
El error que, dicen en corto, le costó a Morena cerca de 20 puntos en las preferencias electorales tuvo nombre, apellido… y hasta corazón flechado. Sí, estimado ciberlector, aunque usted no lo crea, en los pasillos guindas aseguran que Cupido terminó metiendo más mano en el partido que varios operadores políticos.
Resulta y resalta que la exdirigente nacional de Morena, María Luisa Alcalde, habría quedado completamente enamorada del famoso “cero votos”, personaje que, cuentan las lenguas venenosas, terminó tomando acuerdos, repartiendo candidaturas y prácticamente administrando la Esperanza de México como si fuera negocio familiar.
Y claro, mientras unos hacían política… otros andaban haciendo romance revolucionario.
El problema es que aquello no quedó en simple rumor de café. Dicen que las historias llegaron hasta Palacio Nacional y que allá arriba no les hizo ninguna gracia enterarse de que el partido más poderoso del país parecía más reality show amoroso que maquinaria electoral.
Por eso vino el manotazo.
La decisión fue quitarles el control político a los tortolitos y mandar como relevo a la exsecretaria de Bienestar, Ariadna Montiel, a quien describen como una mujer de mano dura, poco dada a sentimentalismos y, sobre todo, con la encomienda de evitar que Morena vuelva a convertirse en agencia de colocaciones sentimentales.
Porque en política, estimado ciberlector, los errores del corazón salen carísimos… sobre todo cuando cuestan millones de votos.
Y mientras intentan recuperar el terreno perdido, los morenos andan desesperados buscando conectar con las nuevas generaciones. Tan así, que ahora hasta quisieron colgarse de la llegada del grupo coreano BTS a la Ciudad de México para intentar vender la idea de que “la 4T también es BTS”.
Sí… así de monumental estuvo el intento de subirse al tren juvenil.
Hágame usted el favor.
Porque mientras medio país habla de inseguridad, economía y violencia, algunos estrategas morenistas creen que la solución está en bailar K-pop y hacer TikToks institucionales.
Pero eso no es todo. También abrieron otro frente de batalla contra lo que llaman “la ultraderecha”, y se le fueron encima a los panistas por traer a México a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. A estas alturas, Morena ya no sabe si está peleando contra el PAN, contra Hernán Cortés o contra la conquista española.
A más de 500 años de la caída de Tenochtitlán, pareciera que algunos siguen atrapados en trauma histórico… mientras convenientemente intentan que nadie hable de los problemas actuales, como el desastre político y de seguridad en Sinaloa.
Porque mientras Morena organiza distractores, cajas chinas y guerras ideológicas de ocasión, el desgaste político sigue creciendo.
Y aunque muchos en Palacio crean que la marca Morena todavía aguanta cualquier escándalo, lo cierto es que el 2027 ya asoma en el horizonte… y podría traer sorpresas bastante incómodas.
Conste.
Los ajustes y cambios a nivel nacional en Morena ya se dieron, y será la elección de Coahuila el parteaguas para medir si logran convencer al electorado de que sus gobiernos no son corruptos ni tienen nexos con los malosos.
En Morena Oaxaca no se avizoran cambios inmediatos, aunque la actual dirigencia, encabezada por “Ludoviquito Derbez”, ya debería bajarle a su inmenso amor por los destilados de agave y los fermentados de lúpulo y malta.
Y es que los borrachines de Símbolos Patrios salieron buenos para empinar el codo y ponerse como placa de tráiler, valiéndoles un soberano cacahuate botanero que el proyecto de nación impulsado por el “cabecita de algodón” se vaya directo al Río Salado.
Nuestra reportera totalmente chaira nos informa que en Morena Oaxaca ya no se escuchan tambores de unidad… sino cuchillos afilándose en corto. Y es que conforme se acerca la siguiente etapa de las encuestas internas rumbo al 2027, los suspirantes ya empezaron a sudar frío porque saben perfectamente que no todos van a entrar a la tómbola… y mucho menos todos van a salir vivos políticamente.
Porque sí, estimado ciberlector: los Juegos del Hambre versión Morena ya comenzaron.
Y la caballada… híjole… anda más flaca que promesa de campaña.
De acuerdo con los enterados, a partir del 15 de mayo comenzarían nuevas mediciones internas para ir depurando perfiles rumbo a las diputaciones federales. Y aunque todos salen a decir que “están tranquilos” y que “la encuesta decidirá”, en corto varios ya andan operando, mandando señales, buscando padrinos políticos y hasta rezándole a todos los santos del obradorismo para no quedarse fuera de la repartición.
Porque una cosa es militar en Morena… y otra muy distinta dejar la beca dorada.
En el Distrito 06 federal con cabecera en Heroica Ciudad de Tlaxiaco, por ejemplo, vuelve a sonar Nicolás Feria Romero, mejor conocido en esta columna como “el hombre de la barba falsa”, quien sueña con brincar nuevamente al siguiente nivel político. Aunque dicen las lenguas viperinas que el apellido ya no pesa igual desde que a su papá lo sacaron “elegantemente” del gobierno primaveral. Y es que en política, estimado ciberlector, cuando expulsan al patriarca… los hijos empiezan a sentir cómo se enfría el comedor del poder.
Otro que aparece en la jugada es Arsenio Mejía García, actual presidente municipal de Santiago Juxtlahuaca, expriista reciclado por Morena y experto en sobrevivir políticamente sin importar el color del partido. Porque hay políticos que cambian de ideología como quien cambia de funda del celular. Arsenio ya fue diputado local por el PRI, alcalde por el PRI y ahora “orgullosamente” morenista. La transformación… pero de camiseta.
Y por supuesto tampoco podía faltar Liz Arroyo, quien según nuestra reportera triqui anda queriendo regresar al radar político, aunque muchos recuerdan perfectamente que cuando su esposo mal gobernó Tlaxiaco, ella despreció el DIF municipal porque “le quedaba chico”. Pues claro, estimado ciberlector, hay quienes quieren el poder… pero sin ensuciarse los zapatos ayudando gente. Hoy quiere hacer ruido peleándose con la “Telesa” para dar la nota.
En el Distrito 02 con cabecera en Teotitlán de Flores Magón, empiezan a sonar Elisa Zepeda Lagunas, Benjamín Viveros Montalvo y el famoso diputado Isidro Ortega Silva, mejor conocido como “El Yipi”. Aunque cuentan en corto que al Yipi más que premiarlo por trabajo legislativo, pareciera que le reconocen los presuntos negocios familiares que trae atravesados en Caminos Bienestar. Porque en la primavera oaxaqueña, dicen los malpensados, a veces no se premia la eficiencia… sino la habilidad para sangrar discretamente al pueblito noble y sabio.
En Huajuapan el menú político viene bastante condimentado. Ahí aparece nuevamente Flavio Sosa Villavicencio, el sembrador profesional de la discordia, especialista en vivir eternamente del conflicto social.
También se mueve Juanita Cruz Cruz, expresidenta municipal y actual funcionaria estatal, de quien cuentan que trae padrinazgos bastante pesados desde el centro del país, particularmente cercanos al círculo de Omar García Harfuch y de Lázaro Cárdenas Batel.
Y ojo, porque varios ya la empiezan a mirar como una posible carta rumbo a la gubernatura.
Sí, estimado ciberlector… mientras unas apenas están aprendiendo a levantar la mano, otras ya se están colando silenciosamente por la cocina del poder.
Además, cuentan que por ahí ya existe una “tapada” en caballo. Una figura femenina que todavía no sale oficialmente al ruedo, pero que ya empieza a ser mencionada en corto por varios grupos políticos. Y cuando en Morena empiezan a filtrar nombres así… es porque alguien ya empezó a mover fichas.
En el Distrito 04 de Tlacolula de Matamoros aparece nuevamente la actual diputada federal Naty Poob Pijy Jiménez Vázquez, quien buscaría mantenerse vigente en el tablero político, aunque ha pasado sin pena ni gloria. También aparece Mónica Belén López Sánchez, mejor conocida como la “Chicken Pollo”, quien busca seguir creciendo políticamente bajo la lógica de que en Morena cualquier cosa puede pasar… incluso reciclar perfiles sin demasiados resultados visibles.
En Salina Cruz, Distrito 05, cuentan que insistirán nuevamente con la fórmula perdedora de Yesenia Nolasco… y a ver si ahora sí le alcanza la suerte a Carol Antonio Altamirano, quien lleva años sobreviviendo políticamente con mas pena que gloria. Porque si algo domina Carol es el arte de cobrar sin hacer mucho ruido.
También aparece Pepe Estefan Gillessen, dirigente estatal del Verde, aunque nuestra reportera green asegura que a Pepe T., ya le pusieron fecha de caducidad. Dicen que en tres meses le dirá adiós a la dirigencia estatal, aunque antes ya habría asegurado tranquilamente su candidatura federal
Eso sí, cuentan que esos tres meses extras casi casi se los regaló el “miau miau” Raúl Bolaños Cacho Cué… aunque honestamente lo dudamos, pues no nos extrañaría también que fuera una más de las historias fantasiosas que cuenta Raúl a quien lo escuche para hacerse el importante. Porque todos saben que en el Verde las decisiones importantes no pasan precisamente por Oaxaca.

En el Distrito 08, con cabecera en Oaxaca de Juárez, el tablero ya parece batalla campal. Ahí se mencionan nombres como Juan Carlos García Márquez, actual presidente municipal de Santa Lucía del Camino, que ha hecho un buen trabajo, uno de los pocos rescatables; Raúl Bolaños Cacho Cué, el eterno “miau miau” del muratismo; y Benjamín Robles Montoya, quien jamás pierde oportunidad de intentar regresar al protagonismo político, aunque el electorado ya le conozca perfectamente todas sus piruetas.
Y por cierto, estimado ciberlector, también anda moviéndose en otros espacios Irma Haydeé Reyes Soto, la aprendiz política de Mariana Benítez Tiburcio, quien pasó del PAN a Morena sin escalas ni remordimientos ideológicos. Porque en Oaxaca la congruencia política ya es como las banquetas bien hechas: existe… pero cuesta muchísimo encontrarla.
Y en Ciudad Ixtepec el nombre que vuelve a sonar es el de Emilio Montero Pérez… eso si la Gloria lo permite. Y no, no nos referimos a la gloria del señor… sino a Gloria Sánchez. Porque, aunque Emilio sigue levantando la mano y acumulando reflectores rumbo al futuro político, varios dentro del propio movimiento saben que en el Istmo las decisiones nunca son tan sencillas como parecen.
Al final, estimado ciberlector, lo verdaderamente preocupante no es quién gane la encuesta.
Lo verdaderamente preocupante es el nivel de perfiles que hoy se disputan el futuro político de Oaxaca.
Porque entre expriistas reciclados, eternos vividores del presupuesto, operadores de conflicto, chapulines profesionales y suspirantes inflados artificialmente, queda claro que en Morena ya comenzó la batalla más feroz: la de sobrevivir políticamente antes de que se acabe el presupuesto.
Y mientras unos dicen representar la transformación… otros simplemente no quieren volver a conocer la vida fuera de la nómina pública.
Seguiremos informando… porque apenas estamos abriendo la llave… y lo que viene todavía está más enjabonado.
Nuestra reportera Green nos informa que el Partido Verde en Oaxaca ya no parece partido político… parece centro de reciclaje de priistas en decadencia. Un basurero de pacotilla, estimado ciberlector, donde todo lo que el PRI desechó después de perder el poder ahora lo quieren pintar de verde para venderlo como “nuevo proyecto”. Y hágame usted el favor.
Mientras Morena presume transformación, el Verde se está llenando de personajes que representan exactamente todo lo que el pueblo bueno y sabio dijo repudiar en las urnas: muratismo, priismo rancio, operadores del saqueo y uno que otro “empresario milagro” que pasó de no tener ni para el café a sentirse magnate gracias a los favores del poder.
Y ahí aparece el eterno “miau miau” del muratismo: Raúl Bolaños Cacho Cué. Sí, el fracasado diputado influencer, el experto en selfies, el operador de Polanco disfrazado de aliado de la Primavera Oaxaqueña. El mismo que quiere venderle al gobernador Salomón Jara el cuento de que trabaja para fortalecer al Verde y el proyecto jarista… cuando en realidad lo está usando como plataforma de avanzada para el regreso del muratismo.
Porque aquí el proyecto de fondo tiene nombre y apellido: Ivette Morán de Murat.

Sí, estimado ciberlector. La eterna “vicegobernadora” que jamás superó que el poder se le escapó de las manos y que ahora, cuentan las lenguas venenosas del verde, anda obsesionada con construir camino rumbo a la gubernatura de dos años. Y para eso necesitan estructura, operadores, dinero, candidaturas y refugio político.
¿Y cuál creen que encontraron? Exactamente: el Partido Verde.

Por eso no es casualidad que empiecen a llegar personajes como Antonio Amaro Cancino, alias “El Shocker”, o “mil porciento tacos”, uno de los sobrevivientes más fieles del viejo priismo oaxaqueño. Un personaje formado políticamente, primero como “sobrino” del profe Mi Dulce Candy líder del clan de los winnie pooh, pero también adiestrado por el carnicero de Chalcatongo (Ulises Ruiz) y posteriormente arropado por el muratismo, ese personaje que al principio no lo quería. Un hombre que brinca de grupo en grupo como chapulín con viáticos, pero que siempre cae parado donde haya presupuesto.
Y aquí viene lo más sabroso.

Primero apareció Pepe Estefan Gillessen mejor conocido como Pepe T., subiendo una fotografía con Toño Amaro. Muy sonrientes, muy amistosos, muy “vamos construyendo futuro”. Pero ojo al detalle político: jamás dijo qué cargo tendría Amaro. Nada oficial. Nada concreto. Como quien quiere quedar bien… pero tampoco embarrarse demasiado.
Pero apenas un día después salió el empleado de los Murat: Raúl Bolaños Cacho Cué. Ahí sí, ya anunciando formalmente que Antonio Amaro se incorporaba al Comité Directivo Estatal en tareas de organización.
O sea, prácticamente pasando por encima de la dirigencia formal y dejando clarísimo que quién manda realmente en ese partido es el viejo Murat y su cachorro. Porque el “mil porcientos tacos” no llegó porque sí, y todos lo sabemos.
Porque, aunque Pepe T., todavía salga en la foto como dirigente, el que está moviendo las piezas, acomodando expriistas y obedeciendo órdenes de Polanco es el “miau miau”.
Y eso, estimado ciberlector, no es casualidad. Es mensaje político.
Porque mientras públicamente el Verde se vende como aliado de Morena, por debajo de la mesa se está llenando de personajes ligados al viejo régimen que saqueó Oaxaca durante años. Los mismos que hoy son empresarios, restauranteros, hoteleros y “exitosos hombres de negocios” gracias a que los Murat les permitieron pellizcar el dinero del pueblito noble y sabio.
Por eso empiezan a sonar nombres como Lalo Rojas, Amairani Morales Valenzuela esposa del famoso Chester, misma que durante la administración conservadora fue empelada de Ivette y otros personajes que casualmente tienen una característica en común: todos le deben algo al muratismo. Todos.
Y claro, ahora el Verde se vuelve el nuevo refugio político de quienes no quieren regresar a la triste realidad de trabajar fuera del presupuesto.
Porque seamos sinceros: el PRI ya no les sirve. La marca está quemada. La gente los repudia. Entonces ahora quieren disfrazarse de ecologistas, como si cambiarse el color de la camiseta automáticamente borrara años de saqueo, corrupción y acuerdos en lo oscurito.
Pero el pueblo no es tonto. La gente ya entendió que el Verde en Oaxaca históricamente ha funcionado como el esquirol del PRI. Una franquicia política que se acomoda con quien tenga el poder y que sirve como refugio para personajes que jamás han representado una verdadera transformación.
Y mientras Raúl Bolaños se la pasa vendiendo humo, tomándose fotos y jurando lealtad a la Primavera Oaxaqueña, en los hechos está construyendo una estructura alterna llena de muratistas reciclados.
Porque el “miau miau” no mueve esas piezas por ocurrencia propia. Las mueve porque así se lo ordenan sus verdaderos patrones. Y alguien debería avisarle al gobernador Salomón Jara cuál es realmente la jugada.
Porque mientras él cree tener aliados, le están llenando la casa de operadores que nunca dejaron de obedecerle al viejo de Polanco.
Y lo más irónico de todo es que Raúl cree que controla a todos estos personajes. Pobrecito.
No entiende que en cuanto estén encumbrados le van a hacer exactamente lo mismo que ellos llevan años haciendo entre sí: traicionarse, venderse y clavarse el puñal por la espalda.
Porque así funciona esa política de conveniencia. Sin ideología. Sin principios. Sin lealtad. Puro negocio.
Y viendo cómo van las cosas, estimado ciberlector, el Partido Verde no se está fortaleciendo… Se está pudriendo.


La que anda ya soñando con despachar desde el Palacio Municipal de Oaxaca de Juárez es nada más y nada menos que la “Telesa”, la “hembla mala”, la mismísima ex priista de los 43 de Ayotzinapa Mariana Benítez Tiburcio, quien después de que en Morena prácticamente le pusieron muro de contención político, ahora anda buscando acomodo donde todavía le quieran rentar una candidatura.
Y es que todo se le empezó a complicar después de aquella conferencia de prensa encabezada por Lizzeth Arroyo Rodríguez, donde habló abiertamente de varios perfiles ligados al viejo régimen priista que, según dijo, no representan realmente los principios de Morena. Ahí salieron nombres como el de Ivette Morán de Murat, Susana Harp y, por supuesto, Mariana Benítez Tiburcio la “Telesa”.
Sí, estimado ciberlector, no fue indirecta… fue pedrada con destinataria.
Y aunque después la “hambla mala” salió a responderle públicamente pidiéndole “revisar su trayectoria” antes de descalificar aspirantes, la realidad es que el mensaje ya había quedado claro dentro de Morena: había perfiles que simplemente no eran bien vistos rumbo a Oaxaca de Juárez y otros proyectos políticos futuros.
Dicen las malas lenguas que ahí fue donde la Telesa entendió perfectamente que la candidatura guinda se le estaba yendo como agua entre las manos. Porque, además, cuentan en corto, que Liz Arroyo es mujer de armas tomar y que no piensa dejar pasar así nomás a perfiles ligados al viejo PRI muratista que ahora quieren disfrazarse de obradoristas de toda la vida.
Por eso, aprovechando la presencia en el congreso federal del famoso “Miau Miau”, Raúl Bolaños-Cacho Cué, la ex priista se le acercó muy modosita para pedirle que la hiciera candidata del Verde a la presidencia municipal de Oaxaca de Juárez.
Sí, estimado ciberlector, así como lo lee: la que juraba amor eterno al PRI, luego descubrió el “amor por la transformación” en Morena y ahora anda viendo si el Verde le presta tantita sombra para no quedarse fuera del presupuesto.
Pero dicen los presentes que la petición no cayó nada bien. Y es que entre “telesos” se reconocen.
Las lenguas más viperinas que nunca descansan y menos cuando hay mezcal de por medio, cuentan que en una de esas noches bohemias que tanto le gustan a Mariana, llegó acompañada de su noviecito a un conocido lugar donde se encontraba el mayordomo miau maiu de los murat. Ya entrados en calor cuando entraron al grado de la guayaba y la tostada y entre neta y neta, volvió a insistir con el tema de la candidatura.
Pero el “miau miau”, defensor férreo de los Murat y mayordomo político de tiempo completo, terminó soltándole una verdad que al parecer no le gustó nadita a la Telesa: que ella era una TRAICIONERA.
Sí, estimado ciberlector, así como lo lee, una TRAICIONERA.
Que él no olvidaba cómo le dio la espalda a su “jefecito” Murat cuando el PRI ya no le garantizaba más plurinominales ni espacios cómodos desde donde vivir del presupuesto sin despeinarse. Y que si quería que lo hablara con Shocker que también responde al nombre de Amaro Cansino, porque está a nada de que le regrese lo “guapo” (el chiste se cuenta solo).
Y es que ahí está el verdadero talento político de Mariana Benítez: brincar de partido en partido según dónde siga abierta la llave del poder. Primero el PRI, después Morena y ahora está buscando cobijo en el Verde. Y es que su sello personal no es la militancia. Es el arribismo. ¡Zas culebra!
Porque, seamos honestos, estimado ciberlector: Mariana Benítez casi nunca pisa Oaxaca. Y cuando viene, no es precisamente para caminar colonias, escuchar ciudadanos o atender problemas reales. No. Generalmente aparece para comidas políticas, reuniones donde a veces ni invitada está, pero donde siempre busca quedar hasta adelante en la foto, porque lo importante para ella nunca ha sido la gente… sino ella misma.
Por eso ya nadie se sorprende cuando intenta “engatusar” políticamente a quien se deje, repitiendo su vieja fórmula de decirle inteligentes a ciertos “machos” para ver si le cumplen el capricho de turno. Dicen que incluso recientemente pidió a uno que la llevara a recorrer colonias para “medirse”. Y el ingenuo cayó redondito.
El problema para la Telesa es que Oaxaca ya no es el de antes. La gente aprendió a identificar a quienes solo vienen por la candidatura, por el cargo o por el hueso.
Y aquí alguien debería explicarle algo muy básico: no existe presidencia municipal plurinominal. Tampoco gubernatura plurinominal.
Es decir, llega un momento en que sí hay que salir a pedir el voto real y enfrentar el humor social. Y ahí es donde varios personajes de laboratorio político como ella terminan derrumbándose.
Porque una cosa es ganar acuerdos en lo oscurito… y otra muy distinta ganar cariño popular.
Y mientras ella sigue haciendo cuentas sobre en qué partido puede aterrizar después, las malas lenguas aseguran que debería preocuparse más por cuidar al “afecto” de su corazón, porque dicen que por ahí le andan haciendo de chivo los tamales. ¡Ups!
Por lo pronto, estimado ciberlector, la Telesa sigue en “suspiración” permanente… aunque nadie le haya dado todavía boleto para subirse al escenario. Aunque dicen que le podría quitar su puesto a Alejandra García M.
Porque esa “hembla” es mala…
esa “hembla” hace daño…
esa “hembla” no quiere…
esa “hembla” te miente…
De su defensa por las mujeres… mejor ya ni hablamos. No existe.
Y en política, estimado ciberlector, las máscaras tarde o temprano se caen.
Al ritmo de la Sonora Dinamita: Escándalo, es un escándalo… Escándalo, es un escándalo… Ahí tienen, estimados ciberlectores, que la empresa líder mundial en entretenimiento por streaming, Netflix, prácticamente ya tendría material de sobra para producir una serie completa sobre los escándalos de la clase política mexicana. Y no, no es ciencia ficción ni una nueva temporada de narcos tropicalizados: es la vida pública nacional superando, una vez más, cualquier guion.
Porque lo que antes parecía exageración hoy ya se volvió parte del paisaje político.
La reciente tensión en Chihuahua, donde panistas y morenistas terminaron dándose hasta con la cubeta por el tema de la supuesta injerencia de agencias estadounidenses en territorio mexicano, dejó claro el tamaño de la fractura política que vive el país. Para unos se trata de cooperación internacional contra la delincuencia; para otros, simple y llanamente, una violación a la soberanía nacional. Y mientras unos gritan “seguridad”, otros responden “traición a la patria”.
Como diría nuestra reportera sabuesa: ya ni las series de Netflix se atreven a tanto.
Pero el asunto se pone todavía más delicado cuando la sospecha deja de ser discurso y empieza a rozar a personajes del poder.
Ahí está el caso de Rubén Rocha Moya en Sinaloa, cuya situación política volvió a sacudir al oficialismo luego de los señalamientos provenientes desde el vecino del norte sobre presuntos vínculos con grupos criminales. Un golpe durísimo para el discurso de la 4T y para el partido que prometió ser la gran esperanza moral de México.
Porque el problema ya no es solo la delincuencia organizada. El problema, estimado ciberlector, es cuando la línea entre político y operador criminal empieza a verse demasiado borrosa.
Y eso en Oaxaca no pasa desapercibido. Aquí también existen señalamientos constantes contra senadores, diputados locales y autoridades municipales a quienes desde hace tiempo se les relaciona con personajes y operaciones nada santas. Claro, todo queda en el terreno del rumor político y el “secreto a voces”, pero ya sabe usted lo que dicen las abuelas oaxaqueñas: cuando el río suena, no es precisamente porque alguien esté lavando ropa.
En regiones como el Istmo, la Cuenca y la Costa, cada vez es más frecuente escuchar historias sobre políticos que operan como si fueran auténticos jefes de plaza: controlando huachicol, protegiendo intereses oscuros, moviendo redes de trata o negociando “protección” para que ciertos grupos criminales no entren a sus territorios.
Y mientras tanto, algunos todavía salen a dar discursos sobre honestidad, transformación y amor al pueblo bueno y sabio.
Lo verdaderamente aterrador no es que Netflix quiera hacer una serie sobre políticos mexicanos.
Lo verdaderamente aterrador es que ya ni siquiera harían falta escritores.
Los expedientes prácticamente se escriben solos.
Y viendo cómo van las cosas, estimado ciberlector, capaz y hasta terminamos viendo próximamente:
Narcos: edición Oaxaca.
Diosito nos agarre confesados.
¡Estimado ciberlector! Nuestra reportera transportista esa que no se baja del taxi ni aunque le cobren en euros, nos pasa el parte desde el asfalto oaxaqueño: los taxistas siguen gobernando la ciudad como auténticos capitanes del sobreprecio, con más libertad que diputado en campaña y más descaro que funcionario en año electoral.
Aquí el taxímetro es leyenda urbana. No hay tarifa oficial visible, regulación efectiva ni autoridad que meta orden. Usted aborda en el Centro Histórico rumbo a San Felipe y el chófer, con toda la tranquilidad del mundo, le receta: “son 240 pesos, mi rey… si no, ahí está el camión”. Así, sin anestesia y con el libre mercado convertido en atraco premium.
La cosa se pone mejor o peor cuando cae la noche. Una pareja pidió taxi al aeropuerto y les dejaron caer 600 pesos porque “era horario especial”. Y ojo: reclamar puede salir más caro que el viaje. Porque si al conductor no le gusta el regateo, se baja encabronado, reparte amenazas o hasta madrazos y deja al pasajero tirado como promesa de campaña después de la elección.
¿Y la autoridad? Bien, gracias. La SEMOVI anda más desaparecida que el Estado de derecho en trámite burocrático. Mientras el ciudadano paga, aguanta y se traga el coraje, los reyes del volante hacen su agosto diario con placa, concesión y cero consecuencias.
Eso sí: para anuncios espectaculares nadie les gana. Ahí tenemos a la secretaria Yesenia Nolasco Ramírez vendiendo desde hace meses la famosa “app digital” que supuestamente iba a modernizar el transporte. Primero llegaba en enero, luego en febrero, después en abril… y hoy ya parece más mito urbano que proyecto gubernamental.
Mucho boletín, mucha foto sonriente, mucho aplauso mutuo… pero resultados, ni sus luces. La aplicación sigue en “próximamente”, mientras el usuario continúa pagando tarifas inventadas sobre la marcha, como si cada taxi trajera su propia inflación integrada.
El senador verde Luis Alfonso Silva Romo ya anda más preocupado por jugarle al tiktoker empresarial e influencer de Costco que por desquitar el sueldo como representante de Oaxaca.
Estimado ciberlector, una cosa es promover inversión y otra creer que preguntando en Facebook “¿les gustaría un Costco?” ya está haciendo trabajo legislativo. Pues claro que la gente quiere Costco, igual que quiere mejores hospitales, seguridad, carreteras dignas y legisladores que sí trabajen.
Porque mientras él anda tomándose fotos en Monterrey soñando con reflectores, Oaxaca sigue esperando que sus senadores hagan aquello para lo que realmente fueron electos: legislar, gestionar recursos, defender al estado y atender los problemas reales de la gente.

Pero parece que eso da menos likes. Y es que el también senador del Partido Verde aunque últimamente más morenista por conveniencia que por convicción lleva rato utilizando el cargo como trampolín para brincar al siguiente hueso. Que si la presidencia municipal, que si otra diputación, que si seguir pegado a la beca dorada del presupuesto… pero trabajo legislativo serio, ese sí sigue agotado como papel de baño en Costco en quincena.
Porque regalar mantitas para el sol, subir reels y operar políticamente a través del famoso cártel de LASR no convierte a nadie en gran operador político ni mucho menos en buen senador.
Al contrario. Solo confirma que muchos de nuestros representantes prefieren vivir del reflector antes que del resultado.
Y mientras Oaxaca necesita senadores con visión y trabajo… algunos siguen creyendo que hacer encuestas en redes sociales ya es gobernar.
Al ritmo de “Hermano, cayó la ley, está rodeada tu casa”, de Los Huracanes del Norte, nuestra reportera Police Woman nos informa que a la famosa Liga de la Justicia Primaveral se les fue vivito y coleando nada más y nada menos que Tavo Marín, exfuncionario del sexenio de Alejandro Murat.
Y es que cuentan las malas lenguas que, una vez enterado de que ya existía hasta orden de aprehensión en su contra, el exdirector del CECyTEO no perdió el tiempo: metió amparo, agarró sus cositas y aplicó el clásico “patas para qué las quiero”.
Dicen algunos que ya ni siquiera estaría en Oaxaca. Otros aseguran que podría andar escondidito en la CDMX o en algún otro rincón donde, siendo honestos, no sería tan complicado localizarlo… claro, eso si de verdad hubiera voluntad de ir por él y no solo puro espectáculo de justicia para la foto.
Porque aquí entre nos, estimado ciberlector, una cosa es anunciar que van tras los peces gordos… y otra muy distinta atraparlos antes de que naden rumbo al amparo salvador.
Y es que Tavo Marín no es cualquier personaje. Durante años fue señalado por presuntas irregularidades, manejo discrecional y aquellos gustos extravagantes que lo hicieron famoso en más de un círculo político y social. Porque si algo le reconocen sus cercanos (y también sus detractores) era su habilidad para conquistar a punta de arreglos buchones de flores, anillos de compromiso comprados casi al mayoreo y viajes “todo pagado” para las féminas rendidas ante los encantos del hoy presunto fugitivo de la justicia primaveral. Hágame usted el favor.
Ahora la pregunta que flota en el aire es: ¿de verdad caerá?
¿O terminará convirtiéndose en otro expediente más que se diluye entre amparos, filtraciones, filtritos y la lentitud milagrosa de algunas instituciones?
Porque mientras unos aseguran que el famoso resort Tanivet ya le tiene apartada hasta la suite presidencial con varios días de visita conyugal y extramarital, otros creen que este pez medio gordo enamoradizo podría terminar escapándose de las redes.
Y sería una verdadera pena para la Liga de la Justicia Primaveral, porque después de tanto ruido, conferencia y discurso anticorrupción… que se les pelara Tavo Marín sería algo así como dejar ir al villano principal antes del último capítulo.
Aunque bueno, estimado ciberlector, en Oaxaca ya hemos visto temporadas donde los supuestos perseguidos terminan más protegidos que buscados.
Al tiempo…


El último clavo que le faltaba al ataúd del sindicato de los godínez del gobierno estatal se los acaban de poner, nada más y nada menos, que quienes dicen ser sus dirigentes. Sí, estimado ciberlector, esos mismos que nadie eligió y que ya en los pasillos son bautizados como el “comité cero votos”, porque literalmente nadie votó por ellos. Hágame usted el favor.
Y mire cómo cambian los tiempos. Hubo una época en que este sindicato metía miedo, organizaba luchas, paralizaba oficinas y hacía temblar escritorios. En los años de Reveriano Chagoya se les podía acusar de muchas cosas, menos de tibios. Hoy aquello quedó reducido a una caricatura sindical que parece más oficina alterna del poder que representación de la base trabajadora.
Porque mientras los burócratas hacen milagros para sobrevivir a la quincena, hay exdirigentes y operadores que llevan años viviendo como auténticos virreyes sindicales: buenos viáticos, privilegios, acuerdos en corto y beneficios que casualmente nunca aterrizan en los trabajadores de a pie. Ya sabe usted, estimado ciberlector, que en Oaxaca siempre hay unos cuantos muy “vivillos” que descubren cómo hacer negocio hasta con la lucha sindical.
Todo empezó a pudrirse todavía más en diciembre de 2024, cuando la elección interna terminó como pelea de cantina de madrugada: gritos, jaloneos, violencia y cero ganador. Las planillas blanca y rosa quedaron entrampadas y, como ya no les daban los tiempos legales, hicieron lo que mejor saben hacer los grupos que se sienten dueños del sindicato: arreglar todo en lo oscurito.
Sin asamblea, sin voto y sin tantita vergüenza.
Así nació el famoso comité espurio encabezado por Carmen Zárate Rojas, con la bendición del eterno operador sindical, el cada vez menos famoso “señor cara de papa”, mejor conocido como Juan Rosas cuando se acuerda que tiene nombre. Todo, claro, con el guiño del gobierno en turno, porque en Oaxaca los sindicatos incómodos ya no se combaten… se administran. Y si son dóciles, mejor tantito.
Pero como dice el viejo dicho burocrático: el patrón nunca da paso sin huarache.
Y vaya que ya empezó a cobrar la factura.
Nuestra reportera burócrata ya lo había adelantado: bajo la mesa se cocinó el acuerdo para dejar pasar el incremento al ISR mientras a los trabajadores les aventaban un “bono” para calmarlos. Un bono que resultó más fantasma que muchas promesas de campaña, porque desaparecerá en un año… pero el sablazo de impuestos se quedará para siempre. Así de bonito les vieron la cara.
Ahí fue donde la base empezó a despertar y donde varios dijeron: “momento, aquí ya nos chamaquearon”.
Primero vinieron las tomas de Ciudad Administrativa y Ciudad Judicial. Luego el edificio sindical. Después las marchas. Y finalmente el Primero de Mayo terminó convertido en una especie de Juegos del Hambre versión godín.
Todos se aventaban la bolita por las agresiones mientras aparecía, otra vez, el famoso “bloque negro”, ese grupo que casualmente siempre surge cuando hay que intimidar compañeros, reventar protestas o hacer el trabajo sucio de la dirigencia. Qué conveniente, ¿no cree usted?
Pero lo más indignante fue descubrir cómo utilizaron al personal del CENDI “Guadalupe Hinojosa”. Trabajadores que nunca habían marchado como contingente separado terminaron convertidos prácticamente en escudo humano para evitar que los reclamos llegaran hasta donde estaba Carmen Zárate.
Sí, leyó bien, estimado ciberlector: escudo humano. Ni Batman se atrevió a tanto.
Entre empujones, piedras y agresiones había hasta personal de “Mi Primera Chamba” que nada tenía que hacer ahí. Gente que ni siquiera pertenece a la base sindical y que terminó metida en medio del caos porque alguien decidió que proteger a la dirigencia era más importante que proteger a los trabajadores. Y todavía se preguntan por qué la gente está enchilada.
Y mientras el sindicato ardía, llegó el esperado festival del Día de las Madres.
Ese evento que antes era solemne y emotivo terminó cayendo en el nivel de programa barato de feria patronal. Aunque, siendo honestos, la decadencia ya venía desde años atrás, cuando tuvieron la brillante idea de llevar strippers al festejo. Sí, aquellos bailarines que dejaron a más de una sin aliento… y a muchas otras preguntándose si estaban en un homenaje sindical o en despedida de soltera patrocinada por cuotas sindicales.
Pero este año se superaron.
Primero porque las madres trabajadoras aprovecharon el evento para volverle a gritar “¡Fuera Carmen!”, dejando claro que la dirigente tiene menos respaldo que paraguas en huracán.
Y luego vino el momento más trágico de la jornada: el desayuno.
Porque lo que prometía ser un banquete terminó siendo un atentado gastronómico disfrazado de chilaquiles. Y eso, estimado ciberlector, en Oaxaca sí es un delito moral. Cualquier fondita del mercado sirve algo más digno por cien pesitos y con refill de café.
Pero espere tantito, porque aquí viene el verdadero sazón del asunto.

La factura del evento habría rondado los 18 millones de pesos. Sí, dieciocho millones. Y como el sindicato decide qué proveedores reciben esos contratos, las matemáticas empezaron a hacer enojar hasta al más tranquilo: haciendo cuentas alegres, cada platillo habría salido en más de dos mil pesos.
Dos mil pesos por unos chilaquiles tristes y aguados. Hágame usted el favor.
Con razón hubo quienes dijeron que mientras unas recibían tortillas tiesas… otros sí se sirvieron con la cuchara grande.
Y el problema apenas empieza.
Porque aunque la dirigencia presume “logros históricos” en la negociación salarial, los trabajadores ya hicieron cuentas y descubrieron la triste realidad: reciben menos dinero efectivo que antes. O sea, les subieron por un lado… para quitarles más por el otro. Una auténtica trabada sindical, estimado ciberlector.
Por eso la inconformidad sigue creciendo y cada vez son más los que exigen la salida de Carmen Zárate, a quien señalan de no entender la verdadera lucha sindical porque hasta 2017 era personal de confianza. Es decir, nunca vivió las batallas reales de la base trabajadora y ahora pretende dar lecciones desde una oficina climatizada.
Quizá por eso no entiende el enojo.
Porque mientras la clase trabajadora pelea por sobrevivir, el sindicato parece más preocupado por organizar banquetes, repartir contratos y mantenerse pegado al poder.
Y así, estimado ciberlector, el viejo sindicato de lucha terminó convertido en algo mucho más triste: una franquicia burocrática donde unos pocos comen como reyes… mientras la base apenas alcanza para los chilaquiles.

El presidente municipal tiene prioridades. Luis Martínez dejó botado el Cabildo en el último minuto de este martes. Su excusa fue un supuesto encargo urgente. Esa urgencia tenía nombre, cargo y ambición. Saymi Pineda Velasco, secretaria de Turismo. Ella aseguró que venía de parte del gobernador Salomón Jara. El alcalde, usó el mismo pretexto. Dijo que se iba a una comisión de trabajo con la representante del Estado. La realidad fue otra. Vimos a un edil huyendo de sus obligaciones legales para jugar al guía de turistas.
La escena destila cinismo. El presidente no llevó a la funcionaria al palacio municipal. No la recibió con honores. No convocó a su cabildo. Tampoco le pidió firmar el libro de visitantes distinguidos. Esos protocolos los guarda celosamente. Los reserva para los rotarios o para los amigos de su papá. A la titular de Turismo se la llevó de pinta. El destino fue la presa Yosocuta.
Hay un doble fondo en este trato preferencial. No es respeto a la investidura estatal. Es puro machismo y conveniencia política. Cuando Rogelia González Luis visita Huajuapan, la historia cambia. Ella es la titular de la Secretaría de las Mujeres. El presidente ni siquiera la recibe. No le ofrece ni un vaso de agua. Los temas de mujeres y equidad no le interesan. Sencillamente la ignora. Pero con Turismo la actitud es servil. Corre a su encuentro. Los rumores dicen que ella anda en campaña adelantada. Busca armar estructura en la región. Él se acomoda y obedece.
¿Por qué llevársela a comer a la presa? ¿Alguien cree que van a promover el turismo en ese lugar?
El menú elegido fue caldo verde con mojarra. La trampa está en el plato. Ese color verde no lo da el epazote. Tampoco el cilantro. Viene directamente del agua del embalse. Un estanque que recibe el drenaje puro de Huajuapan. La planta tratadora es simple chatarra. Le sirvieron a la secretaria un pez criado en aguas negras. Una mojarra de esas que mueren solas y amanecen flotando en la orilla.
Le dieron de comer la podredumbre diaria que tragan los ciudadanos. Pero esta bien, para que sepa lo que beben los huajuapeños. A ver si le cuenta al gobernador. Seguramente le va a decir, ya que vino en su representación.
No es el primer banquete dudoso que el chupón le sirve a esta funcionaria. Parece que ella no aprende o no le importa. Hace dos años llegó al festival del mole de caderas. El evento fue un fiasco organizado por su propia secretaría. La pirotecnia mal planeada le explotó cerca. La hizo correr despavorida. Pensó más rápido con los pies que con la cabeza. Cuando por fin pasó el peligro, se sentó a comer.
Le sirvieron el mole. Ella quiso degustar la tradición. Lo que comió, además de los ingredientes de la receta, fue un montón de cinta plástica. Esa cinta que amarra los manojos de hierba. Se la comió entera. Fue una burla adornada con polímeros.

Desde entonces los chefs locales tienen un reto. Toman nota en sus cocinas. Buscan la forma de que el plástico no opaque el sabor del chivo. Tienen la esperanza de que la política y la alta cocina por fin se entiendan este año. Todo a medida que se acercan las campañas electorales. Quizá logren un platillo que no provoque indigestiones diplomáticas.
El hambre de poder de estos funcionarios no conoce límites. Están dispuestos a tragarse, literalmente, la caca del municipio con tal de amarrar alianzas.
¿Qué clase de transformación se construye así? Pactan a escondidas con las mañas del cacicazgo local mientras degluten el agua contaminada que enferma al pueblo, mientras mastican el plástico de su propia farsa.
A veces los meseros gritan: Salen dos de caderas con extra de cinta plástica y una mojarra al drenaje.
Vivirá poco quien no entienda lo aquí dicho, recuerde estimado ciberlector, la frase de la semana:
“En Política, cuando los ricos gobiernan, los pobres siguen siendo pobres y cuando los pobres gobiernan, los ricos se vuelven menos ricos y los pobres miserables”.














