La lucha por el Poder: Luis Octavio Murat

luis-octavio-muratJoseph Stalin aseguraba: “los que votan no deciden nada, los que cuentan los votos deciden todo”. Durante décadas fue una realidad en México. Incluso Vargas Llosa calificó al sistema político mexicano como “La dictadura perfecta”. Muy lejos, se encontraba el país, de iniciar una democracia como la que hoy se empieza a vivir, a pesar de todo lo imperfecta que pueda parecer. Los sufragios emitidos por el electorado el pasado 7 de junio han sido calificados como una valiosa experiencia democrática, a pesar de todos los augurios que presagiaban tormentas. Varias e importantes lecciones nos han dejado. La nación expresó, mediante un voto duro, que castigó y avisó a los partidos políticos, que las formas de gobernar actuales no son las indicadas.

Los resultados reflejan que en la CDMX, delegados y diputados, principalmente del PRD, que fueron dueños del poder, no son ya los dirigentes que los habitantes desean. La CDMX ha sido abusada por autoridades y cómplices de todo tipo como los permisionarios de las líneas de autobuses y taxistas, comerciantes ambulantes, fritangueras, además de la grave contaminación que se produce. Las calles llenas de baches dañando todo vehículo. El cinismo de las autoridades llegó al colmo: pocos días antes del día del sufragio, desplegaron brigadas de limpieza; al día siguiente desaparecieron, la basura volvió a su lugar: las calles. Cansados de pillos, los habitantes de la CDMX decidieron optar por una tercera vía: Morena y el electorado decidió confiarle su voto y 5 delegaciones, más la mayoría en la Cámara del DF.

Lo ocurrido en Nuevo León, Jalisco y Guerrero, habla claramente de la derrota de los partidos que abusaron del poder. Los candidatos independientes demostraron que no son necesarios los partidos. También, que las carretadas de dinero a los partidos tampoco son necesarios. Con poco dinero se hizo la campaña de Enrique Alfaro de Movimiento Ciudadano. Igualmente Kumamoto quien ganó una diputación local haciendo campaña con 18 mil pesos, quien declaró que: “Fue una candidatura que se hizo a través de movimientos sociales; por la indignación que hay hacia la política institucionalizada de los partidos que no han funcionado en forma correcta y honesta”.

El electorado decidió hacer cambios, marcando un hito en el sistema partidista, quedando en entredicho su validez y vigencia si tomamos en cuenta que los partidos se repartieron 5,356 millones de pesos; costo muy alto para el País, que se ha visto muy poco beneficiado por los gobernantes provenientes de los partidos; la pobreza, continua ascendente, el desempleo lo mismo, las oportunidades de trabajo ausentes, la corrupción y el enriquecimiento ilícito son indicadores de que la situación nacional no puede ni debe continuar. Vale la pena preguntarnos: ¿Es momento de cambiar el sistema de partidos y continuar enriqueciéndolos con dineros de la nación?

Estas elecciones nos deben hacer reflexionar en las próximas elecciones federales. México decidirá el próximo Presidente. Tendrá el poder del sufragio para decidir entre candidatos de partidos o independientes con trayectorias limpias que convenzan al electorado. Por todo lo anterior, nos quedamos con aquella afirmación de José Ortega y Gasset cuando escribió en su obra cumbre “La Rebelión de las Masas”: “La salud de las democracias depende de un mísero detalle técnico, el mecanismo electoral”.

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