Una súpersecretaría y el general Audomaro Martínez

El encargado de seguridad del próximo gobierno, Alfonso Durazo, va por todo. Y no necesariamente para él. La restitución de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) va más allá del simple cambio de nombre, luego del fracaso del gobierno saliente de regresarla a la Secretaría de Gobernación (Segob).

Como la secretaría que existió durante los gobiernos del PAN, la nueva SSP tendrá el control de la Policía Federal y las prisiones federales. Además, todo el sistema de información criminal integrado en la Plataforma México.

Pero, de acuerdo con lo anunciado, la nueva SSP también pasará a controlar lo que resulte de la disolución del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), que históricamente ha estado en manos de la Secretaría de Gobernación.

Según lo dicho por Durazo y el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, se creará una Agencia Nacional de Inteligencia que se dedicará a la investigación criminal. Tiene sentido una entidad como esa ante la dimensión de la actividad delictiva en el país. Lo preocupante es que el próximo gobierno reduzca las tareas de inteligencia a lo policial.

La nueva SSP se quedaría además con el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) que, desde su creación hace más de 30 años, durante el gobierno de Ernesto Zedillo, también ha estado en manos de Gobernación, en la idea de que se trata de una instancia de coordinación política con los gobiernos estatales y municipales.

De concretarse así, la nueva SSP será una súper-secretaría a costa de la Segob. Remite a lo que hace una década intentó el entonces titular de la SSP, Genaro García Luna.

El hombre fuerte y alter ego de Felipe Calderón intentó quedarse con todo. Pretendió desmantelar a la Procuraduría General de la República (PGR) y quedarse con la entonces Agencia Federal de Investigaciones (AFI), la actual Policía Federal Ministerial.

Por sus ambiciones, García Luna generó conflictos al interior del gabinete, sobre todo con el entonces titular de la PGR, Eduardo Medina Mora, ahora ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), y el secretario de la Defensa Nacional (Sedena), el general Guillermo Galván.

No obstante, Calderón lo apoyó y le dio suficientes recursos para crear un robusto cuerpo policial, al pasar de cinco mil a 35 mil hombres, y la adquisición de equipos y tecnología.

De concretarse el proyecto de nuevo gobierno, la SSP será aún más poderosa de lo que soñó García Luna.

En ese nuevo escenario de poder, aparece el nombre de otro de los hombres de confianza de López Obrador, el general retirado Audomaro Martínez, quien podría ser designado comisionado de la Policía Federal.

Incondicional de su paisano desde la campaña presidencial de 2006, cuando aún era militar en activo, Audomaro Martínez llegaría al mando de una corporación civil, como ya lo hizo en Tabasco, al inicio del gobierno de Arturo Núñez, restaurando también el esquema de jefes militares vestidos de civil, una práctica que ha obstruido la carrera policial el país.

Pero al general no se le vería mucho tiempo en la Policía Federal, si es que Alfonso Durazo se convierte en candidato al gobierno de Sonora para las elecciones de 2021. El general Audomaro Martínez podría entonces convertirse en el titular de la SSP.

En tal escenario, los militares tendrían a uno de los suyos en una de las tareas por las que principalmente será medido el nuevo gobierno, prolongado la participación de la milicia en tareas de seguridad púbica con la coartada de que no hay policías civiles que sirvan.

Fuente: proceso.com

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