el ciudadano ni la propia SEMOVI podrían auditar de manera efectiva. El abuso de siempre… pero ahora con interfaz bonita.
Y aquí hay algo todavía más delicado que nadie quiere decir en voz alta: quien controle esa plataforma controlará también información estratégica sobre movilidad, hábitos de usuarios, demanda de rutas y miles de operaciones económicas diarias. Estamos hablando de un negocio gigantesco disfrazado de innovación tecnológica.
Por eso varios especialistas en movilidad llevan años advirtiendo algo muy claro: cuando el regulado diseña o controla el mecanismo de regulación, el Estado termina perdiendo capacidad de supervisión y el ciudadano queda completamente indefenso frente a intereses privados.
Ahí está justamente el verdadero dilema para Yesenia Nolasco. La SEMOVI no puede renunciar a su función normativa ni convertirse en simple espectador florero de una aplicación manejada por intereses particulares. Si el Estado pierde el control operativo y la capacidad de supervisión imparcial de esa plataforma, entonces la famosa modernización terminará siendo únicamente la digitalización del desorden y el abuso.
Y políticamente eso sería gravísimo para la Primavera Oaxaqueña. Porque el discurso de este gobierno siempre ha sido combatir privilegios, desmontar viejos cacicazgos y terminar con los monopolios de facto. Pero si al final terminan entregando el corazón digital del transporte a los mismos grupos que históricamente han dominado el sector, el mensaje sería demoledor: cambió el discurso… pero no los beneficiarios.
Por si algo le faltara al sainete oaxaqueño, las lenguas viperinas del sector ya empezaron a mover otro rumor todavía más delicado: que hay una persona que anda muy interesada en esa misma aplicación, y es que ya vio el tamaño del negocio que representa este asunto.
Porque aquí no solamente se mueve transporte, estimado ciberlector. Aquí se mueve dinero, control político, operación territorial y futuros acuerdos rumbo al 2027. Por eso más de uno ya empezó a sacar la calculadora antes siquiera de que exista la aplicación.
Y aunque oficialmente nadie confirma nada, en Oaxaca ya sabe usted cómo funciona esto: cuando el río suena en el lavadero político… es porque alguien ya anda haciendo cuentas. ¿Quién será?
Veremos entonces, estimado ciberlector, si el gobernador Salomón Jara permite que Yesenia Nolasco termine entregándole el control de la app a grupos de taxistas y a este personaje, o si, finalmente, los obliga a asumir el verdadero papel regulador que exige un servicio público tan cuestionado por la ciudadanía.
Estimado ciberlector, en Oaxaca, tristemente, ya estamos demasiado acostumbrados a que las “modernizaciones” terminen convertidas en nuevos negocios disfrazados de solución pública.
Al tiempo, estimado ciberlector.
De otro problema que tiene la SEMOVI, y que se anda haciendo ojo de hormiga, les hablamos la otra semana… Compre palomitas, y Yesenia, tecito de pasiflora. Je, je, je.
Estimado ciberlector, “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error” fue la célebre frase de César Garizurieta, mejor conocido como “El Tlacuache”, aquel personaje del viejo régimen que entendió perfectamente cómo sobrevivir pegado al poder. Lo que nadie imaginó es que décadas después esa filosofía terminaría convertida en mantra sagrado de varios integrantes del jardín primaveral.
Y si alguien parece haberse tomado muy en serio esa máxima es nuestra ya conocida Trotamundos del Bienestar, Saymi Pineda Velasco, quien en los últimos meses anda más acelerada que turista en temporada de Guelaguetza tratando de asegurar su salto al siguiente mecate político. Porque el tiempo en la Secretaría de Turismo se le empieza a agotar… y la ansiedad por seguir viviendo dentro del presupuesto ya comienza a notarse demasiado.
Y es que, siendo honestos, estimado ciberlector, la gestión turística de Saymi deja más escenografía que resultados reales. Sí, hubo conciertos multitudinarios, papelitos de colores volando por el Centro Histórico, esculturas “monumentales”, torneos de pesca, módulos turísticos costosísimos que hoy lucen más vacíos que discurso de funcionario cansado… pero poco o nada que verdaderamente transforme de fondo al sector turístico oaxaqueño.
Porque detrás del maquillaje estadístico y de los boletines triunfalistas donde todo parece récord histórico, la realidad del sector es otra. Empresarios, prestadores de servicios y operadores turísticos llevan tiempo cuestionando cifras, derramas económicas infladas y una narrativa oficial que muchas veces parece más diseñada para TikTok que para reflejar lo que realmente vive Oaxaca.
Y aunque el famoso “milagro turístico oaxaqueño” fuera completamente cierto (risas grabadas), lo que sí resulta imposible ocultar son los constantes señalamientos de despilfarro, excesos y ostentación alrededor de la secretaria.
Ahí están, por ejemplo, los tenis Louis Vuitton valuados en más de 30 mil pesos; los eventos fastuosos; y aquella fiesta de cumpleaños del 4 de julio de 2024 en el exclusivo salón “Mosa Yaga Estancia Natural”, en Santa Cruz Xoxocotlán, donde hubo banquete gourmet, bebidas premium, música en vivo y hasta señalamientos de que personal de seguridad estatal habría sido utilizado para resguardar el festejo mientras los vecinos se quejaban del ruido hasta la madrugada.
Y mientras el pueblito noble y sabio apenas completa para el pasaje o el gas, la narrativa de austeridad republicana parece transformarse mágicamente en catálogo de lujos cuando algunos funcionarios sienten que ya son presidenciables, senatoriables… o hasta gubernamentables.
¿Y por qué viene todo esto al caso?
Porque este domingo, en San Pedro Pochutla, comenzarán a definirse los famosos Comités de Defensa de la Transformación en la Costa oaxaqueña. Traducido al español político: empieza oficialmente el desfile de los futuros ungidos que buscarán candidaturas rumbo al 2027 bajo el manto protector de Morena y del presupuesto.
Y ahí es donde las cosas comienzan a ponerse interesantes para nuestra Trotamundos.
Porque tanto desde la dirigencia nacional de Morena como desde el gobierno federal ya comenzaron a repetir que los próximos candidatos deberán tener “trayectoria impecable”, “manos limpias” y cero escándalos de corrupción. Bueno… eso dicen en el discurso oficial. (Risas grabadas otra vez).
La propia Ariadna Montiel dejó claro recientemente que ya no bastará ganar encuestas si existen señalamientos de corrupción o desgaste público. Según la nueva narrativa morenista, “los corruptos no tienen cabida”.
Y es justo ahí donde varios dentro del propio jardín primaveral aseguran que Saymi empieza a verse un poco desanimada.
¿Por qué?
Porque cuentan las malas lenguas que dentro de Morena ya comenzó a crecer la versión de que podrían mandarla como candidata a diputada federal. Y aunque eso suene a premio para cualquiera… en realidad sería sacarla elegantemente de la verdadera jugada grande: su sueño de convertirse en gobernadora de Oaxaca.
Porque en política, estimado ciberlector, a veces no te expulsan del tablero… simplemente te mandan a una candidatura donde ya no estorbes tanto.
Y quizá por eso nuestra Trotamundos anda recorriendo eventos, subiéndose a trends, tomándose fotos, intentando parecer cercana y operando políticamente a marchas forzadas. Porque sabe perfectamente que el reloj político ya empezó a correr.
La gran pregunta es si le alcanzará para sobrevivir al filtro ético que tanto presume Morena… o si terminarará descubriendo que, en la primavera oaxaqueña, los mismos que hoy te aplauden también pueden ser quienes mañana te bajen del escenario.
Las organizaciones sociales en Oaxaca son quienes más disfrutan de los beneficios de la Primavera Oaxaqueña. Su crecimiento es exponencial y los números en sus cuentas parecen avanzar a velocidad turbo.
Y es que, al inicio de este gobierno, nuestra reportera mitotera cuestionó sobre los techos financieros y la adjudicación de obras y gestiones a estos particulares que regentean las siglas de más de 200 organizaciones sociales.
Todo esto resultaba todavía más contradictorio frente a la política impulsada desde el gobierno federal, donde se prometió entregar los apoyos de manera directa a quienes más lo necesitan y no mediante gestores u organizaciones sociales que, históricamente, han vivido de administrar la pobreza del pueblito noble y sabio.
La respuesta que recibió nuestra reportera fue que la Primavera Oaxaqueña atendería directamente al pueblo oaxaqueño. Sin embargo, hasta la fecha, eso no ocurre. Por el contrario: varios líderes sociales hoy viven más apapachados y consentidos que en los tiempos del viejo PRI.
Y para muestra, un botón.
El líder de UBISORT, Fabián Pereda Pereda, durante el muratismo permanecía prácticamente contenido dentro de su feudo en la región Triqui. Pero ahora ya anda operando y metiendo mano en la región de Flores Magón, de donde es originario.
Y eso no es casualidad, estimado ciberlector. Más bien parece una señal bastante clara de que, cuando el gobierno deja vacíos o no logra cumplir plenamente con su función política y territorial, ciertos personajes comienzan a ocupar esos espacios.
Porque en Oaxaca, las organizaciones sociales nunca desaparecen realmente: solamente cambian de padrino político.
Y mientras el discurso oficial sigue hablando de transformación, combate a la corrupción y atención directa al pueblo, en los hechos varios dirigentes sociales continúan creciendo políticamente, acumulando poder, presupuesto y capacidad de operación territorial.
¿Podría “El Calaco” pasar un examen antidoping?
En la Primavera Oaxaqueña… quién sabe.
Je, je, je.
Estimado ciberlector, nuestra reportera totalmente chaira esa que ya aprendió que en el jardín primaveral no todos riegan flores… algunos riegan tentáculos, nos mandó un acertijo político bastante interesante.
A ver si usted que es todo un profesional logra descifrarlo.
¿Quién será ese funcionario primaveral que dentro del gobierno ya conocen como “el pulpito”? Y no precisamente por inteligente, sino porque desde que arrancó la primavera oaxaqueña se ha dedicado a extender sus tentáculos en cuanta dependencia puede, colocando piezas, moviendo intereses, prometiendo candidaturas, operando licitaciones y construyendo pequeños reinos burocráticos disfrazados de “transformación”.
Cuentan las malas lenguas que el personaje anda desesperado buscando asegurar una nueva beca dorada rumbo al próximo sexenio, porque sabe perfectamente que el verdadero negocio no está en el discurso o la estabilidad… sino en controlar presupuesto, contratos y posiciones estratégicas.
Y fue precisamente esa ambición desmedida la que recientemente lo llevó a darse un tremendo tope político.
Porque nuestra reportera nos asegura que el hombrecito quiso meter mano nada menos que en la Secretaría de Administración. Sí, estimado ciberlector, intentó operar en corto para tumbar a Noel Hernández Rito, actual titular de la dependencia y personaje que, hay que decirlo, ha pasado más gris que pared recién pintada.
Intrigó por aquí. Movió hilos por allá. Intentó sembrar versiones al Gobernador. Calentó orejas. Y hasta quiso vender la idea de que Administración necesitaba “oxígeno político”.
El problema fue que el personaje calculó mal el tamaño de la sombra que proyecta Nino Morales dentro del jardín primaveral, porque recordemos que Noel, es del grupo político del Senador.
Y ahí fue donde el pulpo se topó con pared… y hasta con caracolitos.
Porque aunque Noel Rito no precisamente despierte aplausos ni pasiones, tocar una posición vinculada al grupo de Nino no resultó tan sencillo como este operador imaginaba.
Y el mensaje fue clarísimo: no todo el jardín está disponible para sus tentáculos. ¡Mocos don Cuco!
Eso sí, estimado ciberlector, tampoco vamos a fingir sorpresa: Noel Hernández Rito trae demasiados cuestionamientos encima.
Lo verdaderamente interesante es que, según cuentan dentro del propio jardín primaveral, últimamente al personaje ya nada le está saliendo como antes. Operaciones fallidas, apuestas mal calculadas y varios intentos políticos que terminan atorados antes de despegar.
Y en política, estimado ciberlector, cuando un operador empieza a perder fuerza… los propios aliados son los primeros en empezar a soltarle los tentáculos.
Seguiremos informando…
En esta columna siempre se ha informado que la única forma para que el “cabecita de algodón” ganara la Presidencia de la República era haciendo acuerdos con la mafia del poder y con los malos, que hoy, si usted no se ha dado cuenta, son quienes actualmente gobiernan el país.
Después de dos derrotas consecutivas, AMLO entendió que por las buenas no podía; por las malas, sí.
Sí, amigos ciberlectores.

El villano favorito del peje era Carlos Salinas de Gortari, y un día, de la nada, dejó de mencionarlo para siempre. Nunca más volvió a hablar de él.
El PRI era otro de sus grandes enemigos y ahora son fieles promotores de la soberanía nacional.
De Enrique Peña Nieto también se olvidaron. Y es que, aunque usted no lo crea, el PRI y Peña Nieto le quitaron del camino al PAN y a su candidato Ricardo Anaya, quien terminó perseguido hasta por la PGR, provocando así el inicio de su declive político.
Los “malos” hoy reconocen haber financiado no solo la campaña del “cabecita de algodón”, sino también la de varios políticos morenistas que actualmente fingen demencia, aunque están embarrados de lodo hasta el cuello.
Esta semana se anunció con bombo y platillo, durante la mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum, una serie de modificaciones a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales para crear una Comisión de Verificación de Integridad gestionada por el INE.
Dicha comisión estaría integrada por tres consejeros electorales que trabajarían coordinadamente con la FGR, la UIF y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores para revisar a los candidatos postulados por los partidos políticos y determinar si esas corcholatas representan un riesgo o están involucradas en asuntos turbios.
Algo así como: “Si te vienen a contar cositas malas de mí, manda a todos a volar y diles que yo no fui…”
Sí, amigos ciberlectores. A tal grado hemos llegado que ahora el gobierno y Morena quieren sacudirse a sus propios aliados, echándole la bolita al INE para lavarse las manos y dejar de cumplir acuerdos previamente pactados.
Un juego peligroso, porque quien pacta con la delincuencia tarde o temprano es llamado a cuentas. Y conste que aquí se lo adelantamos.
En caso de aprobarse esas modificaciones a la ley, Morena prácticamente se quedaría sin candidatos para diversos cargos de elección popular y, en Oaxaca, tendría que congelar las aspiraciones de varios personajes que contribuyeron al movimiento con fuertes aportaciones de dinero de dudosa procedencia y que hoy ostentan cargos de representación popular.
Morena se metió en un callejón sin salida y, además, abrió la caja de Pandora con todos sus demonios incluidos. El objetivo era llegar al poder, al costo que fuera.
Gobernadores, senadores y funcionarios públicos mo-re-nis-tas hoy son objetivos de búsqueda por presuntos vínculos con delincuencia organizada y por despacharse con la cuchara grande.
Decían que no eran iguales. En efecto: salieron peores.


En tremendo escándalo anda la Suprema Corte de Justicia de la Nación, presidida por nuestro ministro oaxaqueño Hugo Aguilar Ortiz, porque esta semana se dio a conocer cómo dos jóvenes trabajadoras de la SCJN, ante la aparente falta de actividades para las que fueron contratadas, decidieron grabar un TikTok difundido en la cuenta “Snacking for You México”, donde aparecen consumiendo y promoviendo botanas utilizando las instalaciones del máximo tribunal del país.
Sí, estimado ciberlector: mientras México atraviesa uno de los momentos más delicados en materia de justicia, credibilidad institucional y reforma judicial, en la Suprema Corte algunas personas parecen haber confundido el recinto constitucional con set de influencers y foro para comerciales de frituras.
El asunto generó indignación no solamente por el uso de instalaciones públicas para fines comerciales, sino porque exhibe el nivel de relajamiento institucional que hoy vive el Poder Judicial. Porque una cosa es querer “humanizar” las instituciones y otra muy distinta convertir oficinas públicas en escaparates para TikTok y publicidad disfrazada de contenido casual.
Y es que el mensaje que termina enviándose es demoledor: mientras millones de ciudadanos esperan resoluciones judiciales, sentencias y acceso real a la justicia, dentro de la Corte hay quienes parecen más preocupados por grabar contenido para redes sociales y promocionar botanas.
¿Para eso querían “democratizar” el Poder Judicial? ¿Para terminar haciendo comerciales desde la Suprema Corte?
La ironía no podría ser más grotesca. Durante meses nos vendieron el discurso de que el viejo Poder Judicial era elitista, corrupto y alejado del pueblo. Pero hoy el máximo tribunal parece competir directamente con las empresas de papas “de las que no puedes comer solo una”.
Y claro, el problema no son las botanas. El problema es el símbolo. Porque cuando se banaliza el espacio institucional más importante del sistema judicial mexicano, lo que realmente se erosiona es la seriedad, la investidura y la confianza pública.
Mientras tanto, el escándalo sigue creciendo y la pregunta incómoda ya comenzó a circular en redes sociales y pasillos políticos: ¿qué opinión tendrá Hugo Aguilar Ortiz sobre que la SCJN termine convertida en foro de TikTok patrocinado?
Qué barbarooooos.
El presidente municipal de Huajuapan acaba de firmar su renuncia a la autoridad. Lo hizo en papel membretado, con sello oficial y todo.
El documento es del once de mayo. Una carta que debería enmarcar en su despacho con un letrerito: “Aquí trabaja un alcalde que cobra por mandar, pero no manda”.
Luis de León Martínez le escribió al ingeniero Luis Mario González Cantoral, concesionario de Heineken en la región. El empresario no pedía limosna. Pedía lo que cualquier ciudadano que paga impuestos merece: piso parejo para participar en la Expo Feria 2026. La respuesta del alcalde es una clase magistral de cobardía administradora.
En el oficio, el presidente se lava las manos con tanta dedicación que Poncio Pilato estaría tomando apuntes. Dice que la mayoría de las actividades ya están armadas por asociaciones, ligas y clubes. Que el ayuntamiento solo presta las instalaciones y la logística. Que vaya a pedirle permiso a esos grupos. Que los patrocinios los deciden los organizadores.
Esto se traduce así: “Yo no decido nada. Yo nomás cobro el cheque y me rasco la panza en el sillón municipal.”
El presidente cobra sueldo de autoridad. Gasta presupuesto público en el recinto. Firma órdenes de pago. Autoriza contratos. Pero a la hora de aplicar la ley pareja, resulta que él no tiene nada que ver. Qué útil. Qué cómodo. Qué rastrero.
El alcalde miente y lo sabe. Todo Huajuapan, desde el que vende elotes en la plaza hasta el que toma café en el portal, sabe que los espacios comerciales y los permisos de alcohol en el recinto ferial los controla el municipio. Decir que el ayuntamiento no tiene injerencia es como decir que el agua no moja.
Aquí está el verdadero fondo del asunto: ya van cinco años seguidos en los que el presidente municipal le cierra la puerta en la cara a las empresas de Luis Mario González Cantoral. Cinco años de bloqueos sistemáticos. Cinco años de la misma cantaleta. Cinco años protegiendo una exclusividad comercial bajo la mesa. Cinco años cobrando sueldo público para cuidar negocios privados.
Viendo esta sumisión firmada en hojas membretadas, queda clarísimo quién manda realmente en Huajuapan. El verdadero presidente municipal, o al menos el que toma las decisiones que pesan, las que dejan dinero, es el empresario Ramón Loredo, representante de la cerveza Corona. A él sí le abren las puertas de par en par. A él sí le contestan el teléfono.
Esta maniobra tiene nombre y apellido: se llama abuso de poder con olor a cebada. Bloquea la libre competencia económica. Pisotea los derechos de un contribuyente de manera sistemática. Y lo peor: se hace con la complicidad silenciosa de un alcalde que prefiere agachar la cabeza antes que aplicar la ley.
En los pasillos del palacio municipal corre el chisme, ¿o será la verdad?, de que el alcalde presume impunidad absoluta. Que se jacta de tener los jueces comiendo de su mano. Que asegura, con pecho inflado y mirada de Don gato, que nadie le puede hacer nada ante esta corrupción disfrazada de gestión.
No cabe duda que la soberbia siempre nubla la vista. Siempre llega antes de la caída.
Ese mismo discurso de intocables, “a mí no me tocan, yo tengo palancas, yo controlo todo”, lo escupían algunos presidentes municipales del estado de Morelos hace poco tiempo. Hoy andan a salto de mata, escondiéndose como cucarachas, huyendo de la justicia federal con las maletas llenas y la conciencia vacía.
La historia castiga a los que confunden el cargo público con una gerencia privada. A los que creen que el ayuntamiento es una franquicia personal. A los que firman documentos oficiales para proteger negocios ajenos mientras cobran del erario. La justicia a veces tarda, es lenta, ciega, burocrática, pero siempre llega a cobrar la factura. Y siempre cobra con intereses.
Entregarle el control de la feria a sus intereses personales no es un descuido administrativo. No es una “falta de comunicación.” No es un “malentendido entre dependencias.” Es un sistema corrupto. Con todas las letras. Con toda la claridad que el cinismo oficial intenta emborronar.
Huajuapan merece un gobierno que dé la cara. Que aplique la ley pareja. Que no se esconda detrás de las ligas deportivas para cuidar el negocio de Ramón Loredo. Que tenga los pantalones bien puestos para decir: “Aquí se respeta la ley y punto. O entran todos o no entra nadie.”
Pero mientras el presidente siga firmando cartas de sumisión, mientras siga cobrando como autoridad, pero rindiéndose como empleado, Huajuapan seguirá siendo el municipio donde manda quien no debería mandar. Y el que debería mandar solo sirve para firmar lo que le ponen enfrente.
Qué triste manera de gobernar. Qué pobre manera de entender el poder. Qué forma tan miserable de traicionar la confianza de los que votaron esperando un presidente municipal, y lo que consiguieron fue un empleado de una cervecera.
Huajuapan vive una violencia inédita desde hace cinco años. Ni porque el presidente municipal se disfraza del Comegalletas, de Don Gato o últimamente de Batman, la situación mejora. La inseguridad sigue al alza, pero eso le importa poco al alcalde y a su cabildo.
El presidente Chupón prometió acondicionar las casetas de policía en las entradas de la ciudad para garantizar la seguridad de los ciudadanos. ¿Qué hizo en realidad? Les puso foquitos alrededor, como si fueran la fachada de una cantina. Seguramente pensó que con esa iluminación los delincuentes se iban a sentir intimidados.
Como anotación al margen, nuestro reportero en la Mixteca nos recuerda el saldo de los últimos días. En pleno mes de mayo se registró una balacera en el tianguis de la colonia Aviación, un ataque armado que dejó al menos tres personas heridas, entre ellas un menor de edad. Hay que reconocer la pronta intervención de la Vicefiscalía, a cargo de Manlio Rigoberto Hernández Domínguez, que logró la detención de seis personas por este hecho.

Sin embargo, el plomo sigue volando. También sumamos el asesinato de un elemento de la Guardia Nacional, abatido con más de nueve impactos de bala, y el ataque a tiros contra el conductor de una camioneta en pleno centro de la ciudad a principios de año.
El desorden es tan grande que la impunidad y la falta de respeto a la ley se ejercen desde las esferas oficiales. Para muestra, el reciente accidente vial provocado por el ahora destituido Delegado de Paz en Huajuapan, quien conducía en presunto estado de ebriedad. Aunque no es un delito de alto impacto, refleja perfectamente la descomposición institucional de quienes deberían poner el ejemplo.
Mientras el presidente municipal siga viendo su cargo como un juego de disfraces, la inseguridad seguirá creciendo. Las más vulnerables seguirán siendo las mujeres, a quienes Luis Martínez dejó a la deriva cuando, por un simple capricho político, como lo denunciamos la semana pasada, bloqueó la instalación del centro de protección para víctimas de violencia.
Vivirá poco quien no entienda lo aquí dicho, recuerde estimado ciberlector, la frase de la semana:
En Política, la traición es inevitable, pero el sufrimiento siempre es opcional.
















