
Diana Mendez
A un año de que autoridades informaran sobre la localización del cuerpo de la defensora y abogada ayuuk Sandra Estefana Domínguez Martínez en Santiago Sochiapan, Veracruz, familiares, colectivas y organizaciones sociales reiteraron su exigencia de justicia, verdad y garantías de no repetición, en un caso que, aseguran, sigue marcado por la impunidad.
Sandra Domínguez fue reconocida por denunciar la existencia de grupos de mensajería en los que presuntamente funcionarios públicos compartían material íntimo de mujeres indígenas, vulnerando su dignidad y derechos. Pese a que hizo públicas estas acusaciones y presentó denuncias formales, las organizaciones señalan que no hubo acciones contundentes por parte de las autoridades para investigar y sancionar a los responsables.
De acuerdo con los pronunciamientos difundidos en el marco de este aniversario, las amenazas en su contra eran conocidas, sin que se le otorgaran medidas de protección efectivas. Esta omisión, advierten, refleja fallas estructurales en las instituciones encargadas de garantizar la seguridad de las personas defensoras de derechos humanos.
Asimismo, denunciaron que varios de los actores señalados continúan en funciones, lo que afirman evidencia un sistema que encubre y protege a quienes incurren en actos de violencia, especialmente contra mujeres indígenas.
Colectivas feministas y organizaciones civiles subrayaron que el caso de Sandra Domínguez no es aislado, sino parte de un contexto más amplio de violencia e impunidad en Oaxaca y el país. Por ello, insistieron en que su memoria no debe reducirse a un expediente, sino convertirse en un llamado permanente a no guardar silencio.
Bajo consignas como “Justicia para Sandra Domínguez”, “Ni una menos” y “Alto a la impunidad”, exigieron a las autoridades avances reales en la investigación, el esclarecimiento de los hechos y sanciones para los responsables.
A un año de su hallazgo, el caso continúa abierto, sin que hasta el momento se haya esclarecido plenamente, mientras la exigencia de justicia sigue vigente entre quienes demandan que su voz no sea silenciada.







