Huachicol: ofensiva gubernamental profundizó la crisis de seguridad: Carlos Ramírez

La ofensivadel gobierno del presidente López Obrador contra los ladrones de combustible cometió el mismoerror del gobierno de Calderón Hinojosa al declararle la guerra a los cártelesdel crimen organizado: carecerde seguridad estratégica y de información de inteligencia.

Calderón se fue sobre las cabezasde los cártelesy creó nuevos problemas con la diseminación de narcos en pequeñas bandas dedicadas al tráfico y a otros menesteres criminales. López Obrador operó sobre los ductos de distribución de combustibles para evitarel robo y en respuesta metió al país en sabotajes generalizados de las bandashuachicoleras.

La declaración el martes 22 del presidente López Obrador de que la red de distribución de combustible había sido saboteada–sin mencionar presuntos responsables– prendió los focos rojosde alarma porque entonces el problema ascendió de meros roboslocales sin tener datos concretos de la existencia de un cártelo una Federación de huachicoleros a un asunto de seguridad nacionalpor el papel que juega las gasolinas en la estabilidad nacional.

Con la intención de taparlos hoyos del robo de combustible con tomas clandestinas en las redes de distribución de gasolina, el gobierno de López Obrador destapó muchos hoyos más sin tener ninguna estrategia de combate a las elitesdirigentes del crimen organizado/desorganizado huachicolero.

Por lo pronto, cuando menos treshoyos quedaron destapados:

1.- La respuesta de sabotajeimplica ya una amenaza contra la seguridad nacional del Estado y convierte a los cartelesy sus dirigentes en enemigosde la estabilidad. Por tanto, el gobierno lopezobradorista está obligadoa una ofensiva de seguridad nacional con la utilizaciónde las fuerzas armadas contra esas bandas criminales.

2.- La crisis en la estrategia de seguridad de López Obrador en dos puntos concretos: la tardanza y dificultades para aprobar la creación de la Guardia Nacional con efectivos militares y el borradoCuarto Transitorio que permitía que las fuerzas armadas siguieran colaborando con las fuerzas de seguridad pública en tanto se profesionaliza la GN. Los dos objetivos deben ser alcanzadosen el cortísimo plazo, pero van a tardar.

3.- La existencia probada de un nuevomodelo de delincuencia: la delincuencia socialamparada en la pobreza y legalizada por la tesisdel presidente de la república de que nocombatirá a la sociedad que delinque por bajo nivel de vida. Lo malo, en el caso de los huachicoleros, radica en el hecho de que la sociedad ha delinquido nopor pobreza, sino por forma parte de las redes de crimen organizado de las bandas de robo de combustibles.

La parte más delicadafue la revelación del presidente López Obrador de un sabotaje generalizadoa las redes de distribución de combustible por tubos. Lo extraño fue que el día de los supuestos hechos nohubo ninguna señal conocida de ese sabotaje: ni fugas, ni balazos, ni movilizaciones de emergencia; nada. La preocupaciónen círculos de especialistas en seguridad nacional resaltó la posibilidad de que se hayan magnificadolos temores sin que hubiera casos concretos de sabotaje.

La estrategiade seguridad desde la iniciativa de Guardia Nacional hasta la explosión en Tlahuelilpan evidenció una severísima crisis en la fase fundamental de la seguridad: el acopio de información de inteligencia. El nuevo organismo Centro Nacional de Inteligencia, paradójicamente, fue sacado como CISEN de Gobernación y con nuevo nombre se adjunto a la nueva Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana; al frete del CNI quedó el general retirado Audomaro Martínez, el militar más cercano a López Obrador.

Sin embargo, la ofensiva contra los huachicoleros, la vigilancia de ductos y la falta de control social sobre la sociedad aliadaa las bandas de ladrones de combustibles y ahora el sabotajegeneral contra la red de distribución mostraron la inexistenciade un organismo de inteligencia y seguridad nacional. Y para colmo, el nuevo CNI ha regresadoa los delegados del CISEN en el extranjero, a pesar de la declaración del nuevo fiscal general Alejandro Gertz Manero en el sentido de que la delincuencia huachicoleraes transnacional.

A partir de los rezagos, contradicciones, efectos adversos, insuficiencias y vacíos en el robo de combustibles, la estrategia de inteligencia y seguridad pública/interior/nacional contra el huachicoleodebe ser replanteadainclusive antes de aprobar la Guardia o en su contexto. Los problemas en desbasto, sabotajes y tragedias fueron producto de la improvisacióngubernamental.

Y queda como punto sensiblela denuncia presidencial de un sabotajea toda la red de distribución de combustible, porque revela ya la situación de guerraEstado-huachicoleros, aunque la crisis de inteligencia del aparato público todavía ignorela configuración de cárteldel huachicol, sus redes políticas y sobre todo su alianzacon la sociedad que ha robado con el beneplácito gubernamental por su condición de pobreza.

Política para dummies: La política es el ejercicio del poder para disminuir problemas, no multiplicarlos.

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@carlosramirezh

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