Lavadero Político 19/07/26

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Nuestra reportera Police Woman nos pasó un expediente que, más que despejar dudas, terminó fabricando una credencial nueva: la identificación oficial del proveedor solitario.

La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Oaxaca (SSPC) adquirirá 12 mil credenciales oficiales impresas de alta seguridad mediante la Invitación Abierta Estatal IAE-SA-SS-0018-06/2026. La empresa ganadora fue Marketing y Logística Krea92, S.A. de C.V., con una propuesta económica de 1 millón 990 mil 560 pesos, IVA incluido, es decir, 165 pesos con 88 centavos por cada credencial.

Hasta ahí cualquiera podría pensar que se trata de una compra rutinaria. Pero cuando uno empieza a leer el expediente, las preguntas aparecen mucho más rápido que las respuestas.

No estamos hablando de simples gafetes para entrar a una oficina. Las bases técnicas exigen tarjetas de PVC premium con impresión por ambos lados, laminado holográfico, tinta ultravioleta, códigos de seguridad, fotografía, firma digitalizada, folios personalizados y materiales capaces de soportar humedad, rayos UV, fricción y hasta agua salada.

Es decir, documentos oficiales que identificarán a quienes diariamente portan uniforme, armas y responsabilidades dentro de una de las instituciones más delicadas del Estado.

Y precisamente por eso sorprende lo que ocurrió durante el procedimiento.

En la Junta de Aclaraciones no apareció ningún proveedor. Nadie formuló preguntas técnicas. Nadie pidió modificar especificaciones. Nadie mostró interés en competir. Días después, durante la apertura de propuestas, únicamente se presentó Marketing y Logística Krea92, S.A. de C.V. Fue la única oferta recibida y, naturalmente, terminó adjudicándose el contrato.

Así que nunca existió una verdadera competencia de precios, tecnología o capacidad técnica. La Secretaría simplemente evaluó la única propuesta que llegó a la mesa.

Eso, por sí mismo, no convierte el procedimiento en ilegal. La ley permite adjudicar cuando sólo existe un participante que cumple los requisitos.

Lo que sí obliga es a demostrar que el precio fue razonable y que la empresa realmente era la mejor opción.

Porque aquí aparece otra pregunta que, curiosamente, nadie ha querido responder.

¿Quién es Krea92?

Tratándose de una empresa que tendrá acceso a información sensible de miles de integrantes de una corporación policial, lo mínimo que esperaría cualquier ciudadano es conocer perfectamente su trayectoria.

¿Cuándo fue constituida? ¿Quiénes son sus accionistas? ¿Cuántos contratos similares ha ejecutado?

¿Qué experiencia tiene elaborando credenciales oficiales de alta seguridad para corporaciones policiacas, fiscalías o instituciones gubernamentales? ¿Qué capacidad instalada posee?

Hasta ahora, la información pública disponible sobre Marketing y Logística Krea92, S.A. de C.V., es limitada y no permite identificar una trayectoria ampliamente documentada en este tipo de servicios altamente especializados.

Y aquí el problema no es que sea una empresa nueva o poco conocida. Muchas empresas comienzan desde cero.

El verdadero problema es que la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana nunca explicó por qué concluyó que esa empresa era la mejor opción para fabricar los documentos oficiales que identificarán a miles de elementos de seguridad pública.

Porque una cosa es contratar papelería, pero otra muy distinta es entregar una base de datos con información sensible de policías y personal operativo.

Sería deseable que el almirante Félix Quiroz Javier, titular de la SSPC, respondiera preguntas bastante sencillas: ¿La empresa ya había trabajado anteriormente para la Secretaría? ¿Se verificó físicamente su planta de producción? ¿Cuenta con maquinaria propia para impresión de alta seguridad? ¿Tiene certificaciones para el manejo de información confidencial? ¿Qué experiencia comprobable presentó durante la licitación? ¿Y por qué fue considerada la mejor opción?

Porque en materia de seguridad pública no basta con que una empresa diga que puede hacerlo. Hay que demostrar que tiene infraestructura, experiencia y confiabilidad.

Pero eso no es todo, hay un dato que resulta todavía más interesante.

Las bases hablan de 12 mil credenciales para personal adscrito a las diversas áreas de la SSPC, pero nunca explican cómo se obtuvo esa cifra.

Y aquí nadie está pidiendo nombres de policías ni información operativa.

Lo que sí puede transparentarse perfectamente es cuántas identificaciones corresponden a Policía Estatal, Policía Vial, Sistema Penitenciario, Bomberos, personal administrativo y demás áreas.

También deberían informar cuántas serán para nuevos ingresos, cuántas para reposiciones, cuántas para renovación y cuántas permanecerán como reserva institucional.

Eso no pone en riesgo absolutamente ninguna estrategia de seguridad.

Lo que sí pone en riesgo la confianza ciudadana es comprar 12 mil credenciales sin explicar por qué exactamente se necesitan 12 mil.

Ahora bien, el tema más delicado quizá ni siquiera sea el dinero.

Para elaborar cada credencial, la empresa tendrá acceso a fotografías, firmas, CURP, números de empleado, adscripciones, seguridad social, tipo de sangre, alergias y contactos de emergencia del personal de la Secretaría. Las bases establecen obligaciones generales de confidencialidad y protección de datos personales, pero no detallan mecanismos específicos sobre cifrado, almacenamiento, control de accesos, auditorías, eliminación certificada de la información o protocolos en caso de una filtración.

En otras palabras, el expediente confía en que el proveedor cumplirá.

Pero no explica cómo garantizará técnicamente que esa información jamás terminará en manos equivocadas.

Y tratándose de policías, custodios, personal operativo y servidores públicos vinculados con la seguridad, eso no puede resolverse únicamente con una carta compromiso.

Otro dato llama poderosamente la atención.

El contrato establece apenas 10 días hábiles para producir, personalizar y entregar las 12 mil credenciales. Eso significa fabricar, revisar, imprimir, laminar, validar y empacar alrededor de mil 200 credenciales por día hábil, además de corregir posibles errores y verificar la información individual de cada elemento.

Este documento evidencia una contratación cercana a dos millones de pesos, realizada con un solo participante, sin competencia efectiva, con escasa información pública sobre la empresa seleccionada y con controles generales para proteger datos altamente sensibles.

Y eso, tratándose de una Secretaría encargada de la seguridad de Oaxaca, debería ser suficiente para encender las alertas.

Porque una credencial puede traer hologramas, tinta invisible, códigos de seguridad y materiales de última generación. Lo que no debería traer de fábrica es opacidad.

Y mientras el almirante Félix Quiroz Javier permanece prácticamente desaparecido del debate público, sería bueno que, por una vez, saliera a explicar no sólo quién imprimirá las credenciales de sus elementos, sino por qué esa empresa mereció la confianza del Gobierno de Oaxaca para manejar uno de los activos más delicados de cualquier corporación: la identidad de quienes tienen la responsabilidad de proteger a los ciudadanos.

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Nuestra reportera Come Cuando Hay, esa que distingue entre una causa social legítima y una plataforma política montada sobre el conflicto ajeno, nos informa que quien últimamente anda más desatada que corcholata en banquete electoral es la diputada federal del PT, A-margadita García García.

Sí, estimado ciberlector. En los corrillos políticos ya se comenta que la legisladora se mira en el espejo y alcanza a ver, nada menos, que a una futura gobernadora de Oaxaca (el chiste se cuenta solo). Quizá por eso ahora aparece como huele moles en cuanto protesta, mesa de negociación, obra pública o pleito comunitario, chisme encuentra en el camino. No importa si el asunto corresponde a un municipio, al estado o a la Federación: donde hay cámara, micrófono y gente inconforme, ahí aterriza A-margarita.

Hay que decirle que una cosa es acompañar causas ciudadanas y otra muy distinta convertir cada conflicto en una sucursal de campaña. Porque la representación popular exige intervenir, gestionar y vigilar, pero también producir resultados desde el Congreso, algo que nunca ha hecho. Cuando la agenda legislativa comienza a parecer más discreta que la agenda de confrontaciones públicas, surge una pregunta inevitable: ¿estamos frente a una diputada con beca dorada que ayuda a resolver problemas o ante una aspirante que necesita que los problemas nunca se terminen? Para colgarse y lucrar.

Ahí está su irrupción alrededor del proyecto privado de la próxima plaza por lo rumbos de la colonia reforma, donde ha aparecido varias veces cuestionando la obra y sumándose a una damita que también ha acompañado Alejandra García Morlán. Desde luego que todo proyecto público debe ser transparente y resistir la crítica. Sin embargo, cuando la revisión técnica se mezcla con recorridos improvisados, circo, videos, declaraciones y protagonismo partidista, la defensa ciudadana corre el riesgo de terminar convertida en casting electoral.

Con los godínez del Gobierno de Oaxaca ocurre algo parecido. Margarita García se presentó como “defensora” de quienes exigían recuperar sus plazas y prestaciones, pero el tema adquirió otro matiz cuando ella misma reconoció que dos de sus hijos, su nuera y más familaires forman parte de la burocracia estatal. Aunque fiel a su costumbre de mentir, aseguró que sus bendiciones cumplieron los procedimientos correspondientes; aun así, el conflicto de interés político no desaparece mediante una declaración, y es que todos saben que las bendis ni cumpliero con los requisitos, y tampoco se presentan a trabajar. Viven de la mesada que les da mami. Así que cuando ella estuvo exigiendo la reinstalación de los godínez, marchando, no lo hizo por ellos, lo hizo porque tiene intereses laborales dentro de la estructura pública.

Los propios godínez que cayeron en sus redes deberían preguntarse si reciben acompañamiento sin condiciones o si, tarde o temprano, la solidaridad termina convertida en factura política. Porque las lenguas viperinas aseguran que algunos grupos apoyados por la legisladora después son convocados a sus actividades, protestas y recorridos.

Pero eso no es todo estimado ciberlector, ahora también decidió adoptar la causa de los taxistas inconformes con el reordenamiento del transporte en la capital. La diputada afirma que las medidas afectan a concesionarios, comerciantes y sectores vulnerables; sus críticos, en cambio, la responsabilizan de endurecer posturas y entorpecer mesas que ya comenzaban a construir acuerdos técnicos con la SEMOVI. A los taxistas hay que decirles que la presencia de Margarita, no es bueno, y es que ella va por sus intereses personales y monetarios.

Entrados en calor, hay que preguntarle: ¿por qué de pronto el transporte público se convirtió en una de sus principales banderas? Y es que en ella como en muchos otros polítiquillos vividores del presupuesto del pueblito noble y sabio, no existen afectos espontáneos cuando se acercan las sucesiones.

Resulta y resalta, eso no es todo, en esa ambición desmedida por no soltar el hueso dorado, ya tiene sus manos metidas también en el conflicto de San Juan Mazatlán Mixe, un problema que ha sobrevivido a numerosas administraciones estatales y que combina disputas municipales, reconocimiento de autoridades, recursos y fracturas comunitarias.

De la noche a la mañana A-Margarita García, y la diputada Aracely Cruz denunciaron falta de atención gubernamental y exigieron reconocimiento para una autoridad. Estimado ciberlector, un conflicto de esa complejidad no debe tratarse como escenario para ganar reflectores. Meterse resulta sencillo; sacar las manos es lo verdaderamente difícil.

Todo le parece políticamente rentable, ahí estará Margarita para reventar mesas y desafiar al Gobierno del Estado. El problema es que un contrapeso serio no se mide por el número de pleitos que provoca, sino por los acuerdos, reformas y soluciones que consigue, y ella no lleva ninguna.

Y cuando muchos pensaban que la guerra apenas comenzaba, resulta que el tablero político volvió a moverse.

Dicen las lenguas más viperinas que detrás del repentino bajón de revoluciones de A-margarita García apareció nada menos que el Niñito Dios, ese que oficialmente cobra como secretario de Gobierno, pero que en los pasillos del poder le gusta jugar a ser el apagafuegos… aunque medio Oaxaca le reclame que primero deja prender el cerro.

Resulta que, según cuentan los que sí entran y salen de Palacio, durante meses Aracely Cruz buscó que la recibieran y nomás no le daban ni la hora. Ahora, de repente, ya hubo acercamiento. ¿Y quién apareció como madrina del milagrito? Pues la misma Margarita.

¡Qué casualidad!

Y más casualidad todavía que, después de traer pleito con medio mundo (los burócratas, la plaza comercial, los taxistas y hasta el conflicto de San Juan Mazatlán), la diputada de pronto empezó a bajarle dos rayitas al escándalo.

Aquí es donde cualquiera se hace la pregunta de los sesenta y cuatro mil.

Si el Niñito Dios tenía la llave para abrir la puerta del diálogo, ¿por qué no la usó desde el principio? ¿Para qué dejar que crecieran todos esos problemas si al final iban a terminar sentándose a platicar?

Porque una cosa es resolver conflictos.

Y otra muy distinta es dejar que se hagan grandotes para luego salir a venderse como el héroe que vino a apagarlos.

Dicen quienes conocen bien las mañas de la política oaxaqueña que Jesús Romero anda urgido de volver a demostrarle al gobernador que sin él esto se descompone. Después de varios resbalones políticos necesita volver a cotizarse como el operador indispensable. El mensaje sería muy sencillo: “¿Ya vio, gobernador? Nomás me deja meter mano y hasta Margarita se tranquiliza.” (El chiste se cuenta solo).

Y Margarita tampoco da puntada sin hilo. Quien la conoce sabe que no se mueve por amor al prójimo. Si aceptó sentarse, seguramente también hizo cuentas. Porque en política nadie regala treguas; las treguas también tienen precio.

Lo que sí llama la atención es el momento. Apenas hace unos días parecía que la diputada iba por todo contra el Gobierno del Estado y hoy resulta que ya hay puentes, reuniones y buena voluntad.

¡Qué rápido cambian algunos discursos cuando aparecen los operadores! #Ternurita

Como diría el clásico: en Oaxaca no hay enemigos eternos… nomás intereses que todavía no se ponen de acuerdo.

Margarita García tiene una larga cola desde que era una godín cualquiera, cuando pasó por Convergencia, hoy Movimiento Ciudadano, ocupó cargos municipales y locales, y posteriormente encontró acomodo electoral en la coalición encabezada por Morena, aunque su curul corresponde al Partido del Trabajo. Es decir, conoce perfectamente el arte de chapulinear sin abandonar el destino que le genera dinerito fácil.

Quien pretende gobernar también debe explicar qué ha hecho con los años que lleva cobrando como legisladora, cuáles son sus resultados medibles, qué iniciativas transformaron la vida de sus representados y cómo separará los intereses públicos de los familiares y partidistas.

Nuestro pecho no es bodega: la diputada puede acompañar todos los movimientos que quiera, pero no puede exigir transparencia ajena mientras deja preguntas abiertas sobre sus propias motivaciones, su actuar, sus negociaciones, y las cuotas. Tampoco puede presentarse como defensora desinteresada si cada causa termina alimentando su posicionamiento político y familiar.

Margarita parece creer que todos los caminos conducen a la gubernatura. Lo que quizá todavía no calcula es que esos mismos caminos están llenos de expedientes, contradicciones, antiguas alianzas y una cola política bastante larga que sus adversarios estarán encantados de pisar cuando llegue el momento.

Al tiempo…

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Dicen que hay unos personajes que primero fueron sepultureros de la Casona de Santa Rosa… y ahora ya andan ofreciendo sus servicios para cavar la tumba de la Pitufialdea.

¡Cómo da vueltas la política! Cuando se acaba un panteón… luego luego buscan otro difunto.

#SoloMuyProfesionales

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En Zaachila, quienes andan muy contentos en Morena son los expriistas. Sí, estimado ciberlector, los mismos que desde el poder municipal lograron dejar atrás la pobreza y hoy se presentan como prósperos empresarios de la construcción.

Bien dicen que Dios los hace… y ellos se juntan.

En esta ocasión nos referimos, en concreto, a la familia Nava Martínez, que ha pasado de militar en el PRI a desfilar prácticamente por todos los colores partidistas. Un auténtico clan de chapulines políticos.

En su momento fueron identificados con el grupo de los Milky Boys, también conocidos como Los Lecheritos. Hoy, de la mano del llamado Bon-Ice de Xoxocotlán, buscan abrirse paso en Morena para competir por la candidatura a la Presidencia Municipal de Zaachila.

Sin embargo, las lenguas de doble filo aseguran que en Zaachila esa familia ya es ampliamente conocida y que una candidatura no les garantizaría el triunfo. Por ello, dicen, la verdadera apuesta sería otra: lograr un espacio en la planilla municipal y asegurar una regiduría para el junior de la casa, que hasta ahora no ha logrado construir un proyecto político propio.

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Nuestro reportero Cala-Clon nos informa que todo indica que la tarjeta roja para Enrique Misael Feria Rodríguez, exdirector general de Vivienda para el Bienestar (antes IVO), va completamente en serio.

Dicen que desde hace varias semanas el exfuncionario comenzó a tocar otras puertas y a reunirse con personajes que hasta hace poco eran considerados adversarios de la Primavera Oaxaqueña.

El objetivo sería ofrecer su estructura política en la Mixteca Alta y mantenerse vigente rumbo a los próximos procesos electorales.

Sin embargo, quienes conocen su paso por la administración pública aseguran que su gestión dejó más cuestionamientos que resultados.

Ahora habrá que ver quién decide abrirle la puerta.

Porque todo indica que dentro de Morena el espacio comienza a cerrarse.

Y cuando eso ocurre, más de un político descubre de pronto que siempre sí extrañaba al viejo PRI.

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Nuestra reportera la reparti-chaira, que ya perdió la cuenta de cuántos periódicos de estos ha visto desde los tiempos en que Morena apenas juntaba para las fotocopias, nos hizo llegar el ejemplar que hoy anda circulando casa por casa.

Y apenas le echamos una hojeada, nos vino una frase a la cabeza: esto ya lo habíamos visto.

Porque, estimado ciberlector, este no es un invento nuevo. Es el mismo libreto que Andrés Manuel López Obrador utilizó durante años para construir su movimiento. Cuando no tenían gobierno, repartían periódicos. Cuando no tenían presupuesto, caminaban colonias. Cuando no tenían cargos, formaban brigadistas. Así crecieron. Así hicieron estructura. Y hay que reconocerlo: les funcionó.

Lo curioso es que ahora ya no lo reparte un movimiento político. Ahora lo reparte el gobierno.

Y ahí cambia completamente la historia. Porque una cosa es explicar cómo obtener una credencial del Sistema Universal de Salud o informar sobre un programa social. Para eso se pagan impuestos.

Pero otra muy distinta es aprovechar el mismo papel para decir que hay que defender la Cuarta Transformación, advertir que “los de antes quieren regresar”, invitar a seguir las conferencias mañaneras y pedir que el mensaje se replique entre vecinos, amigos y familiares.

Lo más interesante es que ya ni siquiera necesitan pedir el voto. Aprendieron que sale mucho más barato sembrar la idea durante todo el sexenio que andar convenciendo gente en dos meses de campaña.

Mientras el INE sigue preguntándose cuándo empiezan los actos anticipados, otros llevan años haciendo política de tiempo completo… pero con diseño editorial.

Y no vaya usted a creer que esto es improvisado. Detrás de esa estrategia hay toda una escuela política. Muchos operadores que hoy ocupan cargos importantes comenzaron precisamente cargando periódicos como éste, tocando puertas y convenciendo vecinos. Esa fue su universidad política. No aprendieron en un salón de clases; aprendieron organizando territorio.

La pregunta ya no es si el contenido viola o no la ley. Esa la resolverán, si algún día despiertan, los árbitros electorales.

La verdadera pregunta es otra:

¿Hasta dónde llega la información institucional… y en qué renglón empieza la campaña permanente?

Pero entre líneas se sigue leyendo exactamente el mismo mensaje de hace veinte años.

Solo que ahora… lo paga el gobierno.

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Quienes siguen profundamente dormidos son los árbitros electorales.

Mientras el INE y el IEEPCO parecen mirar hacia otro lado, los partidos políticos nacionales y locales ya comenzaron a mover abiertamente sus piezas rumbo a la elección de 2027.

En Oaxaca, con el pretexto de realizar “asambleas informativas” en defensa de la Cuarta Transformación y la soberanía, funcionarios públicos, senadores, diputados y dirigentes partidistas ya realizan eventos que, en los hechos, parecen auténticos actos de promoción política.

La pregunta es inevitable.

¿Dónde están las autoridades electorales?

Porque si la ley se aplica solamente durante las campañas constitucionales, entonces cualquiera puede comenzar la contienda dos años antes.

Y eso, justamente, parece estar ocurriendo.

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Nuestra reportera La Vialidad Electoral nos cuenta que quien decidió volver a caminar territorio en Santa Cruz Xoxocotlán fue Toribio López Sánchez, actual director general de la Policía Vial Estatal, quien participó en la movilización convocada en defensa de la soberanía nacional y que, de acuerdo con los organizadores, reunió a más de dos mil personas.

En lo formal, se trató de respaldar al gobernador Salomón Jara y a la presidenta Claudia Sheinbaum. Pero en política, estimado ciberlector, una marcha multitudinaria también sirve para algo más: medir convocatoria, reencontrar estructura y recordar quién todavía tiene capacidad de reunir gente sin necesidad de rentar aplausos.

Toribio no llegó ayer a Xoxocotlán. Ha sido regidor, diputado local por ese distrito y aspirante de Morena a la Presidencia Municipal en 2021, cuando incluso exigió transparencia en la encuesta interna para definir la candidatura. Actualmente encabeza la Policía Vial Estatal, desde donde ha mantenido presencia pública y contacto territorial.

Por eso, la movilización no pasó inadvertida. Las fotografías muestran una columna amplia, presencia de gente y un mensaje perfectamente colocado: Toribio sigue ahí, conoce el municipio y conserva músculo político.

Nada de esto significa que ya exista una candidatura ni que el evento haya tenido oficialmente ese propósito. Pero quien conoce la política oaxaqueña sabe que los mensajes importantes rara vez se pronuncian frente al micrófono.

Al tiempo…

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Complementando la investigación de la semana pasada, nuestro reportero el Flechador del Sol nos trae los números reales de la Expogarnacha.

Los datos confirman el desastre. Esta será la festividad más cara y ruinosa en la historia de Huajuapan.

El presidente Luis Martínez, alias el Chupón, tiene una excusa preparada para justificar el boquete financiero. Dice que la feria nunca ha sido autofinanciable.

Miente. Y los archivos del propio Cabildo lo exhiben.

Revisamos los informes financieros desde el año 2007. Lo que encontramos no es un déficit administrativo. Es el retrato de un negocio familiar.

Antes, la feria dejaba ganancias. Aportaba dinero a la Tesorería Municipal o el gasto se justificaba con obras de peso histórico.

Fue exactamente a partir de 2014, con la llegada del papá del Chupón a la presidencia, cuando el evento se convirtió por sistema en una máquina de perder dinero. Y al asumir el hijo, el déficit dejó de ser de miles para convertirse en un robo de millones.

Para que nadie te engañe con cifras maquilladas, aquí presentamos el resumen histórico de lo que la feria le ha dejado a Huajuapan:

Solo este año la feria tendrá un presupuesto de casi quince millones de pesos. De ahí se van a perder más de once millones y medio.

Once millones que salen directamente de los impuestos ciudadanos.

Ese dinero debió usarse para arrancar la lechuguilla que asfixia la presa de Yosocuta. Para desactivar la bomba de tiempo en la que convirtieron el basurero del CITRESO. Para rehabilitar la red podrida de agua potable y drenaje. Para garantizar seguridad en las calles.

Pero resolver problemas urgentes no deja dinero.

Y aquí viene la otra burla.

Mientras el costo de la feria se multiplica, la calidad de los espectáculos cae en picada. Cada año el Ayuntamiento gasta más, pero cada año los eventos son más chafas. Los cobran como si trajeran artistas de primer nivel y le entregan un circo de pueblo.

Los ciudadanos ya no quieren ni imaginarse el descaro que les espera en el 2027. Ese será el verdadero Año de Hidalgo. Lo que hemos visto hasta ahora, con todos estos desfalcos multimillonarios, fueron puros ensayos.

Y ante este saqueo a la vista de todos, los regidores de oposición no dicen absolutamente nada. Calladitos se ven más bonitos mientras aprueban cuentas que no cuadran.

La Expogarnacha dejó de ser la fiesta cultural más importante de la Mixteca. Hoy es solo la excusa perfecta para vaciar las arcas municipales antes de irse.

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Dice nuestro reportero en la Mixteca, el Flechador del Sol, que los milagros no existen en la administración pública.

Lo que existe es el cinismo. La semana pasada advertimos la imposibilidad logística del concierto del Grupo Niche programado para el 16 de julio en Huajuapan.

Los tiempos simplemente no cuadraban. La agrupación original tenía una presentación el día 15 en Los Ángeles, California, y otra el día 17 en Atlanta, Georgia. Para estar en la Mixteca oaxaqueña el 16, tendrían que volar de la costa oeste a Oaxaca, y bajarse del avión directo al escenario.

Pero el presidente municipal, alias el Chupón, insistió en vender espejismos. Hoy la farsa se cayó a pedazos.

Yanila Varela, representante del Grupo Niche, hizo circular un mensaje que no deja margen para las dudas. A la letra confirma que el evento anunciado para el 16 de julio de 2026 en Huajuapan de León es falso. Falso.

El grupo original nunca tuvo programada una presentación en la feria. El Chupón le mintió en la cara a su pueblo para encajarles a un grupo pirata.

Sin embargo, lo que más sorprende no es la mentira. Es la absoluta falta de originalidad. Resulta que esta tradición de anunciar al Niche falso como si fuera el verdadero no es una ocurrencia de esta administración. Es un viejo negocio de familia.

Cuando el papá del actual presidente ocupó la silla municipal, aplicó exactamente la misma fórmula. Presentó a ese mismo conjunto de imitadores y los vendió como si fueran los grandes de la salsa.

El engaño, por lo visto, es hereditario. Se transmite de generación en generación, con la misma facilidad con la que se heredan los apellidos y las mañas. Gobernar a base de fraudes reciclados es un insulto a la inteligencia ciudadana. Alguien debería decirle al presidente que la presidencia municipal no es una franquicia familiar para seguir vendiendo piratería.

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Dice nuestro reportero en la Mixteca, el Flechador del Sol, que el presidente Luis Martínez, alias el Chupón, protagonizó una contradicción intrépida.

El sábado 4 de julio, el presidente se presentó en el mercado Porfirio Díaz con toda la solemnidad del cargo. Iba a inaugurar las nuevas oficinas administrativas.

Lo que encontró al llegar lo dejó mudo. Después de casi siete meses de obra, los trabajadores no habían podido terminar dos cuartitos.

Enojado, el presidente tomó una decisión con el pecho inflado. Anunció que se suspendían todas las inauguraciones del mes. Dijo que él no se prestaría para entregar obras inconclusas. Palabra de presidente.

Pasaron tres días. Tres Doritos más tarde. El jueves de esta misma semana, el Chupón apareció en el barrio de San José para inaugurar la pavimentación de la calle de los Chirundos. Y la inauguró. Con toda la ceremonia. Con toda la pompa. Con toda la incongruencia.

¿Y qué creen? Tampoco estaba terminada. Aquí les mostramos las fotografías.

Dejaron desniveles peligrosos entre el adoquín y la plataforma de cemento. Una trampa perfecta. Cualquier motociclista o ciclista que pase por ahí está expuesto a un accidente de graves consecuencias.

Pero al presidente le urgía la foto.

Su única motivación era quedar bien. Necesitaba aparentar que sus obras públicas van a la par con los tiempos de la feria. Para alimentar esa fantasía, no tuvo reparo en inaugurarle mentiras a su población, sin importarle que un trabajo mal hecho pueda costarle la vida a alguien.

Y eso no es lo único que llama la atención en esta historia.

Nuestro reportero recuerda que el Chupón y su gente tienen una tradición muy particular a la hora de presumir cemento. Siempre anuncian que pavimentaron una calle entera, cuando en realidad apenas arreglaron una cuadra.

Una cuadra pequeña. De esas que en Huajuapan se recorren a pie en menos de un minuto.

Pero en el parte oficial y en las redes sociales del Ayuntamiento, esa fracción se convierte en una obra magna con todo el glamour institucional que el presupuesto permite.

Así opera este gobierno.

Una cuadra se vende como una calle. Una obra peligrosa e inconclusa se inaugura como terminada. Y una promesa solemne dura exactamente setenta y dos horas.

Que alguien le explique al presidente la diferencia entre tener palabra y tener labia.

Porque en Huajuapan ya todos saben muy bien cuál de las dos tiene él.

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Vivirá poco quien no entienda lo aquí dicho, recuerde estimado ciberlector, la frase de la semana:

En política, las traiciones suelen ser el mordisco de la serpiente que siempre acecha en el paraíso.