Angélica Rivera y su verdadera novela

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Su último papel protagónico fue en la novela ‘Destilando amor’ (versión mexicana de ‘Café, con aroma de mujer’), por el que los mexicanos la recuerdan como ‘la gaviota’ y donde compartió su rol estelar con Eduardo Yañéz.

 

Pero, evidentemente, su desempeño más decisivo es el que demuestra ahora como la próxima Primera Dama del país azteca.

Angélica, recordada también por ser la protagonista de ‘La dueña’, se casó con el presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, en 2010, tres años después de que la esposa de él falleciera en misteriosos acontecimientos.

Se dice que las frecuentadas infidelidades del priísta llevaron a que la mujer, de 44 años, se suicidara con una sobredosis de somníferos. Sin embargo, esos murmullos no frenaron que Rivera le diera el “sí” y admitiera darle un giro a su glamoroso y farandulero estilo de vida.

Desde su casamiento con Peña Nieto, la actriz dejó su pelo rubio, sus escotes y trajes ceñidos por un castaño oscuro y modas conservadoras. Además, pasó de brillar en los estudios de grabación a la reserva de su casa, donde cuida a su familia de seis hijos (tres de ella y tres del nuevo mandatario).

Ahora, con el triunfo electoral, el gremio artístico e intelectual ha comenzado a cuestionar el posible desempeño de Rivera, a quien piden, esté a la altura de las circunstancias, pues más que ser la esposa del Presidente y acompañarlo en eventos públicos y viajes, el papel primordial de una Primera Dama consiste en desenvolverse en funciones altruistas y de derechos humanos, velar por la asistencia social, participar en obras de carácter humanitario y, por lo general, hacerse cargo de la dirección del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

Vanguardia