Autosabotaje de la 4T y la mano negra en los conflictos del Istmo: Alfredo Martínez de Aguilar

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* Ante las presiones estadounidenses al gobierno mexicano para combatir el tráfico de personas, armas y drogas en el Istmo, los Mixes han sido convertidos en la nueva ruta de la delincuencia organizada.
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Por qué los funcionarios de la 4T autosabotean sus proyectos prioritarios de desarrollo, a sabiendas que su conclusión hará pasar a la historia al presidente López Obrador como el gran transformador de México.

 

La región del Istmo de Tehuantepec, es secularmente, un botín sumamente ambicionado por las potencias imperiales de ayer y de hoy. Lo ha sido y será desde siempre por razones geopolíticas estratégicas globales.

Por más exagerado que parezca, en una versión tropicalizada de Estambul, durante la guerra fría entre Estados Unidos y la URSS, cohabitaban en el istmo espías de la CIA norteamericana y de la KGB soviética.

Desde entonces diversos parajes del Golfo de Tehuantepec, se convirtieron en cabezas de playa, primeramente, de guerrilleros centro y sudamericanos, después de migrantes y actualmente de narcos.

Así fue como arribaron a México y Oaxaca guerrilleros guatemaltecos como José María Ortiz Vides, alias Chema Vides o Coche, quienes participaron en la creación de grupos de la guerrilla mexicana en los 70.

Coche, fue instructor de la Unión del Pueblo, creada por los hermanos Arturo, José Luis, Salvador, Pedro, Felipe y David Cortés Gutiérrez, vía la Organización Cultural Netzahualcóyotl en la UBJ aún no autónoma.

Posteriormente, al aliarse con los guerrilleros del Partido de los Pobres del estado de Guerrero a la muerte de Lucio Cabañas, se convirtió en el Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP).

Años más tarde los diversos grupos guerrilleros se fusionaron en la Liga Comunista 23 de Septiembre y al desaparecer ésta, finalmente dieron lugar al surgimiento del Ejército Popular Revolucionario (EPR).

El istmo mexicano, oaxaqueño y veracruzano, ha sido durante muchos años paso obligado de inmigrantes indocumentados en su travesía hacia los Estados Unidos de América, así como de tráfico de armas y drogas.

Ante las presiones estadounidenses al gobierno mexicano para combatir el tráfico de personas, de armas y de drogas en el Istmo, los Mixes han sido convertidos en la nueva ruta de la delincuencia organizada.

Ello explica los conflictos surgidos en la zona Mixe trastocando el misticismo de sus habitantes en abierta violencia política como se observa en el bloqueo de la carretera a Veracruz, por San Juan Mazatlán.

Para desactivar el conflicto, se debe auditar al presidente municipal priista Macario Eleuterio Jiménez, por el presunto desvío de recursos de 130 millones en los últimos tres años, sobre todo, de los ramos 28 y 33.  

Al mismo tiempo, el Gobierno del Estado debe investigar la mano negra de quien apoya y asesora al alcalde priista y con quien seguramente ha compartido el reparto del botín de los recursos municipales desviados. 

No menos importante es, asimismo, investigar e identificar la identidad de la mano negra que mece la cuna de la violencia en las 16 comunidades de San Juan Mazatlán, ya que revela planeación y organización.

Al gobierno federal y estatal debe preocupar que las acciones de presión y chantaje rayan en el terrorismo al amenazar con quemar vivo al representante de la Secretaría General de Gobierno, Jorge Toledo Toledo.

Mayor preocupación debe generar en ambos gobiernos que las obras del Corredor Multimodal Interoceánico pasan por la zona mixe, particularmente la rehabilitación de las vías del Ferrocarril del Istmo.

En el marco de este proyecto prioritario de desarrollo del presidente Andrés Manuel López Obrador llama poderosamente la atención el autosabotaje de los funcionarios responsables de Petróleos Mexicanos.

Resulta inconcebible que, a pesar de los cuantiosos recursos multimillonarios destinados anualmente a esa empresa estatal ésta se les deshaga en las manos por falta de mantenimiento preventivo y correctivo.

Si ya de suyo es grave que la producción se haya desplomado en la refinería Antonio Dovalí Jaime de Salina Cruz por falta de previsión, es mucho más grave que se adeude cantidades millonarias a sus contratistas. 

Ayer, numerosos contratistas de Petróleos Mexicanos (Pemex) marcharon en la calzada de la refinería en Salina Cruz para exigir que la empresa estatal les pague millones de pesos que les adeudan desde 2019.

Es una presunción fundada que los graves problemas que enfrenta Pemex es resultado de la pública ineptitud del ingeniero agrónomo Octavio Romero Oropeza que lo dirige y de la escandalosa corrupción.

Por qué los funcionarios de la 4T autosabotean sus proyectos prioritarios de desarrollo, a sabiendas que su conclusión hará pasar a la historia al presidente López Obrador como el gran transformador de México.

La ampliación y modernización del puerto marítimo y petrolero, así como de la propia refinería Antonio Dovalí Jaime de Salina Cruz, es piedra angular de las obras del Corredor Interoceánico. ¿De qué se trata?

 

alfredo_daguilar@hotmail.com

director@revista-mujeres.com

@efektoaguila