El Comando Norte movilizó a cientos de efectivos hacia el Valle del Río Grande, mientras México mantiene 159 elementos navales, 11 vehículos y dos drones en el sector de Matamoros
Estados Unidos reforzó su presencia militar en la frontera con México con el traslado de cientos de elementos de las Fuerzas Armadas al Valle del Río Grande, Texas, como parte de la estrategia estadounidense para fortalecer las operaciones de seguridad en la zona.
Medios estadounidenses reportaron que el despliegue contempla aproximadamente 500 militares, aunque el Comando Norte confirmó oficialmente el movimiento de cientos de integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta de la Frontera Sur y equipo asociado, sin precisar una cifra exacta.
Ante este movimiento, el Gobierno de México informó que mantiene un despliegue paralelo en la franja fronteriza de su jurisdicción, particularmente en Matamoros, Tamaulipas, mediante la denominada Operación Sable.
La Secretaría de Marina y la Secretaría de Relaciones Exteriores señalaron que ambas acciones forman parte de las llamadas operaciones espejo, mediante las cuales México y Estados Unidos realizan actividades de vigilancia y seguridad dentro de sus respectivos territorios.
México mantiene 159 elementos en Matamoros
A través del Sector Naval de Matamoros, la Secretaría de Marina (Semar) informó que mantiene 159 elementos navales, apoyados por 11 vehículos y dos drones, para realizar labores de vigilancia y seguridad en la zona fronteriza.
La dependencia explicó que estas acciones corresponden a la jurisdicción mexicana y se desarrollan en el marco de la Operación Sable. La Jornada confirmó que el despliegue mexicano fue comunicado después de que se difundiera la movilización de tropas estadounidenses hacia el Valle del Río Grande.
La Marina señaló que continuará con las operaciones de vigilancia en la frontera norte y que el intercambio de información con autoridades estadounidenses se realizará mediante conductos institucionales.
Operación estadounidense busca reforzar patrullajes y monitoreo
Del lado estadounidense, el Comando Norte informó que la movilización se desarrolla bajo la Operación Ardent Vanguard, dentro de la cual la Fuerza de Tarea Conjunta de la Frontera Sur mantiene capacidades para apoyar las labores de seguridad fronteriza.
De manera paralela, la Operación Unified Resolve contempla incrementar la capacidad de patrullaje, reforzar áreas consideradas prioritarias, ampliar las capacidades de monitoreo y detección y fortalecer la seguridad de instalaciones y puntos considerados críticos.
Las fuerzas estadounidenses también trabajan en coordinación con agencias federales encargadas de la seguridad fronteriza, entre ellas la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
El despliegue ocurre después de un tiroteo contra la Guardia Costera
La movilización estadounidense se produjo días después de un incidente registrado el 26 de septiembre, cuando personal de la Guardia Costera de Estados Unidos reportó haber recibido disparos mientras realizaba operaciones en las inmediaciones de Garceno, Texas, cerca del Río Grande.
De acuerdo con información difundida por medios estadounidenses, los elementos de la Guardia Costera respondieron al fuego y ningún integrante estadounidense resultó herido ni se reportaron daños en su equipo.
Algunas versiones periodísticas relacionaron el incidente con organizaciones dedicadas al narcotráfico. Sin embargo, esta conexión no ha sido confirmada oficialmente por el Comando Norte. El gobernador de Texas, Greg Abbott, tampoco confirmó esa versión y señaló que era información que había escuchado.
Por ello, el despliegue militar debe entenderse, hasta ahora, dentro de la estrategia estadounidense anunciada para reforzar la vigilancia y capacidad de respuesta en la frontera, sin atribuir oficialmente el incidente a una organización criminal específica.
México enfatiza respeto a la soberanía
Ante el nuevo despliegue, las autoridades mexicanas subrayaron que la cooperación con Estados Unidos continuará bajo los principios establecidos por el Gobierno de México para la relación bilateral.
La Secretaría de Marina señaló que la coordinación se desarrolla bajo cuatro ejes: respeto a la soberanía, responsabilidad compartida, confianza mutua y cooperación sin subordinación.
La dependencia también indicó que mantendrá sus propias operaciones de vigilancia dentro del territorio mexicano y que cualquier intercambio de información con autoridades estadounidenses deberá realizarse por los canales institucionales correspondientes.
Dos despliegues en una misma frontera
El movimiento simultáneo de fuerzas en ambos lados de la frontera ocurre en una zona donde el Río Grande funciona como límite internacional entre Texas y Tamaulipas.
Mientras Estados Unidos anunció el reforzamiento de sus capacidades de patrullaje, monitoreo y respuesta en el Valle del Río Grande, México mantiene su propio dispositivo mediante la Operación Sable en el sector de Matamoros.
Las autoridades de ambos países presentan estas acciones como parte de una coordinación fronteriza que busca fortalecer la seguridad sin que las fuerzas de un país realicen operaciones dentro de la jurisdicción del otro.
Por ahora, el Gobierno mexicano mantiene su despliegue de 159 elementos navales, 11 vehículos y dos drones en su sector, mientras que Estados Unidos continúa con el movimiento de cientos de militares hacia el Valle del Río Grande.






