Madres buscadoras levantan el “Muro de la Solidaridad” en León para honrar a víctimas de desaparición y violencia

Alrededor de 150 familias del colectivo “Unidos por Nuestros Desaparecidos” instalaron un altar junto al Arco de la Calzada, en el marco del Día de Muertos. La ofrenda recuerda a víctimas de desaparición, homicidio y feminicidio, pero también visibiliza el dolor de quienes siguen buscando a sus seres queridos y no tienen un sitio donde llevarles flores.

En medio de las celebraciones del Día de Muertos, cuando miles de familias en México acuden a los panteones y colocan ofrendas para recordar a quienes han fallecido, madres buscadoras del colectivo “Unidos por Nuestros Desaparecidos” de León, Guanajuato, instalaron un altar junto al Arco de la Calzada para rendir homenaje a las personas víctimas de desaparición, homicidio, feminicidio y otras formas de violencia.

El espacio, denominado “Muro de la Solidaridad”, fue colocado como una expresión de memoria, exigencia y acompañamiento a las familias que enfrentan la ausencia de sus seres queridos. La iniciativa busca que las personas desaparecidas no sean olvidadas y que la sociedad conozca la realidad de quienes, lejos de tener un lugar donde visitar a sus familiares, continúan recorriendo distintos sitios en busca de respuestas.

Rocío Gómez, representante del colectivo, explicó que las integrantes solicitaron autorización para instalar la ofrenda y que dedicaron dos días a su elaboración. La intención, señaló, fue ofrecer un espacio de recuerdo para quienes han sido víctimas de homicidio, feminicidio y desaparición.

“Este muro lo hemos llamado el ‘Muro de la Solidaridad’. Estamos ofreciendo para las personas de homicidio, feminicidio y desaparición”, expresó.

Una ofrenda para quienes todavía no pueden ser encontrados

El colectivo está integrado por alrededor de 150 familias que buscan a sus seres queridos. Para ellas, el Día de Muertos representa una fecha especialmente difícil, pues mientras otras personas pueden acudir a una tumba para colocar flores y recordar a sus familiares, quienes tienen un ser querido desaparecido enfrentan la incertidumbre de no saber dónde está ni cuándo podrán encontrarlo.

La ofrenda instalada en León representa, por ello, mucho más que una tradición. Es un espacio para hacer visibles las ausencias, mantener vivos los nombres y las historias de las víctimas y recordar que detrás de cada persona desaparecida existe una familia que continúa esperando respuestas.

Entre las integrantes del colectivo se encuentra Martha Ortiz Ramírez, quien dedicó una parte de la ofrenda a su hijo Rafael, desaparecido en 2023. Ese mismo año fueron localizados algunos restos óseos que, de acuerdo con su testimonio, corresponderían a él; sin embargo, únicamente encontraron cinco fragmentos y ella todavía desconoce dónde se encuentran los demás restos.

La madre buscadora relató el dolor que significó ese hallazgo, pues, aunque representó un avance en la búsqueda, no le permitió recuperar a su hijo de manera completa ni terminar con la incertidumbre sobre su paradero.

“Me dio mucha tristeza haberlo encontrado. No lo encontramos completo, nada más unos huesos, dicen que son fragmentos óseos; fueron cinco fragmentos, pero yo todavía sigo buscando porque digo: ¿dónde está lo demás de mi hijo?”, expresó.

Su testimonio refleja una de las realidades más difíciles para las familias buscadoras: incluso cuando se localizan restos que podrían pertenecer a una persona desaparecida, la búsqueda puede continuar mientras existan dudas sobre su identidad, ubicación o recuperación completa.

Día de Muertos, una fecha marcada por la ausencia

Las integrantes de “Unidos por Nuestros Desaparecidos” señalaron que estas fechas intensifican el dolor de quienes no tienen certeza sobre el destino de sus familiares. La imposibilidad de acudir a un sitio para dejar flores o colocar una ofrenda se convierte en un recordatorio de que la desaparición no termina con el paso del tiempo.

Mientras las calles se llenan de altares, veladoras y flores de cempasúchil, las familias buscadoras mantienen una lucha que no se detiene con las festividades: localizar a sus seres queridos, conocer qué ocurrió y obtener respuestas de las autoridades.

Por eso, el “Muro de la Solidaridad” también funciona como un llamado a la sociedad para no normalizar la desaparición ni olvidar a las víctimas de la violencia. Las familias buscan que sus seres queridos sigan presentes en la memoria colectiva y que su ausencia no quede reducida a una cifra o a un expediente.

La instalación del altar en uno de los puntos emblemáticos de León convirtió la conmemoración del Día de Muertos en un acto de memoria y visibilización. Para las madres buscadoras, recordar también significa continuar exigiendo respuestas y mantener la esperanza de encontrar a quienes todavía faltan en casa.