Tras ocho días de suspensión, los campos y empacadoras volvieron a operar; trabajadores celebran recuperar sus ingresos, aunque productores y jornaleros temen que la inseguridad y las amenazas vuelvan a frenar la actividad.
La reanudación de las exportaciones de aguacate hacia Estados Unidos devolvió el trabajo y los ingresos a miles de familias en Michoacán, luego de ocho días de suspensión provocados por una alerta de seguridad.
Con el levantamiento de la medida, los cortadores regresaron a las huertas, las empacadoras retomaron operaciones y los inspectores agrícolas estadounidenses volvieron a certificar la fruta antes de su envío al país vecino.
Para trabajadores como Francisco Isidro, de 39 años, la noticia significó volver a subir a los árboles y recuperar su jornal. Durante la suspensión había comenzado a considerar la posibilidad de buscar otro empleo para mantener a su familia.
El sector aguacatero emplea a aproximadamente 200 mil personas en Michoacán, por lo que la interrupción generó incertidumbre entre productores, jornaleros, empacadores y transportistas.
Regresa el trabajo, pero no la tranquilidad
Aunque la reanudación de las exportaciones fue recibida con alivio, la preocupación por la inseguridad permanece.
Michoacán enfrenta la presencia de grupos criminales y problemas como extorsiones, robo de cargamentos y amenazas contra integrantes de la cadena productiva.
El despliegue de más de mil 500 elementos de seguridad en la región y las recientes detenciones generaron cierta confianza entre los productores, aunque algunos consideran que la tranquilidad podría ser temporal.
“Vamos a estar seguros un rato hasta ver qué más ocurre”, señaló un empresario del sector.
La dependencia del mercado estadounidense también mantiene vulnerable a la industria: más del 80% del aguacate mexicano destinado a exportación tiene como destino Estados Unidos, por lo que cualquier suspensión de las inspecciones puede detener prácticamente toda la cadena.
Una industria bajo vigilancia
Para que un aguacate llegue a territorio estadounidense debe cumplir un estricto proceso de certificación fitosanitaria y trazabilidad.
Desde las huertas, los trabajadores certificados deben seguir protocolos para evitar daños y contaminación de la fruta. Posteriormente, las cajas son revisadas, trasladadas a las empacadoras y sometidas a nuevas inspecciones antes de ser enviadas hacia la frontera.
Cualquier alerta de seguridad o sanitaria puede provocar la paralización de los puntos involucrados y afectar rápidamente a toda la cadena.
Por ahora, las huertas y empacadoras vuelven a trabajar, pero entre los trabajadores permanece una pregunta: si esta vez la reactivación será definitiva o si una nueva amenaza volverá a detener una de las industrias más importantes de Michoacán.






