España toma el control del puerto de Ceuta y autoriza carpas para atender a más de mil migrantes

La medida busca habilitar espacios temporales de descanso, atención médica y asistencia social ante la permanencia de miles de personas que ingresaron irregularmente desde Marruecos a finales de julio

El gobierno español autorizó la instalación de carpas para atender a más de mil migrantes que permanecen en la ciudad norteafricana de Ceuta, después de la entrada masiva registrada a finales de julio desde Marruecos y ante la falta de espacios suficientes para brindar atención humanitaria.

La medida fue formalizada este sábado mediante una orden firmada por el ministro de Transportes de España, Óscar Puente, quien dispuso además que el gobierno central asumiera el control de una parte del puerto de Ceuta para hacer posible la instalación de la infraestructura temporal.

La autorización contempla la utilización de aproximadamente 16 mil metros cuadrados de superficie de dominio público portuario, donde podrán colocarse carpas y otros espacios destinados a proporcionar servicios básicos a las personas migrantes que continúan en la ciudad.

De acuerdo con la orden, las instalaciones tendrán áreas destinadas a descanso, enfermería, dispensario, atención social y servicios sanitarios, con el objetivo de responder a las necesidades derivadas de la situación migratoria.

Disputa por el uso del puerto

La decisión del gobierno español se produjo después de que el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Ceuta, controlado por la ciudad autónoma, rechazara el viernes la instalación de las carpas solicitadas previamente por la Secretaría de Estado de Migraciones.

Ante esta negativa, el Ministerio de Transportes argumentó que la situación excepcional que enfrenta Ceuta justificaba la intervención y autorizó el uso temporal de una zona del puerto que ya se encuentra abierta a la ciudad.

La Secretaría de Estado de Migraciones había solicitado la instalación de los espacios con el propósito de permitir el desarrollo de las funciones relacionadas con la atención humanitaria y el sistema de acogida de protección internacional.

Miles de migrantes continúan en Ceuta

La dimensión de la crisis continúa siendo difícil de establecer con precisión. Durante los días 30 y 31 de julio, decenas de miles de personas procedentes de Marruecos ingresaron irregularmente a Ceuta. Posteriormente, una parte importante regresó voluntariamente a su país de origen.

Sin embargo, miles de personas todavía permanecen en territorio español. Las estimaciones oficiales y de organizaciones civiles presentan diferencias importantes: el gobierno español calculó a finales de agosto que permanecían alrededor de 5 mil personas, mientras que el gobierno de Ceuta estimó a principios de septiembre una cifra de entre 8 mil y 9 mil.

Algunas organizaciones no gubernamentales, por su parte, sitúan el número incluso en 20 mil migrantes.

Muchos de ellos permanecen en condiciones precarias, algunos en construcciones improvisadas en zonas de playa y otros distribuidos en diferentes barrios periféricos de la ciudad.

Menores bajo protección de Ceuta

La crisis también ha obligado a las autoridades a reforzar la atención para los menores que ingresaron durante la llegada masiva.

Según información del Ministerio del Interior español, la Policía Nacional ha puesto a disposición del gobierno de Ceuta a aproximadamente mil 500 menores, quienes actualmente se encuentran alojados en distintos centros habilitados para atender la emergencia migratoria.

La llegada de menores representa uno de los principales retos para las autoridades locales, debido a la necesidad de proporcionarles alojamiento, alimentación, atención médica y protección mientras se determina su situación.

ONG denuncian condiciones inhumanas

Mientras el gobierno español intenta ampliar la capacidad de atención, organizaciones humanitarias han cuestionado la manera en que las autoridades han gestionado la crisis.

Las ONG No Name Kitchen y Asociación Elín, que trabajan con personas migrantes en Ceuta, denunciaron presuntas condiciones inhumanas, entre ellas dificultades para acceder a agua y alimentos, además de señalar el uso de violencia durante algunas devoluciones hacia Marruecos.

Las organizaciones han reclamado una respuesta humanitaria que garantice condiciones dignas y el respeto de los derechos de las personas migrantes.

Una crisis marcada por decenas de muertes

La entrada masiva de finales de julio también dejó un saldo mortal. Más de un centenar de personas fallecieron durante los intentos de cruzar hacia Ceuta, principalmente por ahogamientos o como consecuencia de aplastamientos ocurridos durante el tumulto.

La Guardia Civil recuperó 83 cadáveres en las inmediaciones del espigón fronterizo de Ceuta. Sin embargo, únicamente una pequeña parte de las víctimas pudo ser identificada mediante estudios biológicos o huellas dactilares.

La instalación de las nuevas carpas representa así una respuesta temporal ante una crisis que continúa sin una cifra definitiva de personas afectadas y que mantiene bajo presión a las autoridades españolas, mientras organizaciones humanitarias reclaman mayores garantías de protección y asistencia para quienes permanecen en la ciudad.