Del Zócalo a los Pinos: Raúl Castellanos

zócalo“LA EFICACIA ES EL VALOR SUPREMO DE LA POLÍTICA” –Miguel de la Madrid dixit-; de algo tenemos que estar ciertos, lo sucedido en 1988 fue una gran lección de praxis política en todos los sentidos; ganadores y perdedores se aplicaron, larga es la historia de presiones, negociaciones, encuentros, desencuentros, difícil hacer un juicio de valor definitivo sobre lo ocurrido, lo cierto es, que la historia es cíclica, hoy por diversos motivos, en otros escenarios, con otros actores, estamos viviendo un conflicto político-social, al que agregando la fragilidad económica, puede adquirir aún mayores dimensiones de las que ya tiene, en el 88 como tal, no se contaron 11 o 9 muertos; para bien o para mal la responsabilidad mayor recae en quienes tienen que tomar decisiones a nombre del Estado Mexicano, debiendo hacerlo en el marco de la ley, aunque parezca lugar común decirlo, respetando derechos humanos y sobre todo sin dar bandazos en su actuación, nunca evidenciar que no tienen una visión global de los conflictos, ni una línea conductual definida; cuentan en el anecdotario político, que alguna vez un gobernador meloso y oportunista, de los que siempre abundan se acercó al entonces Presidente López Portillo y le preguntó “señor Presidente ¿Cuál es la línea?” y este le respondió “la línea es la misma…no equivocarse”; de la misma época, cuando ya comenzaba el inevitable declive del sexenio, Jesús Reyes Heroles, sentenció “el que pretende gobernar para todos termina por no gobernar para nadie”; de aquel 1988 hay muchas cosas rescatables, en principio como ya lo hemos apuntado, la aportación de entereza, visión y determinación de quienes forzaron al Sistema Político Mexicano a abrir la compuertas de mejores estadios democráticos; pero también hay otra lección, que aún cuando no la compartamos o valoremos en negativo, no deja de ser la lección, la forma como los hombres del gobierno cerraron filas y actuaron en una sola dirección cuando el adversario amenazaba con desplazarlos del poder; del ex presidente Miguel de la Madrid, se han dicho y escrito muchas cosas, las más con un cierto aroma negativo, sin embargo, visto a la distancia, De la Madrid fue congruente con su decir y pensar y eso tiene un valor muy respetable; conversando con él, en la biblioteca de su casa en Coyoacán, el 21 de noviembre del 2001, le pregunté, sobre los días de julio del 88, ¿Cómo los vivió el entonces Presidente Miguel de la Madrid?, arqueando las cejas y dejando volar la mirada, me respondió “bueno, pues con gran angustia, porque yo vi que la competencia había estado bastante dura, que el Ingeniero Cárdenas había logrado hasta el 32, 33, por ciento, que el PAN había logrado 17, porque fue el techo que entonces tenía y luego el día de las elecciones los primeros resultados que empezaron a llegar fueron los de la zona metropolitana, los de Michoacán, etcétera y apuntaban una mayoría para Cuauhtémoc Cárdenas; pero por ello, Manuel Bartlett después de consultarme, retrasamos la publicación de los datos esperando que llegaran de estados más alejados, ya hacía la madrugada llegaron y se vio que el PRI había ganado con el 50.25 por ciento; pero obviamente por táctica política los partidos de oposición negaron la victoria de Salinas, yo creo que inventaron el argumento de que habían sido elecciones fraudulentas, es muy posible que acabaron por creérselo ellos mismos, quizá como mecanismo de autodefensa y de proselitismo hacia el futuro, pero yo estoy convencido que fueron elecciones legítimas y que el retraso de los datos se debió a que, contra las estimaciones de la Secretaría de Gobernación de que podíamos dar datos a las once de la noche, el resultado es que a las once solo habían llegado resultados parciales y se prefirió esperar a que ya tuviéramos un panorama más completo”; Martha Anaya, al concluir su conversación con él para su libro sobre estos tiempos le preguntó, veinte años después ¿éste es el México que usted deseó?, respondió “no, ha cambiado mucho, muchas instituciones se han demeritado, si no es que han desaparecido, siento que la estructura del Estado se ha debilitado mucho” –gobernaba Calderón-, ¿tiene usted temor de que lo consideren un presidente de derecha, conservador?, “sí, sí”, ¿le causa molestia?, “no porque yo estoy tranquilo que cumplí con mi deber”, ¿Cuando dice cumplí con mi deber qué es lo que pone en la balanza?, “por lo menos yo pongo en la balanza la eficacia”, ¿y en términos ideológicos?, “no, no, la eficacia es el valor supremo de la política”; lecciones de la historia, ¡la eficacia como valor supremo de la política!, puede parecer pragmatismo puro, pero como definición frente a los tiempos actuales cobra otra dimensión, es viernes, “hoy toca” –Dehesa dixit-, ¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?…¡5 años de resistencia…ya solo faltan 144 días para que Gabino Cué pase a ocupar su lugar en el basurero de la historia!…

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ /  @rcperseguido

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