PIB de Estados Unidos crece 1.5% en el segundo trimestre, pero el consumo mantiene a flote a la economía

La actividad económica se desaceleró frente al 2.1% del primer trimestre; sin embargo, el gasto de los consumidores avanzó 3.4% y la inversión empresarial vinculada con inteligencia artificial mostró un fuerte crecimiento

La economía de Estados Unidos perdió velocidad durante el segundo trimestre de 2026, aunque mantuvo señales de fortaleza en componentes clave como el consumo de los hogares y la inversión empresarial, particularmente en proyectos relacionados con la inteligencia artificial.

El Producto Interno Bruto (PIB) estadounidense creció a una tasa anualizada de 1.5% entre abril y junio, de acuerdo con el segundo cálculo difundido este miércoles por el Departamento de Comercio.

El resultado representa una desaceleración frente al 2.1% registrado durante el primer trimestre del año. No obstante, la cifra correspondiente al segundo trimestre se mantuvo sin cambios respecto de la primera estimación publicada previamente por la dependencia.

Aunque el crecimiento general fue moderado, el comportamiento del consumo mostró que la economía estadounidense todavía conserva una importante fuente de impulso. El gasto de los consumidores, que representa aproximadamente 70% de la actividad económica del país, aumentó a un ritmo anualizado de 3.4%, después de haber crecido apenas 0.5% entre enero y marzo.

Este repunte del consumo constituye uno de los principales elementos que evitaron una mayor desaceleración de la economía durante el segundo trimestre.

Las importaciones frenan el crecimiento

Uno de los principales factores que limitaron el crecimiento del PIB fueron las importaciones, que registraron un incremento anualizado de 12.5% entre abril y junio.

El aumento estuvo relacionado, en parte, con un repunte en los envíos de chips de computadora y otros productos utilizados para respaldar inversiones relacionadas con la inteligencia artificial.

Aunque el incremento de las importaciones refleja una mayor demanda de bienes y equipos por parte de empresas y consumidores estadounidenses, estas operaciones tienen un efecto negativo sobre el cálculo del PIB, debido a que este indicador busca medir la producción generada dentro del territorio nacional.

De acuerdo con el Departamento de Comercio, el aumento de las importaciones restó aproximadamente 1.64 puntos porcentuales al crecimiento económico del segundo trimestre.

Sin este efecto, el desempeño de algunos componentes de la economía habría mostrado una mayor fortaleza.

Inversión en inteligencia artificial impulsa al sector empresarial

Uno de los elementos más destacados del reporte fue el comportamiento de la inversión empresarial.

La inversión de las empresas, excluyendo el sector de vivienda, aumentó a un ritmo anualizado de 8.5% durante el segundo trimestre, impulsada en buena medida por el fuerte gasto relacionado con la expansión de tecnologías de inteligencia artificial.

El resultado refleja el creciente interés de las compañías estadounidenses por ampliar su capacidad tecnológica, adquirir equipos especializados y desarrollar infraestructura necesaria para el procesamiento de grandes cantidades de información.

La expansión de estas inversiones se ha convertido en uno de los principales motores de la economía estadounidense y ha contribuido a compensar la debilidad registrada en otros sectores.

Además, una medida considerada particularmente útil para evaluar la fortaleza subyacente de la economía —que excluye las fluctuaciones del gasto gubernamental y del comercio exterior— registró un crecimiento anualizado de 4.2%, frente al 1.7% del primer trimestre.

Este indicador sugiere que, detrás del crecimiento general de 1.5%, existen sectores de la economía que mantienen un ritmo de expansión considerablemente mayor.

El mercado inmobiliario muestra una ligera recuperación

Otro elemento favorable del informe fue el comportamiento de la inversión residencial, que registró un ligero repunte durante el segundo trimestre.

El resultado representa una señal positiva para un sector que ha enfrentado importantes dificultades debido a las elevadas tasas hipotecarias, las cuales han encarecido el financiamiento para los compradores de vivienda.

El mercado inmobiliario estadounidense ha permanecido bajo presión debido al costo de los créditos y a las condiciones financieras restrictivas. Por ello, el incremento observado entre abril y junio representa una señal de estabilización, aunque todavía no implica una recuperación completa del sector.

Economía mantiene resistencia ante tensiones internacionales

El comportamiento de la economía estadounidense también destaca debido a su capacidad para mantener el crecimiento pese a un entorno internacional complejo.

Durante el periodo analizado, Estados Unidos enfrentó las repercusiones económicas derivadas del conflicto bélico con Irán, así como un incremento en los precios de la energía asociado con las tensiones internacionales.

A pesar de estos factores, la economía consiguió mantener un crecimiento positivo y el gasto de los consumidores se fortaleció significativamente respecto del primer trimestre.

La resistencia del consumo y el aumento de la inversión empresarial muestran que, por ahora, las empresas y los hogares estadounidenses continúan sosteniendo una parte importante de la actividad económica.

Sin embargo, la desaceleración del PIB frente al trimestre anterior mantiene la atención sobre la evolución de la economía durante la segunda mitad del año, especialmente ante las condiciones financieras, los precios de la energía y el comportamiento del comercio internacional.

Falta el último cálculo del PIB

El reporte publicado este miércoles corresponde al segundo de tres análisis que realiza el Departamento de Comercio sobre el comportamiento de la economía durante el segundo trimestre.

La dependencia tiene previsto publicar el tercer y último cálculo el próximo 30 de septiembre, cuando podrían incorporarse nuevos datos y revisiones sobre los distintos componentes del PIB.

Por ahora, las cifras muestran una economía que crece a un ritmo más moderado que a comienzos del año, pero que mantiene importantes señales de fortaleza.

El 1.5% de crecimiento del PIB contrasta con el sólido avance de componentes como el consumo, que creció 3.4%, y la inversión empresarial, que aumentó 8.5%. En particular, el auge de la inversión relacionada con la inteligencia artificial continúa representando uno de los factores más dinámicos de la economía estadounidense.

El panorama, por tanto, combina una desaceleración general con una actividad interna todavía resistente, mientras las autoridades y los mercados permanecen atentos a la evolución del consumo, la inversión, las importaciones y las condiciones internacionales durante los próximos meses.