Reapertura de la frontera al ganado mexicano no bajará pronto el precio de la carne en EU, advierten expertos

El paso de ganado por Sonora representa un alivio para el abasto estadounidense, pero la sequía y el menor hato ganadero mantienen la presión sobre los precios

La reapertura de un cruce fronterizo en Arizona para el ingreso de ganado procedente de México representa un nuevo intento del gobierno de Donald Trump por contener los elevados precios de la carne de res en Estados Unidos; sin embargo, especialistas consideran que la medida difícilmente tendrá un efecto inmediato en los bolsillos de los consumidores.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos autorizó el reinicio de las importaciones de ganado mexicano a través del cruce de Douglas, Arizona, después de considerar que las condiciones sanitarias en el norte de México permiten reactivar gradualmente el comercio.

El corredor conecta con Sonora, entidad que, junto con Chihuahua, fue considerada de menor riesgo sanitario debido a sus protocolos para prevenir y contener el gusano barrenador del Nuevo Mundo.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó el reinicio de las exportaciones y señaló que se trata de un paso relevante para recuperar el intercambio comercial de ganado entre ambos países.

No obstante, el economista agrícola Derrell Peel, de la Universidad Estatal de Oklahoma, advirtió que la reapertura no será suficiente para modificar de manera significativa los precios en el corto plazo.

México tradicionalmente aporta alrededor de 1.1 millones de cabezas de ganado al mercado estadounidense, equivalente a aproximadamente 3% del suministro de ese país. Debido a que la reapertura será gradual, el volumen de animales que ingrese inicialmente estará lejos de alcanzar los niveles habituales.

El impacto limitado también está relacionado con un problema estructural: Estados Unidos enfrenta uno de los niveles más bajos de ganado en décadas.

El hato estadounidense, en su nivel más bajo en 75 años

El Departamento de Agricultura estadounidense reportó que al 1 de enero el país contaba con alrededor de 86.2 millones de cabezas de ganado, la cifra más baja en 75 años.

La reducción del hato es consecuencia de diversos factores, entre ellos años de sequía en importantes regiones ganaderas, bajos precios para los productores y una disminución sostenida del número de animales disponibles para sacrificio.

Esta escasez ha provocado un incremento considerable en el precio de la carne de res.

De acuerdo con cifras de la Oficina de Estadísticas Laborales, entre julio de 2021 y julio de 2026 el precio promedio de una libra de carne molida pasó de 4.39 a 6.89 dólares, lo que representa un incremento cercano al 57%. En mayo alcanzó un máximo de 6.90 dólares por libra.

El precio de los alimentos en general aumentó alrededor de 25% durante el mismo periodo, por lo que la carne de res ha experimentado un incremento considerablemente mayor.

En el caso del bistec crudo, el precio llegó en julio a un récord de 13.06 dólares por libra, 35% más que cinco años atrás y alrededor de 10% por encima del precio registrado un año antes.

Ante este escenario, la administración de Trump anunció también que permitirá durante los próximos 90 días la entrada libre de aranceles de hasta 300 mil toneladas de carne molida importada, con la intención de incrementar la oferta y ejercer presión sobre los precios.

Sin embargo, especialistas consideran que estas medidas difícilmente resolverán por sí solas el problema de fondo.

La sequía dificulta la recuperación del ganado

David Anderson, profesor de economía agrícola de la Universidad Texas A&M, explicó que la sequía ha sido uno de los principales factores detrás de la reducción del hato estadounidense.

La falta de pastizales obliga a los productores a reducir el número de animales que mantienen en sus ranchos. A esto se suman años de precios poco favorables para los ganaderos, situación que ha dificultado la recuperación del sector.

El problema se vuelve más complejo porque reconstruir un hato ganadero requiere tiempo. Una vaca generalmente tiene un ternero al año y las hembras jóvenes destinadas a reproducción deben permanecer fuera de la cadena de suministro de carne mientras alcanzan la edad necesaria para reproducirse.

Por ello, los especialistas estiman que la recuperación de la producción estadounidense podría tomar varios años.

Gusano barrenador mantiene bajo vigilancia el comercio

La reapertura también está condicionada por las medidas sanitarias para evitar la propagación del gusano barrenador, una plaga que representa una amenaza para la industria ganadera estadounidense.

El parásito reapareció en el sur de México a finales de 2024 y posteriormente avanzó hacia el norte. Estados Unidos reportó en junio el primer caso de gusano barrenador en su territorio desde 1966, y desde entonces se han identificado casos en Texas y Nuevo México.

Por ello, las autoridades estadounidenses establecieron protocolos estrictos para el ingreso de animales mexicanos.

Cada cabeza de ganado deberá ser inspeccionada antes de cruzar la frontera y deberá acreditarse que está libre del parásito. Además, Washington contempla una reapertura gradual de otros cruces fronterizos en Nuevo México y Texas.

La secretaria de Agricultura estadounidense, Brooke Rollins, ha señalado que Sonora y Chihuahua cuentan con condiciones sanitarias que permiten comenzar la reapertura precisamente por estos puntos.

El objetivo es recuperar el flujo comercial sin poner en riesgo a la industria ganadera estadounidense.

La industria enfrenta además cierres de plantas

La escasez de ganado también ha comenzado a impactar a los grandes procesadores de carne de Estados Unidos, cuyas plantas operan por debajo de su capacidad debido a la falta de animales para sacrificio.

Empresas como Tyson Foods y JBS USA han anunciado cierres o reestructuraciones de algunas de sus plantas de procesamiento de carne de res.

Esta situación refleja la dimensión del problema que enfrenta el sector: no sólo existe una menor disponibilidad de ganado, sino también una presión sobre toda la cadena productiva.

Para los especialistas, la reapertura de la frontera con México puede contribuir a mejorar gradualmente el suministro, pero no representa una solución inmediata al déficit de ganado que enfrenta Estados Unidos.

La recuperación del hato nacional dependerá de factores como las condiciones climáticas, la disponibilidad de pastizales, la rentabilidad para los productores y el tiempo necesario para incrementar nuevamente los animales destinados a reproducción.

Mientras ese proceso ocurre, los consumidores estadounidenses continuarán enfrentando precios elevados en la carne de res, pese a las medidas anunciadas por el gobierno de Trump.

La reapertura de la frontera, en ese sentido, representa un primer paso para recuperar una fuente tradicional de abastecimiento, pero los expertos advierten que el problema del precio de la carne es estructural y su solución podría tardar años.