La presidenta Claudia Sheinbaum descartó que su Gobierno tenga previsto frenar la construcción de la planta de amoniaco de Topolobampo, Sinaloa, pese a las protestas encabezadas por ciudadanos y organizaciones ambientalistas que han expresado su rechazo al proyecto y advertido sobre posibles afectaciones ambientales en la zona.
Durante su conferencia de este lunes, y en el contexto de una manifestación de integrantes de Greenpeace en el Zócalo capitalino, la mandataria aseguró que el proyecto continúa y que actualmente se mantienen mesas de diálogo con las comunidades para atender sus planteamientos.
“La planta sigue, no se ha cancelado”, afirmó Sheinbaum, al señalar que la obra registra un avance importante y que las autoridades llevan alrededor de tres meses trabajando con las comunidades involucradas.
Gobierno asegura que atenderá las demandas de las comunidades
Sheinbaum explicó que el Gobierno federal mantiene un proceso de consulta y diálogo con las localidades de la zona, con el objetivo de conocer y atender las preocupaciones expresadas por sus habitantes.
La presidenta sostuvo que este proceso se realiza comunidad por comunidad y que las autoridades continuarán escuchando los planteamientos relacionados con el proyecto.
En las mesas de trabajo participan funcionarios de distintas dependencias federales, entre ellas la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Secretaría de Gobernación y la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
El objetivo, según lo expuesto por la mandataria, es revisar las inquietudes de los habitantes y garantizar que las condiciones ambientales de la zona sean protegidas mientras continúa el desarrollo de la planta.
Sheinbaum recuerda consulta realizada durante el gobierno de López Obrador
La presidenta también defendió la continuidad del proyecto al señalar que durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador se llevó a cabo una consulta ciudadana relacionada con la construcción de la planta.
De acuerdo con Sheinbaum, en ese ejercicio las personas participantes votaron a favor del desarrollo del proyecto.
Sin embargo, reconoció que en los últimos meses han surgido nuevas protestas y expresiones de inconformidad por parte de habitantes y organizaciones, principalmente relacionadas con el temor a una posible contaminación de la zona y con los compromisos que la empresa habría adquirido con las comunidades cercanas.
Estos reclamos se han convertido en uno de los principales puntos de atención para las autoridades, que mantienen reuniones con los pobladores mientras la obra continúa.
Manifestación de Impacto Ambiental, uno de los argumentos para continuar
Otro de los argumentos utilizados por la presidenta para defender la continuidad del proyecto es la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), documento en el que, según explicó, se determinó que la construcción de la planta no generaría afectaciones en la zona bajo las condiciones establecidas.
A pesar de ello, Sheinbaum reconoció la importancia de atender la preocupación de las comunidades, particularmente respecto a la protección de la laguna.
“Lo que se está buscando es que la laguna quede garantizado que no se va a contaminar”, afirmó.
La declaración refleja uno de los principales puntos de tensión alrededor del proyecto: mientras el Gobierno federal sostiene que existen evaluaciones ambientales que permiten continuar con la obra, habitantes y organizaciones mantienen sus cuestionamientos y exigen garantías sobre la protección del ecosistema.
“Nada a la fuerza”, afirma la presidenta
Frente a las protestas y al rechazo manifestado por distintos sectores, Sheinbaum aseguró que el Gobierno no pretende imponer el proyecto por la fuerza y sostuvo que las decisiones deben alcanzarse mediante el diálogo y la participación de las comunidades.
“Nada a la fuerza, sino todo por la razón”, afirmó la presidenta, al destacar la participación de habitantes en las asambleas que se han realizado en la zona.
No obstante, su postura deja claro que el Gobierno federal no contempla cancelar la planta de amoniaco de Topolobampo, sino continuar con su construcción mientras se mantienen las reuniones con las comunidades y se atienden sus planteamientos.
El conflicto permanece abierto: por un lado, la administración federal sostiene que el proyecto cuenta con respaldo derivado de la consulta realizada durante el gobierno anterior y con una Manifestación de Impacto Ambiental que permite su desarrollo; por otro, habitantes y organizaciones ambientalistas mantienen sus protestas y reclamos para evitar posibles daños ambientales y exigir el cumplimiento de los compromisos con las comunidades.
La atención de estas demandas y las garantías que puedan establecerse para evitar la contaminación de la laguna serán algunos de los principales puntos bajo seguimiento mientras avanza la construcción del proyecto.






