EU ataca tres petroleros iraníes tras nuevos ataques con misiles contra buques estadounidenses

Washington afirmó que las embarcaciones formaban parte de una red clandestina vinculada al financiamiento de la Guardia Revolucionaria; el jefe del Comando Central advirtió que Estados Unidos podría ampliar sus ataques contra la flota petrolera de Irán

 Las fuerzas armadas de Estados Unidos atacaron tres petroleros iraníes en aguas cercanas al golfo de Omán, después de que buques de guerra estadounidenses fueran blanco de múltiples ataques con misiles, en una nueva escalada de las hostilidades entre Washington y Teherán.

El ataque ocurre apenas un día después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, minimizara públicamente la gravedad del enfrentamiento con Irán al describirlo como un conflicto militar intermitente y “una cosa menor”. Sin embargo, la nueva ofensiva evidencia que las tensiones continúan y que ambas partes mantienen su capacidad para atacar objetivos militares y económicos.

De acuerdo con un comunicado de las fuerzas armadas estadounidenses, un portaaviones y un destructor de la Marina de Estados Unidos fueron objeto de varios ataques iraníes mientras realizaban operaciones en la región. Washington aseguró que ninguno de sus militares resultó herido.

Como respuesta, las fuerzas estadounidenses atacaron tres petroleros iraníes. Dos de las embarcaciones quedaron, según el comunicado, inhabilitadas de manera permanente, mientras que un tercer buque, que navegaba sin carga, fue destruido.

Washington señala una red de financiamiento

El gobierno estadounidense justificó los ataques al señalar que los petroleros formaban parte de una red clandestina utilizada para financiar a la Guardia Revolucionaria de Irán y a grupos armados aliados de Teherán en distintos puntos de Medio Oriente.

El jefe del Comando Central de Estados Unidos, almirante Brad Cooper, lanzó además una advertencia directa a Irán al asegurar que Washington no dudará en defender a sus fuerzas y que, de ser necesario, podría atacar la flota petrolera iraní.

La amenaza incrementa la preocupación por una posible ampliación de los ataques hacia la infraestructura energética iraní, un sector fundamental para la economía del país y para el suministro internacional de hidrocarburos.

Ataques alcanzan zonas estratégicas para las exportaciones de petróleo

La televisión estatal iraní informó previamente que cuatro misiles estadounidenses impactaron un petrolero aproximadamente a 10 kilómetros de la isla de Kharg, uno de los principales puntos de exportación petrolera de Irán.

La zona ya ha sido blanco de ataques durante el conflicto. La isla, donde se encuentra una terminal estratégica para las exportaciones de crudo iraní, fue atacada en marzo durante bombardeos estadounidenses contra instalaciones militares.

Estados Unidos confirmó que uno de los petroleros fue alcanzado frente a Kharg, mientras que otra embarcación fue atacada cerca de Jask, al este del estrecho de Ormuz. El tercer buque, que se encontraba sin carga, fue impactado en el golfo de Omán.

El gobierno estadounidense difundió además imágenes que, según indicó, corresponden a los ataques contra las embarcaciones.

El estrecho de Ormuz vuelve al centro del conflicto

La nueva escalada tiene lugar en una zona estratégica para el comercio energético mundial. El estrecho de Ormuz constituye una de las principales rutas marítimas para el transporte internacional de petróleo y gas natural, por lo que cualquier interrupción prolongada podría generar repercusiones en los mercados energéticos.

Desde el reinicio de las hostilidades, el tránsito marítimo por la zona se ha reducido considerablemente. Estados Unidos afirma que sus fuerzas están proporcionando apoyo a embarcaciones que atraviesan el estrecho, mientras Irán sostiene que tiene control sobre la zona y ha atacado algunas embarcaciones.

El resultado es un escenario de alto riesgo para la navegación internacional, con un tráfico marítimo considerablemente menor al registrado antes del inicio de la guerra.

Se reavivan los combates tras semanas de relativa calma

Los ataques contra los petroleros se producen aproximadamente una semana después de que Estados Unidos e Irán retomaran las agresiones tras un periodo de relativa calma.

A principios de la semana, un bombardeo estadounidense en el sur de Irán dejó al menos cinco personas muertas, de acuerdo con los reportes citados en la información.

La nueva fase de enfrentamientos ocurre además después de nuevos intentos de Washington por incrementar la presión económica sobre Teherán. Las autoridades iraníes, por su parte, han mantenido una postura de resistencia frente a las sanciones y han mostrado disposición a continuar enfrentando las presiones estadounidenses.

El programa nuclear sigue como punto central

El conflicto tiene entre sus principales antecedentes el programa nuclear iraní, asunto que debía ser abordado mediante negociaciones entre Washington y Teherán.

Sin embargo, esas conversaciones terminaron por colapsar poco después de que ambos países firmaran un memorando de entendimiento a mediados de junio, dejando nuevamente abierta la posibilidad de una confrontación prolongada.

Ante el fracaso de las negociaciones, Irán ha utilizado como una de sus principales herramientas de presión su posición estratégica en el estrecho de Ormuz, mientras Estados Unidos busca garantizar la navegación y mantener la presión militar y económica sobre Teherán.

La advertencia de Washington sobre la posibilidad de destruir más embarcaciones petroleras abre ahora un nuevo frente en el conflicto y eleva el riesgo de que los enfrentamientos trasciendan los objetivos militares para afectar directamente la infraestructura energética y las rutas internacionales de comercio.