Colosio y la renovación del PRI: *Francisco Ángel Maldonado Martínez

Luis Donaldo Colosio es un nombre que se repite constantemente en nuestra vida pública, sobre todo en el mes de marzo. Su artero asesinato el 23 de marzo de 1994 truncó la carrera de un político que estuvo a punto de ser presidente de la República y que pasó a la historia como un candidato fuera de serie. Colosio no era el candidato del régimen, es decir, en las semanas previas a su asesinato había marcado distancia del entonces presidente Salinas de Gortari. En un evento multitudinario en el Monumento a la Revolución, el candidato del PRI a la Presidencia, frente a los sectores del partido, expresó un fuerte discurso del que aún se recuerda una frase memorable: “Veo un México con hambre y sed de justicia”. En esta pieza oratoria que ha sido fundamental para la vida del priismo reciente, señala como una de las causas de este sentir ciudadano la indiferencia de las oficinas gubernamentales.

¿Qué representa Colosio para el priismo del siglo XXI luego de la decisión que la mayoría de ciudadanos tomaron en julio del año pasado? La sociedad mexicana le dio al PRI una nueva oportunidad de gobernar México en 2012 y con la misma legitimidad se la quitó en 2018, pero este no significa el fin ni mucho menos de la institución política más importante para el país en su época moderna. El PRI es mucho más que las escandalosas gestiones de algunos de sus cuadros que por cierto se encuentran procesados por la justicia y han sido expulsados del partido. Ni Duarte ni Borge ni Yarrington son el referente del PRI, sino actores que no supieron honrar su compromiso con la sociedad que los eligió gobernantes.

En esta coyuntura, la del 25 aniversario del lamentable asesinato de Luis Donaldo Colosio, el PRI enfrenta el proceso interno más importante de su historia. Luego de la derrota del año pasado, y con los saldos más bajos de posiciones en los gobiernos estatales y en las Cámaras de Diputados y Senadores, el PRI tiene frente a sí la posibilidad de reinventarse desde la oposición. Estar en la oposición ya significó la oportunidad de reflexionar luego de la derrota en el año 2000 y durante los doce años de gobiernos panistas. Esa reflexión no fue menor, el PRI volvió a sus bases, a su esencia, a ser el partido cercano al territorio y generador de consensos. No debemos olvidar que Enrique Peña Nieto fue gobernador del Estado de México con una popularidad inédita y que desde ahí supo construir una candidatura que unió al PRI. Hoy el escenario es radicalmente distinto y la reflexión se abre nuevamente para quienes hemos militado en sus filas.

Colosio fue dirigente del partido y también fue el primer Secretario de Desarrollo Social del país. En ambas posiciones percibió lo que la militancia, por un lado, y las clases populares del país, por el otro, planteaban y demandaban. Esa experiencia le permitió emprender una campaña sin registro en la historia del priismo, en medio del convulso año 94 y con actores de peso que lo veían con recelo. En su último discurso en Lomas Taurinas señalaba que: “Un gobierno responsable es aquel que sirve a todos sin distingo de partidos políticos. Un gobierno responsable es el que está cerca de la gente. Un gobierno responsable es que el escucha y el que atiende el reclamo popular. Ese es el gobierno responsable que los priistas queremos encabezar. Por eso quiero ser presidente de México. Aquí en Tijuana, como en Baja California, ¡vamos a ganar! Vamos a ganar porque sabemos lo que es la competencia política… ¡lo que sí rechazamos es la incompetencia política!”.

Justamente, los tiempos que se inauguraron con la apertura comercial de México al mundo plantearon un gran reto: lograr la prosperidad económica sin descuidar la justicia social. Este valor permanente del PRI, sin embargo, ha sido difícil de llevar a la práctica. Materializar la justicia social en un país donde la mayoría de la población es pobre es un reto monumental. Y Colosio lo tenía claro tanto en su desempeño profesional como en su ideario político. Colosio sabía que el mensaje de su candidatura debía estar centrado en quienes padecían más y que con ello la ciudadanía mexicana habría de darle una oportunidad a su proyecto. Con Colosio el proceso político mexicano tenía a la vanguardia de las ideas centradas en democratizar desde adentro. No hay partido político sin disensos y es justamente la diferencia entre las partes la que promueve una mejor convivencia política. Colosio creía en la obediencia a las ideas más que a las personas. Y sin duda habría sido un presidente ejemplar, con el cual muy probablemente el PRI no hubiera dejado el poder en el año 2000.

Muchos de quienes tenemos una trayectoria al interior del PRI no conocimos a Colosio más que por lo que de él se dijo después de su lamentable asesinato. Crecimos con la idea de un Colosio mítico, que emprendía una cruzada en favor de los mexicanos más necesitados y que deseaba realmente transformar al país. Crecimos escuchando historias sobre él y lo que representó, y reconociendo que detrás del crimen que le quitó la vida hay mucho más que un asesino solitario confeso. No sabemos cuáles hubieran sido las líneas de su gobierno ni los resultados que le hubiera entregado a los mexicanos, pero sabemos que tenía un carisma inigualable y que le hablaba de frente a los mexicanos, convenciéndolos de que la humildad debía retornarle valor a la política. Y que la política sin esfuerzo y solo basada en el privilegio no sirve para nada.

A 25 años de distancia, estamos ante la oportunidad de renovar al PRI con Colosio al frente y de la mano con los cuadros que han aportado al partido las idas pero sobre todo el trabajo de base. Frente a los nuevos tiempos que vive el país el PRI no puede disminuirse ni verse a sí mismo reducido a las posiciones políticas que ahora tiene. Desde la oposición se puede y se debe renovar, invitando a los jóvenes, a los universitarios, a las madres de familia, a las mujeres independientes, a los adultos mayores. Debe haber un PRI incluyente y seguro de gobernar mejor que las otras opciones políticas; con seriedad y no con ocurrencias costosas. En esta nueva oportunidad, Alejandro Moreno Cárdenas, quien ha demostrado su capacidad de gobernar en Campeche, y a quien conocí cuando fui dirigente del Frente Juvenil Revolucionario en Oaxaca, se presenta como la opción fresca, militante de causas y trabajo, y el líder que puede fortalecer a nuestro partido de cara al futuro.

Colosio: humildad, capacidad y decisión. A 25 años de la muerte del hijo distinguido de Magdalena de Kino, el PRI va a renovarse.

*Ex Pdte. Estatal FJR Oaxaca

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