El salario, con el mismo valor de hace 10 años

En la última década el salario mínimo en México registró un incremento promedio real de 0.09 por ciento, lo cual resultó insignificante frente a las necesidades básicas de la población, afirmaron especialistas.

 

De acuerdo con información de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, el salario mínimo promedio en México en 2000 fue de 35.23 pesos diarios, y para 2010 ascendió a 57.46 pesos.

Sin embargo, al descontar los efectos inflacionarios, es decir, restando al salario los incrementos registrados en precios que merman el poder adquisitivo de la población, el salario mínimo real de 2010 resultó ser de 39.81 pesos, contra 39.96 pesos observado en 2001.

“En la última década el salario en términos reales se movió sólo 0.09 por ciento porque el ajuste se basó en las expectativas de inflación, lo cual generó la mayor pérdida del poder adquisitivo”, dijo el investigador de la Universidad Iberoamericana de Puebla, Miguel Reyes.

El académico explicó que incluso entre 1976 y 2010 el poder adquisitivo de los trabajadores perdió 78 por ciento de su valor, debido a las crisis económicas y los elevados niveles de inflación que el país sufrió durante los 80 y 90.

“El salario mínimo actual es de mil 700 pesos mensuales, cuando el valor real en estos momentos debería ser de hasta 6 mil 800 pesos”, estimó el especialista laboral.

Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reflejaron que al cierre de 2010 la mitad de la población ocupada en México percibió menos de uno y hasta tres salarios mínimos, esto es, entre mil 700 pesos y 5 mil 171 pesos.

“Lo que evidencia un problema estructural del país, pues no hay capacidad para generar empleos mejor remunerados, la economía es de bajo valor agregado y por ello mucha población termina trabajando en la informalidad o en la subocupación”, dijo Carlos Canfield, especialista económico de la Universidad del Valle de México.

Por su parte el académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Raúl Feliz, dijo que el estancamiento de la masa salarial en México es lo que impide a la población ver que el crecimiento del producto interno bruto se traduzca en una mejor calidad de vida.

“Si vemos que el año pasado el incremento salarial fue de 3 por ciento, y tuvimos una inflación de 4 por ciento, entonces resulta que la masa salarial está estancada y eso es lo que la gente persive, y si a eso se suma que muchos empleos generados no son bien pagados, pues es natural que la recuperación no se observe como real”, agregó.

Pacto de productividad

Miguel Reyes, de la Universidad Iberoamericana, propuso que en vez de fijar el salario mínimo en relación a la inflación estimada, éste se determine por productividad, lo cual comprometería más a los trabajadores.

“Proponemos que se haga un pacto entre gobierno y empresarios en que los salarios se fijen por productividad, y de acuerdo con ella, la remuneración de los empleados sea ajustada en forma proporcional”, comentó Reyes.

Ese mecanismo, dijo, se aplicó en Brasil bajo la administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y haría que los trabajadores en México tuvieran mayor capacidad de innovación, mejores niveles de educación para competir y el PIB per cápita tendría mayor impacto en la población.

Por su parte, la directora de Consultoría en Talento y Organización de Aon Hewitt, Alejandra Ramírez, comentó que los trabajadores no sólo deben esperar que la retribución a su trabajo se dé a través de incrementos salariales y sí buscar otro tipo de compensaciones.

“Si sólo vemos lo que percibimos en el mes, dejamos de notar que hay empresas que dan prestaciones como el aguinaldo, que aunque no es un ingreso mensual es un monto que sirve para cubrir las necesidades personales”, finalizó.

Milenio

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