En los momentos previos al nuevo sexenio…: Miguel Ángel Sánchez de Armas

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Me duele el congojo que veo en mis amigos políticos desde hace unas semanas. Me refiero a los que no han sido convocados a entrevista con el equipo de transición del mexiquense, claro, por que quienes sí han visitado el santuario en este momento compiten con Campanita en materia de ánimo y humor.

 

¡Ahhh, cómo debe estar disfrutando el llorado Jesús Hernández Toyo en donde quiera que se encuentre! Su inmarcesible máxima –que propongo sea grabada en letras de bronce en el templo a San Heyvar Aliyev que los perredistas consagraron en Paseo de la Reforma- tiene más vida política que el salario mínimo y más energía que el conejo de las baterías. (No deseo desviarme del hilo de mis reflexiones, así que la parábola la cito al final del texto.)

 

Hoy el monero Garci dedica su cartón a la angustia existencial del momento (El Financiero). Frente a una mesa con un teléfono y veladoras, con facha de cama destendida, barba de tres días y la señal de la cruz en ambas manos, el Licenciado gime: “Todavía me pueden hablar para ser parte del Gabinete… Todavía me pueden hablar para…” Así es como veo a más de uno de mis conocidos del pasado tiempo del servicio público.

 

En unas horas la luz se hará y algunos llegarán en tropel a sus nuevas oficinas mientras que otros pedirán las sales y los pasiflorines… antes de comenzar a tramar su participación en el 2018. Alguna vez entrevisté al Negro, un conocido si bien desprestigiado político sotaventino, quien a la pregunta cajonera de qué le hubiera gustado ser si la cosa pública no lo hubiera llamado, respondió que “investigador y catedrático universitario”. Se hizo un silencio en el estudio. Los camarógrafos se miraron entre sí. El jefe de piso alzó las cejas. Yo respondí: “¿Es que hubo un momento después de tu nacimiento en que hubieras pensado en otra cosa que en la grilla? Por respuesta las cámaras registraron una sonrisa maquiavélica.

 

 Ante todo ese dolor, frente a esperanzas que se pulverizarán en unas horas, ¿qué puede hacer el columnista (no) político? Nada. Salvo dedicar su entrega a temas que ayuden a los grillos a apartar su pensamiento, de ser posible, de la inevitabilidad de los acontecimientos que están ya en el horizonte.

 

Como ya he sido acusado de ser un ambulatorio de datos inútiles, a continuación van algunos:

 

☛ El genoma humano tiene cerca de 3,000 millones de bases, o letras del ADN (ttctaggac…), nos recuerda un reciente número de Nature. Este texto está incorporado dentro de cada una de nuestras células –de cada neurona, hepatocito, glóbulo blanco de la sangre o célula de la piel- y determina las características normales de las células de nuestra especie. Sus variaciones o mutaciones son esenciales para el desarrollo de las enfermedades, desde la esclerosis múltiple hasta las dolencias cardiovasculares y el cáncer.

 

Pero el entorno tiene efectos muy distintos en cada persona. De ahí que Santiago Carrillo haya vivido hasta los 90 y tantos fumando una dosis letal de Ducados, lo mismo que la abuela de Luciano Q., o Jeanne Calment, quien dejó el pitillo a los 110 años y, no se sabe si por ese desplante de fuerza de voluntad, llegó a los 122. “Cada uno de nosotros es un experimento natural andante”, explica el autor principal del estudio, el genetista Gil McVean, de la Universidad de Oxford.

 

☛ ¡Ahora resulta que Yoda y el ratón Miguelito son socios! George Lucas vendió su compañía a Disney a fines de octubre en 3,125 millones de euros y se dio la gran noticia de que habrá tres películas más de la serie. Esperemos que sean mejores que La amenaza fantasma, episodio que es a la saga lo mismo que El Padrino III a la historia de los Corleone: chafìsimo. (Sé que el feroz licenciado JGRI me atacará por esto, pero pongo mi opinión por escrito y enfrentaré con valentía las consecuencias.)

 

No deja de tener su lado irónico esta venta. Supongo que Lucas estaría al tanto del lado siniestro del papá del pato Donald y de Tribilín, durante el macartismo uno de los más entusiastas seguidores de don Joseph y su cruzada anticomunista que tantas vidas y reputaciones destruyó antes de que fuera derrotado y quedaran al descubierto sus propias desviaciones morales y políticas. Algo parecido al célebre código moral cinematográfico de don Will H. Hays que prohibía de manera categórica la filmación del ombligo femenino… y de quien hoy sabemos, por  revelación nada menos que de su viuda, que padecía una enfermiza obsesión por esa cavidad. Pero ya me desvié. Propongo que en el primer capítulo de la nueva saga aparezca Walt en el papel del Emperador y MacCarthy como Dart Vader. Esa sería una bonita pareja.

 

☛ Yo francamente no entiendo por qué tantos brincos en el asunto del minidictador con cuya estatua el gobierno de izquierdas de la capital afeó el paisaje urbano en el de por sí cada vez más antiestético corredor de Reforma. ¿No son estos políticos de “izquierda” los que organizaron homenajes a Chávez y lloraron la partida al más allá del amado líder surcoreano? ¿Por qué habrían de ser distintos en sus panegíricos urbanos? Pablo Hiriart preguntó: “¿Qué hacer con la estatua del ex dictador de Azerbaiyán en el Paseo de la Reforma? ¿Pintarla de negro? ¿Ponerle un cardón en la solapa? ¿O la dejamos como un monumento a la incapacidad atávica de decir ‘No, gracias?’” (La Razón, 1 de noviembre) y Gorge G. Castañeda en Reforma apuntó una obviedad: la izquierda sólo sataniza a los dictadores de “derecha”, no a los de “izquierda”.

 

Pero como ya Azerbaiyán amenazó con romper relaciones diplomáticas si se toca la efigie de su líder, ¿por qué no la dejamos ahí, ornada con los nombres y retratos de todos los funcionarios del gobierno de la ciudad y de todos los dirigentes de su partido, como constancia de su consistencia ideológica? Es pregunta.

 

☛ Muchos dirán que fueron casualidades y otros sostendrán que no; pero no siendo la parapsicología hagiográfica el fuerte de JdO, permítaseme alguna reflexión ociosa sobre hechos y sucedidos en el mes de septiembre:

 

En la noche del 10 al 11 de septiembre de 1541 tuvo lugar la tragedia en la que perdió la vida doña Beatriz de la Cueva, viuda del conquistador Pedro de Alvarado, noticia que nos llegó con el título de: “Relación del espantable terremoto que agora nuevamente ha sucedido en las Yndias…” y que inaugura la crónica periodística en América. Un año después, las fuerzas de Michimalonco destruyeron la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura, en territorio que hoy llamamos Chile, y en 1649 Cromwell se cubrió de gloria con la masacre de Drogheda. ¡Ay… tanta historia! 

 

En 1943 los nazis iniciaron el exterminio de los judíos en los guetos de Minsk y Lida; en 1965 llegó a Vietnam la primera división de caballería del ejército norteamericano y quedó sellado el destino de cientos de miles de jóvenes norteamericanos y vietnamitas, peones en un tablero de ajedrez manipulado desde Washington, Moscú y Pekín; en 1972 el comando palestino “Septiembre Negro” secuestró a once israelíes en los Juegos Olímpicos de Munich; en 1973 el general Augusto Pinochet derrocó al presidente Salvador Allende; en 1982 Israel invadió Líbano y se dieron las masacres de Sabra y Shatila. ¡Ay… tanta historia!

 

De todos esos acontecimientos, sólo uno, el de Guatemala en 1541, fue un desastre natural. Todos los demás tienen que ver con lo humano. Permítaseme el lugar común: “Homo lupus hominem”. El tiempo, que todo pone en su lugar, un día levanta los velos y nos enteramos de las razones ruines, frecuentemente cobardes, casi siempre impunes, con que los poderosos siegan vidas y destruyen pueblos por “razones de Estado”, cuidando siempre que tales “razones” se cumplan puntualmente en las vacas del vecino y no en las propias. Hay en el documental “Fahrenheit 9/11” de Michael Moore una escena conmovedora en donde el robusto director se apuesta a las afueras del Congreso e invita a los Padres de la Patria que votaron por la invasión a Irak a que enlisten a sus hijos para defensa de la tierra que los vio nacer. Todos sin excepción huyeron con risas nerviosas -a semejanza del señorito Aznar, que en un encuentro con estudiantes en México hace unos años declaró que había sido “engañado” en ese asunto. En mi rancho a eso le llamamos mariconería. Claro, en mi rancho somos unos pelados sin remedio, como le consta a G.

 

Hace unos meses el Archivo Nacional de Seguridad de la Universidad de Georgetown (NSA, por sus siglas en inglés), publicó las transcripciones de telefonemas entre el señor presidente Nixon, el señor profesor Kissinger (asesor de seguridad nacional), el señor secretario de Estado Rogers y el señor director de la CIA Helms, que confirman lo que todos sabíamos: en 1973 el gobierno de Estados Unidos organizó y estuvo tras el golpe militar de Pinochet, tal como organizó y estuvo tras los asesinatos de Madero y Pino Suárez en 1913. Nixon murió hace 18 años, Rogers hace once y Helms en julio de 2008 (el 4, día de la independencia, no menos). Pero don Henry sigue vivito y coleando a los 89. ¿Pisará la cárcel por acciones que hubiesen sido materia del tribunal de Núremberg? Apueste usted a que no.

 

Poco después de la asunción de Allende en 1973, este feroz retoño de Metternich gritaba a Helms: “¡No permitiremos que Chile se vaya por el drenaje!”

 

Demos gracias a la diosa Walpurga o a nuestra deidad germánica favorita de que el profesor Kissinger, a imagen y semejanza de los represores de izquierda y derecha con los que seguramente no estaría dispuesto a convivir, haya grabado secretamente sus conversaciones telefónicas.

 

Aquí la oración de Hernández Toyo, como prometí: “La política apendeja a los hombres inteligentes… y enloquece a los pendejos”. Amén.

 

Profesor – investigador en el Departamento de Ciencias Sociales de la UPAEP Puebla.

Tuit: @sanchezdearmas

 

Blog: www.sanchezdearmas.mx