Rituales, amuletos y esperanza: mercados de Oaxaca se llenan de tradiciones por el fin de año

Print Friendly, PDF & Email


Diana Méndez

A unas horas de concluir el año, los mercados tradicionales de la ciudad de Oaxaca comienzan a llenarse de colores, aromas y creencias que acompañan los rituales de fin de año. Espacios como el mercado 20 de Noviembre, La Merced y la Central de Abasto registran una alta afluencia de personas que buscan atraer la buena suerte, el amor, la salud y la prosperidad para el 2026.

En los pasillos se pueden observar desde tempranas horas los clásicos amuletos del próximo Año del Caballo 2026, figura que simboliza fuerza, movimiento y nuevos comienzos, así como los tradicionales borreguitos, considerados un símbolo de abundancia y estabilidad económica. Estos artículos conviven con veladoras de distintos colores, esencias, hierbas y objetos destinados a limpias energéticas, prácticas que forman parte de la cosmovisión popular y espiritual de la región.

Uno de los artículos más solicitados, como cada cierre de año, son los calzones de colores, principalmente el rojo y el amarillo. De acuerdo con las creencias populares, el rojo se utiliza para atraer el amor y fortalecer los vínculos afectivos, mientras que el amarillo es el favorito de quienes buscan mejorar su situación económica y atraer el dinero en el nuevo ciclo que comienza.

Comerciantes de estos mercados señalan que, aunque las ventas varían, estas fechas representan una de las temporadas más importantes del año, ya que la tradición se mantiene viva y se transmite de generación en generación. “La gente no deja de creer, siempre vienen por sus veladoras, sus limpias y sus amuletos; es una costumbre que no se pierde”, comentan locatarios.

Además de los artículos rituales, el ambiente se acompaña de música, aromas a copal e incienso y el ir y venir de compradores que, entre la fe y la esperanza, se preparan para despedir el año viejo y recibir el nuevo con optimismo.


Los mercados de Oaxaca, una vez más, se convierten en escenarios donde convergen tradición, cultura y creencias populares, recordando que el fin de año no solo marca un cambio de calendario, sino también un momento de reflexión y renovación para miles de familias oaxaqueñas.