Mujeres programando el futuro: cerrando la brecha digital: Francisco Ángel Maldonado Martínez*

Durante los últimos años el Gobierno del Estado de Oaxaca ha puesto la mira en una agenda de innovación en distintos ámbitos de la que no hay registro previo. La innovación entendida como capacidad creadora, pero también como una tarea que se debe promover desde las instituciones públicas. La innovación no solo consiste en lanzar al mercado productos y servicios únicos, también se refiere a la preparación de capital humano altamente calificado.

Conscientes del desafío de nuestro siglo, en Oaxaca impulsamos programas de capacitación especializada que son pioneros en el sistema de capacitación a nivel nacional. La semana que concluyó entregamos constancias e incentivos a la primera generación de “Mujeres programando el futuro”, un exitoso curso que ICAPET e Inviértete llevamos a cabo en meses pasados. A través de él, un grupo de mujeres jóvenes aprendió a programar en diferentes lenguajes de programación, entre los que destaca por su utilidad actual Python.

La programación es un tema de nuestra época. Las grandes empresas mundiales tienen que ver, de alguna u otra forma, con el sector tecnológico. Ningún avance futuro puede prescindir de la tecnología como fuente de innovación. En diferentes áreas la tecnología determina nuestras vidas, y si no, basta con analizar cuánto tiempo pasamos en la pantalla de nuestros teléfonos móviles o de nuestras computadoras. Es más, nuestro tiempo libre también está determinado por ella; de lo contrario, plataformas de streaming como Netflix, Amazon y HBO no sabrían qué tipo de series o películas preferimos. Los algoritmos determinan nuestra vida diaria.

En este contexto de avance tecnológico inédito, México ha permanecido como un actor secundario respecto a la responsabilidad que otros países han asumido en la materia. Según Javier Santiso, algunos países están impulsando la programación desde la educación básica. Por ejemplo, a partir de este año Estonia enseñará a codificar a todos los niños en sus clases; desde los 8 años aprenderán a escribir código informático en todo el país. Mientras que en Finlandia o en Israel ya han incorporado la programación a sus currículos escolares. No solo en Europa y Medio Oriente, también en Latinoamérica. En Uruguay los niños ya están aprendiendo a programar videojuegos, Santiso se refiere al videojuego Kingdom Rush, diseñado en Uruguay, que ha incentivado los esfuerzos de política pública en este país.

En un artículo publicado este mes en la revista “Nexos”, Constanza Gómez Mont y Cristina Martínez Pinto hacen un buen balance respecto al futuro de la inteligencia artificial desde México. De su análisis retomo lo siguiente: “Hacia 2030 la inteligencia artificial contribuirá a un aumento del PIB global en un 14 %, es decir, añadirá lo que en la actualidad representan la economía de India y China juntas. En 2017, países como Canadá, China, Emiratos Árabes, Finlandia, Francia, Japón y Singapur fueron pioneros en crear grupos de trabajo y desarrollar agendas nacionales en la materia para su aprovechamiento desde una perspectiva de visión estratégica de gobierno y políticas públicas. En la actualidad, más de 26 países se han sumado a la carrera global de inteligencia artificial, liderada por Estados Unidos y China, que anuncia planes para impulsar la investigación y desarrollo, proyectos piloto para probar su potencial impacto y delinean pautas de acción para orientar su uso hacia el desarrollo social y económico”.

Este es el tamaño del reto, y sin duda no dependerá solo del sector privado que México se involucre en las industrias 3.0, la tarea es compartida con los gobiernos y en este caso el Gobierno de Oaxaca está dando un paso firme para avanzar en que la programación esté al acceso de todos, y que sea un instrumento educativo y de movilidad social.

En la entrega de reconocimientos a las nuevas promesas de la programación en Oaxaca, la Señora Ivette Morán de Murat las invitó a asumir un papel protagónico frente al cambio tecnológico que vivimos a nivel internacional. Al hacerles entrega de laptops que les ayudarán a desarrollar sus habilidades, les dijo que no podemos permanecer a la zaga de lo que está sucediendo en otras partes del mundo. Si el mundo cambia, debemos adaptarnos al cambio pero de forma inteligente, haciendo de la tecnología una poderosa herramienta para contribuir no solo a nuestra formación personal, también al desarrollo de Oaxaca. Por eso para quienes formamos parte del Icapet resulta tan importante el mensaje de la Señora Ivette, porque como pocas personas ha recorrido el estado, constatado sus necesidades, pero también ha sabido integrar una agenda de atención que involucra a las mujeres e involucra a las mujeres jóvenes.

“Mujeres programando el futuro” es un logro compartido, no hubiera sido posible sin el apoyo de “Inviértete”, y por eso quiero agradecer a Martín, Sebastián y Gerardo Mathus Gómez Sandoval y a su equipo de trabajo por su iniciativa, disposición y profesionalismo al brindar un curso especializado, pero también didáctico, accesible, amigable, en el que las jóvenes aprendieron programación, pero ésta fue la llave para otros temas interesantes y relevantes. Les sirvió para extender los límites de su pensamiento y creer en ellas mismas. De algún modo, logró lo que a veces los sistemas tradicionales de educación no logran, aprender por gusto, y cuestionar, a medida que aprendes más, los presupuestos del conocimiento. Así se desarrolla la ciencia, y así también se desarrolla la civilización.

En su famoso discurso en la Universidad de Stanford, cuando acudió para apadrinar a toda una generación de jóvenes profesionistas, el fundador de Apple, Steve Jobs, cerró con una frase que retomó de su adolescencia cuando no había nada parecido a una computadora personal y mucho menos a un teléfono móvil. Retomó del “Whole Earth Catalog” de Stewart Brand una invitación elocuente: “Stay hungry, stay foolish”. Creo que a partir de ahora la invitación es la misma. Mantenernos hambrientos de conocimiento y no tener miedo de ser auténticos. La recompensa para las jóvenes que concluyeron este curso, y para quienes habrán de tomarlo en el futuro cercano, medida en términos de aprendizaje, no tiene precio.

*Director General del ICAPET

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