Lavadero Político 23/08/26

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Segunda entrega: ahora la cosecha es de consultores

Estimado ciberlector, ¿se acuerda que en la entrega anterior dejamos a nuestra reportera campesina contando costales, semillas y 311 millones 440 mil 750 pesos del programa Abasto Seguro de Maíz? Pues guarde las botas, porque ahora toca entrar a una parcela mucho más difícil de medir: las consultorías, asesorías y acompañamientos técnicos de la Sefader.

Y de una vez les decimos que aquí la cosecha tampoco salió flaquita.

En los expedientes que hemos venido desmenuzando aparecen cinco contrataciones por un total de 178 millones 490 mil 100 pesos destinadas a servicios profesionales, consultorías y acompañamientos relacionados con distintos programas del campo. No son semillas, tractores, sistemas de riego ni fertilizante. Aquí lo que se compra son “conocimientos”, “técnicos”, “diagnósticos”, “capacitaciones”, “acompañamientos”, “proyectos”, “informes” y “fotografías” que dicho sea de paso hasta pueden crearse con la IA.

Y por eso, estimado ciberlector, estos millones necesitan todavía más lupa.

La primera joyita es la LPN-SA-SF-0033-06/2026, destinada a contratar servicios profesionales de consultoría para Abasto Seguro de Maíz, con recursos ubicados en la partida 323 de servicios de consultoría. El expediente establece nada menos que 786 informes de actividades de técnicos especializados, distribuidos a lo largo de la vigencia del servicio, y los pagos se programaron en seis exhibiciones contra la entrega y validación de esos productos.

¿El monto adjudicado? 53 millones 143 mil 100 pesos.

Aquí empieza la parte que debería interesarle al campesino mucho más que el nombre elegante de la partida presupuestal. Si se gastan más de 53 millones de pesos en acompañar técnicamente un programa de maíz, el resultado no puede quedarse en 786 carpetas perfectamente empastadas esperando turno en algún archivero de Ciudad Administrativa. El verdadero entregable tendría que encontrarse allá afuera: productores que aprendieron algo que antes no sabían, parcelas que elevaron rendimientos, problemas que fueron corregidos y resultados que puedan medirse después de que el técnico guardó la computadora y se fue.

Porque para imprimir informes no hacía falta sembrar maíz.

Y agárrese, porque esta empresa ya nos resulta conocida.

La beneficiaria de esos 53 millones 143 mil 100 pesos fue Transacciones en Mercados, S.A.P.I. de C.V., la misma empresa que aparece en aquella otra licitación que nuestra reportera campesina ya había sacado al tendedero: 93 millones 640 mil pesos para servicios profesionales de consultoría del programa Maíz Nativo.

Haga usted la cuenta.

Entre ambos procedimientos estamos hablando de 146 millones 783 mil 100 pesos vinculados a servicios profesionales adjudicados a la misma empresa.

Víctor López Leyva, mejor conocido como Just For Men, debería dejar tantito la fotografía institucional y explicar por qué una misma compañía terminó concentrando semejante cantidad, qué experiencia específica acreditó, cuántos técnicos desplegó realmente, dónde estuvieron trabajando y, sobre todo, qué obtuvo el campo oaxaqueño por casi 147 millones de pesos. ¿O de a cómo fue el moche?

Porque 147 millones ya no son para contestar con “se brindó acompañamiento”. Son para enseñar resultados palpables.

Pero nuestra reportera campesina cambió de surco y encontró otra empresa que también repitió plato.

La LPE-SA-SF-0069-06/2026 fue convocada para contratar servicios profesionales dentro de la Estrategia Integral para Desarrollo de Capacidades y Acompañamiento Técnico para Acuacultura y Pesca, del Programa de Autosuficiencia Alimentaria. Las bases establecen trabajo en las ocho regiones, personal especializado, supervisión en campo, informes parciales y finales, evidencia documental y hasta reportes fotográficos. El propio expediente señala que el acta de entrega-recepción debía acompañarse de por lo menos 20 fotografías.

La adjudicación fue por 8 millones 497 mil pesos para Servicios y Asesoría Comercial HKL, S.A. de C.V.

Y aquí aparece un detalle sabroso para nuestra reportera campesina: HKL todavía no terminaba de enfriar la silla cuando volvió a aparecer en otro procedimiento de la misma Sefader.

La LPE-SA-SF-0073-07/2026 corresponde a servicios profesionales para la Estrategia Integral para Desarrollo de Capacidades Pecuarias y Acompañamiento Técnico, también del Programa de Autosuficiencia Alimentaria. Esta vez el monto fue de 10 millones 509 mil 500 pesos, nuevamente para Servicios y Asesoría Comercial HKL.

Entre los dos contratos, la empresa suma 19 millones 6 mil 500 pesos.

Pero lo interesante no termina en la repetición del proveedor. Las bases de la estrategia pecuaria exigen cuatro coordinadores y 25 técnicos de campo, escuelas pecuarias integradas con por lo menos 20 productores cada una, 25 diagnósticos participativos y capacitación en las regiones de Costa, Istmo, Papaloapan y Valles Centrales.

Y el expediente deja una ruta bastante clara para comprobar qué ocurrió con esos millones: los 25 técnicos debían entregar informes mensuales durante agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre; además, los cuatro coordinadores debían presentar informes finales con por lo menos 20 fotografías georreferenciadas, y el acta final del servicio tenía que incorporar otras 20 fotografías diferentes.

Aquí sí hay que decirle al Just For Men, que no hay pierde. Si hubo 25 técnicos recorriendo territorio durante meses, escuelas de campo, productores capacitados, diagnósticos e informes georreferenciados, debe existir una huella perfectamente identificable. Y no hablamos de la fotografía seleccionada para Facebook, sino de la huella completa de lo que se pagó.

La documentación técnica contempla además actividades vinculadas con 5 mil vientres bovinos y seguimiento de procesos de reproducción que consideran hasta 7 mil 500 dosis de semen bovino. Ahí tenemos elementos suficientemente concretos para pasar del discurso al resultado: dónde estuvieron esos animales, quiénes fueron los productores atendidos, qué trabajo se realizó y qué resultados dejó semejante acompañamiento.

Porque una vaca, estimado ciberlector, todavía no se puede guardar en PDF.

La cuarta contratación que entra en esta cosecha de asesores es la LPE-SA-SF-0074-07/2026, correspondiente al acompañamiento técnico del programa Agronegocios, financiada también con la partida 323 de servicios de consultoría. El contrato fue adjudicado por 12 millones 700 mil 500 pesos a Gestión Administrativa Nhysi’a, S.A. de C.V.

Y aquí el menú profesional resulta bastante amplio.

Las bases requieren 40 profesionales de acompañamiento técnico, pero los perfiles aceptados van desde agronomía, economía agrícola, agroindustria y veterinaria hasta contabilidad, administración, derecho, ingeniería civil y arquitectura, entre otras carreras relacionadas con asesoría y consultoría.

Esos profesionales deben desplegarse en las ocho regiones de Oaxaca, orientar a productores, elaborar proyectos de inversión y entregar informes mensuales impresos y digitales acompañados de fotografías. Los proyectos deben incorporar datos del productor, geolocalización y documentación relacionada con la unidad productiva.

Entonces tampoco debería ser complicado comprobar qué dejaron esos 12 millones 700 mil 500 pesos: cuántos proyectos se elaboraron, cuántos consiguieron financiamiento, cuántos negocios mejoraron su comercialización y cuántos productores terminaron verdaderamente fortalecidos después del acompañamiento.

Y aquí, estimado ciberlector, está precisamente la parte que nuestra reportera campesina quiere dejar bien clarita, porque luego salen funcionarios con tres productores, cuatro fotografías, dos testimonios y una carpeta tamaño enciclopedia para decir que ahí están los resultados.

No, Just For Men. Estamos hablando de 178 millones 490 mil 100 pesos.

Con esa cantidad no alcanza con llevar a cinco, diez o veinte productores a una conferencia para que cuenten que recibieron acompañamiento. Tampoco alcanza con enseñar fotografías de técnicos caminando entre milpas, reuniones debajo de una lona, capacitaciones con veinte personas sentadas ni funcionarios señalando una parcela como si estuvieran descubriendo América.

Aquí la comprobación tiene que tener el mismo tamaño que el gasto.

Porque Sefader podrá reunir mañana a productores beneficiarios y llenar un salón. Podrá sacar fotografías, videos, testimonios, expedientes y hasta organizar una bonita demostración en campo. Pero nada de eso sustituye una explicación completa de qué dejaron casi 178 millones y medio de pesos en servicios profesionales.

Porque aquí aparece el gran truco de medir una consultoría solamente por sus entregables administrativos: un informe demuestra que alguien entregó un informe; no demuestra por sí mismo que el campo mejoró.

Y ahí está la diferencia entre comprobar que se cumplió con un papel y demostrar que semejante gasto público sirvió para transformar algo.

Un expediente puede estar perfectamente gordito y el campesino seguir igual de flaco. Ése es el punto.

Ahora sí estimado ciberlector saque la calculadora.

Son 93 millones 640 mil pesos para consultoría de Maíz Nativo; 53 millones 143 mil 100 pesos para consultoría de Abasto Seguro de Maíz; 8 millones 497 mil pesos para acuacultura y pesca; 10 millones 509 mil 500 pesos para capacidades pecuarias y acompañamiento técnico; y 12 millones 700 mil 500 pesos para Agronegocios.

En total:

178 millones 490 mil 100 pesos.

Y aquí hay otra cosa que no debe perderse entre tantos ceros: Transacciones en Mercados, S.A.P.I. de C.V. aparece en dos contrataciones que juntas representan 146 millones 783 mil 100 pesos, mientras Servicios y Asesoría Comercial HKL, S.A. de C.V. aparece en otras dos que suman 19 millones 6 mil 500 pesos.

Entonces ya no estamos solamente preguntando qué hicieron los consultores. También estamos preguntando por qué semejantes cantidades terminaron concentrándose en empresas que vuelven a aparecer en los procedimientos que hemos revisado.

Y ahora junte las dos cosechas que hemos documentado.

En la primera entrega aparecieron 321 millones 432 mil 750 pesos destinados a insumos agrícolas y semillas de sorgo.

En ésta aparecen 178 millones 490 mil 100 pesos en consultorías, servicios profesionales y acompañamientos.

La suma da: 499 millones 922 mil 850 pesos.

Sí, estimado ciberlector. Casi 500 millones de pesos.

Con casi medio millardo de pesos localizados en estos procedimientos, Víctor López Leyva podrá enseñarnos productores, fotografías, técnicos, reuniones, expedientes y cuantos testimonios quiera. Pero aquí la pregunta ya dejó de ser si la Sefader puede demostrar que realizó actividades.

La pregunta es si puede demostrar que casi 500 millones de pesos produjeron resultados equivalentes para el campo oaxaqueño.

Porque gastar es facilísimo. Contratar también. Hacer informes, ni se diga. Lo complicado viene después: demostrar que sirvieron para algo.

Y todavía no guarde las palomitas, estimado ciberlector, porque nuestra reportera campesina ya hizo las cuentas y ahora va por algo todavía más interesante: las empresas.

¿Cuándo fueron constituidas? ¿Qué experiencia tenían antes de recibir estos contratos? ¿Qué otros negocios han hecho con el gobierno? ¿Quiénes están detrás? ¿Por qué algunas aparecen más de una vez? ¿Y cómo terminaron concentrando decenas y en un caso más de cien millones de pesos?

En la próxima entrega ya no vamos a contar costales ni informes.

Vamos a seguir el dinero. Porque después de encontrar 499 millones 922 mil 850 pesos, ya sabemos cuánto sembró la Sefader de Just For Men. Ahora falta saber quiénes son los que están cosechando semejante billetiza.

Ay… Nanita

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Nos cuenta nuestra reportera Come Cuando Hay, que, al famoso Sembrador de la Discordia, también conocido en algunos rincones del jardín primaveral como Flavio Sosal o el Demonio de Tasmania, esta vez la cosecha le salió bastante raquítica. Y mire que Don Flavio sabe sembrar polémicas, pero parece que una cosa es aventar semillas y otra conseguir quién quiera acompañarlo a recogerlas.

Resulta y resalta que el asunto comenzó después de las inconformidades de colectivos y artistas urbanos por el retiro de algunas de sus intervenciones en espacios públicos y, como era de esperarse, don Flavio encontró terreno fértil para aparecer en escena.

El 13 de agosto, desde la Secretaría de las Culturas y Artes, difundió un posicionamiento en el que defendió la relevancia política y social del arte urbano, rechazó que estas expresiones fueran acalladas o censuradas y llamó a discutir los límites entre el espacio público y el privado. Hasta ahí, cada quien sus convicciones.

Pero nuestro Sembrador de la discordia no se conformó con el comunicado. Convocó a un “debate público, libre y plural” para el 19 de agosto en el Museo de los Pintores Oaxaqueños. La invitación quedó abierta a la comunidad creativa y cultural y Flavio, orgulloso de su iniciativa, hasta compartió personalmente el posicionamiento en sus redes sociales.

¡Ay, nanita! Ahí fue donde la semilla aparentemente cayó en tierra seca.

Cinco días después, la propia Secretaría tuvo que informar que el diálogo sería pospuesto. La explicación oficial fue muy elegante: buscaban organizar una jornada “amplia, libre y verdaderamente representativa” y trabajarían en una nueva fecha. Traducido al idioma del Lavadero Político, la convocatoria no habría despertado el entusiasmo esperado, bueno ni del grupito que patrocina.

Tan poco ruido hizo el llamado que públicamente se habló incluso de falta de quórum. Y aquí aparece lo sabroso: aquel primer posicionamiento que Flavio presumió personalmente en sus redes sí mereció reflector; el comunicado donde se anunciaba que el encuentro ya no se realizaría en la fecha prevista no corrió con la misma suerte en su perfil.

Je, je, je.

Cuando había que defender el arte urbano, don Flavio apareció con la espada desenvainada. Cuando llegó la hora de explicar por qué su gran diálogo fracasó, parece que al Demonio de Tasmania se le acabaron las vueltas.

Y eso resulta políticamente más interesante que el foro mismo. Porque durante años Flavio Sosa ha demostrado habilidad para meterse donde existe conflicto, inconformidad o alguna causa (y hasta crearlos) desde la cual pueda construir discurso. Pero esta vez quiso ponerse al frente de una discusión que ya existía y la respuesta no parece haber sido precisamente una estampida de artistas corriendo detrás de él. Parece que no lo quieren. ¡Ups!

Hasta aquellos colectivos que habían cuestionado públicamente el retiro de expresiones urbanas parece haber preferido guardar distancia de la convocatoria oficial. Quizá ahí está el mensaje que don Flavio debería leer con mayor cuidado: una cosa es coincidir en una causa y otra muy distinta aceptar quién pretende convertirse en su vocero.

Porque el problema del Sembrador de la Discordia puede ser precisamente ése: después de tantos años sembrando, algunas tierras ya reconocen al agricultor.

Y no ayuda demasiado la hemeroteca. En Oaxaca el nombre de Flavio Sosa inevitablemente arrastra la memoria del conflicto político y social de 2006. Han pasado veinte años, sí, pero en política veinte años pueden ser una eternidad para algunas cosas y apenas ayer para otras. Pretender encabezar nuevos movimientos supone también cargar con las filias, fobias y desconfianzas acumuladas durante todo ese tiempo.

Por eso nos dio ternurita encontrar después a don Flavio publicando una reflexión atribuida a Marco Aurelio: “El mundo no te debe nada y tú no puedes retenerlo”. Filosófico amaneció nuestro Demonio de Tasmania. Nomás faltó agregar: tampoco puede uno retener un foro cuando los invitados no muestran demasiado interés en llegar.

Je, je, je.

Ahora habrá que esperar la nueva fecha. Y sobre todo ver quiénes aparecen. Porque si en el segundo intento tampoco se llena aquello, cuidado no vaya a terminar nuestro Sembrador aplicando alguna vieja técnica de movilización aprendida en sus largos kilómetros de carretera política con sus jefes priistas de Polanco: conseguir público hasta debajo de las piedras para que la fotografía salga bonita.

Aunque, pensándolo bien, quizá sería peor el remedio. ¡Ay, Flavio!

Estimado ciberlector a este bien nutrido Sembrador de la Discordia, por lo visto, también se le secan los surcos.

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Primavera a la baja

Con profunda pena, nuestro reportero COT nos informa que la aceptación de la Primavera entre el pueblito bueno y sabio sigue a la baja.

Los desatinos y excesos de los funcionarios públicos son la primera causa del desencanto, ya que prometieron ser la esperanza con un gobierno diferente y salieron peor que los tricolores.

Y eso no lo decimos nosotros…

En el diario caminar de nuestro reportero, que anda casa por casa, recibe los reclamos de quienes promovieron en su momento la llegada de la Primavera y acudieron a las urnas a depositar su voto.

Sí, amigos ciberlectores: los mismos simpatizantes de Morena no aprueban a la Primavera.

La advertencia ahora, por parte de los propios morenistas, es que en 2027 no acudirán a las urnas para votar por funcionarios estatales que hoy ya se promueven como candidatos a diputados federales, locales y a presidencias municipales.

Un verdadero caso para su análisis y estudio es el de Víctor López Leyva, actual titular de SEFADER, quien ya recorre municipios del distrito electoral federal con cabecera en Huajuapan, con el pretexto de promover el combate al gusano barrenador.

¡Háganos el rechingado favor!

Dejaron de hacer su chamba y ahora, como bien dicen, después de ahogado el niño vienen a querer tapar el pozo.

El campo está abandonado por los gobiernos de la 4T, pero al parecer ya encontraron la fórmula para el abastecimiento de lo básico: abrir tiendas de grandes cadenas comerciales.

Son unos genios…

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Nos cuenta nuestra reportera Coquette Rattete que quien al parecer tendrá que ir guardando en el clóset el vestido de gobernadora es Saymi Pineda Velasco, titular de la Secretaría de Turismo de Oaxaca. Porque una cosa es querer ser corcholata y otra muy distinta que, cuando destapen la botella, alguien quiera tomarse el refresco.

Según cuentan nuestras lenguas viperinas del palacio chairo, las mediciones internas que han circulado entre los suspirantes de la Primavera no le estarían dando precisamente motivos para descorchar champaña. La aspiración de buscar la candidatura de Morena al Gobierno de Oaxaca habría comenzado a desinflarse y ahora el cálculo sería bastante más modesto: buscar acomodo rumbo a una diputación federal.

¡Ay, Saymi! De querer Palacio de Gobierno a buscar curul hay varios pisos de diferencia.

Y tampoco es que la secretaria llegue ligerita de equipaje. Durante estos años, su paso por la Sectur ha estado acompañado de cuestionamientos públicos por gastos en decoración, eventos, promoción turística y contrataciones que en esta columna hemos documentado. Porque podrán poner flores, luces, monumentos y hasta media ciudad de cabeza para la fotografía, pero hay cifras que pesan bastante más que cualquier adorno.

Ahí puede estar precisamente el problema: una cosa es construir presencia desde una Secretaría con presupuesto, reflectores, eventos y promoción permanente, y otra salir a preguntar directamente al electorado qué piensa del personaje. Según nuestra reportera Coquette Rattete, cuando hicieron lo segundo, la magia turística ya no le alcanzó a Saymi para el paquete gubernamental.

Así que, si los tiempos y las negociaciones no cambian, próximamente podríamos ver a Saymi dejando la Sectur para buscar su nueva corcholata electoral. La Secretaría quizá por fin se libre de ella; los oaxaqueños, todavía no, porque si efectivamente consigue candidatura, habrá que verla en espectaculares, recorridos, videos, abrazos y hasta en la sopa, especialmente por los territorios donde pretenda construir su nueva aventura electoral.

Y no sería la única. Conforme se acerquen las definiciones de 2027, otros integrantes del gobierno primaveral tendrán que decidir entre conservar el puestecillo o salir a perseguir el siguiente hueso.

Así que no se extrañe si próximamente vemos caras largas, despedidas anticipadas y muchísimo movimiento en la Primavera. Cuando las encuestas no alcanzan para gubernatura, hasta una diputación federal empieza a parecer premio de consolación.

¡Ay, Coquette Rattete! Tanto turismo promovido y resulta que el viaje a Palacio de Gobierno podría quedarse sin reservación.

¡Lástima Margarito!, aunque en política, todo puede cambiar de último momento…

Al tiempo…

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Nos cuenta nuestro reportero Zancudito Loco, que en Juchitán de Zaragoza la cosa está de mírame y no me toques. Entre homicidios, hechos violentos y una percepción de inseguridad que mantiene preocupada a la población, cualquiera pensaría que la prioridad de la clase política sería poner orden. ¡Ay, ternuritas! Algunos ya tienen la cabeza puesta en la próxima elección municipal.

Uno de los más acelerados es Mariano Rosado López, mejor conocido en el mundo de la iguanita y el garrobo como “Marianito”, quien ya anda dejando pocas dudas de sus ganas de convertirse en próximo presidente municipal. Mariano conoce bien los pasillos del Ayuntamiento: ha sido síndico hacendario y secretario municipal, pero ahora parece que el despacho que realmente le hace ojitos es el principal.

Y cuentan las lenguas viperinas del Istmo que a Mariano también le habría cambiado bastante la fortuna. Dicen sus malquerientes que antes apenas llegaba a huarache y ahora ya calza zapato fino en su patita rajada. ¡Milagros de la política! Tanto que más de uno se pregunta de dónde salió semejante prosperidad y si acaso la Presidencia Municipal sería el siguiente escalón para seguir engordando la alcancía.

Aunque tampoco vaya creyendo que Mariano correrá solo. En la pista aparece Norman Eddie Gurrión Cortés, familiar de Samuel Gurrión Matías, otro apellido que no necesita demasiada presentación en la política oaxaqueña. Samuel ha recorrido PRI, PAN y posteriormente terminó acercándose al Verde; de aquellos políticos que cambian de camiseta con tanta naturalidad que uno termina preguntándose cuál será realmente la de sus amores.

Y por otro carril viene Pedro Vladimir Vásquez López, “Chepe”, personaje ligado a FUCO y cercano al grupo político del senador Antonino Morales Toledo. Chepe también carga kilómetros dentro de la estructura política istmeña y un paso por el Gobierno del Estado que, según recuerdan las malas lenguas, no habría terminado precisamente saliendo por la puerta grande. Pero ya sabe usted cómo funciona esto: en política oaxaqueña una caída rara vez significa retiro; muchas veces solamente significa cambiar de silla.

Así que detrás de Mariano, Norman Eddie y Chepe no solamente habrá una competencia de nombres. Lo verdaderamente sabroso será ver qué grupo de Morena logra imponer candidato en Juchitán, quién consigue la bendición desde arriba y a quién utilizan únicamente para hacer montón, negociar posiciones o dividirle el terreno al adversario. Porque también cuentan los malpensados que a alguno ya lo dejaron correr precisamente porque saben que corre mucho… pero no necesariamente llegará a la meta.

¡Ay, Juchitán! Todavía no saben cómo apagar el incendio y ya hay varios peleándose por quién se queda con la casa.

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Verdad o mentira

¿Quién será el felino que hace unos meses salió del resort Tanivet y ahora se perfila para buscar un nuevo cargo de elección popular en 2027?

¿Qué partido político le otorgará el registro?

¿Serán los grana cochinilla?

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¿Quién es la persona titular de una dependencia primaveral que el próximo fin de semana echará la casa por la ventana con una majestuosa boda en el Istmo? Por cierto, el código de vestimenta será traje regional.

¡Ay, nanita! Dicen que aquello estará de manteles largos y que no se escatimará en el magno guateque.

P. D. Si usted no recibió invitación para la bodorria, vaya preocupándose: dicen las lenguas viperinas que podría estar en la lista de cambios de septiembre. Je, je, je.

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Nuestra reportera Estrella (de las de verdad, no de las que otorgan en la universidad) nos informa que algo extraño está ocurriendo en la conocida universidad fifí Anáhuac Oaxaca.

No se trata de una reforma académica innovadora, ni de un programa internacional de alto impacto, ni mucho menos de una revolución educativa que transforme la formación de sus estudiantes.

No, nada de eso. El punto es el enojo que existe entre cientos de alumnos por buscar u obtener una estrella. Y para conseguirla recorren pasillos, auditorios, conferencias y cuanto evento se promueva (aunque, según ellos, algunas de estas actividades poco o nada aporten a su aprendizaje o currículo escolar), como si participaran en la búsqueda del tesoro perdido.

Estimado ciberlector, no hablamos de cuerpos celestes, ni de estrellas de mar, ni de celebridades. Hablamos de un peculiar sistema administrativo que, según relatan diversos estudiantes, se ha convertido en una auténtica obsesión institucional.

Las versiones recogidas entre alumnos de distintas licenciaturas coinciden en algo: asistir a conferencias, eventos, actividades extracurriculares y cuanto acto aparezca en el horizonte se ha vuelto una necesidad casi existencial para acumular las famosas estrellas que algunos consideran indispensables para evitar complicaciones al final de la carrera.

La pregunta que muchos se hacen es sencilla: ¿en qué reglamento está previsto este requisito? Hasta ahora, pocos parecen tener una respuesta clara. Lo que sí existe es una creciente percepción entre los estudiantes de que aumentan las exigencias administrativas (algunas de ellas, dicen, sin sentido) mientras disminuye la esperanza de obtener una mejor preparación académica.

Y cuando las dudas se multiplican, inevitablemente surge la sospecha de que los altos mandos directivos confundieron la formación integral con una colección de estampitas.

Porque una cosa es fomentar la participación estudiantil y otra muy distinta convertirla en una carrera de obstáculos burocráticos o en algo parecido al acarreo para llenar eventos.

Pero si el asunto de las estrellas genera molestias, otro tema provoca auténticos dolores de cabeza.

Varios alumnos (en realidad, según nuestras fuentes, prácticamente todos los matriculados en las licenciaturas de Comunicación, Diseño y Moda) comentan con insistencia que la reciente integración de sus carreras ha generado inconformidad, descontento y más preguntas que respuestas.

Algunos estudiantes incluso la bautizaron, con humor involuntario, como “la Escuela Frankenstein”, al considerar que se trata de una mezcla improvisada de programas con identidades muy distintas.

Las críticas no se limitan al modelo organizacional, pues existen quejas recurrentes relacionadas con ausencia de docentes, clases incompletas o inconclusas y una percepción de escasa o nula atención por parte de las autoridades académicas.

Pero uno de los temas que más comentarios genera es la designación de Miss Rain, o sea, de la maestra Lluvia Itaií, como directora de la llamada Escuela Frankenstein. Entre algunos estudiantes existe la percepción de que su nombramiento habría estado acompañado de favoritismos y mencionan particularmente su cercanía con el director de Finanzas de la Universidad Anáhuac Oaxaca, Alejandro Chávez Bautista.

Los alumnos aseguran verlos frecuentemente juntos, incluso compartiendo alimentos en la cafetería. Si esa cercanía tuvo alguna influencia en el nombramiento de la nueva directora.

Dicen que así está la falsa moral de estos funcionarios, que bajo el influyentísimo ocupan puestos directivos, y eso que se supone que esta uni es de buenos principios morales al ser de filosofía católica).

Y aunque algunos estudiantes consultados intentaron formalizar sus inquietudes mediante escritos dirigidos a las autoridades universitarias (Dirección Académica y Rectoría), aseguran que se toparon con pared. Afirman que las respuestas obtenidas estuvieron lejos de satisfacer sus expectativas; en pocas palabras, sienten que les dieron atole con el dedo.

Como suele ocurrir en cualquier institución donde la comunicación falla, el vacío se llena rápidamente con rumores, versiones encontradas y descontento.

Y cuando el alumnado siente que no es escuchado, la inconformidad deja de ser solamente un asunto académico para convertirse en un problema institucional. Así de nefasto califican algunos estudiantes el liderazgo de su actual rectora, pues consideran que el puesto le ha quedado grande y que, pese al tiempo transcurrido, todavía no logra poner orden.

¿Fungiendo o fingiendo? Ahí se la dejamos.

Los pasillos hablan

En la Universidad Anáhuac Oaxaca también se escuchan cada vez con mayor fuerza cuestionamientos sobre el liderazgo de su rectora, Caroline France Mendoza Lecrere.

No falta el alumno o trabajador que, en cafeterías, pasillos, estacionamientos y grupos de WhatsApp, hable del tema. Entre esas conversaciones aparecen señalamientos sobre su forma de conducir la institución y acusaciones de actuar con prepotencia frente a integrantes de la comunidad universitaria.

Precisamente en ese ambiente circulan versiones sobre presuntos favoritismos en nombramientos administrativos y académicos, entre ellos nuevamente el de la maestra Lluvia Itaií. Las fuentes sostienen que detrás de esa designación habría tenido influencia el director de Finanzas, Alejandro Chávez Bautista, y se preguntan qué argumentos fueron suficientes para convencer a Rectoría de otorgarle el cargo.

Y como los pasillos universitarios tienen más imaginación que algunas aulas, ya circulan toda clase de hipótesis: desde posibles intereses relacionados con la construcción del nuevo edificio hasta contrataciones presuntamente “a modo” en la escuela denominada Humanidades y el nombramiento de un personaje reciclado en la Dirección de Formación Integral.

Pero el señalamiento de fondo es todavía más delicado: trabajadores consultados aseguran que dentro de la institución existiría la práctica de realizar convocatorias y procesos de selección que, presuntamente, terminarían favoreciendo a personas previamente elegidas.

Dicho de otra manera: denuncian que algunas convocatorias serían pura simulación para legitimar decisiones tomadas con anticipación y colocar a personas cercanas.

Y eso que son humanistas.

Finalmente, en los corrillos universitarios también circulan versiones sobre presuntas irregularidades relacionadas con la construcción de nuevas instalaciones.

Pero ésa será otra historia.

Continuará…

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En los mercados municipales de Huajuapan hay cosas que deberían ser transparentes: cuánto se cobra, quién lo cobra y, sobre todo, en qué bolsillo termina el dinero.

Nuestro reportero, el Flechador del Sol, revela que los locatarios ya identificaron a quienes más inconformidades generan: Somalia y Janiel. La técnica de Somalia es único. Según los testimonios, opera con el método de las dos bolsas: en una guarda el dinero oficial, el que lleva recibo; en la otra, presuntamente, esconde la cuota que nunca se reporta.

Esta versión exige ser investigada, pero hay un caso concreto que demanda una explicación inmediata. Hablamos del negocio conocido como “El Mexicano”, dedicado a la venta de chile y otros productos. Este local cuenta con su concesión en regla y paga puntualmente mediante tarjeta. Todo normal, hasta que Somalia decidió exigir a la comerciante una cantidad adicional, tratándola como si fuera un puesto ambulante.

La cantidad acumulada ronda los tres mil pesos, dinero de presunta extorsión que no ingresó a las arcas públicas.

Harta del abuso, la dueña cerró la llave, dejó de pagar y llevó el asunto a Tesorería exigiendo que ese cobro se ingresara al sistema oficial.

Después del reclamo apareció una conveniente sordera administrativa; se hicieron de la vista gorda.

La red no termina ahí. La fuente también menciona a Janiel, responsable de cobrar los créditos en el área de Aviación, sobre quien pesan señalamientos similares de presuntas irregularidades. No se trata de convertir una acusación en sentencia, pero precisamente por eso la autoridad municipal está obligada a dar la cara.

Aquí el problema deja de ser un pleito de mercado. Si el Ayuntamiento cobra un peso, ese peso debe brillar en sus registros. No pueden existir tarifas oficiales y cuotas de bolsillo. No hay recibos para la Tesorería y una segunda bolsa para el saqueo.

La pregunta obligada para la autoridad municipal es directa: ¿Cuánto dinero recaudan diariamente Somalia, Janiel y los demás cobradores? ¿Cuánto se cobra con tarjeta, cuánto con recibos y, sobre todo, cuánto dinero no aparece?

Para responder no se necesitan discursos; se necesita una auditoría. Se exigen cortes de caja, recibos, estados de cuenta, depósitos y números que cuadren. Porque cuando los números cuadran, las explicaciones sobran.

Si todo está limpio, Somalia y Janiel deberían ser los primeros interesados en que se revise. Los mercados no son el feudo de los cobradores ni la caja chica de ningún funcionario. Son espacios públicos que generan dinero público.

Una cosa es cobrar. Otra muy distinta es recaudar. Y otra, bastante más grave, es cobrar y que el dinero desaparezca antes de llegar a la caja municipal.

La pregunta queda sobre la mesa para Somalia, para Janiel y para Tesorería: ¿Dónde está el dinero? Si está en las cuentas, que las enseñen. Y si no está, entonces ya tenemos otro problema.

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Hay instituciones que nacieron para ayudar a la gente, pero que hoy parecen estar a la defensiva. El DIF municipal es una de ellas. Resulta profundamente contradictorio que una dependencia dedicada a atender la vulnerabilidad social termine convertida en un cuadrilátero de pleitos, rencillas y hostigamiento entre sus propios trabajadores.

En el centro de este desastre asoma el nombre de Erika, coordinadora de un área del DIF. Según los testimonios que llegaron a nuestro reportero Flechador del Sol, su nula capacidad de liderazgo es la principal responsable de la división interna. La misma fuente señala su carta de presentación más fuerte: ser hermana de Cristian Reyes, el actual encargado de la seguridad pública del municipio.

Y es aquí donde el asunto apesta a nepotismo. Cristian Reyes no es un simple comisario de seguridad; en las sombras, es el proveedor estrella y socio de negocios del presidente municipal Luis “Chupón” Martínez. Es él quien factura millones rentando camiones de basura al Ayuntamiento. También le vende todo tipo de vehículos y acapara los jugosos contratos de material deportivo y uniformes para policías y bomberos. Para muestra de sus negocios, basta recordar el escandaloso pago de más de 1.1 millones de pesos a la empresa “Camager” por uniformes sobrevalorados y de baja calidad.

Aquí hay que recordar algo: es el próximo candidato a la presidencia municipal respaldado por el presidente Chupón. Aunque este último le ha jugado la cabecita a la regidora de educación y cultura, Melina Mendoza, al decirle que ella será la próxima candidata.

Con este historial, la llegada de Erika al DIF no parece una contratación basada en la capacidad, sino una cuota de poder para el gran contratista de la historia. Y el problema se agrava cuando la fuente asegura que Erika se presenta como enfermera y licenciada, supuestamente sin tener las credenciales. Ante esto, el Ayuntamiento está obligado a transparentar su perfil:

Si tiene título y cédula profesional, que los muestre y asunto terminado.

Si no cumple con los requisitos para el cargo, la responsabilidad y las preguntas deben dirigirse directamente a quien firmó su nombramiento.

El ambiente laboral está tan descompuesto que un fisioterapeuta terminó agrediendo a gritos a una trabajadora social. Ella no agachó la cabeza y presentó una denuncia formal, escalando el problema hasta que un notificador judicial acudió a entregar medidas de restricción. Un buen profesional no espera a que estalle una demanda judicial; interviene, escucha y pone la responsabilidad.

Pero la reacción de Erika fue de terror. Según los testimonios, cuestionó a la trabajadora por hacer el asunto “tan grande” y le sugirió que mejor se hubiera quedado callada.

Una institución pública jamás debe pedir silencio a quien considera que sus derechos fueron vulnerados.

Inhibir una denuncia en un caso de posible violencia laboral o de género es, en la práctica, complicidad.

Cuando un gobierno protege la apariencia de tranquilidad silenciando a las víctimas, esa tranquilidad es solo maquillaje.

El DIF no es una agencia de colocación para pagar cuotas familiares, mantener contentos a los proveedores estrella o tolerar caprichos. Es una institución que atiende a ciudadanos al límite, y ahí no hay espacio para improvisaciones.

Pueden entregar sillas de ruedas, repartir despensas y tomarse mil fotografías sonriendo, pero una institución que ayuda a la gente hacia afuera y silencia a sus trabajadores hacia adentro tiene una contradicción que no se resuelve con campañas publicitarias. La imagen pública puede mostrar sonrisas; los expedientes laborales cuentan otra historia.

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Hay una frase que explica a la perfección la burocracia mexicana: “Eso no me corresponde”. Y hay otra todavía más cínica: “Yo te aviso”. Cuando ambas se juntan, el ciudadano y el propio trabajador quedan exactamente donde empezaron: en la nada.

Esto viene a cuento por las múltiples quejas que han llegado a nuestro reportero, el Flechador del Sol, por parte de varios trabajadores del Ayuntamiento de Huajuapan. El señalado es José Sosa, el funcionario que despacha en el área laboral y de Recursos Humanos.

El hartazgo es generalizado, especialmente con el tema de las vacaciones. Los testimonios coinciden en que Sosa maneja este derecho como si fuera su feudo personal: las da cuando quiere, los días que quiere y exactamente cuando se le antoja. Juega con los descansos de la gente como si fueran favores que él concede por gracia divina. Y cuando los empleados acuden para pedir el simple acuse de sus solicitudes, la respuesta suele ser una eterna espera mientras él se entretiene en el teléfono.

Pero el problema escala cuando los trabajadores intentan brincarse este muro burocrático para plantear cambios o exigir sus derechos directamente con el presidente municipal. Ahí se topan con la eterna excusa de la administración: el alcalde “está ocupado” y no se le puede interrumpir.

La respuesta de Sosa ante la desesperación del personal es, en esencia, que para eso está él. Perfecto. Entonces que resuelva. Si el responsable del área laboral no aprueba un trámite de su competencia y tampoco consigue que el alcalde atienda a su propia gente, ¿qué función cumple exactamente?

La burocracia municipal tiene la perversa habilidad de convertir un asunto de cinco minutos en una peregrinación:

Ve con uno, y ese te manda con otro. El otro te dice que esperes, y el siguiente asegura que no sabe. Cuando finalmente preguntas quién decide, responden: “El presidente”. ¿Y dónde está? Ocupado.

Pero aquí viene el detalle que desnuda la verdadera estructura de este Ayuntamiento. Ante el caos, varios empleados han optado por informar de sus movimientos a Luis de Guadalupe Martínez, padre del presidente municipal. Cuando Sosa se entera de esto, se apresura a reprenderlos diciendo que Luis de Guadalupe “no tiene injerencia” en el gobierno.

¡Por favor, Sosa! A estas alturas nadie se traga ese cuento. En Huajuapan es un secreto a voces que Luis de Guadalupe es el verdadero titiritero, el hombre que intenta tapar los errores del alcalde y dicta la línea desde la sombra. ¿Y por qué? Porque su hijo, el presidente Luis “Chupón” Martínez, regularmente “anda en el agua”, más ocupado en sus borracheras, en empinar el codo y en justificar sus ferias del mezcal que en gobernar el municipio.

No puede existir una administración oficialmente encabezada por un alcalde ausente y una estructura informal operada por su padre. O hay una autoridad municipal y punto, o admiten de una vez que el palacio es un feudo familiar.

Los trabajadores necesitan acuses, gestionar sus vacaciones y plantear cambios. En su lugar, terminan atrapados en una red de excusas dictadas por un funcionario que se cree dueño del tiempo de los demás. Eso no es una ventanilla de atención; es una búsqueda del tesoro.

Por eso, Sosa tiene una oportunidad muy sencilla de hacer su trabajo: busque los documentos, entregue las respuestas, deje de jinetear las vacaciones de la gente a su antojo y explique los procedimientos sin intermediarios. Un gobierno funciona cuando los trámites avanzan, aunque el empleado no tenga “palancas”.

Y si el presidente debe enterarse de algo, pues que se entere, si es que lo encuentran sobrio. Porque una cosa es que el alcalde esté ocupado, y otra muy distinta es que el Ayuntamiento entero parezca ocupado tapando quién manda realmente en Huajuapan.

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Vivirá poco quien no entienda lo aquí dicho, recuerde estimado ciberlector, la frase de la semana:

En política, la lealtad se mide en votos, y los principios tienden a cambiar de acuerdo con el viento electoral.