#JaimeGUERRERO
En un escenario marcado por la disputa política rumbo a las elecciones de 2027 y una compleja relación con Estados Unidos, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo utilizó su Segundo Informe de Gobierno para reivindicar la unidad de la Cuarta Transformación y marcar límites en la relación bilateral: cooperación sí, pero sin subordinación.
“Que nadie se equivoque, aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos. Lo único que hay es la defensa del pueblo de México y su dignidad”, afirmó desde Palacio Nacional.
El pronunciamiento adquiere relevancia política cuando Morena y sus aliados comienzan a entrar en la disputa por candidaturas para 2027, particularmente en las entidades donde se renovarán gubernaturas y empiezan a manifestarse aspiraciones personales.
Sheinbaum colocó la honestidad y la unidad como elementos centrales para mantener la legitimidad del proyecto político que encabeza.
“Tenemos la responsabilidad histórica de garantizar el camino de la honradez y de un gobierno que esté al servicio del pueblo”, sostuvo.
Advirtió que “la autoridad política y moral se escribe todos los días” y no puede adquirirse con dinero, al defender que los resultados de su administración están vinculados con los principios políticos de la 4T.
El segundo mensaje político estuvo dirigido hacia Estados Unidos. Sheinbaum aseguró que México mantendrá el diálogo y la cooperación, particularmente en comercio y seguridad, pero estableció como límite la soberanía nacional.
“Mientras yo tenga el honor de servir como Presidenta de la República, defenderé con toda firmeza nuestra soberanía, nuestra dignidad y nuestra independencia”, expresó.
Sentenció que “la soberanía no se negocia, no se entrega y no se comparte”, y sostuvo que México busca cooperación, diálogo y entendimiento con todas las naciones sin renunciar a sus principios.
“Cooperación no significa sometimiento. Amistad no significa renunciar a nuestros principios”, afirmó.
En el balance de sus primeros 23 meses de gobierno, Sheinbaum presentó la estabilidad económica y los programas sociales como parte de los principales activos políticos de su administración.
Reportó una Inversión Extranjera Directa de 35 mil millones de dólares, un crecimiento del PIB de 1.4 por ciento durante el segundo trimestre y un peso cercano a 17 unidades por dólar.
Los ingresos del Gobierno federal, agregó, alcanzaron 6 billones 46 mil millones de pesos, mientras el gasto corriente se redujo en 200 mil millones respecto de 2024.
En política social, informó que los Programas para el Bienestar cerrarán 2026 con 42 millones 860 mil derechohabientes y una inversión de un billón de pesos.
En seguridad, uno de los principales frentes de su administración, aseguró que los homicidios disminuyeron 51 por ciento durante sus primeros dos años de gobierno, equivalente a 44 asesinatos menos cada día.
Añadió que entre octubre de 2024 y julio de 2026 fueron detenidas 63 mil personas, decomisadas 32 mil 824 armas de fuego y 519 toneladas de drogas, además del desmantelamiento de 2 mil 725 laboratorios clandestinos.
Sheinbaum también reivindicó la política laboral de la 4T. Destacó que el salario mínimo pasó de 2 mil 800 pesos mensuales en 2018 a 9 mil 582 pesos en 2026 y que quedó aprobada la reducción gradual de la jornada laboral hasta alcanzar 40 horas en 2030.
En infraestructura destacó la recuperación de los trenes de pasajeros, proyectos carreteros y obras en el sureste. Para Oaxaca y Puebla, reportó la intervención de más de mil 100 kilómetros de infraestructura carretera en la región Mixteca.
En materia energética, informó que la deuda de Pemex se redujo en 20 mil millones de dólares y aseguró que el Sistema Nacional de Refinación procesa más de 1.5 millones de barriles diarios.
El Segundo Informe sirvió así para reivindicar la continuidad de la Cuarta Transformación, pero también para delinear la conducción política de Sheinbaum frente a dos desafíos: mantener cohesionada a su coalición conforme avance el proceso electoral de 2027 y administrar la relación con Estados Unidos sin proyectar subordinación.
“Vamos mejor y tenemos rumbo, porque ese rumbo lo marca el pueblo, que es nuestro camino y es nuestro destino”, cerró la Presidenta.






