¿Qué pasa con el otrora poderoso PRI oaxaqueño?: Emiliano Golay

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Ahora que el PRI es oposición en Oaxaca han surgido preguntas de la clase política nacional integrante de dicho Instituto sobre la falta de consistencia y el encarnizado comportamiento divisionista de los cuadros locales, pero sobre todos hay confusión entre la militancia de base o sus simpatizantes en el estado, que día a día se desilusionan del otrora partidazo. Además del simplismo en las respuestas –que los oaxaqueños lo enredan todos, como al quesillo, u otra especie de “razones”-, hay quienes van clasificando a sus personajes según su abyecta trayectoria o pertenencia a grupos o bloques añejos y de edición reciente.

 

Por ejemplo, hoy está emergiendo o resurgiendo una caterva que hace honor al nepotismo e imposiciones de Heladio Ramírez López (actualmente Senador de la República) encabezada por Luis Antonio Ramírez (Diputado de representación proporcional en la pasada Legislatura Federal), Narcedalia Ramírez Pineda (actualmente Diputada Federal de representación  proporcional), a quienes no se les niega capacidad profesional e inteligencia pero sí ausencia y meritos en el trabajo partidista local ni arraigo para disputar puestos de elección popular (¡como el Senado!) o de conducción del CDE del PRI. A este desarraigado y pequeño grupo le venden su fidelidad interesada el Diputado Jorge Gonzáles Illescas y el Senador Adolfo Toledo.       

Otra camarilla de chile, de dulce y de manteca que al pasar de los días ha mostrado sus adeptos, sus intereses futuristas, pero sobre todo su mala leche, su traición, su perjurio ante el más reciente de sus protectores y, ¡claro que claro¡, su oportunismo ante las candidaturas que vienen, está integrada nada más y nada menos que por Adolfo Toledo, Martín Vásquez, José Antonio Hernández Fraguas y Jorge Franco. Una quinteta dolida inútilmente porque la derrota del PRI en la renovación local más reciente era inevitable, ¡y aún no lo acaban de entender!

Es ocioso o una masturbación grupal que esos cinco fantásticos crean que alguno de ellos hubiera podido vencer la suma de los votos de la malintencionada alianza, la fuerza del aparato federal, la deserción de los excluidos en el trabajo proselitista, los yerros en las candidaturas municipales o para la renovación de la diputación, la falta de una estrategia innovadora y la concepción caprichosa del manejo de la campaña electoral e incluso el desprestigio (real o fabricado mediáticamente) de un gobierno agonizante. A este bloque que desdibuja poco a poco la fortaleza priísta de antaño o borra toda posibilidad de unificación, concurren personajes como José Murat y exintegrantes de su gabinete, no muy consistentes en su militancia partidista. Hay otros personajes de menor rango como Manuel García Corpus que con sus hechos  atentan o apuestan contra el PRI enlistados en esa corriente.

Un grupo más reducido pero identificado con las peores practicas para ejercer la política son Héctor Pablo Ramírez, Bulmaro Rito Salinas, Alejando Avilés, Jorge Toledo, Francisco Ángel Villarreal, Antonio Amaro, etc., etc., cuya presencia en el PRI es cuestionada y criticada por “tirios y troyanos”, por lo buenos y los malos, por los que están cansados de la corrupción partidista y por los priístas que de buena voluntad quisieran ver en su organización una plataforma que impulse a hombres y mujeres con autoridad calificada. Por cierto abundantes a lo largo y ancho del estado.

Por último, anda por ahí, en la soledad aparente, su vapuleado Presidente Eviel Pérez Magaña, incomprendido por quienes han hecho de la actividad política su “modus vivendi” y que ciertamente no ha tenido la capacidad de conciliar los intereses de tan diversa (otros dirían nefasta) familia, pero tampoco desprender su dependencia del Exgobernador Ulises Ruiz.  Es decir,  ni tanto que queme el santo, ni tan poquito que no lo alumbre”. Unos (los más) desleales, oportunistas e ingratos y, otros (cada vez más pocos), subordinados a los amos del pasado reciente y amenazados por una legión enfermiza y desaseada en las tareas políticas. En este grupo se apuntan Herminio Cuevas Chávez, Alfredo Navarrete, Juan José Meixueiro, Heliodoro Díaz Escarraga, entre otros.

¿Cuál será el final de esta historia? Hay quienes opinan que no será halagador para PRI. Qué dirá Moreira?