Del Zócalo a los Pinos: Raúl Castellanos

murat“7 DE JULIO DE 1988…CUMPLA CON SU DEBER” –Miguel de la Madrid dixit-; la noche del seis y la madrugada del siete de julio fueron intensas, así lo recuerda Martha Anaya en su libro “1988 el Año que Calló el Sistema”; “ahí venían ya Cuauhtémoc Cárdenas, Manuel Clouthier, Rosario Ibarra, sus equipos cercanos y más de un centenar de periodistas que no querían perder detalle del momento, era la primera vez que los candidatos de oposición se unían e iban hasta el mismísimo palacio de Covián a protestar por la falta de limpieza en una elección…empujones, pisotones y demás, ‘los tres fantasmas’ como los bautizaría la prensa después, subieron decididos las escalinatas de Gobernación seguidos de cámaras, reflectores, grabadoras, walkie talkies, nuestras libretas y los gritos de sus seguidores con una consigna en la boca ¡democracia! ¡democracia!, enfilaron directo a la oficina de Manuel Bartlett, era el mismo hombre que unos meses atrás había perdido la candidatura presidencial frente a Carlos Salinas de Gortari y sobre el que esta noche pesaba ya ‘la caída o la callada’ del sistema, él los aguardaba tenso, en silencio”; mientras esto sucedía en Bucareli, en los Pinos y en Insurgentes Norte, se vivía otro drama, las enormes prensas de los diarios acostumbradas a imprimir las ocho columnas festejando el “triunfo inobjetable y amplio del candidato oficial” estaban paradas, cual testigos mudos y acaso sonrientes y cómplices de lo que estaba ocurriendo, había que tomar una decisión, así lo narra Martha “las campanas del reloj anunciaban la media noche, el Presidente Miguel de la Madrid se comunicó de nuevo con Jorge de la Vega, le preguntó cómo veía la situación, desesperado De la Vega advirtió con claridad, ‘si esta noche el licenciado Salinas no proclama su triunfo ya no habrá forma de componer las cosas, Cárdenas y Clouthier se van a proclamar triunfadores esta misma noche; sintió que la tierra se abría a sus pies, ahora sí estaba con los nervios de punta, en esos momentos según confiesa, cruzaron por su mente titulares imaginarios de los periódicos del día siguiente al son de ‘Cárdenas proclama su triunfo y el PRI calla’, automáticamente le marcó a Bartlett para referirle su conversación con el líder priísta y la posición de Salinas de no salir a proclamar su triunfo hasta que no lo declarase vencedor la CFE, es decir el propio Bartlett, testigos de aquella conversación en el despacho del secretario lo eran Alberto Pérez Correa, Alberto Peniche y José Newman; Bartlett respondió: tengo poca información no puedo declararlo triunfador; De la Madrid acotó, si no actuamos habrá un gran desconcierto, cundirá el pánico en la ciudadanía si Cárdenas o Clouthier se declaran triunfadores y nosotros no lo hacemos, Bartlett coincidió: sí, será mejor que salgan De la Vega O Salinas, aunque corremos el riesgo de que los partidos abandonen la sesión de la CFE; De la Madrid le pidió que aguardara unos momentos a que lo consultara con Carlos Salinas, le volvería a llamar; a estas alturas contaría el ex presidente, no había más que de dos sopas, habíamos ganado o habíamos perdido, en este último caso ya lo de menos sería una declaración anticipada, con estas ideas en mente, le hablé de nuevo a Salinas –contó De la Madrid a Martha- le pregunte si pensaba anunciar su triunfo, ¿Señor Presidente como salgó así?…le respondí que si él no quería salir, Jorge de la Vega podía declarar su triunfo, se hizo un silencio; llamó entonces a Jorge de la Vega, del otro lado de la línea, De la Vega, presionado por los propios priístas, los más importantes y representativos del sistema, había decidido proclamar el triunfo del PRI, así que respondió con una demanda más que una consulta: Señor Presidente, voy a ir en este momento, porque ya las personas que están aquí conmigo, que son un ciento, me lo exigen antes que el auditorio se siga vaciando, éste es mi deber, sí usted señor Presidente no se opone, voy a declarar el triunfo del partido; De la Madrid no lo pensó más, respiró profundamente y respondió ¡cumpla con su deber!”; y De la Vega “cumplió con su deber”, luego vendrían largos días de tensión, la historia es larga, aún no termina de escribirse, ¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?…¡5 años de resistencia…ya solo faltan 145 días para que Gabino Cué pase a ocupar su lugar en el basurero de la historia!…

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ / @rcperseguido

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