Una marcha que sí se ve | Joel Hernández Santiago

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Utilizaron todas las argucias posibles para desprestigiar y desactivar a la mega-marcha que se llevó a cabo el domingo 26 de febrero en la capital de México, y en más de 80 ciudades de México y muchas en el extranjero.

 

Todos en defensa de la democracia en México, en defensa del voto libre, soberano, secreto y porque desde Palacio Nacional quieren hacer polvo al Instituto Nacional Electoral para apropiarse del proceso comicial de 2024 y jurar y perjurar que fue transparente y sin mácula, aunque ya desde ahora se ve que no tienen las intenciones de que sea así de limpio.

 

Desde Palacio Nacional se dio la orden: ‘acusar a esta marcha y descalificar a sus representantes y organizadores’: “Es una marcha en defensa de García Luna”, engañaban; “Es una marcha en defensa de Felipe Calderón”, mentían…

 

…“El INE es oneroso y hace salvajemente costosa a la democracia mexicana” vociferaban a diestra y siniestra, aun en medios de comunicación complacientes…: “Marcha de conservadores, de neoliberales, de fifís, de enemigos de la 4-T, de enemigos de México” se dijo desde Palacio Nacional y se ordenó esa estrategia de desactivación de la marcha: sus obedientes empleados de gobierno obedecían y repetían: “Marcha maligna; marcha de adormilados; marcha…”

 

Al final de cuentas se revierte en contra de esa misma 4-T, estas acusaciones y venganzas, porque acudió la multitud que no pertenece a ningún partido y que no tiene otra intención más allá de recuperar y salvar al INE de la fuerza del Estado para minimizarlo a micro y garantizar que siga existiendo ese arbitro que -costoso o no, cosa que se revisará con INE presente–, y que nuestra democracia aun no consolidada lo sea cada vez más.

 

Pero Palacio Nacional está empeñado. Y ahora toca a la Suprema Corte de Justicia decidir la constitucionalidad o no del famoso Plan B, de la Reforma Electoral. Este Plan B ya fue aprobado incluso por el Senado en donde los berrinches y volubilidades de Ricardo Monreal hicieron lo propio y la aprobaron quitando el “vida eterna” a los partidos, aunque siguen contra el INE, por mandato superior.

 

Pero este ejercicio de participación ciudadana fue evidentemente muy fuerte. Y eso es lo que indigna a los representantes de la 4-T, a los legisladores morenistas-petistas-verdistas, a los funcionarios que miran la punta de sus zapatos obedientes y dañinos si se considera que no tienen voluntad propia para expresar su opinión profundamente guardada…

 

La marcha fue magna porque llegaron miles-miles y no hubo esos acarreos con los que se nutren las concentraciones oficiales, no hubo esa toma y daca para asistir, no se nutría de improperios, de odio y venganza, como ocurre en las que organiza Palacio Nacional. No hubo una sola clase social a la qué acusar de ajenos al pueblo, porque fue el pueblo mismo el que acudió a esta marcha…

 

Y eso es lo que indigna a Palacio Nacional y a toda su gente. Incluidos los oficiosos que en redes sociales, acusan, descalifican, señalan, lanzan improperios y acusaciones falsas…

 

Si. Es cierto. Como producto de un discurso de odio cotidiano la sociedad mexicana está polarizada-dividida-confrontada-enemistada unos con otros: no hay unidad nacional en estos momentos; no hay un sentido de nación, sí de fracción de gobierno y quienes no piensan como este gobierno, muchos de ellos de izquierda, la izquierda cierta y no populista, como es la que pregona ser de izquierda permitiendo excesos y abusos sociales y políticos, de ley y justicia.

 

Para contrarrestar esta magnitud de marcha que no tiene que ver ni con García Luna, ni con Calderón ni con Superman o Batman, viene un control de daños desde Palacio Nacional: se dirá que es una muestra de los enemigos de la 4-T, de los enemigos de México y proclives a lo que fue un narco-estado en gobiernos pasados… y más…

 

Nada es cierto. Lo que sí es cierto es que muchos, ya, se dan cuenta del grado de excesos a los que ha llegado la 4-T; del grado de atracos a la Constitución y del grado de confrontación y odio en el que se nos han envuelto. Y viene a más en la medida que se acerca junio de 2024.

 

Por supuesto esta marcha dominical no es determinante de lo que ocurrirá entonces, pero es una muestra de que las cosas no serán tan fáciles para el gobierno actual en su intención de repetir en el gobierno federal. Quizá lo consiga.

 

Quizá utilice todas sus argucias, sus viejos esquemas, sus viejas manías y todo el aparato del Estado en su favor. Incluida la participación determinante en estados y municipios del crimen organizado.

 

Lo importante hoy es que no todos se han dejado seducir por el discurso de odio y de confrontación; no todos están dispuestos a trasquilar las leyes y el Estado de derecho. No todos quieren hacer justicia por la vía de la caridad, disfrazada de apoyo social.

 

Veremos que se dice luego de esta marcha desde Palacio Nacional y veremos cómo esta sociedad participativa de este domingo participa en las elecciones de 2024. Veremos…