La clave de China para enfrentar a Washington está en EU

Después de años de seria investigación sobre la forma en que funciona EU, Beijing está desconcertado por la deliberada imprevisibilidad de Trump.

China ha cambiado al mundo. Pero ha sido demasiado lento en comprender que también ha cambiado la visión mundial acerca de China. Éstos son inquietantes tiempos para Beijing. Hasta ahora, el ascenso de China se ha realizado bajo sus propios términos. Ha habido contratiempos y enfrentamientos ocasionales con Washington; pero, mayormente, el Occidente ha estado distraído o ha sido acomodaticio. Los líderes chinos se han acostumbrado a salirse con la suya. Actualmente, a China se le está exigiendo que rinda cuentas.

Existe la tentación de imaginar que los jefes del partido tienen una estrategia cuidadosamente elaborada en respuesta al más reciente paquete de aranceles punitivos anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump, el equivalente a un impuesto de 25 mil millones de dólares sobre las exportaciones chinas a EU. Es un hecho axiomático entre una gran parte de los comentarios occidentales que China siempre va tres pasos por delante. Los signos ahora indican lo contrario. Las indicaciones provenientes de Beijing sugieren que al liderazgo se le ha tomado verdaderamente por sorpresa.

Después de años de seria investigación sobre la forma en que funciona EU, Beijing está desconcertado por la deliberada imprevisibilidad de Trump. La inteligencia de Beijing es deficiente. Los contactos de alto nivel en Washington y fuera de ella -tan cuidadosamente cultivados por los funcionarios chinos- no incluían a los de línea dura que actualmente marcan la pauta dentro del círculo interno del presidente. Durante años, Beijing ha estudiado el proceso interinstitucional de toma de decisiones en EU sólo para descubrir que saberse de memoria cómo suelen funcionar las administraciones estadounidenses no es saber qué hará Trump a continuación, ni por qué.

El presidente estadounidense es volátil por naturaleza. Pero detrás de la confusión de China hay más que la provocada por la visión burdamente mercantilista de Trump en relación con las balanzas comerciales o la inconstancia de la toma de decisiones de la Casa Blanca. Beijing también debiera considerar el cambio causado por su propio comportamiento.

No hace mucho tiempo, la mayoría de los gobiernos occidentales miraban a China a través del lente de las oportunidades abundantes de mercado, y algunos todavía lo hacen. Pero, al menos en Europa, la creciente asertividad de Beijing ha cambiado esa actitud. Ha surgido la sospecha de que China está utilizando su influencia financiera como herramienta de coerción geopolítica y para apropiarse de tecnología occidental. La tarea más difícil para Beijing será reconocer que, en gran medida, ha sido el autor de su propio dilema.

Todos los líderes empresariales, los negociadores comerciales y los abogados mercantiles occidentales tienen una historia que contar acerca de las promesas hechas y rotas por Beijing, de los irracionales obstáculos para hacer negocios y de la pérdida de valiosa propiedad intelectual. Si China quiere ganar argumentos en Washington, necesita amigos dentro de la comunidad empresarial estadounidense.

Fuente: elfinanciero.com

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