Trabajan bajo riesgo 600 mil niños en el país

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Cerca de 40% de niños y adolescentes de los más de 3 millones que trabajan, no asisten a la escuela. El fenómeno, además de interferir con la educación de los menores, les impide jugar, relacionarse con otras personas de su edad y realizar actividades necesarias para su desarrollo, concluye la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 

Al conmemorarse hoy el Día Internacional del Trabajo Infantil, Victoria Cruz, coordinadora del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la OIT, argumentó en entrevista que la labor infantil es un problema complejo, cuya principal causa es la pobreza.

Explicó que este flagelo es un círculo vicioso entre la pobreza y los menores que trabajan, pues la necesidad de las familias impulsa a que los niños laboren, si el pequeño trabaja, no puede estudiar y sin educación, los ingresos como adultos son bajos y con bajos ingresos, difícilmente se supera las condiciones de pobreza.

De acuerdo con el último informe sobre pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), existen 50 millones de mexicanos que viven en pobreza, de los cuales 22.9 millones son niños.

Organizaciones internacionales y nacionales e instituciones gubernamentales coinciden en conjuntar esfuerzos para revertir este flagelo que resulta física, mental, social y moralmente perjudicial para los niños y más aún cuando realizan tareas de alto riesgo, que de acuerdo con la Secretaría del Trabajo, en esta última condición se encuentran unos 600 mil infantes en sectores como la minería, la construcción o el campo.

Información de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) señala que las niñas y niños que trabajan como jornaleros son 59.2% del total de los que laboran. Una gran parte son indígenas y, en general, los menores se ven involucrados de manera estacional en la siembra y cosecha de cultivos como caña de azúcar, café, hortalizas y frutas.

Se estima que más de 20% de los niños y adolescentes jornaleros son migrantes, es decir, se traslada a un sitio de trabajo ubicado fuera del municipio o localidad donde está su lugar de residencia habitual y duerme en la localidad donde trabaja.

Alfonso Poiré Castañeda, asesor de la organización no gubernamental Save the Children; Hugo Rossell, del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (Cilas) y Norma del Río Lugo, coordinadora del Programa de Infancia de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), coincidieron en la necesidad de poner atención ante el riesgo de enfermedades por inhalación de pesticidas o accidentes con maquinaria en el medio rural, así como a aquellos que laboran en las calles y mercados.

El problema, es una expresión de la desigualdad de recursos, de la inequidad y de la situación social que se vive en el país, dijo Del Río Lugo, quien explicó que la tercera parte de los menores que trabajan lo hacen en condiciones riesgosas y tienen horarios de 35 horas semanales y de estos últimos, 70% no perciben alguna remuneración o sólo el salario mínimo.

Poiré Castañeda, consideró que la cifra oficial de tres millones de niños que trabajan en México, apenas son una escala de la dimensión del problema, pues no se considera, por ejemplo, a los que involucran en el crimen organizado o en explotación sexual comercial. “La infancia no es un elemento visible en políticas públicas”.

Rossell dijo que las entidades que más usan y abusan de la mano de obra infantil en condiciones de riesgo son: Estado de México (13.4%), Veracruz (6.7%), Jalisco (6.4%), DF (6.3%), Puebla (5.7%) y Guanajuato (5.1%).

No existe inspección laboral especializada en trabajo infantil ni castigo a aquellos que se sirven de las y los niños para enriquecerse. El gobierno ni siquiera ha ratificado el convenio 138 de la OIT, donde se establece 15 años como edad mínima para emplear a una persona.

La Secretaría del Trabajo resaltó que en el marco de la Estrategia para la Atención de los Jornaleros Agrícolas y sus Familias, en 2010 se practicaron 49 mil 500 inspecciones.

La Confederación Nacional Campesina (CNC) realizó un estudio del que se desprende que 500 mil menores de 14 años, que son jornaleros migrantes o que viven en algunas de las 98 mil localidades más apartadas, no pueden ser atendidos en las escuelas. Lo peor, es que aún no encuentran la forma de cómo incorporarlos a la educación.

La explotación del trabajo infantil que hacen en el noroeste de México las grandes empresas transaccionales y productores privados, es lo que ha hecho rentable la producción de frutas y hortalizas de exportación, señala.

En algunas regiones agrícolas, dedicadas a los cultivos que se exportan, la cuarta parte de la fuerza laboral son niños, quienes aportan 30% del ingreso familiar con jornadas que rebasan las ocho horas diarias, salarios inferiores al mínimo y están expuestos a condiciones insalubres y desprovistos de seguridad social. Testimonios recogidos por la CNC exponen que los menores son explotados por capataces.

El Universal