Nuestra reportera aeropolítica, esa que no viaja en avioneta privada, pero sí sabe cuándo una bitácora empieza a oler a turbulencia, nos informa que al secretario de Gobierno de Oaxaca, Jesús Romero López, mejor conocido como el Niñito Dios (por aquello que todos lo cargan y nadie lo verá crecer), le salió más caro explicar la foto que subirse al avión.
Y es que esta semana circuló una imagen donde se le observa abordando una aeronave privada con matrícula XB-MHV, un Cirrus R22, vinculada a la empresa Gugar. Hasta ahí, el asunto parecía el clásico escándalo del funcionario que habla de pueblo, presume austeridad y termina moviéndose como ejecutivo de alto vuelo.
Pero la historia tiene otro fondo. Porque quienes conocen a Chucho Romero aseguran que nada en él es casualidad. Mucho menos una foto “filtrada” en el momento exacto en que su nombre comenzó a sonar fuerte por el desastre que presuntamente él ordenó en Mitla, donde la Sección 22 terminó denunciando agresiones y represión durante su jornada de lucha.
Ahí está el verdadero punto. El escándalo de la avioneta no solo exhibe privilegios. También podría estar sirviendo como una cómoda puerta de emergencia, que él mismo pidió en las altas esferas. Porque Jesús Romero sabe que políticamente es menos costoso salir señalado por corrupto por usar una aeronave privada, que cargar con la marca política de represor magisterial, en su versión mini carnicero.
Y en Oaxaca esa diferencia pesa, sobre todo ahora que se acercan los tiempos electorales y sobre todo con sus ambiciones de ser todo y no ser nada.
Traicionando todos los principios del movimiento, el “Niñito Dios” aplicó la técnica del panista Felipe Calderón desviando la atención con la aeronave, tal como lo hizo el Chaparrito de Lentes pasándose como borracho. Porque no es lo mismo que te digan fifí de ocasión, corrupto de vuelo corto o funcionario mareado por el poder, a que te comparen con Ulises Ruiz Ortiz, el Carnicero de Chalcatongo, su viejo mentor político, aquel que en una llamada lo bautizó como Charbelín.
Por eso esa foto autofiltrada huele raro, huele a él.
Porque después de lo ocurrido en Mitla, las versiones internas apuntan a que la cabeza del secretario ya está sobre la mesa. No por la avioneta, sino por haber operado mal un conflicto con la Sección 22. Y más grave todavía: porque el presidente municipal de Mitla, Esaú López Quero, no es un actor aislado. Es un alcalde que le debe su llegada al poder al propio Jesús Romero, quien lo empujó a toda costa, aun cuando desde dentro de Morena muchos sabían que ese triunfo venía bastante cuestionado.
Ahora el mismo Esaú terminó convertido en detonante de una crisis mayor.
Según versiones que circulan, Esaú no solo habría recibido línea para endurecerse contra los maestros, sino que incluso grabó al Niñito Dios ordenando esa operación desde una noche antes. De ser así, el problema ya no sería únicamente político: sería una bomba de responsabilidad pública.
Por eso convenientemente aparece la avioneta, cuando muchas veces se ha subido, no solo a la de la empresa Gugar, también a otras más, incluso a varias de dudosa procedencia. Investiguen y lo comprobarán.
El Niñito Dios quiso cambiar el reflector: que ya no se hable del presunto operador de la represión en Mitla, sino del funcionario que se subió a una aeronave privada. No quiere que le digan el mini Chucky o el mini carnicero.
Una caja china con hélice.
El problema es que hasta para armar una cortina de humo hay que tener talento, y Chucho salió a dar una explicación que abrió más dudas de las que cerró. Aseguró que el traslado no representó gasto para el Gobierno del Estado y que los costos operativos fueron cubiertos con recursos personales. ¡Ay… por Dios!
Pero aquí está el detalle que se le olvidó al Niñito Dios: una aeronave con matrícula XB no es taxi aéreo.
En México, las matrículas XA corresponden al servicio público de transporte aéreo; las XB son para servicio privado; y las XC para aeronaves de Estado. Es decir, si una aeronave XB se usa como si fuera taxi aéreo, cobrando vuelos, trasladando pasajeros por pago o simulando un servicio comercial, la cosa ya no es solo un chisme de Facebook: se vuelve un asunto que tendría que revisar la autoridad aeronáutica.
Y ahí la mentira empieza a hacer agua.
Porque si Jesús Romero dice que él pagó de su sueldo al piloto o los costos del traslado, entonces abrió otra pregunta más delicada: ¿pagó por un servicio que esa aeronave podía prestar legalmente? ¿Existió factura? ¿A quién se le pagó? ¿Por qué concepto? ¿La aeronave estaba autorizada para operar de esa forma? ¿O el secretario, con tal de justificarse, terminó confesando una irregularidad más grande que la foto?
Lo complicado no es mentir, estimado ciberlector. Lo complicado es sostener la mentira cuando hay matrícula, bitácoras, fechas y publicaciones del propio funcionario en redes sociales.
Porque las bitácoras que circulan muestran movimientos de esa aeronave hacia Ciudad Ixtepec en fechas que coinciden con actividades públicas de Jesús Romero en su natal Juchitán. El 28 de mayo estuvo allá en la presentación de la estrategia de fortalecimiento municipal y seguridad ciudadana. El 1 de junio volvió a presumir reuniones del Plan Juchitán para la Paz. Y el 3 de junio apareció pegando calcas en mototaxis con frases en zapoteco, como si la inseguridad se resolviera con estampitas, murales y baños de pueblo arriba de una combi.
¿Coincidencia? Puede ser.
Pero cuando la coincidencia tiene matrícula, ruta y agenda pública, mínimo merece investigación.
Porque aquí no se trata de si el secretario puede o no subirse a un avión privado. Se trata de saber si usó una aeronave particular para actividades oficiales, quién cubrió los costos reales, si hubo beneficio indebido, si existió contraprestación y cuántas veces se repitió la práctica.
Y sobre todo: se trata de saber por qué el funcionario que presume origen de luchador social terminó viajando como aquello que decía combatir.
Estimado ciberlector, por si usted no lo recuerda, Chucho Romero no llegó de la nada. Viene de la vieja escuela de organizaciones, marchas, cuotas, negociaciones y presión política. Formó parte de la COCEI, de la UCO y de frentes sociales, campesinos, urbanos, pesqueros y del transporte. Durante años se vendió como lucrador, perdón, “luchador social”, aunque las lenguas viejas del movimiento dicen que más bien aprendió temprano a lucrar con las causas y a cobrar en todos los gobiernos que públicamente llamaba conservadores.
Si nos apuran, dicen, hasta recibitos podrían aparecer.
Por eso el contraste es brutal.
El hombre que un día caminaba entre organizaciones hoy aparece subiendo a una avioneta privada. El operador que decía estar del lado del pueblo ahora parece más cómodo entre hangares que entre asambleas. El secretario que debería desactivar conflictos terminó metido en dos expedientes: Mitla y la aeronave.
Y de los dos, el que más miedo le daría no es el de la avioneta. Es Mitla.
Porque la Sección 22 aplica “No hay perdón ni olvido”. Así que es mejor que se olvide de sus cajas chinas.
Por eso no sorprende que, después del escándalo, apareciera la cargada digital. Funcionarios, cercanos, colaboradores y beneficiarios salieron a defenderlo como si les hubieran pasado lista. Entre ellos, personal de la propia Secretaría de Gobierno como Karla Sosa, quien sale en la foto del escándalo subiéndose a la aeronave.
A veces, estimado ciberlector, el silencio salva más que un comentario arrastrado.
Y mientras sus cercanos intentaban levantarle el ánimo en redes, Chucho presumía o dejaba correr la versión de que en México no habían visto tan mal lo ocurrido en Mitla, que quizá solo “se excedió un poco”. Ajá.
Se excedió un poco. Como si ordenar una operación contra maestros fuera equivalente a pasarse de sal en el caldo.
Lo cierto es que nadie ha demostrado que en Palacio Nacional lo hayan aplaudido. Al contrario, tanta foto filtrada, tanta explicación forzada y tanta defensa de nómina huelen más a nervio que a respaldo.
Aquí la pregunta no es si Jesús Romero usó o no una avioneta.
La pregunta de fondo es otra: ¿está intentando ocultar la petición de la Sección 22 de su poda plaguicida del Jardín Primaveral?
Como dice el filósofo de barrio: Sin Yolanda, Maricarmen.
En la disputa por la UABJO, de una vez le decimos al rector Farid Acevedo que abra bien sus ojos de Bebé Sinclair, porque desde adentro le quieren comer el mandado.
#SoloProfesionales
Nuestra reportera totalmente fashionista esa que distingue un huipil de campaña, una sonrisa de conveniencia y un cafecito con aroma a candidatura a varios kilómetros de distancia, nos informa que por los rumbos de Tlalixtac de Cabrera se está cocinando algo más que café y reuniones privadas. Se está cocinando, ni más ni menos, el intento de regreso político del muratismo, ahora envuelto en mesas “sectoriales”, discursos de “cercanía” y una narrativa cuidadosamente diseñada para que los oaxaqueños olviden lo que ocurrió apenas hace unos años.
Resulta y resalta que el pasado 1 de junio, Ivette Morán de Murat, esposa del exgobernador Alejandro Murat Hinojosa, mejor conocido como el “Cachorro Murat”, sostuvo una reunión con empresarios del ramo textil, particularmente dedicados a la elaboración de uniformes y ropa de trabajo. La convocatoria corrió a cargo de Pedro Rebollo y el encuentro se realizó en el restaurante Sky Blue, allá por los rumbos de Tlalixtac de Cabrera.
Estimado ciberlector, el restaurante pertenece a Jorge Antonio Illescas Delgado, mejor conocido como “El Chester”, personaje que más de uno recuerda por aquellos tiempos en los que no figuraba precisamente como un exitoso empresario restaurantero ni como propietario de inmuebles destinados a rentas tipo Airbnb. Sin embargo, como su fortuna se las debe a los Murat, porque lo dejaron hacer y sobre todo quedarse, hoy tiene que dar su lugar, para después cobrar muy caro.

Por eso no deja de llamar la atención que precisamente ese espacio se haya convertido en punto de encuentro para personajes vinculados a uno de los grupos políticos más cuestionados de los últimos años.
La reunión no fue una comida casual entre amigos. Tampoco un encuentro improvisado. Fue parte de una estrategia mucho más amplia.
Nos cuentan las lenguas conocedoras y cercanas que Ivette Morán viene realizando reuniones con distintos sectores empresariales, artesanales, textiles, medios de comunicación e incluso influencers. Todo bajo el formato de encuentros reducidos donde según ella escucha inconformidades, recoge demandas, mide respaldos y construye relaciones políticas.
Es decir, no estamos viendo a una ciudadana interesada en conocer opiniones. Estamos viendo a una aspirante obsesionada con el poder y ambición construyendo una candidatura.
Y ni siquiera se molestan demasiado en ocultarlo.
El restaurante fue cerrado de manera exclusiva para el evento. En una zona se reunieron empresarios de uniformes; en otra área se desarrollaban conversaciones con otros sectores. Todo perfectamente segmentado. Todo perfectamente organizado. Todo perfectamente calculado.
Ivette no está organizando una tertulia cultural. Está construyendo estructura, de la mano de priistas y ex priistas que sangraron al pueblito noble y sabio, y que gracias al hurto en despoblado, hoy tienen fortuna.
Durante la reunión, Ivette habría dejado claro que su objetivo es competir por la gubernatura de Oaxaca. Porque según ella las encuestas a la medida le favorecen. Que existe posicionamiento. Y que la ruta para convertirse en candidata sigue abierta, independientemente del partido político que eventualmente la postule.
O sea, quiere ser gobernadora y está buscando la forma de llegar.
Lo verdaderamente interesante es que el discurso intenta vender una imagen de renovación cuando en realidad estamos hablando exactamente del mismo grupo político que ya gobernó Oaxaca.
Porque Ivette Morán no aparece sola en esta historia. Detrás aparece su marido y titere Alejandro Murat. Y también aparece su suegro José Murat, el viejito de polanco.
Pero también, detrás aparecen los mismos operadores. Detrás aparecen las mismas redes de poder.
Detrás aparecen los mismos intereses que durante años controlaron buena parte de la vida política y administrativa del estado. La misma basura de siempre.
Por eso resulta inevitable preguntarse si realmente estamos frente a un proyecto nuevo o simplemente frente a una nueva envoltura para un producto que los oaxaqueños ya conocen bastante bien.
Durante el encuentro, varios empresarios expusieron problemas reales: caída de ventas, despidos, pérdida de clientes y desaparición de apoyos gubernamentales para la producción de uniformes. Son preocupaciones legítimas que afectan a cientos de familias.
Sin embargo, también resulta inevitable preguntarse por qué el muratismo pretende presentarse ahora como “solución de problemas” que durante años tampoco resolvió cuando tuvo todo el poder político, económico y administrativo para hacerlo.
Porque la memoria en Oaxaca puede ser corta para algunos, pero no inexistente.
Ahí siguen los recuerdos de obras anunciadas con bombo y platillo que terminaron convertidas en monumentos al abandono.
Ahí siguen los cuestionamientos sobre proyectos multimillonarios que nunca terminaron de convencer a la ciudadanía.
Ahí siguen los señalamientos sobre decisiones administrativas en el DIF, y Monte de Piedad que todavía generan dudas y preguntas sin respuesta.
Y ahí siguen también expedientes que el tiempo no ha logrado enterrar completamente.
Por ejemplo, el escándalo de las joyas del Monte de Piedad.
Porque hasta la fecha siguen existiendo voces que exigen respuestas sobre las piezas que desaparecieron, el dinero que exigia al ex titular Edgardo Aguilar, los procedimientos que se realizaron y los movimientos que ocurrieron alrededor de una institución que resguarda el patrimonio de miles de familias que muchas veces empeñan lo único de valor que tienen para enfrentar una emergencia.
Y tampoco ayuda que periódicamente vuelvan a surgir cuestionamientos sobre recursos, movimientos administrativos y diversas operaciones que durante años fueron motivo de denuncias, señalamientos y sospechas públicas. Que decir de las más de 40 propiedades de la familia Murat, muchas presuntamente ligadas al cártel del despojo.
A eso hay que sumar que el paso de Ivette Morán por el DIF Estatal tampoco estuvo exento de críticas.
Porque una cosa es la imagen cuidadosamente construida en redes sociales, los videos emotivos, las fotografías perfectamente iluminadas y los mensajes de cercanía.
Y otra muy distinta es el balance que todavía hacen muchos ciudadanos sobre los resultados reales, el uso de recursos públicos y las prioridades que se tuvieron durante aquellos años.
Por eso resulta sorprendente la facilidad con la que algunos creen que Oaxaca ya olvidó.
Como si bastara ponerse un huipil, organizar reuniones privadas y hablar de unidad para borrar de golpe todos los cuestionamientos acumulados durante años.
El verdadero desafío de Ivette Morán, será convencer al pueblito noble y sabio, de que la familia que ya tuvo dos veces el poder, que ya manejó el presupuesto, que no dio cuentas claras y que ya tomó decisiones sobre el destino de Oaxaca merece una tercera oportunidad.
Porque antes de pedir nuevamente la confianza de los oaxaqueños, quizá sería conveniente terminar de responder las preguntas que quedaron pendientes en las dos ocasiones que ya lucraron con Oaxaca.
Y esas preguntas, por más reuniones privadas que se organicen, por más restaurantes que se cierren y por más cafecitos que se sirvan, siguen sentadas a la mesa.
El pueblito noble y sabio no olvida, y sigue esperando respuestas, pero sobre todo justicia.

Nuestra reportera actera (esa que conoce más historias familiares que los propios archivos del Registro Civil y que puede distinguir un acta extemporánea a veinte metros de distancia), nos informa que en los pasillos del Registro Civil de Oaxaca ya no saben si están trabajando en una dependencia gubernamental o participando en una dinámica de supervivencia administrativa.
Y es que cuentan las lenguas de doble filo que desde la llegada de Luis Alberto Sosa Castillo como director del Registro Civil el desorden interno se ha convertido en una especie de deporte extremo institucional.
Para empezar, dicen los trabajadores que el director simplemente nunca está. Bueno… quizá sí está. O quizá no. La verdad nadie sabe.
Porque cuando aparece suele ser para la foto, para la reunión, para el evento o para demostrar que efectivamente sigue ocupando el cargo. Pero cuando se trata de resolver problemas, coordinar áreas, supervisar personal o poner orden en la casa, la historia parece ser muy distinta.
Y como en política los vacíos de poder nunca permanecen vacíos demasiado tiempo, el espacio que deja la ausencia del director rápidamente comenzó a ser ocupado por otros personajes.
El problema es que varios de esos personajes ni siquiera cuentan con nombramiento oficial.
Así como lo lee.
Según nos cuentan, actualmente los únicos cargos plenamente reconocidos serían el titular de la Unidad Jurídica y el responsable del área de extemporáneos. Fuera de ellos, existe un grupo de colaboradores cercanos al director que ya se sienten jefes, coordinadores, supervisores y hasta dueños de la dependencia, aunque en los documentos oficiales todavía no aparezcan como tales. Y ya se la sabe estimado ciberlector: cuando varios mandan, nadie manda.
Unos giran instrucciones. Otros las contradicen. Algunos autorizan. Otros desautorizan.
Y mientras unos aseguran que tienen línea directa con el director, otros afirman exactamente lo contrario.
El resultado es el que cualquier ciudadano puede imaginar: confusión interna, áreas descoordinadas, trabajadores desorientados y servidores públicos que ya no saben exactamente a quién deben obedecer.
Pero aquí viene la parte más interesante.
Si el estimado ciberlector entra hoy mismo al directorio oficial del Registro Civil de Oaxaca encontrará una sorpresa bastante peculiar.
Resulta que ni siquiera aparece Luis Alberto Sosa Castillo como director.
Así como lo lee y lo ve.

El portal oficial sigue mostrando como titular de la dependencia a Alfredo Santiago Chávez, exdirector del Registro Civil y esposo de Dulce Belén Uribe Mendoza, exdirectora de la misma institución, hoy diputada local y eterna aspirante a seguir escalando posiciones políticas por los rumbos de Huajuapan.
Entonces surge una pregunta inevitable. ¿Tan poco caso le hacen al actual director que ni siquiera lo han dado de alta en el directorio oficial?
¿O simplemente la dependencia vive atrapada en una especie de túnel del tiempo administrativo donde todavía gobierna la administración pasada?
Porque una cosa es el rezago burocrático. Y otra muy distinta es que ni la propia página institucional se haya enterado de quién dirige actualmente el Registro Civil.
Lo más curioso es que, según cuentan los enterados, varios de los perfiles que llegaron junto con la nueva administración simplemente nunca lograron obtener nombramiento.
Y aquí comienza otro misterio digno del jardín primaveral.
Porque dentro del Registro Civil aseguran que varios nombramientos fueron observados, detenidos o de plano rechazados desde las esferas más altas del Gobierno del Estado.
Nadie explica públicamente qué ocurrió. Nadie informa cuáles fueron las observaciones.
Nadie aclara por qué algunos nombres avanzaron y otros quedaron congelados.
Simplemente los nombramientos no salieron. Y ese alguién decidió ponerles freno, seguramente sus razones tendrá.
Mientras tanto, la dependencia sigue operando con funcionarios de facto, jefes sin nombramiento, grupos que compiten entre sí y trabajadores que diariamente intentan descifrar quién tiene realmente facultades para tomar decisiones.
No estamos hablando de cualquier oficina. Estamos hablando de la institución encargada de la identidad jurídica de millones de oaxaqueños.
Ahí se registran nacimientos, se celebran matrimonios, se corrigen actas, se reconocen hijos, se registran defunciones.
Y ahí se realizan algunos de los trámites más importantes en la vida de cualquier ciudadano.
Por eso resulta preocupante que una dependencia tan sensible funcione con más incertidumbre que organigrama.
Mientras el mundo habla de digitalización, inteligencia artificial, simplificación administrativa y modernización gubernamental, dentro del Registro Civil todavía parecen estar resolviendo una pregunta mucho más básica:
¿Quién manda realmente? Y peor aún. ¿Quién supervisa?
Porque si algo ha perseguido históricamente al Registro Civil son precisamente las denuncias por gestores, tráfico de influencias, irregularidades administrativas y la famosa venta de actas que una y otra vez aparece en las quejas ciudadanas.
Y para combatir esos viejos vicios no bastan discursos, fotografías institucionales o boletines optimistas.
Pero para eso primero tendría que existir algo que hoy, según cuentan las lenguas más filosas de Santos Degollado, parece escasear bastante dentro de la dependencia:
Gobierno.
Porque una oficina sin director presente, sin nombramientos claros, con grupos jalando para lados distintos y con decisiones tomadas por personajes que ni siquiera aparecen formalmente en la estructura, no parece precisamente la ruta hacia la modernización.
Parece más bien un viaje de regreso al paleolítico administrativo.
Al tiempo…
El silbatazo inaugural de la Copa Mundial de Futbol FIFA 2026 en México está a punto de sonar, y las manifestaciones y protestas de los exaliados de la 4T siguen subiendo de tono. Bien dicen que cuando la perra es brava, hasta a los de casa muerde.
La Sección 22 del magisterio oaxaqueño, integrante de la CNTE, se ha hecho sentir nuevamente y ha vuelto a la beligerancia a la cual ya nos tenía acostumbrados, pero que durante la administración de nuestro Cabecita de Algodón habían dejado descansar.
Un pacto entre AMLO y la 22 fue la clave para controlarlos y apaciguar sus combativos ánimos. El magisterio logró escalar varias posiciones políticas en diferentes cámaras a través de Morena.
Los maestros, al igual que la D.O., son pilares del ascenso al poder del partido gobernante y ambos se sienten con derechos y licencia para poner en jaque a la propia CSP.
Medios internacionales ocupan sus primeras planas para informar sobre la intensidad de las protestas que se viven en las calles de la Ciudad de México, imágenes que en nada ayudan al país.
En Oaxaca, en 2006, ya vivimos un capítulo negro, en el que el magisterio buscó a toda costa la caída del Tirano de Chalcatongo por atreverse a desalojarlos del Zócalo. Los costos se siguen pagando aún, y algunos de esos luchadores magisteriales y sociales hoy viven en la opulencia.
La política… sigue y seguirá estando de la patada.

En la agenda electoral de nuestro Lavadero Político, este domingo 7 de junio en Coahuila se estarán llevando a cabo elecciones estatales, en las que estarán en disputa 16 diputaciones de mayoría relativa y 9 diputaciones de representación proporcional.
Se inicia la nueva era de Ariadna Montiel Reyes al frente de la dirigencia nacional de Morena y, de acuerdo con los pronósticos, podría estar sufriendo su primer descalabro electoral.
La presencia de diputados federales comisionados para sacar al buey de la barranca, entre ellos el costeño Carmelo Cruz Mendoza, no ha servido de mucho.
El argumento del PRI es que, en caso de ganar Morena, la delincuencia se apoderará del estado.
Ni a quién irle.
¿Aplicará aquello de que más vale malo conocido que bueno por conocer?
¿Podrá Ariadna Montiel dar el campanazo?
Que comiencen las apuestas.
Nuestra reportera minera, nos informa que al pueblo sabio de San Pedro Totolápam se les acabó la paciencia con uno de los personajes más polémicos y oscuros que han rondado los conflictos alrededor de la mina Don David Gold.
Y es que la comunidad decidió declarar persona non grata a Marco Sánchez y a varios de sus operadores sindicales.
No estamos hablando de un personaje cualquiera. Marco Sánchez es ampliamente conocido en la región por su influencia dentro de grupos sindicales y por los múltiples conflictos que durante años han acompañado su nombre. Su historial ha estado rodeado de señalamientos, disputas, confrontaciones y acusaciones graves que lo han convertido en una figura tan polémica como incómoda para muchas comunidades y actores económicos de la zona.
Por eso la decisión de Totolápam no es menor. Recordemos que apenas en noviembre del año pasado documentamos cómo alrededor de la mina comenzaron a surgir presiones para desplazar a empresas locales que históricamente prestaban servicios de transporte, alimentación, seguridad y otros trabajos vinculados a la operación minera. La preocupación de Toto era clara: que detrás del discurso sindical se escondiera el viejo objetivo de controlar contratos, negocios y recursos económicos vinculados a la actividad minera.

Dicho de otra forma: donde algunos veían representación sindical, otros veían una disputa por quedarse con la tajada más grande del pastel.
Y parece que en Totolápam ya tomaron partido. Porque cuando una asamblea comunitaria declara persona non grata a alguien, el mensaje es bastante sencillo de entender: aquí ya no te queremos.
Y eso tiene un peso político enorme. Sobre todo porque también envía una señal directa a la empresa minera. Porque una cosa es sentarse a negociar con líderes laborales legítimos y otra muy distinta hacerlo con personajes que cada vez acumulan más rechazo dentro de las propias comunidades donde opera la mina.
Al final, la discusión ya no gira únicamente alrededor de contratos o negocios.
La discusión es sobre quién representa realmente a la comunidad y quién intenta representarse únicamente a sí mismo.
Porque las minas extraen oro, plata y minerales.
Pero cuando empiezan a rodearse de operadores cuestionados, conflictos permanentes y luchas por el control económico como Marcos Sánchez, lo que terminan extrayendo es algo mucho más peligroso: la confianza de la gente.
San Pedro Totolápam ya emitió su veredicto.
El pasado domingo, el priismo oaxaqueño… ¡Ups, perdón! El morenismo… se dio cita en las instalaciones del Parque Primavera para escuchar el mensaje de la presidenta CSP a dos años del contundente triunfo que obtuvo.
Con una plaza a tres cuartos de su capacidad y un ambiente controlado, al ser prácticamente movilizada toda la estructura administrativa del Gobierno del Estado para tal evento, y sin la presencia del pueblito bueno y sabio, varios políticos se hicieron notar en este encuentro privado.
Quienes anduvieron muy animosos y hasta lanzando vivas, dejando atrás su pasado priista que los llevó a ser diputados locales y funcionarios públicos, fueron Rolando Cruz Sampedro, quien prácticamente llevaba de la mano al Mr. Tinte, actual titular de la SEDAFER, que en sus ratos de sano juicio responde al nombre de Víctor López Leyva.
Bien dicen que Dios los hace y ellos se juntan.
El exdiputado Cruz Sampedro y su familia enfrentan un proceso legal por el presunto despojo de la vivienda de una adulta mayor.
Quien también rompió las redes digitales fue la Guerrerita Vengadora, al ser descubierto y señalado como “acarreado” por parte de los combativos profesores de la Sección 22, mismos que obtuvieron como respuesta del exdiputado la famosa Britney señal.
Corre video.


Nos cuenta nuestra reportera tricolor que los buitres ya sobrevuelan lo que queda del partido.
Nos dice que, de muy buena fuente, se enteró de que este martes, durante el evento “Defensores de México”, se estaría orquestando un intento de tomar el control del PRI.
Los peones de choque serían jóvenes de Santa Rosa, pero que nadie se engañe: los verdaderos titiriteros son esos priistas que ya huelen a traición.
Detrás de este teatro de ambición desmedida aparecen personajes que ya no engañan a nadie: Rebeca Cervantes, Felícitas Montaño, otro personaje y un tal Omar, conocido por operar en las sombras para Ivette de Murat.
Parece que aprendieron rápido las mañas de sus vecinos de enfrente y ahora utilizan las mismas tijeras caníbales de Morena: despedazarse entre ellos por las sobras de un banquete que terminó hace mucho tiempo.
Aquí no hay ideología ni lealtad; el único motor político es la más vulgar y rapaz ambición.
Y mientras el barco se hunde y estos mercenarios le hacen agujeros al partido, la Comisión de Honor y Justicia del PRI no aparece. Solo sirve de adorno.
En los hechos, se ha convertido en una Comisión de Deshonor y Complicidad que no sirve absolutamente para nada.
Su nivel de alcahuetería es tan lamentable que han transformado al partido en un simple motel de paso: permiten que supuestos priistas operen a plena luz del día como militantes y porristas de Morena, del Partido Verde o de Movimiento Ciudadano.
Si el partido tuviera un mínimo de respeto por sí mismo y los hubiera expulsado con la vergüenza que merecen, en esos otros partidos ni siquiera los recibirían, porque hasta para reciclar cascajo existen estándares.
Pero como conservan su estatus de priistas, juegan con la seguridad de que pueden hacer lo que se les antoje.
La estrategia de estos parásitos es burda, pero evidente: dinamitar al PRI desde dentro y desde fuera con un solo objetivo.
Quieren secuestrar al partido para chantajear y agandallarse las futuras candidaturas.
Y, por supuesto, no buscan las posiciones de mayoría, donde hay que sudar, convencer y desgastarse en la calle.
No.
Van tras las codiciadas plurinominales, esas donde basta con sentarse, levantar la mano y cobrar.
Al PRI ya no le hace falta que la oposición lo destruya; con militantes como estos, tiene la tumba cavada y la lápida pagada.
Nuestra reportera colegiala nos informa que Oaxaca fue sede de la Primera Reunión Nacional de Coordinaciones Estatales de Educación Media Superior a Distancia (EMSaD), un encuentro donde directivos de todo el país llegaron para hablar de estrategias, cobertura educativa y los retos que enfrenta el bachillerato en las comunidades más alejadas de México.
Y hay que decirlo: en tiempos donde las noticias suelen girar alrededor de bloqueos, conflictos sindicales o pleitos políticos, no deja de ser relevante que Oaxaca aparezca en la agenda nacional por un tema educativo.
Al frente de la organización estuvo Sergio López Sánchez, director general del Cecyte Oaxaca, quien aprovechó el encuentro para posicionar a la institución como uno de los espacios de coordinación educativa más importantes del país en el nivel medio superior.
Claro, tampoco se trata de echar las campanas al vuelo.
Porque una reunión nacional siempre deja buenas fotografías, discursos optimistas y declaraciones institucionales. El verdadero reto viene después, cuando toca convertir los acuerdos en mejores planteles, mayor cobertura, menos abandono escolar y más oportunidades para los jóvenes que estudian en las regiones más apartadas del estado.
Y ahí es donde Sergio López Sánchez tiene una prueba importante por delante.
Porque Oaxaca sigue enfrentando enormes rezagos educativos, particularmente en comunidades indígenas, rurales y de alta marginación, donde muchas veces los estudiantes hacen milagros para concluir el bachillerato.
Por lo pronto, el encuentro dejó algo positivo: colocar a Oaxaca en la conversación nacional sobre educación media superior. Ahora falta que todo lo discutido en las mesas de trabajo salga de las minutas, abandone los discursos y termine llegando a las aulas.
Porque en educación, estimado ciberlector, los eventos duran un día.
Los resultados son los que realmente terminan pasando lista.

México tiene 53 consulados en Estados Unidos. Cincuenta y tres ventanillas que deberían ser, para el migrante que vive lejos y solo, algo parecido a la patria. Un lugar donde alguien te conoce te defiende, te representa. Un pedazo de tierra propia en suelo ajeno.
Lo que encontraron muchos migrantes en Denver, Colorado, fue otra cosa.
Encontraron citas que se venden. Tráfico de influencias. Abuso de poder. El consulado convertido en negocio privado mientras afuera, en las calles de Colorado, miles de mexicanos enfrentan deportaciones, redadas y separación familiar.
El cónsul Pável Meléndez Cruz ya tiene su expediente abierto. Las denuncias no llegaron a un solo escritorio: llegaron a la OEA, a la Fiscalía General de la República, a la Corte del Distrito de Colorado y a la Secretaría de Relaciones Exteriores. Cuando una denuncia tiene que recorrer ese camino para ser escuchada, algo está muy mal en la casa.
Más de tres mil firmas exigen su remoción. Tres mil nombres de personas que cruzaron una frontera buscando una vida mejor y que ahora tienen que cruzar otra frontera, la burocrática, para que alguien en México voltee a verlos.
Y aquí hay un dato que no puede perderse entre los números: la mayoría de estos migrantes son oaxaqueños. Principalmente mixtecos. Gente que salió de sus comunidades en la Mixteca cargando lo poco que tenía y que hoy sostiene con sus remesas a familias enteras repartidas entre Oaxaca y Colorado. Personas que hablan español como segunda lengua y que enfrentan la maquinaria burocrática del consulado sin que nadie del otro lado del escritorio sepa siquiera de dónde vienen, cómo se llama su pueblo, ni qué significa lo que están pidiendo.
Por eso la comunidad migrante mixteca espera una respuesta directa del gobernador Salomón Jara Cruz. No un comunicado. No un funcionario de tercer nivel enviado a calmar los ánimos. Una respuesta directa, con nombre y fecha, del gobernador de Oaxaca. Porque si hay alguien que tiene la obligación política y moral de mover este tema con urgencia, es quien gobierna el estado del que salieron estas familias. Y porque en política, cuando el que manda llama, las cosas caminan. Cuando no llama, los expedientes duermen.
El problema no es solo Meléndez Cruz. El problema es el sistema que lo puso ahí. Funcionarios impuestos por cuotas políticas, sin conocimiento de la comunidad que supuestamente representan, sin contacto con la realidad que vive el migrante día a día. Gente que llegó al cargo por palanca, no por mérito. Que despacha desde una oficina sin saber lo que pasa a tres cuadras de distancia.
Mientras el cónsul agenda sus reuniones de protocolo, el migrante madruga para hacer fila. Mientras el funcionario cobra su salario en dólares, la familia allá en Oaxaca espera la remesa que no llega porque el trámite se atascó, porque la cita no apareció, porque alguien cobró por lo que debería ser gratuito.
Los migrantes oaxaqueños enviaron el año pasado una parte significativa de los más de 63 mil millones de dólares en remesas que recibió México. Son la primera fuente de divisas del país. Sostienen familias, comunidades y municipios enteros de la Mixteca. Y cuando necesitan que su propio gobierno los defienda, cuando más los necesitan, el consulado les da la espalda o les cobra la vuelta.
Eso no es representación. Eso es abandono con sello oficial.
La exigencia de la comunidad en Denver es clara y no tiene vuelta de hoja: que se investiguen las denuncias sin simulación, que haya transparencia real en el manejo de los consulados, que se termine cualquier forma de corrupción o abuso, que el migrante tenga voz en la elección de quien lo representa, y que se impulse de una vez una reforma consular que cambie el fondo, no solo la forma.
No es una exigencia caprichosa. Es la exigencia mínima de quien paga impuestos, manda remesas y sostiene con su trabajo una economía que muchas veces no le devuelve ni la dignidad básica de ser bien atendido.
Denver es un ejemplo. Pero Denver no está solo.
En los 53 consulados de México en Estados Unidos hay historias parecidas esperando ser contadas. Hay migrantes que aguantan en silencio porque no saben a quién acudir, porque tienen miedo, porque aprendieron a no esperar nada del gobierno que los abandonó desde antes de cruzar la frontera.
La pregunta que queda en el aire no es si el cónsul de Denver debe irse. Esa respuesta ya la dieron tres mil firmas.
La pregunta es si el gobernador Salomón Jara Cruz va a escuchar a los suyos antes de que la paciencia se acabe.
Y la otra pregunta, la que nadie en Oaxaca quiere responder: ¿cuántos mixtecos más tienen que cruzar el desierto, sobrevivir en tierra ajena y enfrentar la corrupción de su propio consulado para que alguien en el Palacio de Gobierno de Oaxaca decida levantar el teléfono?
El migrante mixteco ya hizo su parte. Cruzó. Trabajó. Mandó el dinero. Firmó las tres mil veces que le pidieron.
Ahora le toca mover ficha al gobernador.

Nuestro reportero en la Mixteca, el Flechador del Sol, nos cuenta que el presidente municipal, Luis Chupón Martínez, encontró un nuevo pasatiempo. No es la obra pública en beneficio de la ciudad. Es el desarrollo inmobiliario personal.
La evidencia apunta a seis viviendas en construcción que llevan su firma. Los vecinos ya las bautizaron como las casas de la Colonia Militar. Se levantan a unos pasos de la residencia del doctor Palma. Tres de estas casas ya están terminadas y las otras tres siguen en proceso.
A los albañiles que levantaron la primera etapa no les han pagado ni un peso de liquidación. El presidente los obliga a trabajar en la segunda etapa bajo una amenaza directa: si no pegan ladrillos hoy, pueden olvidarse del pago por todo su trabajo anterior.
Los trabajadores tienen claro que esto es un capricho particular. Ven todos los días cómo en esa obra privada operan recursos materiales y personal del ayuntamiento. Pero la nómina municipal no alcanza para levantar un complejo habitacional. El dinero sale de otro lado. Se están inventando obras fantasma en el municipio para justificar fugas de capital y seguir financiando estas viviendas.
En este negocio, el presidente no opera solo. Tiene a dos socios principales que le ayudan a vaciar las arcas.
El primero es Christian Reyes Ramírez, comisario de Seguridad Pública. Este funcionario ya encontró su mina de oro. No le basta con facturar millones vendiendo uniformes corrientes para policías y bomberos. También exprime el presupuesto rentando camiones de basura y comprando material deportivo. Es el proveedor favorito con charola de mando.
El segundo socio es Charlie Mora, regidor de Salud. Cuando entró al ayuntamiento no traía un peso en la bolsa. Hoy es dueño de un gimnasio bastante bien equipado. El secreto a voces es que parte de ese negocio le pertenece al propio Chupón.
El poder marea a quienes no están acostumbrados. El regidor ya se volvió insoportable. A todo el mundo le habla de millones de pesos. Llega al grado de presumir que va a construir un hospital de más de cien millones de pesos.
La pregunta es obligada: ¿de dónde saca tanto dinero un funcionario que hace poco no tenía ni para pagar la cuenta?
Vivirá poco quien no entienda lo aquí dicho, recuerde estimado ciberlector, la frase de la semana:
“Un político con valores, es un político sin valor”.
















