Julio mes de las mismas desigualdades: Xóchitl Jazmín Velázquez

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Julio ha sido históricamente el mejor mes de la vida cultural de nuestro estado, fiestas, danzas, comida, colores por doquier, visitantes locales y extranjeros. Para recibirlos y dar una mejor imagen se realizan cortes de árboles, pintadas de fachadas, se arreglan puentes, carreteras y un sin fin de spots publicitarios para hacerle llegar al mundo el mensaje que “Oaxaca está de fiesta”.

Los resultados finales siempre han sido que un mayor número de visitantes se ha alcanzado, que la derrama económica es de millones de pesos, pero esto jamás se ha visto reflejado en los bolsillos de las y los oaxaqueños.

Hoy las condiciones son distantes, no hay fiesta -ni habrá Guelaguetza- ni cortes de árboles,  no se pintaran las fachadas, ni los puentes, ni carreteras, los spots publicitarios son de otra naturaleza; empero, lo que no cambia es que los negocios y los bolsillos de miles de oaxaqueños sigue en las mismas condiciones, sin recursos.

Esta pandemia, ha retado a las instituciones de gobierno, quienes han sido superadas ante su falta de respuesta efectiva e impacto en la ciudadanía, sus “soluciones” hasta hoy, no parecen tener un buen resultado.

El Estado tiene tres tipos de deberes respecto a los ciudadanos, respetar, proteger y garantizar sus derechos, para ello, la participación de las instituciones es fundamental de manera permanente – no sólo en época de crisis- pero ¿En qué medida se protege el derecho a la vida? En un Estado en el que de manera frecuente se leen las muertes de mujeres y niños; que es incapaz de proponer mecanismos efectivos de seguridad pública ¿Cómo se garantiza la libertad? Si no se puede salir sola a la calle ¿En qué medida se puede garantizar el derecho a la salud? Si no se demuestra la capacidad para ello.

Este mes de julio para algunos, no será igual que otros porque dejaron de percibir ingresos o generar ganancias por sus negocios, pero para miles de oaxaqueños no habrá cambio alguno porque seguimos sin tener agua, luz, o vivienda digna; mientras no exista un Estado sólido capaz de cumplir con sus obligaciones, éste y otros meses serán diferentes para algunos que dejaron de ganar, pero iguales para muchos que siguen sin tener algo que decir.