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El Congreso de Oaxaca conmemoró en Sesión Solemne los 200 años del Instituto de Ciencias y Artes del Estado, origen de la UABJO, con posicionamientos que reivindicaron su legado en la construcción política, educativa y social de Oaxaca, la autonomía universitaria y la educación pública como instrumentos de transformación.
Como parte central de la ceremonia se realizó la inscripción en letras doradas alusiva a los “200 años de la creación del Instituto de Ciencias y Artes del Estado, hoy Universidad Autónoma ‘Benito Juárez’ de Oaxaca”, aprobada previamente por la LXVI Legislatura para incorporarse al Muro de Honor del Recinto Legislativo.
La determinación fue impulsada por la Junta de Coordinación Política como reconocimiento a una institución nacida en 1826 y cuya trayectoria ha incidido en la educación, la cultura, el pensamiento liberal y la formación de generaciones de profesionistas y actores de la vida pública.
Ante el pleno legislativo y representantes de los Poderes del Estado, la presidenta de la Mesa Directiva, Eva Diego Cruz; la presidenta de la Jucopo, Tania Caballero Navarro, y el rector Farid Acevedo López trazaron desde distintas perspectivas los retos históricos y actuales de la Universidad.
Diego Cruz destacó que el Instituto no sólo formó profesionistas, sino generaciones que incidieron en la vida pública de Oaxaca y México, con Benito Juárez como uno de sus principales referentes, y reivindicó a la actual UABJO como una institución vinculada a las transformaciones sociales y democráticas.
En su posicionamiento planteó que la conmemoración también obliga a mirar hacia adelante y fortalecer una Universidad pública, autónoma y plural, capaz de responder a los desafíos tecnológicos, la sustentabilidad, la equidad de género, la erradicación de la violencia y la excelencia académica.
Tania Caballero ubicó el Bicentenario en su dimensión histórica y legislativa al recordar que el Instituto nació a partir de una ley de instrucción pública expedida desde el Poder Legislativo, en momentos en que Oaxaca comenzaba a construir sus instituciones republicanas.
La presidenta de la Jucopo reivindicó además la autonomía universitaria como garantía para la libertad académica, la pluralidad y el pensamiento crítico, y planteó que preservar ese legado implica generar mejores condiciones y oportunidades para las nuevas generaciones.
Caballero colocó a la educación pública como un instrumento para reducir desigualdades y movilidad social, por lo que llamó a que los 200 años no se reduzcan a una evocación histórica, sino que representen un compromiso con el presente y futuro de la máxima casa de estudios.
Por su parte, Farid Acevedo sostuvo que la historia del Instituto y la del Congreso están estrechamente vinculadas: mientras el Legislativo construía las bases de la legalidad y representación democrática, el Instituto formaba generaciones que después fortalecerían esas instituciones.
El Rector afirmó que hablar del Instituto significa también hablar de la construcción del Estado oaxaqueño, pues de sus aulas surgieron juristas, legisladores, gobernantes, intelectuales, médicos, científicos y servidores públicos.
“El Instituto fue mucho más que un centro educativo: fue una escuela de ciudadanía y una fábrica de ideas para la vida pública”, afirmó.
Acevedo López destacó el legado de Benito Juárez y los principios de legalidad, igualdad ante la ley, educación laica y fortalecimiento institucional que llevó desde su formación académica hasta la Presidencia de México.
También recordó la influencia de figuras como Porfirio Díaz, Matías Romero, Emilio Rabasa y Demetrio Sodi, así como de generaciones de egresados que ocuparon responsabilidades en congresos, ayuntamientos, tribunales y gobiernos.
El Rector reivindicó además la conquista de la autonomía universitaria y definió a la UABJO como un espacio de pluralidad, pensamiento crítico, debate, defensa de los derechos humanos, culturas originarias, investigación científica y participación en las transformaciones democráticas.
Desde la tribuna legislativa, planteó que Congreso y Universidad mantienen una responsabilidad histórica común: servir a Oaxaca, uno desde la representación popular y la elaboración de leyes y la otra desde la formación de ciudadanos, profesionistas e investigadores.
Los tres posicionamientos coincidieron que el Bicentenario trasciende la celebración: preservar la autonomía, fortalecer la educación pública y mantener a la Universidad como espacio de pluralidad, movilidad social, pensamiento crítico y construcción democrática de Oaxaca.






