
Marco Rubio planteó a Roberto Velasco reforzar las acciones contra el narcotráfico y la migración; el encuentro ocurre mientras ambos gobiernos negocian temas de seguridad y comercio
Estados Unidos elevó nuevamente la presión sobre México en materia de seguridad y migración. Durante una reunión privada celebrada este miércoles en Washington, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, pidió al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum adoptar “medidas decisivas” para combatir el tráfico de fentanilo, desmantelar a los cárteles y frenar el flujo de drogas y migrantes hacia territorio estadounidense.
El encuentro se llevó a cabo con el secretario de Relaciones Exteriores de México, Roberto Velasco, como parte de los contactos bilaterales que mantienen ambos gobiernos en torno a asuntos considerados prioritarios para la relación entre los dos países.
De acuerdo con el gobierno de Estados Unidos, Rubio planteó la necesidad de fortalecer la cooperación para enfrentar a las organizaciones criminales que participan en el tráfico de drogas y que Washington considera una amenaza para su seguridad nacional.
La reunión se produce además en un momento particularmente sensible para la relación bilateral, debido a las negociaciones comerciales y a las exigencias estadounidenses en materia de seguridad fronteriza.
Washington pide acciones contra el fentanilo y los cárteles
El Departamento de Estado señaló que Rubio instó a la administración mexicana a emprender acciones contundentes para detener el tráfico de fentanilo y desmantelar las estructuras criminales responsables del tráfico de drogas.
La exigencia estadounidense incluye también medidas para reducir el flujo de drogas ilícitas y migración hacia Estados Unidos, dos asuntos que se han convertido en temas centrales de la agenda de Washington con México.
El gobierno de Donald Trump ha insistido en que México debe incrementar sus esfuerzos para impedir que las organizaciones criminales utilicen el territorio mexicano como ruta para transportar drogas hacia Estados Unidos.
La administración estadounidense también ha endurecido su discurso al referirse a los grupos criminales mexicanos, a los que ha vinculado con actividades de narcotráfico y terrorismo.
En este contexto, el encuentro entre Rubio y Velasco representa un nuevo intento por mantener abiertos los canales de comunicación entre ambos países y coordinar acciones frente a problemas que trascienden la frontera.
El Departamento de Estado describió la reunión como un encuentro destinado a impulsar la cooperación en prioridades regionales comunes, aunque dejó claro que Washington mantiene como una de sus principales exigencias el combate al tráfico de drogas.
Reunión ocurre en medio de negociaciones comerciales
La visita de Velasco a Washington coincide con la presencia del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien se encuentra en la capital estadounidense para participar en negociaciones relacionadas con los aranceles y buscar un acuerdo que permita evitar nuevas medidas comerciales contra México.
De esta manera, los temas de seguridad, migración y comercio vuelven a cruzarse en la relación bilateral.
La presión de Washington ocurre además un día después de que Estados Unidos anunciara la entrega a México de 10 personas buscadas por las autoridades estadounidenses por delitos graves.
El movimiento fue presentado como parte de la cooperación entre ambos gobiernos en materia de seguridad y procuración de justicia.
Para México, este tipo de acciones representa un componente de la colaboración bilateral que se ha intensificado frente a las demandas estadounidenses de resultados contra las organizaciones criminales.
Trump vuelve a señalar a los cárteles
Las declaraciones de Rubio se producen después de que el presidente Donald Trump haya endurecido en repetidas ocasiones sus señalamientos contra México.
En mayo, el mandatario estadounidense afirmó nuevamente que los cárteles del narcotráfico “gobiernan México”, al tiempo que advirtió que Estados Unidos podría actuar directamente si consideraba que el gobierno mexicano no hacía lo suficiente para combatir a estas organizaciones.
Trump también sostuvo entonces que su administración había logrado reducir significativamente el tráfico de drogas por vía marítima, pero afirmó que los estupefacientes continuaban ingresando principalmente por tierra a través de México.
“Los cárteles gobiernan México, y nadie más”, afirmó el mandatario estadounidense en aquella ocasión, reiterando una de las acusaciones más fuertes que ha lanzado contra el gobierno mexicano.
Sus declaraciones han generado tensión entre ambos países debido a que México ha rechazado cualquier señalamiento que implique una pérdida de control sobre su territorio y ha defendido la necesidad de mantener la cooperación bajo principios de respeto a la soberanía nacional.
Seguridad y soberanía, en el centro de la relación bilateral
El combate al fentanilo se ha convertido en uno de los principales puntos de presión de Washington sobre México, particularmente por el impacto que esta droga tiene en Estados Unidos.
La administración Trump busca que México incremente las acciones contra las organizaciones que participan en las distintas etapas del tráfico de drogas, desde la producción y distribución hasta el movimiento de sustancias y recursos financieros.
Para México, sin embargo, la cooperación en seguridad debe desarrollarse mediante mecanismos bilaterales y bajo respeto a la soberanía de ambos países.
El encuentro entre Rubio y Velasco ocurre, por tanto, en un escenario donde seguridad, migración y comercio están estrechamente relacionados. Mientras Washington exige mayores resultados contra los cárteles y el tráfico de fentanilo, ambos gobiernos también buscan resolver diferencias comerciales y evitar que nuevas medidas arancelarias afecten la relación económica.
Por ahora, el gobierno estadounidense ha dejado claro que espera acciones concretas y resultados visibles por parte de México en el combate a las organizaciones criminales.
La administración de Sheinbaum, por su parte, deberá mantener la cooperación con Washington sin permitir que las presiones en materia de seguridad deriven en conflictos diplomáticos o afecten otros ámbitos de la relación bilateral.
El encuentro de este miércoles se suma así a una serie de negociaciones que definirán el rumbo de la relación entre México y Estados Unidos, particularmente en un momento en que Washington ha colocado la lucha contra el narcotráfico, el control migratorio y las condiciones comerciales entre sus principales exigencias hacia el gobierno mexicano.






