¡Qué Dios nos agarre confesados!: Francisco J. Sánchez

columnaDurante décadas, las proyecciones para revertir el rezago educativo en Oaxaca se plantearon como un gran desafío; en menos de un mes se transformaron  en reto monumental y conforme pasan los días, está claro que es una tragedia.

Un estudio elaborado hace tres años por el Tecnológico de Monterrey, -donde el gobernador Gabino Cué estudió y llegó a ser docente-, señaló la gravedad del sistema educativo estatal.

El documento titulado “Informe de Progreso Educativo en México” (IPE), que integró datos para determinar la calidad, cobertura y logro académico en los niveles de primaria, secundaria y educación media superior de todo el país, señalaba un panorama educativo “complejo y desalentador” en Oaxaca.

“En particular, este Estado enfrenta el desafío de incrementar su tasa de progreso educativo, que actualmente es la más baja de todo el país, e implica un mayor número de años para alcanzar el nivel educativo actual de otras entidades”, confirmaba el estudio.

Es decir, “el Estado de Oaxaca, uno de los más pobres y rezagados del país, muestra un panorama educativo complejo y desalentador, caracterizado por un nivel de progreso bajo y una serie de retos pendientes en cobertura, calidad y logro en todos los niveles educativos”.

En otras palabras: Oaxaca, por ejemplo, requería 33 años para alcanzar el nivel que actualmente registra el Distrito Federal, uno de los dos punteros del país, y sólo si mantenía un crecimiento similar al promedio nacional.

En tanto, si la comparación se realiza entre el municipio con menor progreso educativo como San Miguel Coatlán, ubicado en la Sierra Sur de Oaxaca, frente al de mayor progreso educativo como Moctezuma en el norteño estado de Sonora, le tomaría, al menos, 40 años para alcanzar ese nivel educativo.

Traducido en palitos y bolitas: Cuando los niños que inician este año la primaria en ese comunidad del Estado de Oaxaca tengan 47 años, sus hijos podrían tener las mismas condiciones de educación que un estudiante de Baja California, Distrito Federal o Sonora, sin embargo, ya tienen acumulado un rezago de 35 años.

¡Qué Dios nos agarre confesados!

Especialista en análisis y estrategia política.

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