Nuestra reportera Coquette Ratatté, esa que jamás compra un vestido sin revisar primero tres tiendas, cuatro precios y hasta el historial del vendedor, decidió hacer lo mismo con las licitaciones de la Guelaguetza 2026. Y, estimado ciberlector, terminó encontrando el accesorio más caro de la temporada.
No fue un huipil de gala. No fueron unos aretes de filigrana. Mucho menos unos tacones de diseñador.
Fueron 39 millones 624 mil 798 pesos con 44 centavos en contratos públicos autorizados por la Secretaría de Turismo de Oaxaca para organizar la que, dicen las lenguas más viperinas del Palacio Primaveral, será la última Guelaguetza que encabece Saymi Pineda Velasco antes de dejar el jardín primaveral para irse a perseguir otro sueño político.
Porque, aunque oficialmente nadie lo reconoce, en los pasillos del poder ya se escuchan las golondrinas. Unos dicen que buscará la candidatura de Morena al gobierno de Oaxaca por dos años; otros, más aterrizados, aseguran que el premio de consolación será una diputación federal. Lo único cierto es que la secretaria lleva meses en plena transformación: nueva imagen, nuevo guardarropa, sesiones fotográficas, dieta a base de inyecciones que presume a todo quien la quiera escuchar, presencia permanente en eventos públicos y una exposición mediática que ya no parece la de una secretaria de Turismo, sino la de alguien que anda en plena precampaña permanente.
Estimado ciberlector, ahí es donde el dinero del pueblito noble y sabio empieza a cruzarse peligrosamente con la política. Cuando un funcionario está por dejar el cargo, la última gran bolsa presupuestal suele convertirse en la más observada.
Y esta vez no estamos hablando de centavos. Estamos hablando de casi 40 millones de pesos.
Como bien decía la cabecita de algodón que anda en la “chingada”, Chiapas: “nuestro pecho no es bodega”, así que nos pusimos a revisar expediente por expediente. No boletines. No discursos. No publicaciones de Facebook. Hablamos de las propias licitaciones públicas emitidas por el Gobierno del Estado.
La primera corresponde a la Licitación Pública Estatal LPE-SA-ST-0052-06/2026, destinada a contratar bienes y servicios para el programa “Julio, Mes de la Guelaguetza 2026”.

La segunda es la LPE-SA-ST-0053-06/2026, destinada exclusivamente a las Expo Ferias Alternas que acompañarán la máxima fiesta de las y los oaxaqueños.

Entre ambas, el Gobierno del Estado autorizó contratos por 39 millones 624 mil 798 pesos con 44 centavos.
Y aquí viene la primera pregunta incómoda.
¿De verdad organizar la Guelaguetza cuesta casi cuarenta millones de pesos? Quizá sí.
La Guelaguetza no es un evento pequeño. Implica movilizar delegaciones, montar escenarios, coordinar logística, contratar hospedaje, transportar participantes, instalar audio, iluminación, alimentación, seguridad, servicios médicos, difusión y una enorme infraestructura operativa.
Eso nadie lo discute. Lo que sí merece discutirse es otra cosa.
¿Cómo se gastan esos casi cuarenta millones?
Porque una cosa es invertir en la máxima fiesta cultural de Oaxaca. Y otra muy distinta es esconder decenas de millones de pesos dentro de conceptos tan amplios que al pueblito noble y sabio le resulta prácticamente imposible saber cuánto costó realmente cada servicio.
Eso fue exactamente lo que encontramos. Mientras el Gobierno primaveral presume una Guelaguetza de identidad, tradición y orgullo cultural, las licitaciones cuentan otra historia: millones de pesos distribuidos entre paquetes integrales donde se mezclan comida, hoteles, papel picado, arcos florales, escenarios, bandas de música, transporte, gradas, decoración, generadores eléctricos, lavamanos, logística y hasta monos de calenda.
Todo junto. Todo empaquetado. Todo bajo un mismo contrato.
Y cuando todo viene mezclado, resulta casi imposible saber cuánto costó realmente cada cosa. Muy vivillos.
Como diría el filósofo del barrio: “Cuando no puedes distinguir el precio del chile, el jitomate y la cebolla… cualquiera puede inflarte el mole.”
Estimado ciberlector, lo interesante apenas comienza. Porque revisando lote por lote aparecen contratos millonarios para alimentación, hospedaje, logística, decoración y ferias alternas que, más que responder preguntas, dejan muchas otras sobre la mesa.
Y créanos, estimado ciberlector… algunas sí huelen bastante fuerte.
Ahora sí, hablemos del dinero.
Porque una vez revisadas las bases de la licitación, descubrimos que los casi cuarenta millones de pesos no se fueron a un solo contrato. Fueron repartidos en siete grandes lotes dentro de la Licitación Pública Estatal LPE-SA-ST-0052-06/2026, cada uno adjudicado a distintos proveedores.
Y el primero que brinca, estimado ciberlector, no es precisamente el de los escenarios. Es el de la comida, sí, la comida.
Resulta que el Lote 3 fue adjudicado a la empresa Redblue Eventos Sociales y Publicidad Inteligente, S.A. de C.V., por la nada despreciable cantidad de 12 millones 276 mil 280 pesos. Hágame usted el regrandísimo favor. Y sume más de 13 millones para Moscú.
Estamos hablando de más de doce millones de pesos únicamente para servicios de alimentación, box lunch, desayunos, comidas, cenas y algunos servicios complementarios de higiene durante la temporada de la Guelaguetza.
Y antes de que alguien salga con aquello de “es que son muchas personas”, vamos por partes.
Porque aquí los documentos empiezan a hablar. Las bases establecen que el servicio deberá prestarse principalmente entre el 10 y el 30 de julio de 2026, periodo en el que se desarrollan convites, calendas, presentaciones culturales, la Feria del Mezcal, actividades alternas y, por supuesto, los dos tradicionales Lunes del Cerro.
Es decir… No estamos hablando de un contrato anual. Ni de alimentar a Oaxaca durante todo un sexenio. Estamos hablando de poco más de veinte días de actividades.
Durante ese periodo deberán suministrarse alimentos para delegaciones participantes, bandas de música, personal operativo, invitados y parte de la logística del evento.
Por ejemplo. Las propias bases establecen que el 10 de julio, después del segundo convite, deberán servirse aproximadamente 214 cenas para integrantes de diversas delegaciones participantes.
Al día siguiente, 11 de julio, nuevamente deberán prepararse alrededor de 256 cenas para otro grupo de delegaciones.
Hasta ahí, podría decir cualquiera: “bueno, es normal”. Pero conforme avanza el calendario los números comienzan a crecer.
Para el 18 de julio, por ejemplo, las bases contemplan mil 898 desayunos destinados a delegaciones y bandas participantes.
Y además aparecen otros conceptos.
Nada menos que 6 mil 500 box lunch, de los cuales 3 mil 700 corresponden a desayunos, cuyos lugares exactos de entrega ni siquiera aparecen detallados en las bases públicas, pues se establece que esa información será proporcionada al proveedor una vez firmado el contrato.
Curioso, muy curioso. Estimado ciberlector, estará usted de acuerdo que cuando se trata de recursos públicos, mientras más específica sea la información, mayor tranquilidad genera.
Aquí ocurre exactamente al revés. Las cantidades aparecen. Pero muchos detalles operativos quedan reservados para después. Y eso no ayuda precisamente a la transparencia.
Ahora bien… ¿Qué comerán los invitados? Porque tampoco estamos hablando únicamente de tortas y refrescos.
Las bases incluyen menús bastante variados. Desde hamburguesas con papas, pollo frito, milanesa de puerco, pechuga rellena, puntas de res, lasaña boloñesa, fajitas de tasajo, tacos dorados, arroz, espagueti, postres, aguas frescas y bebidas diversas.
Nada fuera de lo común para un evento de esta magnitud. Que quede claro, el problema nunca ha sido el menú. El problema es el precio, porque no especifican cuánto va a costar el desayuno, cada box lunch, cada comida, cada cena.
Ahora conocemos el monto global de más de 12 millones de pesos, pero no sabemos cuánto cuesta cada servicio de manera individual. Hoy esos millones de pesos son un enorme buffet presupuestal.
Pero el lote no termina ahí. También incluye el suministro, instalación y operación de estaciones de lavado de manos para distintos eventos.
Las bases obligan al proveedor a instalar módulos completos con conexiones hidráulicas, jabón líquido, gel antibacterial, suministro permanente de agua potable y posterior retiro del equipo una vez concluidas las actividades. Es decir… Todo mezclado. Y cuando todo se mezcla… resulta prácticamente imposible para el ciudadano distinguir cuánto cuesta realmente cada concepto.
Estimado ciberlector, ahí aparece el primer foco amarillo, porque nadie discute que alimentar a miles de personas cuesta. Lo que sí merece explicación es cómo se llegó exactamente a un contrato de más de doce millones de pesos.
Y acuérdese, estimado ciberlector: En el servicio público no basta con decir “todo está dentro del contrato”. También hay que demostrar que cada peso estuvo justificado.
La Guelaguetza de los contratos integrales: cuando hasta el papel picado cuesta millones.
Hasta aquí, estimado ciberlector, podríamos conceder un beneficio de la duda. Alimentar a miles de personas cuesta. Mover delegaciones cuesta. Organizar la máxima fiesta de Oaxaca cuesta. Nadie lo discute.
Lo que empieza a llamar la atención es la forma en que se decidió gastar el dinero.
Porque mientras seguíamos revisando la Licitación Pública Estatal LPE-SA-ST-0052-06/2026, apareció algo que ya se ha vuelto una costumbre en varias dependencias del Gobierno del Estado: los famosos “servicios integrales”.
Estimado ciberlector, usted sabe que cuando una licitación se vuelve “integral”, el ciudadano pierde la posibilidad de saber con claridad cuánto cuesta realmente cada cosa.
Porque dentro de un mismo lote aparecen mezclados conceptos completamente distintos. No solamente se contrata un escenario. También se incluyen estructuras metálicas, iluminación, audio profesional, pantallas, mobiliario, personal operativo, plantas de energía eléctrica, sanitarios, montaje, desmontaje, logística, transporte y hasta supervisión técnica.
Las propias bases establecen la contratación de escenarios para múltiples actividades del programa “Julio, Mes de la Guelaguetza”.
No solamente para los tradicionales Lunes del Cerro. También para convites, calendas, conciertos, presentaciones artísticas, etc.; cada evento requiere estructuras distintas.
Lo interesante viene cuando todos esos conceptos terminan empaquetados dentro de un solo contrato millonario donde ya no resulta sencillo saber cuánto costó realmente montar un escenario y cuánto costó, por ejemplo, rentar una planta de luz.
Después apareció la decoración.
Y ahí nuestra reportera Coquette Ratatté levantó inmediatamente una ceja.
Porque si algo ha caracterizado las últimas Guelaguetzas no ha sido precisamente la austeridad decorativa.
Estimado ciberlector… ¿Se acuerda usted del famoso chapulín monumental?
Sí. Aquel que terminó convirtiéndose más en tema de memes que en símbolo turístico. El mismo que se le cayó su antena el día de la inauguración. O los adornos carísimos y austeros que han puesto.
Pues bien… pareciera que la historia quiere repetirse.
Dentro de los nuevos contratos vuelven a aparecer recursos importantes destinados a decoración temática.
Arcos monumentales, canastas florales, ambientación, elementos escenográficos, papel picado, monos de calenda, estructuras ornamentales, la contratación de hoteles y muchas cosas más.
Estimado ciberlector, casualmente, ésta será la última Guelaguetza que organizará la costeña Saymi Pineda al frente de la Secretaría de Turismo antes de que, dicen las lenguas más viperinas del Palacio Primaveral, presente su renuncia para ir en busca de un nuevo cargo de elección popular.
Y vaya manera de despedirse, con una bolsa cercana a 40 millones de pesos, más lo que se sume próximamente y lo que ya gastó para el mundial social.
No es poca cosa. Sobre todo, cuando hablamos de una funcionaria cuya gestión ha estado marcada por cuestionamientos recurrentes sobre contrataciones, montajes, decoración, esculturas monumentales, gastos promocionales y eventos cuyos costos una y otra vez han provocado que el pueblito noble y sabio levante la ceja.
Cada año cuesta más… y cada año cuesta más entender por qué cuesta tanto.
Mientras Oaxaca sigue arrastrando carreteras destrozadas, destinos turísticos sin infraestructura, pueblos mágicos abandonados y prestadores de servicios que sobreviven con las uñas, Saymi parece haber convertido a la SECTUR en una fábrica permanente de contratos millonarios.
Y, curiosamente, todo ocurre justo cuando Saymi también construye una imagen política a costillas del dinero del pueblito noble y sabio.
Dicen que la política cuesta. Sí.
Pero la política nunca debería costarle al pueblo.
Porque quien aspira a gobernar Oaxaca tendría que ser la primera interesada en demostrar que cada peso fue ejercido con absoluta transparencia y pensando únicamente en el interés público. Pero eso es mucho pedir.
Hasta aquí solamente abrimos la puerta. La próxima semana vamos a recorrer el pasillo completo, así que compre palomitas en combo mega-ultra-grande, con mucho refresco para que no se atragante.
Dicen que el verdadero espectáculo, estimado ciberlector, parece que no está arriba del Cerro del Fortín. Parece que está escondido dentro de los expedientes de contratación.
Continuará…

Dicen que el hambre es canija. Pero hay otra que resulta todavía más peligrosa: el hambre de hueso. Esa que aparece, casualmente, cada vez que se acercan los tiempos de las candidaturas y algunos políticos comienzan a sentir que el reloj del presupuesto se les está acabando.
Nuestra reportera Come Cuando Hay, que ya aprendió a distinguir cuándo una protesta nace de una causa y cuándo nace de una campaña, se encontró esta semana con un personaje ampliamente conocido en la política oaxaqueña: Margarita García García, la eterna diputada, la eterna luchadora social… pero, sobre todo, la eterna beneficiaria del presupuesto público, una diputada del bienestar, pero propio.
Porque mientras el pueblito noble y sabio sale todos los días a ganarse el sustento bajo el sol, ella lleva prácticamente tres legislaturas consecutivas ocupando una curul federal. Casi ocho años cobrando del erario. Y la pregunta resulta inevitable: ¿cuál es el gran legado legislativo que deja después de tanto tiempo en San Lázaro?
Porque una cosa es subir videos, encabezar conferencias de prensa, organizar movilizaciones, denostar, y buscar reflectores gritando y rasgándose las vestiduras. Otra muy distinta es legislar.
Esta semana decidió convertirse en inspectora improvisada de una obra privada. Cámara en mano, discurso aprendido y megáfono político listo para la ocasión. Entró, grabó, gritó y acusó. Como si de pronto hubiera descubierto que en Oaxaca existen problemas.
Curioso.
Porque durante años tuvo una de las tribunas más importantes del país para impulsar reformas, gestionar recursos, defender presupuestos para Oaxaca o construir soluciones, pero no ha hecho nada, más que cobrar. Sin embargo, hoy pareciera que su principal herramienta política sigue siendo el escándalo mediático.
El problema no es que cuestione. Para eso existe la oposición y para eso existen los representantes populares. El problema comienza cuando la denuncia sustituye permanentemente al trabajo legislativo.
Hay que decirle que ser diputada no consiste en aparecer cada vez que hay cámaras.
Ser diputada significa presentar iniciativas que cambien la vida de la gente, construir acuerdos, vigilar el ejercicio del poder, rendir cuentas y regresar resultados.
Después de tres periodos consecutivos en la Cámara de Diputados, ¿qué reforma impulsada por Margarita García transformó la realidad de Oaxaca? ¿Qué gestión histórica consiguió para la Mixteca? ¿Qué obra importante lleva su sello? ¿Cuál es la ley que hoy recuerdan los oaxaqueños como producto de su trabajo legislativo?
Estimado ciberlector, las respuestas son sencillas. Ninguno.
Porque el currículum político no se mide por el volumen de los gritos, pagar a la gente por manifestarse, o cobrar por representar por ejemplo a los burócratas. Se mide por los resultados, mismos que no ha tenido.
Y si de congruencia hablamos, tampoco puede olvidarse que su nombre ha estado rodeado de escándalos, señalamientos de corrupción, y su paso por la cárcel, ese ese su verdadero curriculum político. Ahí están los conflictos derivados de su actuación como dirigente sindical, las movilizaciones que encabezó durante años y el debate que se abrió por la asignación de bases laborales a integrantes de su entorno familiar, un tema que terminó siendo revisado por el propio Gobierno del Estado dentro del proceso de depuración administrativa. Son episodios documentados que forman parte de su trayectoria pública y que difícilmente pueden borrarse con un video en redes sociales.
Resulta paradójico que quien exige legalidad hacia afuera pocas veces dedique el mismo entusiasmo a responder por los cuestionamientos que ha enfrentado dentro de su propia carrera política.
Pero quizá lo más interesante sea el momento.
Porque, casualmente, cuando empiezan a moverse las piezas rumbo a las próximas candidaturas, resurgen políticos como ella, que llevaba años calentando una curul y nadando de muertito. De pronto a estos “políticos” les duele Oaxaca. Les preocupan las inversiones. Descubren injusticias. Se vuelven ambientalistas, urbanistas, defensores sociales, expertos en desarrollo económico y hasta vigilantes de permisos administrativos, y se dicen de territorio.
¡Qué oportuno despertar!
Estimado ciberlector, estará usted de acuerdo que el calendario electoral tiene poderes casi milagrosos. Despierta conciencias que permanecían dormidas, mientras cobran mensualmente cantidades que un ciudadano a pie no vería junto.
Estimado ciberlector, Margarita García no es un caso aislado. Es apenas el rostro de una vieja práctica de la política mexicana: la profesionalización del cargo público. Hay legisladores que parecen haber confundido la representación popular con una plaza permanente. Van de una curul a otra, de una nómina a la siguiente, de una campaña a la otra, mientras el ciudadano común sale todos los días a trabajar para pagar impuestos y llevar comida a su casa.
Ellos no conocen la incertidumbre de quedarse sin ingreso el próximo mes.
Ellos conocen otra cosa: la incertidumbre de quedarse sin candidatura.
Y cuando esa posibilidad aparece en el horizonte, comienza el desfile de conferencias, recorridos, transmisiones en vivo, denuncias, ruedas de prensa, causas de ocasión, y hasta campañas negras, porque sí, les gusta apuñalar por la espalda.
Porque algunos no extrañan servir al pueblo. Extrañan el presupuesto.
Pero como Margarita García no es la única, iremos hablando en las próximas entregas de otras y otros, que no han hecho nada, y que ahora si se aparece, ahora si caminan, ahora si hablan.
Prepare palomitas y recibimos propuestas…
Este domingo hará su presentación oficial el nuevo partido político nacional SOMOS MX, el cual obtuvo su registro por unanimidad del Consejo General del INE.
La nueva fuerza política está integrada por diversas corrientes ideológicas, entre ellas experredistas, expanistas, madres buscadoras, periodistas, exgobernadores de distintos partidos, excancilleres, exconsejeros del INE, moneros, exministros de la SCJN, exfiscales de la FGR e, incluso, el actor Joaquín Cosío, conocido por su personaje de “El Cochiloco”, entre otros.
Al grito de “¡Los vamos a sacar!”, sus dirigentes advirtieron al partido oficial que, pese a los obstáculos e impugnaciones que —aseguran— enfrentaron para obtener su registro, “sí se pudo”.
Eso sí, no se guardaron nada. Acusaron al actual régimen de actuar como un gobierno antidemocrático, al que calificaron de delincuencial y de no tener interés por el futuro del país.
El nuevo partido tampoco podrá utilizar el color rosa con el que se identificó durante su proceso de conformación, por lo que deberá definir una nueva identidad gráfica en los próximos días.
Desde su nacimiento, SOMOS MX promete convertirse en una oposición frontal al oficialismo.
Por otra parte, quien también obtuvo una nueva franquicia política fue Hugo Eric Flores, actual diputado federal por Morena, con el partido PAZ (Construyendo Sociedades de Paz). Inicialmente buscaban registrar el instituto político con las siglas CSP.
Hugo Eric Flores es el mismo personaje que en su momento encabezó el extinto Partido Encuentro Social (PES), el cual perdió su registro al no alcanzar el tres por ciento de la votación nacional.
Para diversos analistas, este nuevo partido es visto como un eventual aliado electoral del oficialismo y como una plataforma que podría servir para dar acomodo político a aspirantes que no obtengan candidaturas dentro de Morena.
De entrada, cada uno de estos nuevos partidos contará con aproximadamente 80 millones de pesos en prerrogativas públicas.
En contraste, otras dos organizaciones afines al morenismo no lograron obtener su registro, luego de que el INE detectara presuntas irregularidades, entre ellas recursos de procedencia ilícita y asambleas con inconsistencias.
Fieles a su ADN: tramposos y mañosos.
Desde la Costa Chica de Oaxaca, nuestra reportera morena nos informa que la diputada federal Carmen Bautista Peláez ya se cansó de levantar el dedo en San Lázaro y ahora anda más que apuntada para competir por la Coordinación Municipal de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía, la antesala de la candidatura a la Presidencia Municipal de Pinotepa Nacional.
Nada despistada la damita.
En cuanto a su trabajo legislativo, poco o nada hay que presumir. No se le conocen iniciativas de gran impacto ni una gestión que realmente haya marcado diferencia para su distrito. Lo que sí ha llamado la atención en las últimas semanas es que, lejos de promover leyes, anda promoviendo bienes raíces por los rumbos de Mancuernas.
Sí, amigos ciberlectores. La diputada anda vendiendo lotes, porque parece que la chamba para la que el pueblito noble y sabio la contrató no termina de convencerle… o de entenderle.
Como dice el viejo refrán: la culpa no la tiene el indio, sino quien lo hace diputado.
Mientras tanto, las lenguas más viperinas aseguran que los astros ya están alineados para Carmen Bautista Peláez y que todo apunta a que será la elegida para coordinar los trabajos de la transformación en ese importante municipio costeño, paso previo para buscar la candidatura.
¿Será que ahora cambiará los discursos de San Lázaro por los recorridos de campaña en Pinotepa?
Al tiempo…
Dicen que en Oaxaca hasta el mezcal se toma con café.
Pues, estimado ciberlector, quienes al parecer ya se pasaron de mezcales son los promotores de la senadora “Chocolate Naborita”.
Cuenta nuestro reportero mitotero que ya andan ofreciendo candidaturas al por mayor. Que, si quiere ser diputado federal, diputado local o hasta integrante de una planilla municipal, no hay problema: hay para todos los gustos.
Los requisitos, dicen, son de lo más sencillos. Basta con anotarse desde ahora en las listas de la que ya presentan como la próxima gobernadora.
¡Qué tal!
Salieron buenos para repartir chocomilazos políticos.
Nos reportan que ya son varios los que cayeron en la tentación y, por eso, andan como trompo chillador abriendo casas de gestión y promoviendo la imagen de Luisa Cortés García.
Las calenturas políticas por coordinar los próximos trabajos rumbo al Jardín Primaveral ya comenzaron… y vienen con todo.
Así que, estimado ciberlector, no se deje sorprender ni compre espejitos.
Porque en política, una candidatura prometida… no siempre termina siendo una candidatura cumplida.
Mentira o verdad
¿Será cierto que operadores del PT nacional ya andan recorriendo Oaxaca, hablándoles al oído a varios morenistas para que coordinen los próximos trabajos político-electorales bajo las siglas del Partido del Trabajo en distintas regiones del estado?
Y la pregunta obligada es: ¿quién es Reginaldo Sandoval Flores y qué papel juega en este nuevo movimiento político?
No hay fecha que no llegue ni plazo que no se cumpla.
En un capítulo más de su gustada serie Juegos de la Democracia, esta semana Morena inició los trabajos rumbo a la designación de sus 17 coordinadores estatales para la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.
Nuestro vecino estado de Guerrero apunta a convertirse, al menos en el papel, en uno de los escenarios más complicados para definir quién será la o el abanderado del partido guinda.
Sí, estimado ciberlector, las cosas apenas comienzan a calentarse, así que manténgase muy atento.
Ante este escenario, ya empieza a hablarse de un Plan B, en el que el Partido Verde podría salir beneficiado en la mesa de negociaciones y encabezar la coalición integrada por el PVEM, Morena y el PT.
La lógica no es menor. El Partido Verde tendrá que dejar la gubernatura de San Luis Potosí y buscar mantener espacios de poder en otras entidades.
En ese contexto, la dirigente nacional del PVEM, Karen Castrejón, podría sacarse la rifa del tigre y convertirse en una opción para evitar una desbandada de morenistas que no lograrán cumplir su sueño de gobernar Guerrero.
Por su parte, la oaxaqueña Abelina López Rodríguez, actual presidenta municipal de Acapulco, también quiere su pedacito de cielo. Sin embargo, todo indica que tendrá que conformarse con regresar al puerto para concluir su administración, la cual ha estado marcada por diversos señalamientos de presuntas irregularidades y actos de corrupción.
Así que, amigo ciberlector, compre su combo gigante de palomitas y refresco, porque el agarrón que se avecina en el partido guinda promete estar mejor que cualquier torneo de la FIFA.
La gran pregunta es: ¿a quién apoyarán “Los Toritos Salgado”?
Aunque ahora pocos le ponen atención porque ya no está en el foco de la Junta de Coordinación Política de la cámara de la risa, también conocida como la Legislatura del Estado, es al famoso licenciado cortillo, que también responde al nombre de Benjamín Viveros Montalvo. Aunque de forma sigilosa pretende convertirse en candidato a la diputación federal por Teotitlán. Su método dicen los que lo conocen, es poco ortodoxo. Quién sabe si sea capaz de ganarse verdaderamente la confianza de los electores. Pero parece que va por el camino equivocado porque dicen las lenguas viperinas chairas que sólo se ha dedicado a sembrar discordia en los municipios en los que ha intervenido. Aquí les contamos.
Pues resulta y resalta que, el Licenciado Cortillo impuso al comisionado de Mazatlán Villa de Flores, además de presuntamente estar haciendo uso de los recursos municipales está impidiendo a toda costa la elección municipal. Obviamente dicen que no le conviene que haya elección porque a través de su comisionado, supuestamente maneja una cauda importante de recursos que ni siquiera pasa por un cabildo ni nada. Un comisionado es una especie de pequeño virrey en un municipio en problemas, que hace y deshace a su antojo. Incluso, sobre este asunto el petista Dante Montaño lo ha acusado de ser su cuñado…
El problema es que eso no es todo: también en Huautla de Jiménez, según reportes quiso defender hasta al último momento a la encargada de despacho por el compromiso con su esposo Juan Rebollar, quien públicamente ha dicho que además de las obras le dio 800 mil pesos, en transferencias bancarias, ¿será? Aunque ya sabe usted que en Morena los sobres amarillos son apoyos para el movimiento, y las obstrucciones a todo lo que huela a rendición y justicia es parte de lo que los adversarios ponen para cuestionar la pureza de los morenistas.
Pero aún hay más… de acuerdo con gente de la región de la cañada, Benjamín Viveros tiene quejas de que al presidente de Teotitlán de Flores Magón lo andaba acosando para iniciarle un proceso de remoción de su cargo si no accedía a ayudarlo en sus aspiraciones políticas para la campaña proselitista que según tendrá el año próximo cuando sea candidato a diputado federal, que por cierto, será la primera que haga porque su actual puesto es plurinominal.
Ese modus operandi, dicen, lo trae desde que era presidente de Morena, y según los candidatos a presidentes municipales de municipios importantes pueden constatarlo. Dicen que Villa Sola de Vega es uno de ellos.
Al final lo que parece interesante es que así quiere seguir creciendo en política. Esperemos que se dé cuenta que la suma debería ser exactamente al revés. Bueno, pues parece que, aunque no es exactamente un nepobaby, sí está teniendo todas las actitudes de uno de ellos, que creen que tienen un derecho de sangre para gobernar o para los puestos públicos, sin tener la obligación de ganárselos construyendo acuerdos y no atizando los enconos.
¡Perdónalo, Señor!


Nos dice nuestro reportero, el Flechador del Sol, que seguramente mucha gente no sabe que el Ayuntamiento de Huajuapan ya cuenta con su propio motel.
Hay gobiernos que usan las oficinas para trabajar, y otros que, según denuncian los propios empleados, las han convertido en nidos de amor financiados por el erario. En la Coordinación de Alumbrado Público, el rumor ya es conversación cotidiana. La versión coincide una y otra vez: en pleno horario laboral, la oficina de la dirección ha servido como escenario de encuentros íntimos entre dos trabajadores.
Lo grave aquí no es el romance, la vida privada es de cada quien. Lo imperdonable es que esto ocurra dentro de instalaciones públicas, en horas pagadas con los impuestos ciudadanos y, peor aún, con el encubrimiento del propio jefe del área. Según los testimonios, el director, Claudio, sabía perfectamente lo que ocurría. Y no hizo nada. Nunca intervino. Nunca sancionó. Nunca puso orden.
Cuando la cabeza pierde autoridad en su propia oficina, termina perdiéndola frente a todos. Mientras algunos se parten el lomo cumpliendo horarios, otros encuentran tiempo para sudar, pero no precisamente la camiseta del servicio público.
El problema no es de moralidad, es de descaro administrativo. Cada minuto pagado con nuestros recursos pertenece a Huajuapan, no a las calenturas de sus funcionarios. Y para rematar: quienes se atrevieron a alzar la voz aseguran que terminaron vigilados, señalados y hasta cambiados de área. Es decir, en lugar de investigar a los infractores, castigaron a los testigos.
Así opera la burocracia en la administración de Luis “Chupón” Martínez: un lugar donde la complicidad vale más que la honestidad. Hoy, la verdadera pregunta es mucho más incómoda: ¿cuántas porquerías más ocurren dentro de ese Ayuntamiento que todos conocen, pero nadie se atreve a denunciar?
Pocas cosas resultan tan ruines como lucrar con el dolor ajeno y cobrar por lo que no existe. Y eso es exactamente lo que podría estar ocurriendo en los panteones de Huajuapan.
En el papel, sobran los espacios. Pero cuando las familias, en medio de su luto, acuden a sepultar a los suyos, los espacios simplemente se esfuman. No están. Son, literalmente, tumbas fantasmas.
Por si fuera poco, apareció de la nada un cobro sacado de la manga bajo el concepto de “Servicios Generales”. Cuando los ciudadanos exigían el fundamento legal —un artículo, un reglamento, una simple explicación—, nadie sabía responder. Había que pagar porque sí. Pero, ¡oh milagro!, en cuanto alguien desde adentro exigió justificar ese cobro, el concepto desapareció mágicamente.
Esto huele a desfalco y exige una explicación. El dinero público no se recauda por ocurrencia; se cobra porque la ley lo manda. Cuando nadie puede explicar el origen de un pago, estamos frente a un robo en despoblado. Administrar un panteón exige un mínimo de respeto por los deudos. Y el respeto, señores, comienza por no robarles.
Finalmente, desde que el Flechador del Sol destapó el fraude de los códigos QR que no llevan a ninguna parte, el Ayuntamiento ha sembrado más dudas que certezas. La tecnología, que debería servir para transparentar al gobierno de Luis “Chupón” Martínez, hoy es su mejor máscara.
Los ciudadanos escanean los flamantes códigos QR de sus recibos y se topan con la nada. No verifican pagos, no muestran información, no sirven de absolutamente nada. ¿Un error técnico? Quizás. Pero cuando el “error” se perpetúa demasiado tiempo, deja de ser accidente y empieza a oler a transa.
La sospecha crece cuando los ciudadanos descubren que, si pierden el inútil recibo, deben pagar otra vez por una reimpresión que sólo autoriza una cúpula selecta de funcionarios. ¿A qué juegan? ¿Por qué tanto control para un simple recibo y tanta opacidad en su sistema? ¿Por qué un mecanismo que debería dar certeza termina siendo un hoyo negro?
El presidente “Chupón” tiene la oportunidad de callarnos la boca explicando públicamente cómo funciona este negocito: quién genera esos códigos, quién los administra y por qué algunos simplemente no conducen a ningún lugar.
Porque cuando un QR municipal no te lleva a ninguna parte, ten por seguro que la confianza ciudadana tampoco regresará a este Ayuntamiento.
Vivirá poco quien no entienda lo aquí dicho, recuerde estimado ciberlector la frase de la semana:
“El hombre cultiva su talento en la calma, y sus habilidades políticas en la tempestad”.
















