* Educado familiarmente en el amor y el respeto a la vida, a la libertad y dignidad humana, y en el honor de las instituciones nacionales, por más de medio siglo hemos luchado por Dios y por la Patria, por la democracia, por el Estado de derecho y por la división de poderes.
* Hoy, en cada vez más diversos países de América Latina y del mundo se reconstruyen las amplias avenidas de la democracia con sistemas políticos y sociales, caracterizados por la inclusión, la participación generalizada, la justicia social y el respeto a la diversidad.
Al cumplir un año más de vida hago mías las sabias palabras del extraordinario poema del cantautor argentino Alberto Cortez, Qué Suerte He Tenido de Nacer, que reflexiona sobre el regalo de la vida, valorando tanto la alegría como la adversidad.
Celebra las experiencias de la vida, destacando la fortuna de poder sentir, amar, aprender y ser testigo de la belleza del mundo, reconociendo a la vez la fugacidad de la existencia, que culmina con la aceptación de la muerte como parte natural del ciclo vital.
Educado familiarmente en el amor y el respeto a la vida, a la libertad y dignidad humana, y en el honor de las instituciones nacionales, por más de medio siglo hemos luchado por Dios y por la Patria, por la democracia, por el Estado de derecho y por la división de poderes.
Plenamente convencidos que el silencio también mata y que callar es ser cómplice, no podemos dejar que el silencio gane, por lo que muestra misión ha sido anunciar la Buena Nueva y denunciar las injusticias, las arbitrariedades, los abusos, la corrupción y la impunidad.
De ninguna manera ha sido una tarea fácil y sencilla, los retos son enormes y los riesgos mayores. Hemos probado el cáliz amargo del exilio durante varios años, como resultado de la represión de gobiernos autoritarios, lo que nos permitió vivir extraordinarias experiencias.
Nos cambió la vida ser testigo como reportero de la televisión mexicana de acontecimientos singulares de las guerrillas y del narcotráfico en países hermanos como El Salvador y Colombia y de cambios políticos inéditos con Fujimori como candidato ciudadano en Perú.
Sucesos que, posteriormente, se replican en México con las guerrillas y la asonada del conflicto de 2006 en Oaxaca, con la ejecución de Luis Donaldo Colosio similar a la de Luis Carlos Galán en Colombia o el triunfo de Vicente Fox, semejante a la victoria de Fujimori en Perú.
Hoy, con plena convicción y satisfacción personal, doy gracias a Dios, a la vida, a mis padres, así como a mi familia nuclear y ampliada, a mis muchos hermanos de ideales, amigos y compañeros de lucha, a quienes me aman y respetan y a quienes me odian y rechazan.
La terca realidad que finalmente termina por imponerse confirma, una vez más, que la nuestra no ha sido una vida de lucha en vano, por el contrario, ¡Qué suerte he tenido de vivir un año más para ver la liberación de dictaduras en Venezuela, Cuba, Nicaragua e Irán!
Hoy, en cada vez más diversos países de América Latina y del mundo se reconstruyen las amplias avenidas de la democracia con sistemas políticos y sociales, caracterizados por la inclusión, la participación generalizada, la justicia social y el respeto a la diversidad.
Estos nuevos gobiernos democráticos implican un camino abierto y accesible para todos los ciudadanos, donde los principios democráticos, como la libertad, la igualdad y el pluralismo, se aplican plenamente y sin restricciones políticas e ideológicas.
Tras la caída de Maduro en Venezuela y próximamente de Díaz-Canel en Cuba y de Ortega en Nicaragua, la derrota del régimen islámico en Irán transformará el mundo como ningún evento lo ha hecho desde la caída del Muro de Berlín y del comunismo soviético.
Teherán funciona como cuartel general de la inestabilidad global; la caída del Ayatolá Alí Jamenei cambará la vida de millones de personas. Irán financia y arma a grupos en Líbano, Yemen, Gaza, Siria e Irak. Sin su apoyo, estos conflictos perderían fuerza y la región se pacificaría.
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