22 años del descomunal álbum de “Red Hot Chili Peppers”: Ismael Ortiz Romero Cuevas

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La década de los noventa concluía en términos musicales con grandes materiales que, al paso de los años, se convirtieron en leyendas. Podemos citar por ejemplo a “Hours…” de David Bowie, un disco vanguardista y que significó la primera vez que un álbum se comercializaba completamente en el aún novedoso internet; salía al mercado también el disco “Play” del músico neoyorkino Moby, que daba testimonio de que una producción independiente podía colocarse entre los materiales con grandes ventas; se presentaba también “Rainbow” de Mariah Carey que se puede decir, fue el último éxito masivo de la cantautora y productora hasta el 2005, cuando tuvo el más impresionante ‘revival’ con “The Emancipation Of Mimi”, y entre otros, también llegaban a las estanterías de las tiendas de discos, “Supernatural”, uno de los máximos éxitos de Santana y Phil Colins nos sorprendía a todos con la banda sonora para la película de Disney, “Tarzán”. Como vemos, 1999, realmente fue un año increíble dentro de la música.

Y en mayo de ese año, arribó también al mercado uno de los materiales discográficos más aclamados de todos los tiempos: “Californication” de “Red Hot Chili Peppers”, al que podríamos definir como el trabajo emblema de la banda californiana. Y es que cuando el siglo XX llegaba a su fin, no podíamos encontrar la definición de esos tiempos si no es con la letra y sonido de este material, en el que se hablaba sin tapujos de la sociedad necesitada de cariño y atención, que representaba el acontecimiento de que la generación X se estaba convirtiendo en adulta; por ello, en sus letras podemos encontrar inmersa esa melancolía de esos buenos tiempos y donde también, apelando a esa madurez, se hablaba sin restricciones de drogas, sexo, fiestas, alcohol y demás elementos con los que se identificaban algunos de esos aún jóvenes inconformes. 

Para muchos especialistas en música, “Californication” no es el mejor trabajo de los “Peppers”, pues ellos refieren que el sonido de la agrupación ocupó su mejor momento en discos como “Mother’s Milk” de 1989 o “Blood Sugar Sex Magik” de 1991, donde explotaron al máximo su talento y pusieron de manifiesto la vanguardia en todo sentido dentro del rock alternativo; y podemos darles la razón en eso. Pero, en definitiva, “Californication” es un disco que marcó a una generación, es un álbum que pésele a quien le pese, era la definición certera de una realidad que ya no era tan dulce para muchos adolescentes noventeros, de esa generación que esperaba con ansias el nuevo milenio, pero al mismo tiempo, tenía miedo de sentirse arcaica. Sí, todo eso era “Californication”, que contenía canciones que sonaron en abundancia en todos lados (radio, antros, reuniones, televisión, etc.) y que es una placa que se vendió por decenas de millones alrededor del mundo. 

A quienes nos tocó ser testigos de su salida al mercado, no podemos negar que al escucharlo una lagrimita discreta se rueda por la mejilla, pues es un disco que para quienes fuimos adolescentes en esos años, nos trae recuerdos de muchas vivencias de aquellos años de juventud. ¡Qué rápido se fueron 22 años!, pienso cada que escucho “Scar Tissue”, quizá mi canción preferida del disco o algunas otras como “Around The World”; “Otherside”; “Porcelain” o la misma “Californication”, de este descomunal disco que nos deja una generosa sensación en el alma, por haber estado presentes durante la vigencia del que se puede convertir en uno de los discos históricos pre milenio; porque el percibir esas canciones que comienzan de manera suave y nos llevan a una explosión grandilocuente de sonidos y letra, hace que, al menos yo, me sienta feliz de haber vivido mi adolescencia y juventud en una época donde la música aún era propositiva. 

Y se agradece también porque también muchos coincidimos en que este disco fue algo así como el “apaga todo y vámonos” de los “Peppers” antes de que se convirtieran en una especie de parodia de lo que ellos mismos fueron, ya que, en trabajos posteriores los músicos ofrecieron solo una pizca mínima de la calidad, vanguardia, propuesta y hasta irreverencia que nos dieron en materiales como “Californication” y que hizo que el mundo se fascinara con ellos. Por eso, este trabajo resulta mucho muy importante. 

Gracias a las plataformas digitales, las nuevas generaciones pueden escuchar este material que sin duda, a los cuarentones nos sigue emocionando aunque a los más jóvenes les resulte irrelevante. Así, que amigos de generación y a todos los que gocen de este material, vamos a tomarnos una cerveza y a escuchar este disco (por cierto, ubicado en el puesto 88 de los “200 álbumes definitivos que todo amante de la música debe tener” de la revista Rolling Stone) para celebrar su vigésimo segundo aniversario. Y aunque a lo mejor lo ponemos en Spotify o iTunes por comodidad, algunos aún conservamos nuestro CD de este increíble material. 

Mi Twitter: 

@iorcuevas