Lavadero Político 30/08/26

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Estimado ciberlector, amigo de las causas justas, de la transparencia gubernamental y de esas luces patrias que aparecen cada septiembre con más puntualidad que algunos funcionarios en su oficina, nuestra reportera Godín volvió a meterse entre bases, fallos, actas y expedientes de la Secretaría de Administración y salió con una pregunta que cuesta nada más y nada menos que 4 millones 280 mil 962 pesos con 60 centavos: ¿cuánto nos cuesta realmente poner bonito a Oaxaca para gritar ¡Viva México!?

Resulta y resalta que la Secretaría de Administración, encabezada por Noel Hernández Rito, lanzó la Licitación Pública Estatal LPE-SA-SA-0082-07/2026 para contratar el “servicio integral de ambientación e iluminación para fiestas patrias 2026”. Y aquí conviene poner atención desde el principio, porque no estamos hablando simplemente de que el Gobierno haya salido de compras por cuatro millones de pesos para hacerse de nuevos adornos patrios. El propio expediente define la contratación como un servicio y buena parte de las especificaciones hablan expresamente de colocación temporal, montaje, instalación, pruebas de funcionamiento, mantenimiento y posterior retiro de los elementos decorativos.

¿Y cuánto costará el chistecito tricolor?

$4,280,962.60 pesos, IVA incluido.

¡Ay, nanita!

Por esa cantidad, el 18 de agosto fue declarada ganadora Logística y Provisiones Thenom, S.A. de C.V., empresa que se llevó el lote único del procedimiento. Y aquí aparece el primer foquito rojo que nuestra reportera Godín marcó con plumón fluorescente: no tuvo que sudar demasiado para vencer a la competencia porque fue la única empresa que presentó propuesta técnica y económica. El acta de apertura del 11 de agosto registra únicamente a Thenom con exactamente los mismos $4,280,962.60 que posteriormente fueron adjudicados.

Pero espérese, estimado ciberlector, porque cuatro días antes había ocurrido algo igualmente curioso. En la Junta de Aclaraciones del 7 de agosto no se presentó una sola solicitud de aclaración. Nadie preguntó por materiales, dimensiones, instalaciones, condiciones técnicas ni alcances del servicio. La reunión comenzó a las diez de la mañana y, veinte minutos después, asunto concluido.

Así que tuvimos licitación pública, sí; pero en los hechos hubo una propuesta, un participante y finalmente un ganador.

¡Qué competencia tan cardiaca!

Las bases contemplan una ambientación en: Palacio de Gobierno, calles del Centro Histórico, Ciudad Administrativa, Ciudad Judicial y espacios destinados a la verbena popular. El servicio comprende mano de obra, instalaciones eléctricas, acondicionamiento, montaje, desmontaje y diferentes elementos decorativos.

En Palacio de Gobierno y sus alrededores, por ejemplo, están contempladas seis figuras luminosas alusivas al Ángel de la Independencia, de aproximadamente 5.20 metros de alto por 3.50 de ancho; una antorcha monumental sobre guirnalda tricolor; un letrero tridimensional con la palabra “MÉXICO” de 12 metros de longitud; 51 pendones luminosos tipo bandera, otros 50 tipo antorcha, ocho figuras del Ángel para el quiosco y una bandera monumental de aproximadamente 15 por 5 metros. Las especificaciones establecen para varios de estos elementos su colocación temporal, instalación, pruebas y retiro.

También aparecen estructuras y adornos para Ciudad Administrativa y Ciudad Judicial, telas tricolores, reflectores RGB, instalaciones eléctricas, 5 mil pines con la bandera nacional, banderas de escritorio y la infraestructura necesaria para distintos espacios de la verbena popular. Es decir, hay trabajo, materiales y logística detrás del contrato. Nadie está diciendo que nuestra reportera Godín vaya a treparse al Palacio con una escalera, cinta canela y una extensión de veinte metros para hacerlo gratis.

Pero precisamente ahí empieza lo interesante.

Las propias bases denominan algunas partidas como “Colocación de adornos patrióticos” y hablan reiteradamente de montaje y posterior desmontaje. Incluso establecen que el proveedor deberá informar con anticipación sobre “el montaje de los bienes”. Es decir, documentalmente estamos frente a una contratación cuyo componente fundamental es prestar un servicio sobre una serie de elementos decorativos.

Entonces surge una pregunta bastante sencilla que el expediente consultado no termina de resolver con la claridad que uno esperaría cuando hay más de cuatro millones de pesos públicos sobre la mesa:

¿De quién son esos adornos y estructuras?

Porque si pertenecen al Gobierno del Estado y ya forman parte de su patrimonio, lo que se está pagando fundamentalmente es su acondicionamiento, instalación, iluminación, mantenimiento y retiro. Y si pertenecen al proveedor, convendría conocer qué parte de los 4.28 millones corresponde a renta, materiales, fabricación, consumibles, mano de obra, montaje y desmontaje.

No es un detalle menor.

Sobre todo, porque nuestra reportera Godín siguió hurgando en los cajones y encontró que ésta no es precisamente la primera vez que los adornos patrios cuestan más de cuatro millones de pesos.

En 2025, el procedimiento correspondiente terminó adjudicado por $4,275,944.44 pesos. Y ahora, en 2026, el importe quedó en $4,280,962.60.

Es decir, entre un año y otro hay apenas $5,018.16 pesos de diferencia.

¡Ni el precio del mole se mantiene tan estable!

Y todavía hay una coincidencia que parece escrita especialmente para Lavadero Político: una de las empresas que perdió la licitación de 2025 había presentado una propuesta de $4,281,105.00 pesos. La ganadora de 2026 ofertó $4,280,962.60.

¿La diferencia? 142 pesos con 40 centavos. Je, je, je.

Pero nuestra Godín se fue todavía más atrás. En 2024, el procedimiento relacionado con la sonorización, iluminación y decoración de las Fiestas Patrias fue adjudicado por $4,297,094.28 pesos.

Saquemos entonces la calculadora, estimado ciberlector.

2024: $4,297,094.28.

2025: $4,275,944.44.

2026: $4,280,962.60.

Total: $12,854,001.32 pesos en tres años en esos procedimientos relacionados con la ambientación, iluminación y, en el caso de 2024, también sonorización de las celebraciones patrias.

Tres años distintos. Tres proveedores distintos. Servicios que no son idénticos. Pero tres cuentas extraordinariamente cercanas a los 4.3 millones de pesos.

Y precisamente ahí está otro de los problemas de transparencia práctica. El ciudadano puede conocer cuánto cuesta todo el pastel, pero a partir del fallo no puede saber fácilmente cuánto cuesta cada rebanada: cuánto representan las figuras monumentales, los pendones, la instalación eléctrica, la mano de obra, los módulos, los pines, el mantenimiento, el montaje o el desmontaje.

Todo termina dentro del mismo costal presupuestal.

Hay además un antecedente que vuelve todavía más pertinente la pregunta. En septiembre de 2025, la propia Secretaría de Administración informó públicamente que personal de su Departamento de Eventos Especiales realizó labores de montaje de la decoración patria en el Centro Histórico.

A ver, barájenosla más despacio.

Si la Secretaría cuenta con un Departamento de Eventos Especiales cuyo personal participa en labores de montaje, mientras paralelamente se pagan contratos millonarios por servicios que incluyen precisamente montaje, instalación y desmontaje, lo mínimo que merece conocer el contribuyente es qué hace el personal gubernamental, qué hace la empresa contratada y cuánto cuesta específicamente cada cosa.

No porque una actividad necesariamente excluya a la otra, sino porque así se administra y transparenta el dinero público: explicando dónde termina el trabajo de la burocracia y dónde empiezan los millones facturados por particulares.

Y nuestra reportera Godín encontró otra frase que merece quedarse pegada en el refrigerador de Noel Hernández Rito. Las especificaciones de 2026 señalan para determinados elementos que deberán ser “reutilizables y resistentes a la intemperie”.

¡Ah, caray!

Si son reutilizables, la pregunta cae por su propio peso: ¿quién los reutiliza?

Así que no apague todavía las luces, estimado ciberlector. Nuestra reportera Godín seguirá buscando el dato que falta para completar este rompecabezas: ¿de quién son las estructuras, ¿cuándo se compraron (si fueron adquiridas por el Gobierno) y cuánto cuesta realmente volverlas a vestir, encender y desmontar cada septiembre?

Porque celebrar la Independencia está muy bien.

Lo que nuestra reportera quiere saber es cuándo se independizará el erario de esos cuatro millones y cachito que, año tras año, parecen llegar a septiembre más puntuales que el mismísimo Grito.

¡Viva México!

Y que alguien, de una vez, prenda la luz del inventario. Je, je, je.

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La chiquimafia NG (Nueva Generación) Morenista fue movilizada a Palenque, Chiapas, para la realización de su cuarto campamento de formación política e informarles que serán los herederos de la Esperanza de México.

Morena decidió fortalecer este sector que actualmente vive alejado de la realidad y más cerca que nunca de la IA.

Entre los referentes que participaron en este campamento no podía faltar la dirigente nacional Ariadna Montiel Reyes, Rafael Barajas “El Fisgón”, Rocío Nahle, gobernadora de Veracruz, entre otros.

Oaxaca no podía faltar y, con la bendición del senador Morales y Ludovikito Peluche, un grupo de aproximadamente 50 jóvenes viajaron por más de 12 horas a la nueva capital del país.

Entre los jóvenes asistentes al campamento se registró el regreso triunfal a nivel nacional de “Lady Denuncias”. Sí, amigos ciberlectores, la misma que hace más de un año le gritó su precio y otras cosas gachas al mismísimo Niñito Dios de la SEGO.

Hace más de un año, en un operativo alcoholímetro instalado por los rumbos de la Macroplaza, esta damita, hoy “referente juvenil”, fue puesta a disposición de un juez por conducir un vehículo bajo los influjos del alcohol y una que otra pastita.

El escándalo por la difusión de sus declaraciones en las benditas redes sociales le costó el cese inmediato en su empleo y fue puesta de patitas en la calle.

¿Ahora Morena Oaxaca, apostándole al olvido… la perfilará para algún cargo de elección popular?

Decían que no eran iguales.

Ludovikito Peluche, ¿qué puede decir…? Sí, también le encantan las bebidas espirituosas y eso de inflar vidrio.

Tal para cual.

Por cierto, de los “Jóvenes Morena” mejor ni hablamos: ahora resulta que los forman para “tomar por asalto”. ¡Con esos lemas, ni la delincuencia se atreve a tanto! Je, je, je.

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¿Quién está desgastando a Claudia Sheinbaum en Oaxaca? cae su aprobación

Esta semana, varias casas encuestadoras han publicado por primera vez la caída en la popularidad en Oaxaca de la presidenta de la República, CSP. Sí, amigos ciberlectores, cuando unos apenas van… en esta columna ya venimos de regreso.

Los negativos son producto de la última visita que realizó CSP a nuestro estado y, si usted no tuvo la oportunidad de leernos oportunamente, aquí va de nuevo.

1.- La defensa en la Mixteca de Alejandro Ismael Murat Hinojosa, exgobernador y actual senador de Morena.

Al pueblito bueno y sabio y defensores de la soberanía no les gustó nadita que ahora se les dijera que este baluarte del tricolor es un nuevo mesías del movimiento 4T.

2.- La rechifla en el evento “Gobernando desde el Territorio” que se realizó en el Auditorio Guelaguetza.

Trabajadores inconformes con los malos tratos por parte de sus superiores se manifestaron con abucheos.

3.- Los gobiernos morenistas no han aprendido a gobernar y solo se dedican a autopromocionarse, dejando de lado el quehacer administrativo.

De los diputados locales mejor ni hablamos porque esos solo se aparecen a los eventos en donde llega la Presidenta para tomarse la foto o la selfie e informar al pueblito bueno y sabio que con eso ya están cumpliendo su labor de legislar y representarlos.

Samamada

En la primera quincena de septiembre estará regresando CSP a Oaxaca en lo que se espera será su segundo informe de Gobierno.

El acarreo tendrá que ser más que masivo por si no quieren sorpresas los primaverales.

Seguiremos informando.

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Nos cuenta nuestra reportera Chapulina, que en el partido de las Naranjitas Podridas ya comenzaron a afilar los cuchillos rumbo a 2027. Todavía falta para repartir candidaturas, pero adentro cada grupito anda haciendo cuentas, midiendo fuerzas y, sobre todo, buscando cómo picarle los ojos al de a lado antes de que el de a lado se lo pique primero.

Por un lado, está el minigrupo de Alejandra García Morlán; por otro, distintas tribus que también presumen tener poder, padrinos y suficientes canicas para sentarse a negociar. Súmele a los agregados que han ido cayendo y aquello comienza a parecer central camionera de chapulines: muchos vienen de otro lado, pero todos aseguran que su destino final está en una candidatura.

Porque militantes naranjas de hueso colorado, lo que se dice naranjas desde la cuna… ¡pues tampoco abundan! García Morlán viene del PAN y lleva años orbitando alrededor de cargos, candidaturas y espacios públicos; Daniel Gutiérrez, también carga su propio kilometraje político y así podríamos seguir con varios de los recién llegados. Cambiaron de camiseta, pero no necesariamente de costumbres.

¡Ay, nanita! Lo nuevo comienza a oler bastante usado y a politicuche.

Y ahí está precisamente el verdadero pleito. No parece ser solamente quién puede hacer crecer a Movimiento Ciudadano en Oaxaca, sino quién consigue controlar la ventanilla de las candidaturas rumbo a 2027. Todos dicen tener “la conecta” arriba, todos presumen padrino y más de uno ya se comporta como si trajera en la bolsa las candidaturas que todavía ni existen. Hasta hay quienes, según cuentan los malpensados, sueñan con convertirse en intermediarios del reparto y colocar a los suyos al mejor postor político.

En medio de este naranjal está Francisco Melo Velásquez, coordinador de la Comisión Operativa Provisional, quien también presume tener vara alta con Jorge Álvarez Máynez, coordinador nacional de Movimiento Ciudadano, para poner orden y hacer y deshacer en Oaxaca. Mientras tanto, otros grupos buscan tender sus propios puentes con Máynez y con Dante Delgado Rannauro, presidente de la Comisión Nacional de Convenciones y Procesos Internos, porque en política nadie quiere depender de un solo padrino cuando puede presumir dos. Menos cuando hay quienes pretenden venderles las candidaturas.

Así que aguas, Paco. Una cosa es creer que tiene agarrado el pandero porque desde arriba le dieron la encomienda y otra descubrir que cada tribu llegó con su propia música, su propio padrino y, peor todavía, su propia lista de candidatos.

Ésa puede terminar siendo la gran ironía naranja en Oaxaca: llegaron prometiendo sacudir a la vieja política y terminaron recogiendo a varios de sus sobrevivientes. Políticos acostumbrados durante años a vivir de la ubre gubernamental ahora descubrieron vocación ciudadana, espíritu renovador y hasta amor por el color naranja justo cuando comienza a calentarse el 2027.

Je, je, je.

Y mientras todos pelean por decidir quién reparte los boletos, quizá olvidaron un pequeño detalle: primero hay que conseguir los votos, porque aquí en Oaxaca, nada más no conectan.

¡Ay, Naranjitas Podridas! Tanta pelea por repartirse el pastel… y todavía ni siquiera han prendido el horno.

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Quien anda en plan insoportable es Fabián Pereda, “El Calaco”, dirigente de UBISORT, el mismo que en los pasados gobiernos priistas fue arropado por el grupo Polanco, pero ahora su crecimiento es exponencial en la Primavera Oaxaqueña y no se le puede ni tocar con el pétalo de una rosa.

Su vida de lujos y excesos al cobijo del poder es de todos conocida.

Ahora dicen que entre sus próximos proyectos está sacar un disco de regional mexicano y hacerle competencia a Junior H.

Su nueva faceta será la de Kalaco-Belicón.

¡Y pura pastita rosa!, eso sí, con la mirada de frente.

Je, je, je.

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Nos cuenta nuestra reportera 100% Estirada, adicta al bótox y al ácido hialurónico, que quien anda más movido que vendedor de garnachas en día de plaza es el magistrado, mejor conocido como El Pestañas rizadas.

Y para que nadie diga que aquí revolvemos expedientes: El Pestañas es magistrado integrante de la Primera Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Oaxaca y actualmente preside la Comisión para la Implementación del Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares. Fue nombrado magistrado en octubre de 2021 por un periodo de ocho años.

Pues resulta y resalta que El Pestañas anda convertido en hombre de territorio (el chiste se cuenta solo). ¡Sí, leyó usted bien! Foros, reuniones, fotografías, recorridos, abogados por aquí, funcionarios por allá y cámara venga usted para acá. El Poder Judicial confirma que la Comisión que encabeza ha realizado actividades en distintas regiones del estado para preparar la entrada en vigor del nuevo modelo en 2027.

Quién lo viera. De pronto le salió más territorio que a candidato en plena campaña.

Y junto con los recorridos también llegó la difusión en medios locales y nacionales, que según cuentan los malpensados de nuestra reportera, una parte sería producto de aquellos favores que El Pestañas presume tener bien anotados en su libretita.

Pero detrás de tanto foro, fotografía y socialización existe un asunto bastante más serio: el dinero que requerirá implementar el nuevo Código. La necesidad presupuestal es real; Oaxaca llega a esta transformación con rezago, cargas de trabajo, problemas de infraestructura, falta de conectividad y, hasta hace unas semanas, sin una partida específica asignada.

Ahora bien, nuestra reportera nos habla de una cifra que circula alrededor de las gestiones: 1,800 millones de pesos, sí, se lee mil ochocientos millones de pesos.

Dice quienes conocen al personaje que El Pestañas no da paso sin huarache y donde otros ven expedientes, él alcanza a distinguir hasta signos de pesos. Por eso más de uno anda preguntándose por qué tanto entusiasmo presupuestal y hasta dónde pretende llegar su participación si finalmente aparecen semejantes recursos. Je, je, je.

Además, nos cuenta nuestra reportera 100% Estirada, que ya casi no está en su oficina y es que según él anda de aquí para allá socializando el Código. Eso sí: cuando aparece, fotografía no puede faltar. Reunión, pose; escritorio, pose; expediente, pose. Porque hay servidores públicos que trabajan tanto que no tienen tiempo de presumirlo y otros que, de tanto presumir que trabajan, uno empieza a preguntarse a qué hora trabajan.

Y tampoco olvidemos el pequeño detalle: El Pestañas rizadas ha mostrado desde hace tiempo que sus aspiraciones no caben fácilmente debajo de una toga. En los pasillos judiciales todavía recuerdan sus movimientos alrededor de la Presidencia del TSJO, silla que finalmente quedó en manos de Erika María Rodríguez.

Muchos ya conocen el modus operandi del Pestañas, y es que recordemos que sus malquerientes aseguran que es capaz de hacer alianzas hasta con el mismísimo Diablo si al final del camino aparece la silla que lleva años mirando de reojo.

Por eso, entre tanto viaje, foro, fotografía y gestión, nuestra reportera 100% Estirada recomienda ponerle de fondo aquella joyita de Amandititita: Metrosexual. Porque si algún día llegan los millones que anda gestionando el Poder Judicial, no vaya a ser que entre tanta modernización de la justicia, “el pestañas” también quiera modernizar hasta su cara.

¡Ay, Pestañas!

El Código Nacional necesita recursos, infraestructura, tecnología y capacitación; de eso no hay duda. Lo que habrá que vigilar con lupa es cuánto dinero termina llegando, quién lo administra, cómo se gasta y quién pretende convertir una reforma judicial en plataforma personal.

Porque tratándose de El Pestañas, hasta una implementación jurídica puede terminar oliendo a campaña.

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¿VERDAD O MENTIRA?

Nos cuentan las lenguas viperinas de doble filo que cierto representante del pueblo noble y sabio tendría a buena parte de su parentela cómodamente instalada en la nómina de una dependencia del Gobierno del Estado, con sueldos y jugosos bonos del famoso RDL. Lo más sabroso es que algunos ni siquiera se presentarían a trabajar. ¡Qué sacrificada salió la familia!

¿Quién será? ¿Y qué tan grande será el árbol genealógico presupuestal? Muy pronto se lo contaremos con nombres, cargos y numeritos.

Mientras tanto, compre palomitas y refresco en combo grande… y, si puede, también un tecito de pasiflora, por aquello de los nervios. ¡Ay, nanita!

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Nos cuenta nuestra reportera Colegiala que esta vez en el CECyTE Oaxaca no llegaron solamente discursos, fotografías y buenos deseos: llegaron más de 700 computadoras que serán distribuidas entre su comunidad estudiantil como parte de la llamada “Guelaguetza Digital”, impulsada por el Gobierno de Salomón Jara.

Y el dato no es menor, estimados ciberlectores. Para un subsistema cuya presencia alcanza distintas regiones de Oaxaca, renovar el equipamiento tecnológico puede significar mucho más que cambiar computadoras viejitas por aparatos nuevos: puede reducir una de las desventajas que todavía enfrentan estudiantes de comunidades donde tener acceso permanente a una computadora e internet no siempre está garantizado.

Ahí aparece también el director general del CECyTE Oaxaca, Sergio López Sánchez, quien recibió el lote de más de 700 equipos y destacó que serán destinados a fortalecer la formación técnica y científica de las juventudes. Y aquí hay que reconocer algo: si la institución logra llevar este equipamiento hasta los planteles con mayores carencias y convertirlo realmente en herramienta cotidiana de aprendizaje, habrá un resultado concreto que presumir, no solamente una bonita fotografía de entrega.

Porque nuestra reportera Colegiala, que es desconfiada hasta cuando le dicen que no habrá examen, encontró precisamente ahí la parte interesante del asunto: 700 computadoras suenan muy bien; ahora hay que saber cómo se repartirán. ¿Cuántas recibirá cada plantel? ¿Qué regiones serán prioritarias? ¿Qué carreras y laboratorios se fortalecerán? ¿Habrá conectividad, mantenimiento y actualización para acompañarlas?

Ese será el verdadero examen.

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En Santiago Huajolotitlán hay, al menos, tres solicitudes de cambio de uso de suelo para posibles fraccionamientos. Dos ya fueron aprobadas. Una más se topó con pared en el Cabildo. Hasta ahí, el caso podría pasar por un trámite administrativo más. Pero cuando los documentos aterrizan en el escritorio antes de que el procedimiento municipal siquiera arranque, la historia apesta. Y apesta bastante.

Uno de los casos fue frenado porque el regidor Eric advirtió que el terreno podría estar sobre una zona arqueológica. La duda es legítima y el Ayuntamiento ya solicitó al Instituto Nacional de Antropología e Historia las poligonales correspondientes. Toca esperar. Porque una cosa es proteger el patrimonio histórico y otra, muy distinta, utilizar ruinas imaginarias como pretexto para bloquear o favorecer un negocio.

Pero el verdadero escándalo no está bajo tierra. Resulta que hace aproximadamente un mes, la Tesorería Municipal recibió 77 cédulas catastrales para su registro. La pregunta cae por su propio peso: ¿Cómo llegaron esas cédulas al Ayuntamiento si en Huajolotitlán no había cambio de uso de suelo, no había autorización de lotificación y no existía un expediente municipal?

Sin embargo, los papeles aparecieron mágicamente, presumiendo un resolutivo ya emitido por el Gobierno del Estado. Alguien tiene que explicar la ruta de este milagro burocrático. Los trámites tienen un orden lógico: se solicita, se integra, se revisa, se dictamina, se autoriza y, al final, se expiden los documentos. Que el proceso funcione al revés no tiene sentido. Es como llegar a la boda con el acta de matrimonio ya firmada antes de conocer a los novios.

Y los detalles incómodos se acumulan. Una de esas cédulas aparece a nombre de Mariamne, exregidora de la administración anterior. Y en esta danza de sombras también resalta el nombre de Veniker Roberto Rojas Sandoval, quien botó la Regiduría de Educación, Cultura y Deporte en Huajuapan sin decir agua va. Aquí hay que hacer memoria: Veniker y Mariamne son hermanos —aunque no de sangre— y ambos conocen bien la nómina municipal. Ella fue funcionaria en Huajolotitlán, él en Huajuapan. Hoy se señala la posibilidad de que hayan intervenido en la gestión de esta sospechosa documentación.

La gravedad sube de tono cuando el actual alcalde, Don Guti, denuncia un delito en toda regla. Asegura que no solo falsificaron su firma para autorizar el trámite cuando él ni siquiera ocupaba el cargo, sino que también falsificaron el sello municipal. Existe ya un dictamen que confirma que el trazo no es del alcalde. Si esto se documenta legalmente, ya no hablamos de una ventanilla que se brincó un paso. Hablamos de un delito grave.

Precisamente por eso, llama la atención la actitud del abogado del Ayuntamiento, de nombre Daniel. El presidente municipal le encargó inicialmente el caso. Sin embargo, el licenciado Daniel simplemente no quiso intervenir. Se negó a mover un solo dedo. El Flechador del Sol pone las dudas sobre la mesa: ¿Cuáles fueron sus argumentos reales para lavarse las manos? En la administración anterior se dijo mucho que este abogado anduvo de romance con la exregidora Mariamne. ¿Sería ese el verdadero motivo para frenar la investigación y protegerla?

Hay que recordar que no es la primera vez que este abogado interfiere en actividades que, en lugar de beneficiar, terminan perjudicando al Ayuntamiento. Ante su rotunda negativa y evidente parsimonia, la autoridad municipal no tuvo más remedio que buscar los servicios de otro abogado para darle celeridad al asunto. Porque ante sellos piratas y firmas falsas, la burocracia no puede servir de escondite.

Queda una pieza suelta en el tablero: ¿Quién es la licenciada Angón, la mujer que entregó las 77 cédulas catastrales? ¿A quién representaba y quién le soltó los papeles? ¿Por qué el procedimiento llegó tan lejos a espaldas del Ayuntamiento?

Estas no son preguntas de persecución política; son dudas administrativas básicas. Si los documentos son legales, que se exhiban. Si el procedimiento fue pulcro, que se explique. Y si alguien brincó las trancas, que asuma las consecuencias. La responsabilidad no se puede diluir para que al final nadie pague los platos rotos.

Huajolotitlán no necesita rumores; necesita documentos y transparencia. Urge saber quién hace negocio con el suelo y quién realmente hace su trabajo desde el Ayuntamiento. Porque cuando aparecen 77 cédulas catastrales antes que el trámite que las origina, la primera pregunta no es a cuánto está el metro cuadrado.

La verdadera pregunta es: ¿Quién falsificó el poder para vender a Huajolotitlán en pedacitos?

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En Huajuapan hay algo que empieza a resultar más preocupante que los rumores: el manejo del dinero municipal ya circula con capturas de pantalla, nombres y condiciones de agiotista.

Pero esto no es un caso aislado. Nuestro reportero, el Flechador del Sol, le ha venido dando seguimiento desde hace semanas al oscuro expediente de Samnia Solano Pozos. La historia de esta funcionaria ya tiene antecedentes. Llegó a las altas esferas presentándose como “licenciada”, cuando la cruda realidad es que carece de título universitario. Su paso por la coordinación de Recursos Materiales sirvió como una simple tapadera para desviar recursos públicos hacia su negocio privado, la cafetería Aroma de Café. Además, premió a sus allegadas con un bono de 1,900 pesos por supuestamente trabajar en la feria, aunque algunas ni se pararon por ahí. Y por si fuera poco, acumula un grueso expediente de quejas en la Contraloría por humillaciones y hostigamiento laboral.

Con este historial, las capturas de WhatsApp que circularon antier en distintos grupos muestran un nivel de descaro distinto. En la conversación, un ciudadano le implora a la funcionaria un préstamo de urgencia porque su madre está hospitalizada. La respuesta de Samnia es lapidaria: asegura que ese dinero “es para la campaña” y que, por el monto, el presidente municipal exige garantías, pidiéndole al ciudadano las escrituras de su casa o la factura de su carro.

La pregunta no es si Samnia presta dinero. La pregunta es: ¿Quién vigila la caja del Ayuntamiento? Si alguien dispone de recursos para usarlos como botín de campaña y opera como prestamista exigiendo facturas de autos, debe existir un registro. Lo demás es humo para tapar el fuego.

¿Y de dónde sale ese efectivo? La respuesta asoma en los mercados municipales. Tras las denuncias de extorsión, el Ayuntamiento hizo su farsa favorita: mover a los cobradores para simular orden. A Somalia la cambiaron a cobrar con tarjetas y a Hanniel lo mandaron al mercado Zaragoza. Dejaron de robar en la Aviación para ir a exprimir Zaragoza, un negocio de derecho de piso tan redondo que en la casa de Hanniel ya hay albañiles ampliando la propiedad.

Pero ellos son solo los recolectores de la calle. Las verdaderas llaves del dinero las tienen Lauro, desde contabilidad, y Mucio, el administrador general. Ambos personajes, inmersos en la misma corte de excesos administrativos, son quienes le facilitan los recursos a Samnia. El ciclo es perverso: el Ayuntamiento exprime a los locatarios, Lauro y Mucio abren la llave, Samnia presta ese dinero exigiendo facturas, y las ganancias regresan al presidente mediante un esquema de extorsión “gota a gota” para su próxima campaña.

Mientras el dinero fluye, hay otros incendios que la administración prefiere asfixiar. En el DIF municipal, las divisiones y rencillas entre trabajadores ya escalaron a instancias judiciales. Un fisioterapeuta agredió a gritos a una trabajadora social, quien denunció y logró que un notificador entregara medidas de restricción. ¿La respuesta de Erika, la coordinadora del área? Cuestionó a la víctima por hacer “tan grande” el asunto y le sugirió que mejor se hubiera quedado callada.

Pedir silencio ante la violencia laboral es complicidad pura. Y aquí aparece de nuevo el factor político y el nepotismo. Erika, quien se ostenta sin credenciales claras, es hermana de Christian Reyes, el actual encargado de Seguridad Pública. Christian no es un simple comisario; en las sombras, es el proveedor VIP del presidente Luis “Chupón” Martínez. Es él quien mueve los hilos de la renta de camiones de basura, la venta de vehículos y los contratos de uniformes sobrevalorados.

Cuando los trabajadores buscan respuestas o denuncian estos abusos, terminan rebotando en el área de Recursos Humanos. José Sosa, el mismo director señalado por intimidar a los empleados y manejar la nómina a su antojo, simplemente se lava las manos diciendo que “el presidente no tiene injerencia aquí”.

Al final, todo conduce al mismo sitio: dinero, poder y ausencia total de controles. No se trata de perseguir a nadie, se trata de exigir cuentas. ¿Quién autorizó usar dinero público para campañas? ¿Quién protege a los proveedores? ¿Y quién va a responder por el cochinero administrativo? El dinero del Ayuntamiento no tiene dueño particular, y precisamente por eso, los funcionarios no pueden usarlo para jugar al agiotista.

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Vivirá poco quien no entienda lo aquí dicho, recuerde estimado ciberlector, la frase de la semana:

En política, lo que no se corrige… se cobra.