

Si pensaban que este año no iba a haber calaveritas, se quedaran impactados los troles y babaluquitas.
Aquí están Las Calaveras con datos muy analíticos, las que ya son tradición en Lavadero Político.
Tomen nota muy atentos para poder observar, la información reciente que en Oaxaca se va a dar.


Cuenta nuestra reportera Lady Buen Diente, que de tanto codearse con la alta alcurnia ya distingue perfectamente entre un platillo de cinco estrellas y una cuenta que huele a quemado, que por los elegantes pasillos de la gastronomía internacional anda circulando un rumor bastante indigesto para el Jardín Primaveral.
Y miren nada más quién aparece en el menú: Saymi Pineda Velasco, quien ya dejó la Secretaría de Turismo para perseguir una diputación federal, pero que, según nuestras lenguas viperinas, habría dejado una cuenta bastante saladita.
Para que se den una idea, estimados ciberlectores, la Guía Michelin es uno de los reconocimientos gastronómicos más importantes del mundo. Oaxaca forma parte de ella desde 2024 y, en su edición 2026, aparecen 26 establecimientos oaxaqueños, incluidos dos restaurantes que conservan una estrella Michelin. Un reconocimiento que ha puesto los ojos del mundo sobre nuestra cocina.
Pero mientras unos se ganaban las estrellas entre fogones, otros, al parecer, andaban cocinando compromisos millonarios en las oficinas de Turismo.
Resulta y resalta que nuestras lenguas viperinas de manteles largos aseguran que doña Saymi habría comprometido al Gobierno del Estado mediante un contrato de cinco años relacionado con la presencia de Oaxaca en la famosa guía. Y no estamos hablando de unos cuantos pesitos para el café y la propina, sino de varios millones de pesos.
Y aquí es donde la memoria de nuestra reportera comienza a hacer de las suyas. ¿Recuerdan aquel tremendo berrinche que, según se comentaba en los corrillos políticos, habría hecho doña Saymi cuando no consiguió la candidatura al Senado de la República? Cuentan que la señora no quedó nada contenta porque el gobernador Salomón Jara no le dio luz verde para cumplir aquel sueño legislativo.
Pues nuestras lenguas viperinas aseguran que, después de aquel desencuentro, la exsecretaria habría encontrado otra manera de hacerse escuchar: impulsar compromisos de alto costo para el Gobierno estatal. Como quien dice: si no hubo candidatura, por lo menos que no faltaran los caprichitos de manteles largos.
Y ojo, estimados ciberlectores, porque desde esta misma columna ya habíamos advertido, años atrás, sobre la intención de concretar un contrato de grandes dimensiones relacionado con Michelin. Ahora nos cuentan que aquel compromiso se habría extendido por cinco años y que todavía estaría pendiente cubrir el último año.
¡Ay, Saymi! La candidatura al Senado no llegó, pero la presunta cuenta millonaria sí habría encontrado la manera de quedarse.
Lo más sabroso es que, según nuestras fuentes, quienes esperan ese pago ya estarían bastante encabritados. Dicen que la salida de la exsecretaria los tomó por sorpresa, pues mientras ellos aguardan que se cumpla el compromiso, la señora ya anda pensando en campañas, candidaturas y curules.
Y aquí viene el dolor de estómago para el Palacio Chairo: si ese contrato existe y sigue vigente, la renuncia de Saymi no desaparece las obligaciones del Gobierno. Porque una cosa es dejar el cargo y otra muy distinta llevarse las deudas en la maleta.
Así que ahora habrá que ver cómo resuelven semejante cuenta, sobre todo cuando la Secretaría de Turismo sigue sacando licitaciones para fiestas, festivales y promociones. ¡Vaya apetito presupuestal! Parece que aquí nadie se levanta de la mesa mientras quede dinero público por servir.
La pregunta es quién autorizó aquel supuesto compromiso de cinco años, cuánto dinero se ha desembolsado y de qué partida presupuestal saldrá lo que presuntamente falta por pagar. Porque, si de verdad queda pendiente la última anualidad, alguien tendrá que explicar cómo se comprometieron esos recursos y bajo qué condiciones.
Nuestra Lady Buen Diente seguirá husmeando entre contratos y manteles finos, porque dicen las lenguas viperinas que los pendientes de aquella administración todavía podrían darle más de un retortijón al Gobierno estatal.
Y aguas, estimados ciberlectores, porque Saymi podría terminar sentada en una curul mientras los oaxaqueños siguen pagando el banquete que presuntamente dejó servido.
¡Qué fino salió el menú de la Primavera Oaxaqueña! La exsecretaria se habría llevado los aplausos, el Gobierno se quedaría con la cuenta y al pueblo, como siempre, le tocaría lavar los platos.
Cuenta nuestra reportera Miss GPS, que anda siguiendo los pasos de los suspirantes a la presidencia municipal de Oaxaca de Juárez, que quien necesita urgentemente un mapita de la capital es Paola España, aquella exdiputada priista que ahora ya no sabemos si es panista, independiente o simplemente anda buscando dónde le abren la puerta.
¡Ay, Paolita! ¡Con razón desde hace varias legislaturas le endilgaron el apodo de la Chimoltrufia! Porque, como el célebre personaje, así como dice una cosa, dice otra.
Resulta que nuestra inquieta protagonista quiso presumir en sus redes sociales que los habitantes del barrio de La Merced la habían invitado a una celebración. Y como últimamente anda empeñada en convertirse en la estrella de sus propios videos, sacó el teléfono, acomodó la sonrisa y comenzó su función.
¡Pero se le cruzaron los cables del GPS!
Resulta y resalta que mientras grababa frente al templo de La Merced, aseguró encontrarse en el mercado del mismo nombre.

¡Santo Google Maps! ¡Una cosa es ir a misa y otra salir por las memelas!
Y aquí viene una pequeña clase de historia que nuestra Chimoltrufia podría aprovechar antes de su próxima transmisión: el mercado comenzó a funcionar en el atrio del templo en 1861, pero desde 1973 se encuentra en su actual ubicación, sobre la avenida Morelos, esquina con Nicolás del Puerto, donde también se le conoce como Mercado Democracia.
¡Más de medio siglo tiene el mercado en otro sitio y Paolita todavía anda buscándolo junto al altar!
Y mientras Paolita ensaya su siguiente video, cuentan las lenguas viperinas que en los corrillos políticos ya mencionan a una tal Sol Quintana como otra de las interesadas en la contienda por el PAN. Incluso hay quienes atribuyen a Ulises Ruiz Ortiz cierta influencia en esos movimientos.
¡Qué complicada está la competencia! Unos buscan padrinos, otros buscan candidaturas y nuestra Chimoltrufia todavía anda buscando el mercado.
Al tiempo…
Cuenta nuestra reportera Miss Pizarrón, que anda revisando las calificaciones de los funcionarios del Jardín Primaveral, que la verbena de Día de Muertos dejó una escena que ni las catrinas se atrevieron a representar: una directora de Educación huyéndoles a las preguntas y sus acompañantes jugando a los guaruras.
¡Qué bonito! Unos fueron a espantar con sus disfraces y otros terminaron espantando periodistas.
La protagonista fue nada más ni nada menos que Fernanda Chávez Cruz, “flamante” directora general del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), quien, cuando varios reporteros intentaron entrevistarla sobre los asuntos de su dependencia, así como los trabajitos de su esposo, prefirió dar su clásica sonrisa falsa, dar media vuelta y seguir caminando.
Pero lo sabroso vino después. De acuerdo al video de los valientes reporteros, quienes la acompañaban les cerraron el paso y hubo empujones para impedir que se acercaran a la funcionaria, que aun no le queda claro que su cargo y poder son temporales.
¡Santo pizarrón! ¿Pues qué le iban a preguntar? ¿Qué cuánto le cuestan esos pupilentes o las carillas de sus enormes dientes?, no estimado ciberlector. Eran preguntas sobre el IEEPO, estimados ciberlectores. Nada que una directora general no deba conocer y que si debe responder.
Y si doña Fernanda no quería hablar y rendir cuentas, bastaba con renunciar al cargo. Pero parece que en la nueva administración educativa los micrófonos provocan más nervios. ¿Por qué será?
Lo interesante es que entre los acompañantes aparece señalado Rolando Calderón García, vinculado al mundo de las artes plásticas y registrado en el directorio oficial de la Secretaría de Educación como jefe de la Unidad de Preparatoria Abierta.

¡Miren nada más! Del arte contemporáneo a la educación abierta y, en plena verbena, al arte de cerrarle el paso a la prensa. Que alguien explique los “méritos” para estar en ese puesto, porque perfil no tiene.
¿Será que ahora también imparte talleres de Cómo desaparecer periodistas del encuadre sin mover a la funcionaria de la sonrisa falsa?
Porque una cosa es “tener talento” para las artes y otra que la descripción del puesto incluya hacer de barrera humana.
Y el otro personaje es Eduardo San Juan, de quien cuentan nuestras lenguas viperinas que es primo de José Ángel San Juan Vásquez, secretario técnico del gobernador Salomón Jara.
¡Ah, qué árbol genealógico tan interesante!

Dicen que Eduardo estuvo en Giras, y cuando supo que Fernanda estaría en el IEEPO, un personaje macabro del jardín primaveral que tira la piedra y esconde la mano lo mandó a proteger con este gorila a su protegida.
Como se dice pariente de José Ángel y que tiene altas influencias, se da el lujo de ser prepotente e insolente. Esperemos que alguien le regale una pastilla de “ubitatex” al muchachito que paso de noche en la primaria y dicen que ni la terminó. je, je, je.
Pero volvamos a nuestra flamante directora.
Dicen sus malquerientes que Fernanda ha perfeccionado el arte de sonreír para la fotografía y desaparecer cuando llegan las preguntas incómodas.
¡Ay, Fernandita! Tan rápido que se aprende a subir en el organigrama y tan difícil que resulta bajar del pedestal.
Así que nuestra reportera Miss Pizarrón le deja una tarea para el próximo martes: explicar lo ocurrido, identificar a sus acompañantes y recordar que los periodistas no son alumnos a quienes se les puede mandar callar.
¡Y aguas, Fernandita! Los micrófonos no muerden. Lo que suele incomodar son las preguntas cuando las respuestas no aparecen.
Al tiempo…






Dice nuestro reportero en la Mixteca, El Flechador del Sol, que en Huajuapan la legalidad es un semáforo en rojo que el Ayuntamiento se pasa todos los días, y además sin placas.
Esta semana, representantes de 21 sitios de taxis concesionados se plantaron frente al Palacio Municipal. No fueron a pedir milagros ni privilegios. Fueron a exigir tres cosas que cualquier ciudad ordenada tiene: un censo real de unidades, un estudio técnico de factibilidad y que se deje de repartir las calles por debajo de la mesa. Después del plantón consiguieron un acuerdo: sentar en una misma mesa a la Secretaría de Movilidad, al Ayuntamiento y a los 21 sitios concesionados.
Pero como en este Ayuntamiento no dan paso sin huarache, la trampa ya venía puesta. El presidente municipal Luis “Chupón” Martínez insistió en meter a esa reunión a Jerónimo Sosa, el líder del transporte irregular que intentó invadir la Agencia de Acatlima con 60 unidades. Los concesionarios denuncian que el capricho llegó al extremo de buscar al vicerrector de la Universidad Tecnológica de la Mixteca para que presionara a la autoridad auxiliar y le abriera la puerta a los protegidos del alcalde. Que quede claro lo que dijeron los concesionarios, porque no es lo que el Ayuntamiento va a contar: no se oponen a que se escuche a todos. Se oponen a que la mesa se convierta en pasarela para legitimar invasores.

Mientras tanto, el estudio de factibilidad duerme el sueño de los justos. El conflicto rebotó dos veces en el Cabildo y la respuesta del alcalde ha sido eludirlo con la elegancia de un bache. Instruyeron al síndico Othón Sibaja para atenderlo y, tras un mes de tortuguismo, se negaron a emitir la convocatoria para el Consejo Municipal de Movilidad. Según se le informó a los inconformes, el propio alcalde le dijo al subsecretario estatal Rey Morales que ya no quería instalar ese Consejo porque “generaría molestias”.
Ahí está la frase y ahí está el gobierno completo. Un Consejo de Movilidad no es una ocurrencia de los taxistas: es el órgano donde se discute públicamente quién puede trabajar en las calles y con qué reglas. El presidente no lo instala porque instalarlo genera molestias. Molestias a quién, es la pregunta que él no quiere que se haga en voz alta.
Y aquí está el centro del asunto. Para justificar el desorden, el Ayuntamiento maneja la cifra de 3 mil 500 taxis irregulares. Pregunta elemental: ¿de dónde salió ese número, si lo que los concesionarios llevan meses exigiendo es precisamente el censo que nadie ha hecho? El municipio no tiene padrón, no tiene estudio y no tiene Consejo, pero tiene una cifra redonda a la mano. Un gobierno que no sabe cuántas unidades circulan no puede ordenar nada. Lo que sí puede, y es lo que denuncian los 21 sitios, es negociar en lo oscurito con cada grupo, uno por uno, y guardarse el favor para cuando haga falta. Por eso no quieren censo: un padrón convierte en números lo que hoy es clientela.
El desorden ya tiene hasta su estética. Por las calles de Huajuapan circulan taxis decorados de payasito, en honra al presidente chupón. Así, sin censo, sin estudio y sin Consejo, pero con caracterización.
Los inconformes advierten que por este camino Huajuapan se encamina a repetir lo que pasó en Juchitán, donde la anarquía de mototaxis y unidades irregulares terminó sirviendo de red de desplazamiento a la delincuencia. Y agregan algo todavía más delicado, que nuestro reportero lo consigna como lo que es, su denuncia: sostienen que entre esas unidades hay autos con reporte de robo, simplemente pintados y echados a circular al amparo del desorden. Esa afirmación no se comprueba con adjetivos ni con corajes. Se comprueba con un número de serie y una consulta al REPUVE, que toma dos minutos por unidad. Que el Ayuntamiento haga ese ejercicio con las unidades que circulan en su ciudad y publique el resultado. Si no hay un solo auto robado, los concesionarios quedarán desmentidos y el alcalde tranquilo. Si hay uno, el asunto deja de ser de movilidad.

Mientras eso se aclara, lo que el pasajero sí puede ver con sus propios ojos todos los días no necesita peritaje: pisos picados, puertas amarradas con alambre, choferes sin licencia. Si ahí adentro lo asaltan o lo chocan, no hay seguro, no hay empresa y no hay a quién reclamarle. Y cuando ocurre el accidente, el pasajero descubre lo que descubrió la mujer a la que atropellaron frente a Soriana, cuando un conductor del Sitio Remigio Saravia dio una vuelta prohibida: que primero intentan huir y después negar.
Falta la parte que esta columna ya documentó hace tres semanas, y que conviene repetir porque explica por qué nada de esto se corrige. El transporte irregular de Huajuapan no está solo mal vigilado: está vigilado por sus propios dueños. Luis Jesús Hernández Rosales, jefe de la Policía Vial Municipal, es propietario de un taxi. Lo supimos cuando ese taxi chocó contra el auto de una mujer que radica en la Ciudad de México: a ella le pidieron licencia, seguro y tarjeta de circulación; al taxista no le pidieron ni el nombre. Él llegó a la escena en patrulla oficial, fijó él mismo el pago en cuatro mil pesos por un daño de más de dieciocho mil, amenazó con mandar el auto de la señora al corralón y cerró el asunto con la frase que resume a este Ayuntamiento entero: “nosotros somos autoridad”. El parte oficial, redactado por el agente Gustavo Eduardo Márquez Herrera, no registró ni las placas del taxi ni la licencia del chofer ni el nombre del propietario. Y cuando la mujer le llevó las pruebas al presidente, el Chupón le contestó por WhatsApp que se quejara en la Contraloría Municipal.
Ahora júntelo todo, estimado lector, y verá por qué no hay censo. El que debe vigilar el transporte irregular es dueño de una unidad. El que debe convocar al Consejo de Movilidad dice que convocarlo genera molestias. Y el que debe contar los taxis es el mismo al que le conviene no saber cuántos hay.

Los concesionarios ya aprendieron la única lección que este gobierno enseña: aquí no hay acuerdo sin calle cerrada. Lo dijeron con todas sus letras cuando bloquearon el centro de la ciudad y hasta entonces los atendieron. Y avisaron que volverán a donde haga falta, no a donde tope.
Para el Gobierno del Estado queda una pregunta que ya no puede seguir contestándose con silencio: ¿cuánto tiempo más va a permitir que la movilidad de la segunda ciudad más importante de Oaxaca la administre un presidente municipal que no quiere contar sus taxis porque son suyos?

Nos cuenta nuestro reportero en la Mixteca, El Flechador del Sol, que esta semana dejamos de depender de los rumores de pasillo. Ustedes se acordaran de las capturas de una conversación de WhatsApp, con fecha y con hora, y lo que se lee en ellas no necesita que nadie lo interprete.
Del otro lado del teléfono hay un hombre al que llaman “profe”. Escribe a las 11:03 de la noche. A las 11:05 explica por qué: su madre está en el hospital y al día siguiente le hacen estudios. Pide prestado. Quien contesta es Samnia Solano Pozos, funcionaria del Ayuntamiento de Huajuapan, encargada de Ingresos.
Ella no le dice que no. Le dice que ya le comentó al presi, pero que no le ha dado respuesta. A las 11:43 vuelve a escribir: el presidente no contesta, habrá que esperar a mañana. Y entonces pone la condición: “Mire, yo voy a abogar por usted pero necesito que sea muy serio en este tema. Solo se le presta a personas de confianza, mas que nada por que este dinero es para la campaña”.
Deténgase ahí, estimado lector. No escribió “le voy a prestar”. Escribió “solo se le presta”, en impersonal, como quien explica la regla de una caja que ya está operando. Y la regla tiene dos requisitos: ser persona de confianza, y entender que ese dinero es para la campaña.
A la mañana siguiente, a las 8:41, el profe insiste. A las 9:23 llega la respuesta: “Apenas me respondió, me dice que sí, pero por la cantidad ocupa de garantía sus escrituras”.
El presidente municipal contestó. Autorizó. Y puso como garantía la casa del solicitante.
El profe no tiene escrituras y lo dice. A las 9:27 ella le ofrece la salida: que lleve la factura de su carro a la cafetería, que ahí lo apoya, aunque tal vez no por la cantidad completa. El profe pide veinte minutos. Ella cierra: “Si profe aquí lo veo”. Son las 9:29 de la mañana de un día hábil, y la encargada de Ingresos del Ayuntamiento está citando en su negocio particular a un hombre que lleva la factura de su coche porque su madre amaneció en el hospital.
Conviene recordar de dónde salió esa cafetería. Es la misma que esta columna documentó en noviembre del año pasado, cuando exhibimos a Solano Pozos por desviar recursos de la coordinación de Recursos Materiales hacia su negocio. Por aquello la mandaron a Políticas Transversales, el estacionamiento administrativo donde este Ayuntamiento guarda a su gente mientras pasa la tormenta. Cuando pasó, el presidente no la sancionó: la puso a cargo de Ingresos, de donde dependen los cobros de los mercados.
Ahí se junta con lo que publicamos en septiembre. Los cobradores de los mercados, los de la bolsa con recibo y la bolsa sin recibo. El negocio al que los propios trabajadores del Ayuntamiento le pusieron nombre: “Prenda León gota a gota”. Ella los comanda. Hoy sabemos, por escrito, que quien presta en esa cafetería pide escrituras y consulta primero al presidente.
Y falta la caja fuerte. La semana pasada contamos aquí que de la caja de Ingresos desaparecieron 80 mil pesos y que la única persona que conoce la combinación es ella. Los trabajadores agregan ahora un dato que nuestro reportero consigna como testimonio: dicen haberla visto sacar de esa caja bolsas transparentes con billetes. También dicen que, lejos de ser investigada, se dedicó a culpar a sus compañeras, y que a algunas las amenazó con un levantón con ayuda de su pareja, que trabaja en la Fiscalía.
Esa última acusación es la más grave de todas y por eso hay que ser exactos: es lo que las trabajadoras afirman, no un hecho documentado. Pero es también la que explica por qué nadie en ese Palacio quiere firmar una queja. Una amenaza que invoca a la Fiscalía no necesita cumplirse para funcionar. Basta con decirla una vez, en voz alta, delante de las demás.
Y hay una pieza que explica por qué nada de esto le ha costado nada. Los trabajadores aseguran que, después del faltante, Samnia Solano Pozos no fue separada del encargo ni auditada: quedó bajo el mando directo del Tesorero municipal, el contador público Ascención Rolando Guerrero Sánchez, con más atribuciones que antes. Nuestro reportero no tiene a la vista el nombramiento, y lo escribe como lo que es, el dicho de sus compañeros. Pero el Tesorero puede terminar con la versión hoy mismo. Que diga qué cargo ocupa ella, desde cuándo y de quién depende. Y que explique por qué la responsable de una caja con 80 mil pesos faltantes sigue a cargo de la caja.

Al Tesorero, por cierto, ya lo conocemos por escrito. Es quien firmó los dos oficios con los que el Ayuntamiento intentó justificar ante la Auditoría Superior de la Federación los 4 millones 800 mil pesos de la presa de Tabernillas. La ASF revisó lo que mandó y respondió que no reunía suficiencia, competencia ni pertinencia. Ese es el funcionario que hoy tiene a su cargo las cuentas de Huajuapan y, según sus propios trabajadores, también a la encargada de la caja que no cuadra.
Las preguntas no requieren investigación profunda. Se contestan en una hoja. ¿Se levantó acta por el faltante de 80 mil pesos en la caja de Ingresos? ¿Se presentó denuncia, con qué número de carpeta? ¿Quién más conoce esa combinación? ¿Puede una funcionaria municipal tener un negocio particular al que acuden a pedir préstamos las personas que atiende en la ventanilla? ¿Y qué dinero es ese que, según ella escribe, “es para la campaña” y necesita autorización del presidente?
Y una más, para el contador Guerrero Sánchez: ¿quién autoriza en esta Tesorería que una funcionaria con un faltante abierto en su caja siga manejando ingresos?
Porque de todo lo publicado esta semana, hay algo que no admite explicación cómoda. No lo dijo un adversario político, ni un trabajador resentido, ni este reportero. Lo escribió ella, en su teléfono, a las once y media de la noche, contestándole a un hombre cuya madre estaba en el hospital.
En Huajuapan el dinero público no alcanza para bachear ni para traer seguridad. Pero alcanza para prestar. Con escrituras de por medio, en el mostrador de una cafetería, a las nueve y media de la mañana, y con la autorización del presidente.
Vivirá poco quien no entienda lo aquí dicho, recuerde estimado ciberlector, la frase de la semana:
En política, ningún cuchillo es eterno.











