Nueva crisis policíaca, despidos, sabotaje a C4 y centro de espionaje de Diego Navarro || Alfredo Martínez de Aguilar

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* El enfrentamiento de los policías con el gobernador Salomón Jara es frontal, al desmentir que perciban salarialmente 13 mil pesos mensuales, ya que siguen ganando los mismos 9 mil pesos desde hace años, a menos que se los robe el Capitán Iván García Álvarez.

* Diego Navarro, director del C4 y hermano de Emmanuel, dirigente de Morena, llega ebrio a dormir a su oficina y presume el centro de espionaje en San Felipe para vigilar a periodistas, funcionarios y políticos que estorban “para que los quiten del camino”.

 

 

Cohabitar con enemigos y traidores es el mayor problema que ha enfrentado el Gobernador Salomón Jara a lo largo de los tres primeros años de su administración. Duerme con el enemigo.

 

La ineptitud por ineficiencia, ineficacia e improvisación y, sobre todo, soberbia en la mayoría de los integrantes del gabinete legal y ampliado, ha convertido la Primavera en Invierno Oaxaqueño.

 

El escenario político y el ambiente social se alimentan con la desmedida ambición por la sucesión adelantada por la gubernatura y por la escandalosa corrupción y nepotismo generalizados.

 

En la relación patológica de amor-odio entre tribus de Morena, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) enfrenta otra crisis, bajo el mando del marino Iván García Álvarez.

 

Está confrontado con la tropa, nadie está conforme con su fallido método de trabajo y, ahora, igual que a los 667, busca despedir a 218 elementos que “no pasaron el examen de control y confianza”.

 

“A partir de hoy, estamos dispuestos a iniciar un paro indefinido de labores para evitar que nos despidan o cambien a otras actividades, so pretexto que no pasamos el examen de control y confianza”.

 

Al margen de sus propias causas esta nueva crisis podría ser la más grave, dado el caldeado humor social por la singular coyuntura política de generación de un rosario de conflictos innecesarios.

 

La olla de presión está a punto de explotar por la creciente espiral de inseguridad y violencia, por el colapso del sistema nacional y estatal de salud, y enfrentamiento con los ex gobernadores Murat.

 

El cese de 218 elementos de la Policía Estatal fue pospuesto para tratar de disuadir el estallamiento hoy del paro, con un comunicado interno, que deja sin efecto el desarme y despido de personal de la SSPC.

 

El despido por no acreditar exámenes de control y confianza en 2015-2018 incluye a los mandos Rogelio López Escamilla, ex jefe de Estado Mayor, Viliulfo Santiago José y el exlíder Jeyco Pérez Morales.

 

El enfrentamiento de los policías con el gobernador es frontal, al desmentir que perciban salarialmente 13 mil pesos, ya que siguen ganando los mismos 9 mil pesos desde hace años.

 

“No mienta Gobernador, no existe tal aumento de sueldo, la Policía está en pésimas condiciones, no tenemos uniformes, no tenemos equipo táctico, las armas, los cascos, los chalecos, son viejos”.

 

Los policías amenazados de despido admiten en su posicionamiento publicado en redes sociales que arregló la cocina, “¿Y eso qué? Es todo lo que ha hecho en el cuartel, lo demás es un asco”.

 

El despido de los empleados de la Secretaría de Seguridad inició en el C4 con el cese de 50 trabajadores, que se suman a los 667 no reinstalados, de las inicialmente 1344 bases suprimidas.

 

Además de echar gasolina al fuego, abre un frente de guerra más que, sigue perdiendo en los medios locales y nacionales, particularmente en las benditas redes sociales, que no dan tregua.

 

Pero todavía hay cosas peores, como el centro de espionaje montado con equipo especializado del C4 para monitoreo, rastreo y seguimiento de algunos funcionarios, políticos y periodistas críticos.

 

El responsable de esta nueva estupidez, que opera en San Felipe del Agua, es el director del C4, Diego Navarro, hermano de Emmanuel, dirigente de Morena, según denuncia documentada.

 

Además, el funcionario Diego Navarro Jara llega ebrio a dormir a su oficina del C4, incluso con la misma ropa, porque se la vive en el centro nocturno Baraimas, ubicado en San Sebastián Tutla.

 

Ebrio grita a los cuatro vientos que todos están vigilados porque tiene un centro de espionaje para vigilar a periodistas y a funcionarios y políticos que les estorban “para que los quiten del camino”.

 

En su oficina, Diego presume que es intocable y que no le pueden hacer nada, por eso trata al personal con gritos y de pendejos no los baja por el apoyo de su hermano Emmanuel y de su tío.

 

Mientras Diego sabotea el C4 opera el centro de espionaje en San Felipe, dedicado a interceptar llamadas, intervenir teléfonos de funcionarios, empresarios, periodistas, maestros y feministas.

 

alfredo_daguilar@hotmail.com

director@revista-mujeres.com

@efektoaguila