Lavadero Político 25/01/26

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No hay plazo que no se cumpla, ni fecha que no llegue. Y hoy, Oaxaca amanece en jornada de revocación de mandato. Hoy se vota si el gobernador Salomón Jara Cruz continúa o no, y mientras en el discurso se habla de democracia participativa, en la operación real se miden lealtades, estructuras y obediencias. Con ese telón de fondo arranca esta historia.

Estimado ciberlector, nuestra reportera Electorera no llegó hoy con rumor de pasillo. Llegó con evidencia operativa, de esa que conocen bien quienes han estado en campañas, elecciones y consultas ciudadanas. Porque lo que se montó alrededor de la consulta de revocación de mandato del gobernador Salomón Jara Cruz no es espontáneo ni improvisado: es una operación política clásica, solo que ahora maquillada de “participación ciudadana”.

Desde días previos a la jornada, y justo mientras hoy se desarrolla el proceso, comenzó a circular entre funcionarios del Gobierno del Estado, operadores de Morena y estructuras territoriales una lista de asistencia con instrucciones claras: llenarla, subirla y cumplirla.

Estimado ciberlector, la mecánica es sencilla, pero contundente. Primero, la hoja física: nombre completo, teléfono, sección electoral, clave de elector y firma. Nada simbólico. Datos completos. Después, el segundo filtro: subir esa información a una plataforma digital en Google Forms, con liga compartida directamente por operadores del partido y enlaces institucionales. Ahí se reporta quién levantó la lista, cuántas personas registró, en qué municipio, en qué fecha y a qué hora.

No era opcional. Era medible. Y aquí vienen los números duros, ciberlector, los que explican todo. Las cuotas no fueron iguales. Dependían del tamaño del municipio y del nivel del encargo:

Presidentes municipales: de tres mil personas registradas, dependiendo del padrón local, hay municipios que deben cubrir una cuota alta.

Funcionarios estatales de nivel medio: entre trescientas y ochocientas personas.

Directores, jefes de área y operadores con “beca dorada”: cuotas variables, pero obligatorias.

Diputados locales: mínimo diez mil personas registradas.

Dicen que esto no es incentivo, es evaluación política. Porque no se trataba solo de juntar nombres, sino de garantizar que esas personas acudieran a votar hoy, y lo hicieran en el sentido esperado: que el gobernador no se vaya.

En términos electorales, esto tiene nombre y apellido: movilización corporativa con control de resultados. Es exactamente el mismo esquema que durante años Morena criticó al PRI y a los gobiernos conservadores: listas, cuotas, presión territorial, uso de estructuras públicas y medición de lealtades. Cambió el discurso, no la práctica.

La diferencia es que ahora no hay camiones con lonas ni líderes visibles gritando consignas. Hay celulares, formularios, reportes y supervisión silenciosa. El mensaje es el mismo de siempre, solo que en versión digital: “Ya firmaste. Ahora cumples.”

Estimado ciberlector, aquí entra otro elemento clave que no se puede ignorar. Esta operación no solo buscó movilizar a simpatizantes, sino medir a los propios funcionarios. Sobre todo a aquellos que han sido beneficiados con contratos, convenios, obra pública y negocios familiares durante la actual administración. A muchos de ellos, dicen, les aplicaron ojo de águila: quien no entregara números, quedaba marcado.

Parece que no solo es una consulta ciudadana. Es un pase de lista interno. ¡Ay nanita!

Desde la lógica política, esto tiene un objetivo claro: mostrar músculo, enviar mensaje de control y blindar al gobernador ante cualquier lectura de debilidad. Pero el costo es alto. Porque todos sabemos que cuando una consulta depende más de la estructura que de la convicción, lo que se obtiene no es legitimidad, es obediencia forzada.

Pero aquí viene el punto más delicado: la omisión de la autoridad electoral. La ley es clara en cuanto al uso de recursos públicos, recopilación de datos personales, coacción y operación partidista desde el gobierno. La pregunta ya no es si hay elementos para revisar este esquema. La pregunta es si alguien se atreverá a hacerlo.

Hoy sabremos si la maquinaria alcanzó para llenar urnas. Pero, más allá del resultado, el mensaje político ya quedó claro: el gobierno no quiso arriesgarse a la respuesta libre de la ciudadanía. Prefirió pasar lista, medir, presionar y movilizar.

Y eso, estimado ciberlector, no habla de fortaleza. Habla de desconfianza.

El verdadero saldo de esta jornada no estará solo en los números oficiales, sino en la pregunta que queda flotando:

¿Cuánta gente fue por convicción… y cuánta fue porque alguien arriba le pasó lista?

Y esa respuesta, tarde o temprano, también pasa factura política.

Por cierto, no habrá PREP.  Más omisión de la autoridad electoral. Pfff.

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Este domingo, varios presidentes municipales que obtuvieron el cargo bajo siglas distintas a Morena estarán presentando su “examen” de afiliación al partido gobernante en turno. Otros más echarán toda la carne al asador para que las obras que les prometieron, ahora sí, se cumplan. Pero antes deberán sacar adelante el acuerdo clave: que la movilización sea todo un éxito y que tengamos la tan deseada segunda parte de la “primavera”.

En San Felipe Usila, el presidente municipal Leonardo Isidro, quien llegó a la silla bajo las siglas del PRD, hoy es denunciado por andar durante varios días repartiendo despensas y utilizando vehículos oficiales —patrullas incluidas— para esa operación.

Un verdadero cochinero, ante el cual nuestro heroico órgano electoral estatal permanece, como dicen coloquialmente, “nomás mirando”.

Durante décadas, el PRI tuvo como práctica habitual cooptar autoridades municipales y presentarlas como trofeos de guerra, una vez rendidas y sumadas al poderoso partido. La promesa era clara: impunidad total durante su administración.

Hoy la historia se repite… pero decían que eran diferentes.

QMP.

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Nuestra reportera Chaira, 100% orgánica y morenista de hueso colorado, nos avisa que hay quienes, cuando ven micrófono, se sienten Andrés Manuel… aunque no les alcance ni para el prólogo.

Hace unos días, Dante Montaño Montero apareció en video pontificando sobre la revocación de mandato, la democracia, la congruencia y el espíritu original de la 4T. Palabras grandes, tono solemne y una puesta en escena que parecía copia barata de mañanera… pero sin pueblo, sin resultados y sin autoridad moral.

Porque seamos claros, estimado ciberlector: Dante no habla solo. Habla con eco. El eco de Benjamín Robles Montoya, alias el Dirty Face, su jefe político, su guía espiritual y el verdadero titiritero del PT oaxaqueño. Un partido que dejó de ser de trabajadores para convertirse en franquicia familiar, donde pasan primero la esposa, luego los hijos y luego los cuates… y si sobra algo, quizá el militante.

Resulta hasta enternecedor ver a Dante rasgarse las vestiduras contra prácticas que ellos mismos han perfeccionado. Porque mientras acusa “coacción” y “chantaje”, guarda silencio sobre cómo su jefe convirtió cargos públicos en herencia y al PT en club privado. Y como dice la chaviza de los memes: “Date cuenta, amigo amigajero”.

Y ojo, no olvidemos que Dante no está donde está por mérito heroico. Llegó a una diputación local como premio de consolación, luego del desastre que dejó como presidente municipal de Santa Lucía del Camino, un municipio que terminó patas arriba y con investigaciones que todavía huelen a archivo abierto.

Eso sí, para trabajar poco, pero para escándalos mucho. Que si relaciones amorosas, que si choques, que si videos filtrados… Dante se ganó a pulso el título de “el niurko de la política oaxaqueña”: siempre en el chisme, siempre en la farándula, siempre lejos de la chamba.

Por eso, cuando hoy sale a darnos clases de ética democrática, la pregunta no es si su discurso es congruente. La pregunta es a quién cree que está engañando.

Porque hablar de democracia exige algo más que leer un guion frente a una laptop. Exige historia limpia, resultados y tantita vergüenza política.

Y aquí, estimado ciberlector, ni una ni otra.

Seguimos lavando…

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¿En Oaxaca, qué es más rápido… construir un estadio de béisbol o levantar un buen hospital público?

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¿Quiénes serán los desalmados que andan enviando brigadas de adultos mayores a repartir periódicos en las calles de la resistencia?

Tengan tantita abuela.

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Estimado ciberlector, nuestra reportera Polis Woman nos pasa el parte sin rodeos: en Oaxaca, las patrullas ya no solo persiguen delincuentes… también persiguen promociones. Y no es chiste: es un patrón. Uno que se repite de municipio en municipio, de corporación en corporación, mientras la seguridad pública sigue “en veremos” y la ciudadanía vive con la sensación de que aquí el que patrulla… patrulla para lo que se le antoja.

Empecemos por lo que hoy destapa Lavadero Político. Juchitán de Zaragoza, centro de la ciudad, hace apenas unos días. Una patrulla oficial estacionada afuera de una tienda de abarrotes. Y ahí, sin pudor alguno, una mujer subiendo charolas completas de cerveza a la batea. No descargándolas, no “resguardándolas”, no “por error”: subiéndolas, con toda naturalidad, como si la patrulla fuera su camioneta de mandado.

 

La escena no deja espacio a la duda. La patrulla no estaba en rondín, no atendía una emergencia, no respondía a ningún reporte ciudadano. Estaba cumpliendo otra misión: hacer mandado. Y ese solo hecho ya explica por qué, cuando alguien marca al 911, a veces la unidad “anda ocupada”.

Pero el cuadro se vuelve todavía más grotesco cuando se revisan los datos de la unidad en el portal SIOX. La patrulla con placas RW-6150-B captada en Juchitán corresponde a una camioneta modelo dos mil veintitrés.

Y aquí es donde Polis Woman suelta la carcajada negra: “para exigirle al ciudadano y al proveedor, son tigres; para pagar lo suyo… son gatitos dormidos”. Así que desde este Lavadero, con todo respeto y nada de pena: pasen a pagar esos $2,509, porque qué bonito es pedir disciplina fiscal… con patrullas morosas.

Estamos en enero, sí, pero si alguien debería ser ejemplo, son precisamente los vehículos del Estado.

Ahora bien, que nadie diga que esto es un “caso aislado” o una exageración del Lavadero Político. Oaxaca trae historial, y largo.

En 2023, circularon imágenes que causaron indignación pública: una patrulla municipal fue captada cargando cerveza, escena que rápidamente se volvió símbolo del relajamiento institucional. No era una fiesta privada ni un evento social: era una unidad de seguridad pública usada para fines completamente ajenos a su función. Ese material encendió las redes porque evidenció algo que muchos ya sospechaban: las patrullas empezaban a usarse para todo, menos para cuidar.

Ese mismo año, en San Raymundo Jalpan, otro video terminó de confirmar el problema. Policías municipales, en pleno horario laboral, aparecieron consumiendo bebida en vasos, junto a la patrulla. No era agua de jamaica institucional ni refresquito de manzana del bienestar. La escena era clara, el contexto también: la patrulla como extensión de la cantina.

En 2024, el escándalo dejó de ser solo viral y tuvo consecuencias administrativas. El delegado de la Policía Vial del Estado en San Juan Cacahuatepec, Agapito Marcial Antonio, fue separado del cargo tras difundirse material donde presuntamente se encontraba en estado etílico durante funciones. El caso fue turnado a Asuntos Internos. Ahí ya no hubo margen para negar lo evidente: el abuso había cruzado una línea institucional.

En Santa María Jalapa del Marqués, la presidenta municipal Leticia Sibaja Mendoza utilizó una patrulla como estructura para colgar una lona durante la inauguración de una obra. La unidad no patrullaba, no vigilaba, no prevenía delitos. Servía de poste publicitario mientras la edil se lucía en el acto. La patrulla, que debería estar recorriendo calles y atendiendo a la población, fue reducida a utilería política.

Ese mismo año, en San Pedro y San Pablo Teposcolula, se difundió el video de un elemento de la Agencia Estatal de Investigaciones manipulando un arma de fuego sin seguir protocolos, presuntamente bajo los influjos del alcohol. Aunque se trata de otra corporación, el episodio confirma una realidad incómoda: en el ecosistema de seguridad de Oaxaca, el control se ha relajado peligrosamente.

Porque, además, el ejemplo cunde desde arriba. El Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del Estado, Capitán de Navío Iván García Álvarez, ha sido señalado en el debate público por el uso de unidades oficiales para traslados a reuniones, cuando el sentido administrativo es claro: un mando tiene vehículo asignado para labores de gestión, no para desviar unidades de patrullaje como si fueran su camioneta ejecutiva.

Estimado ciberlector, si arriba se normaliza la comodidad, abajo se normaliza el abuso. Y luego nadie entiende por qué las patrullas aparecen donde no deben: en tiendas, en eventos, en propaganda.

Todo esto ocurre mientras el Gobierno del Estado presume en redes sociales, la entrega de nuevas patrullas. El seis de diciembre de 2025, se informó la entrega de 94 vehículos especializados para instituciones de seguridad y procuración de justicia en 37 municipios, con una inversión de 37 millones ochenta y un mil pesos. Dinero público. Dinero que se supone debía traducirse en vigilancia, presencia y confianza ciudadana.

Entonces la pregunta no es si “han invertido”. La pregunta es: ¿quién vigila el uso? ¿Quién controla el comodato? ¿Quién monitorea bitácoras, asignaciones, GPS, horarios, responsables de turno? ¿Quién sanciona cuando una patrulla termina cargando charolas de cerveza y demás usos incorrectos?

Porque aquí entra el punto que ya no es rumor, es obligación: el Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública encabezado por Karina Barón Ortiz es el órgano operativo del Sistema Estatal y tiene atribuciones de ejecución, seguimiento de acuerdos, coordinación y supervisión para que el sistema funcione. No es una oficina decorativa, como ya la han convertido.

Así que, con todo respeto, si el SESESP puede coordinar mesas, emitir lineamientos y presumir entregas, también debería poder y querer poner orden para que una patrulla no termine siendo cantina, poste, taxi político o camioneta de mandado.

Desgraciadamente, el problema es que, Karina se entretiene en la grilla doméstica como es meter saña al gobernador con pruebas simuladas y argumentos prefabricados contra todo mundo y hasta contra sus propios compañeros del Jardín Primaveral que “estorban” para fines políticos de sus jefe Jesús Romero.

Peor aún, se pierde de vista quién es realmente el jefe político a cuidar. Porque si aún no lo sabe, su jefe institucional es el gobernador Salomón Jara, no el operador de turno con el que tiene buenos negocios y alianzas. Esperemos que dejen de maquillar datos y simular orden, no solo se engaña al ciudadano: se deja mal parado al propio gobernador.

Karina Barón tiene dos caminos: seguir entretenida en la agenda bonita de los cursitos que solo han servido para hacer negocios y los eventos que solo promueven a su jefe el “Niñito Dios”… o hacer lo incómodo, que es lo que toca: meter control, sanción y seguimiento real al uso de patrullas en comodato y a la disciplina interna. Porque si no, la inversión se vuelve foto… y la patrulla y su puesto, burla y sumulación.

Al tiempo…

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tierraciegos1¡Hostia, tía! La florecita marchita del Bienestar Saymi Pineda Velasco ni flor ni ejote en FITUR, pero qué tal las maletas llenas de souvenirs, euros y selfies de otra escapada europea pagada con cargo al erario. Porque cuando el viaje no deja resultados, al menos deja fotos… y facturas.


Sí, querido ciberlector: al parecer nuestra funcionaria del escándalo volvió a hacerlo. Esta vez en FITUR, bajo el lema no oficial pero cada vez más evidente: que se jodan los prestadores y el turismo; yo vivo del presupuesto. Y que nadie pregunte demasiado, porque preguntar incomoda.


El domingo pasado, en este mismo espacio de justicia social, sacamos a relucir algunos “tropiezos” —para no decir malos manejos— cometidos por nuestra Coquette-Ratette-tlacoachona en su proyecto FITUR, con una contratación más apresurada que estratégica. Todo tan rápido, tan opaco, tan “urgente”, que a cualquiera le queda la duda: ¿improvisación… o prisa por gastar?


Y ya se sabe, querido ciberlector: lo que mal empieza, mal acaba. Oaxaca volvió a quedarse solo con la asistencia. Otra oportunidad perdida para posicionar al estado como un destino atractivo en el mercado internacional, justo cuando 2026 será año mundialista. Al tercer año, pareciera que nuestra funcionaria no entiende —o no quiere entender— de qué trata realmente el turismo en Oaxaca. No es mentira ni secreto que antecedentes en la materia no tenía; pero ganas de aprender, de escuchar y de aliarse con quienes sí saben del tema… esas tampoco se ven ni se notan. Y cuando no se ve nada, suele ser porque no hay nada.


La pregunta obligada es: ¿qué resultados concretos traerá nuestra trotamundos del Bienestar tras su gira por la madre patria?


¿Cómo justificará ante el pueblito noble y sabio la inversión de más de 10 millones de pesos en esta gira europea?


Por cierto, es muy pequeño el stand 58 para la millonaria inversión estatal realizada. Hay que preguntar a otros estados cuando gastaron.


¿Con qué números, con qué contratos, con qué beneficios reales? ¿O bastará otra vez con discursos emotivos y fotos bien iluminadas?


Todo indica que no habrá mucho que explicar. No llevó nada nuevo. Y cuando decimos nada, es nada: ni ideas, ni productos turísticos innovadores, ni una propuesta fresca para Oaxaca. ¿De dónde los iba a sacar, si en esta administración no ha salido nada innovador? Los turistas europeos no van a cruzar el Atlántico para visitar el Parque Primavera. Lo único que llevó nuestra Flor Marchita fueron logros heredados de gobiernos neoliberales… de esos de los que ahora se cuelga con descaro, renegando de palabra pero aprovechando de hecho.


Lo más triste, querido ciberlector, es que este año el presupuesto fue basto, pero nuevamente se esfumó. Como tantas otras cosas en esta administración. No es posible que, con esos recursos, una pequeña delegación y una banda hayan sido lo máximo que Oaxaca pudo ofrecer en FITUR

Y cuando lo único que queda es el boletín oficial, algo claramente salió mal.


¿Y qué más podía ofrecer si la austeridad se lo llevó todo? Basta ver cómo Huatulco dejó de ser un destino icónico del estado. Lo más innovador que vimos, desde la cuenta de nuestro Tlatoani, fue un video de 93 segundos acompañado de una nueva frase dominguera sacada de la chistera: “Oaxaca se siente con el alma”.


El problema es que el turismo no se siente: se mide.

Pero verá usted, querido ciberlector: la política pública turística y la promoción internacional no se construyen con calendas ni presentaciones de Guelaguetza. La estrategia debe basarse en resultados medibles, no en aplausos ni en folklore repetido. Al tercer año consecutivo en FITUR, la Coquette-Ratette ya debería haber entendido que no es un escaparate cultural, sino una plataforma de negocios turísticos. Y si no lo entiende, la pregunta es otra: ¿a qué fue entonces?


Como tal, nuestra Maja de la Costa debería informar —si algún día se anima— en alguna mañanera lo siguiente, con datos, no con adjetivos:

Número de citas B2B efectivas

Cartas de intención firmadas

Acuerdos con turoperadores europeos

Proyectos de inversión o rutas comercializadas

(por cierto, las famosas 10 rutas son las mismas que dejó José Zorrilla)

Porque repetir lo heredado no es innovar; es sobrevivir del pasado.


A estas alturas de la administración, Oaxaca ya debió contar con una segmentación clara del mercado internacional. Pero como aquí somos buenos samaritanos —y como el equipo que rodea a la Secretaría de Turismo parece servir solo para cargar bolsas, pasar cafés y hacer mandados—, le dejamos algunos consejos gratis, sin cargo al erario. Porque asesoría hubo… resultados, no.


La narrativa oficial ha sido “Oaxaca, corazón cultural de México” y “tierra orgullosa de sus raíces”. Sin embargo, en un gobierno que presume generar bienestar para el pueblo noble y sabio, no se debería abusar de la folclorización. No recordamos un solo proyecto turístico de esta administración que beneficie directamente a los pueblos originarios. El premio a los Pueblos Mancomunados en FITUR no es mérito del actual gobierno, sino el resultado de más de 30 años de trabajo comunitario en la Sierra Norte. Pero claro, colgarse medallas ajenas siempre sale más barato.

Saymi tampoco ha entendido que el mercado turístico es diferenciado. Oaxaca tiene mucho más que ofrecer al turismo internacional. A esto se suma la pésima profesionalización del discurso institucional, sin objetivos claros. Oaxaca no solo debe venderse como “auténtico”, sino como confiable, organizado y atractivo. Así llegan los turistas, las inversiones y los beneficios reales. No con discursos huecos ni frases domingueras.

Otro error grave —y detonante de la ruptura con líderes y asociaciones turísticas— ha sido el protagonismo excesivo de nuestra Coquette (por cierto, pésimo gusto el vestido rojo). Ella sirve, parte y reparte. Este año, otra vez, la delegación estuvo integrada mayoritariamente por afines, cuates, amigazos y aplaudidores, repitiendo el mismo reparto de papeles protagónicos de años anteriores. Siempre los mismos, siempre los cercanos, siempre los que no preguntan.


El turismo de Oaxaca necesita mejorar con urgencia. Y la titular de las oficinas del Llano debería tener claro qué ofrece, para quién y con qué resultados puede decir que hace bien su trabajo. No basta con presumir: “Oaxaca ya está en Madrid”. Porque estar no es sinónimo de impactar.


El verdadero reto no es aumentar la presencia cultural, sino traducir identidad en oportunidades comerciales reales, que es, precisamente, el objetivo de FITUR. Solo así se podría fortalecer a este Oaxaca versión Primaveraland como un destino internacional competitivo y no solo emblemático. El turismo es competencia, y otros estados sí supieron hacerlo… Oaxaca no, al menos no con esta conducción.


Casi lo olvidamos, como doña Saymi estaría ocupada en el shoping, dejó como encargados del stand a su huele gases Carlos Jacinto, un tipejo que dicen que le falta piso para arrastrarse. También dejaron como contacto al Secretario de Económia.


Y mientras aquí, en Oaxaca, el pueblito noble y sabio acude a las urnas a decidir en la consulta de revocación de mandato el futuro político de su gobernador, nuestra secretaria anda de paseo en Madrid, gastando recursos públicos, tomándose fotos y llenando maletas.


El resultado de la revocación parece importarle poco; el destino de su jefe, menos. Ella disfruta sin pudor su estancia gris en la madre patria, como si el dinero no saliera del pueblo y como si la democracia se pudiera poner en pausa… siempre y cuando haya viáticos, hoteles y una agenda social más nutrida que cualquier informe de resultados.

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Estimado ciberlector, desde la Mixteca… perdón, Juxtlahuaca, donde la tradición pesa, la cultura se presume y los viajes a Europa no caen del cielo, nuestro reportero Tamagochi nos manda el parte con una sonrisita incómoda y una ceja levantada: alguien no perdió el tiempo… y mucho menos la oportunidad.


Cuentan en la Mixteca que quien decidió darle vacaciones internacionales a su bendición fue nada más y nada menos que el presidente municipal de Juxtlahuaca, Arsenio Mejía, conocido en el bajo mundo como el “Taponcito de Juxtlahuaca”. Y no hablamos de un viajecito a la costa ni de una excursión cultural al cerro de siempre, no señor: hablamos de la madre patria, España, con todo y FITUR, viáticos, agenda cultural y fotos para presumir. Porque no como sea, pero las criaturas.


Porque resulta, que en esto de los viajes que se “regalaron” para representar a municipios en FITUR, había lugares contados, muy específicos, muy peleados. Cuatro personas, nada más. Cuatro representantes para presumir cultura, tradición y raíces mixtecas ante el mundo.


Pero, ¡oh sorpresa!, entre los elegidos apareció un joven muy bien vestido… el hijo del presidente municipal. Sí, estimado ciberlector, Brandon Mejía, la bendición, el orgullo familiar, el heredero del apellido, listo para disfrutar de varios días en Europa, como dirían del otro lado del charco: “Coño, Mickey, qué coincidencia”.


La evidencia no la cuenta el Lavadero Político, la cuentan las fotos. Ahí se ve al joven Brandon, enfundado en la vestimenta tradicional, posando junto a Alejandro Vera Guzmán, reconocido artesano de Juxtlahuaca. Un maestro con trayectoria, años de trabajo y reconocimiento cultural… acompañado por el muchacho que, casualmente, es hijo del Presidente Taponcito.


Y ojo, estimado ciberlector, que aquí nadie dice que el joven no quiera a su pueblo, ni que no tenga interés cultural. Lo que se pregunta en los pasillos es por qué él, cuando hay otros jóvenes con más trayectoria, más trabajo comunitario, más años metidos en la tradición, esperando una oportunidad que no se hereda, se gana.


Cuatro lugares había. Cuatro. Y uno fue para la bendición presidencial.


En Juxtlahuaca, dice nuestra reportera, que el comentario corre bajito pero firme: que esto no se llama viaje cultural, se llama viaje familiar con cargo a la representación pública. Que no es promoción cultural, es nepotismo con pasaporte. Que no es coincidencia, es privilegio.


Porque mientras muchos jóvenes del municipio rascan peso a peso para salir adelante, para aprender el oficio, para representar dignamente a su comunidad, otros no pierden el tiempo y se suben al avión gracias a la firma de Daddy.


Nuestra reportera Tamagochi no acusa, solo observa. No sentencia, solo pregunta:


¿Así se reparten las oportunidades en Juxtlahuaca?


¿Así se decide quién representa la cultura y quién se queda mirando?


¿O será que en algunos municipios la tradición también se hereda… junto con los viajes?


Estimado ciberlector, cuando los cargos públicos se convierten en agencias de viajes familiares, la cultura deja de ser orgullo y se vuelve pretexto.


Al tiempo…

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Quien anda en plan insoportable es la hermana de Rogelio Peña Cruz, actual presidente municipal de Cosolapa, a quien le pedimos pueda orientarla y recomendarle a su sister tomar un cursito de atención ciudadana en el sector público.


Porque esta damita, que en sus ratos libres dice llamarse Norma Peña, trata con la punta del pie al pueblito bueno y sabio que se acerca a realizar sus trámites en las oficinas de la SEMOVI, allá por los rumbos de Acatlán de Pérez Figueroa.


Ojalá el diputado padre pistolas… ¡¡Ups!! Perdón, el diputado Adán Maciel Sosa, abra su bocota para exhortar, por lo menos, a la titular de la Secretaría de Movilidad a que haga algo de forma urgente. Y, si es mucho pedir, se pueda dar una escapada al territorio cañero para explicarle a su personal que el Estado está facultado para cobrar impuestos y que de esos mismos se les paga su salario.


La porra cañera les saluda.

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Estimado ciberlector, nuestra reportera come cuando hay nos dice que algo no cuadra en los pasillos del gobierno de la Primavera Oaxaqueña. No es percepción, no es rumor: es urgencia. Urgencia de dinero. De ese que no aparece solo y que, cuando hace falta, se busca donde sea… aunque sea apretándole el cuello a quien necesita trabajar.


Y es que ahora, para inscribirse o renovar el padrón de proveedores del Gobierno del Estado, apareció un requisito nuevo, recién salido del horno: la carta de no adeudo fiscal, con un costo oficial de $190 pesos. Nada grave, diría cualquiera. El problema no es el papelito… es lo que viene antes de que te lo den.


Porque la instrucción es clara y sin rodeos: si debes algo, lo pagas todo. Tenencia de uno, dos o hasta tres años; recargos, rezagos y lo que se atraviese. Te sacan la cuenta completa y te dicen: “cuando esté en ceros, regresa por tu carta”. Si no pagas, no hay padrón. Y si no hay padrón, no hay contrato.


Así, querido ciberlector, hay proveedores que están pagando de seis mil hasta quince mil pesos solo para poder seguir participando. Y no porque les sobre el dinero, sino porque lo necesitan para trabajar. Nos cuentan que algunos tuvieron que empeñar hasta el cochiloco para juntar la lana: cadenas, esclavas, lo que hubiera… con tal de no quedar fuera.


Este apretón se dio sobre todo con quienes solicitaron la carta de no inhabilitación, esa que siempre se ha pedido. Pero ahora el combo vino completo: inhabilitación más no adeudo fiscal, y el no adeudo solo existe cuando pagas todo lo que debías, aunque nadie te lo hubiera exigido antes.


Para algunos proveedores nacionales, bastó una carta extendida desde fuera. Pero constructores, prestadores de servicios y proveedores locales, esos sí tuvieron que pasar por caja. Sin excepción.


Y aquí empieza lo interesante, estimado ciberlector. Porque a varios les dijeron —en voz bajita— que este requisito solo aplicará este año. Que el próximo ya no. Entonces surge la duda legítima: ¿estamos ante una política de orden fiscal permanente… o ante una recaudación de emergencia?


Porque no estamos hablando solo de los rezagos pagados. Súmele los 190 pesos de la nueva carta multiplicados por miles de proveedores que necesitan estar en el padrón. Haga la cuenta. No son centavos. Es una bolsa millonaria que salió rápido, sin presupuesto aprobado y sin debate público.


La pregunta es inevitable, más aún cuando este domingo 25 se lleva a cabo la consulta de revocación de mandato:


¿para qué se necesitaba tanto dinero y tan rápido?


¿Para regularizar finanzas… o para aceitar la maquinaria política?


¿Para obras… o para movilización?


Porque resulta paradójico que, mientras por un lado hay subejercicio, por el otro anden urgidos de efectivo, exprimiendo a quienes dependen del gobierno para trabajar. El dinero salió, sí, pero no de la nada: salió de proveedores que tuvieron que endeudarse, empeñar y pagar para poder seguir en la jugada.


Y ojo con otro detalle que no es menor: muchos de esos contratos no son la gran maravilla. A varios les pichicatean los montos y, para colmo, les pagan tarde. O sea: pagan para entrar, pagan para quedarse… y luego esperan meses para cobrar.


Así que la escena real es esta: un gobierno con prisa, proveedores exprimidos, una carta nueva que cuesta 200 pesos pero viene amarrada a miles, y una promesa susurrada de que “el próximo año ya no será así”.


Estimado ciberlector, todo sabemos que cuando el gobierno empieza a cobrar con urgencia, no es orden: es necesidad. Y cuando esa necesidad coincide con una cita en las urnas, la sospecha no es malicia… es lógica.


Y aquí, claramente, alguien necesitaba juntar lana ya. Aunque fuera a costa de quienes solo quieren trabajar… y cobrar a tiempo.

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Estimado ciberlector, agárrese bien, porque esta historia no huele a copal… huele a rencor político. Y no cualquier rencor, sino de esos que se guardan en el cajón del poder y se sacan cuando conviene. El escenario: San Pablo Villa de Mitla, la famosa tierra de los muertos… donde hoy el que anda políticamente muerto de miedo es su presidente municipal.


Hablamos de Esaú López Quero, edil de Mitla, quien curiosamente decidió no viajar a la madre patria cuando su Pueblo Mágico fue invitado a formar parte de la delegación oaxaqueña en FITUR, Madrid. No fue por austeridad, ni por agenda local, ni por amor a su tierra. Fue por una razón mucho más terrenal y urgente: anda ocupado tratando de quedar bien con el gobernador Salomón Jara Cruz, quien desde hace más de un año lo trae atravesado entre ceja y ceja… y no precisamente por cariño. Aunque diga que con su gober anda al 100. Je, je, je.


El origen del desamor tiene nombre y apellido, y suena a saxofón. Todo se remonta a aquella visita presidencial en Mitla, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum acudió a inaugurar el hospital del municipio. Lo que debía ser un evento institucional y controlado terminó convertido en un espectáculo bochornoso, cuando María Elena Ríos logró colarse, subir al podio, tomar el micrófono —casualmente abierto— y montar un show que incomodó a medio mundo… empezando por el gobernador.


En Palacio no lo dudan: alguien falló en la seguridad, y ese alguien, juran y perjuran, fue el presidente municipal. Porque sí, querido ciberlector, cuando el gobernador visita tu municipio, no es para que figures ni para que te tomes la foto: es para que todo esté bajo control. Pero Esaú, fiel a su costumbre, estaba más preocupado por verse bien que por vigilar quién se subía al templete.


El resultado fue inmediato. El gobernador, visiblemente molesto, ni siquiera permitió que Esaú ingresara al recorrido del hospital. Lo dejó fuera. Literal y políticamente. Desde ese día, el mensaje fue claro: no te perdono. Y quienes conocen a Salomón Jara saben que no es precisamente famoso por olvidar agravios, y mucho menos cuando se siente exhibido en público.


Desde entonces, Esaú López Quero vive en modo penitencia política. Y como buen alumno aplicado del manual de la sobrevivencia, ahora anda más entregado que nunca a la causa del gobernador. Hace unos días, se apareció en la agencia municipal de San José del Paso, supuestamente para entregar recursos, pero aprovechó la vuelta para algo más importante: pedirle a la gente que gestione votos a favor del gobernador en la consulta de revocación de mandato.


Pero aquí viene el detalle que en Palacio no quieren escuchar y que en Mitla ya es comentario cotidiano. Porque cuando el agente municipal baja la instrucción y pide apoyo para que “el gobernador no se vaya”, la respuesta de la gente no es aplauso ni compromiso. La respuesta es molestia. Le dicen, con todas sus letras, que ya se dejen de esas cosas y se pongan a trabajar, que en la comunidad hace falta obra, servicios y atención, no discursos ni encargos políticos.


Y no es solo San José del Paso. En otras agencias y comunidades el ánimo es similar. La gente no anda convencida, ni agradecida, ni mucho menos entusiasmada con los resultados de la llamada Primavera Oaxaqueña. Al contrario: hay enojo. Porque sienten que les piden lealtad política cuando no les cumplen en lo básico. Obras que no llegan, promesas que no se ven y prioridades que claramente no están en la comunidad.


Dicen los que saben —y los que escuchan en territorio— que Esaú anda muy, muy aplicado en esa chamba de convencimiento. No es para menos: necesita que el gobernador lo quiera… o al menos que deje de odiarlo. Porque ni siquiera sus padrinos políticos, esos que lo hicieron ganar a la fuerza la presidencia municipal, han logrado que en Palacio le levanten el castigo. El perdón no llega, y el desgaste sí.


Y para que no quede duda del desdén, ahí está la prueba más clara. En su primer informe de gobierno, Esaú juró y perjuró que el gobernador estaría presente para respaldarlo. Lo anunció, lo presumió y lo dio casi por hecho. ¿Y qué cree, querido ciberlector? El gobernador no fue. En su lugar mandaron a un funcionario de medio pelo, de esos que sirven más para cubrir el expediente que para mandar un mensaje político. Y en política, las ausencias pesan más que los discursos. Y esa ausencia fue una bofetada silenciosa.


Por ahora, Esaú intenta compensar con lealtad lo que perdió por descuido. Anda tocando puertas, repartiendo sonrisas y pidiendo favores electorales como quien paga una deuda ajena. Pero el problema no es solo político. El problema es que mientras anda preocupado por quedar bien arriba, abajo se acumulan los reclamos, el enojo y la sensación de abandono.


De la falta de obra, especialmente de los recursos del Ramo 33, hablaremos la próxima semana. Hay reportes, hay datos y hay mucho que rascarle. Por ahora baste decir que en Mitla no se ve el desarrollo prometido, pero sí se siente el hartazgo ciudadano.


Y así, estimado ciberlector, en la tierra de los muertos hoy vemos a un alcalde que no gobierna para su pueblo, sino para su miedo.


Al tiempo…

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Nuestra reportera pitufina, nos informa que el panismo de Oaxaca está molesto. Y no es para menos. En Huajuapan, el presidente municipal Luis “Chupón” Martínez fue descubierto utilizando las oficinas del PAN para operar políticamente… pero no a favor de su partido, sino de Morena.


No se trata de una versión anónima ni de un chisme de pasillo. Fueron los propios trabajadores del Ayuntamiento quienes confirmaron haber estado en esas oficinas diseñando estrategias para la revocación de mandato que beneficia al gobernador Salomón Jara. El edificio cambió de color sin cambiar de fachada: de azul a guinda, sin pedir permiso a la militancia.


Cuando el hecho se hizo público, la reacción fue inmediata: se abandonó esa sede y se buscó otro lugar para continuar la operación. Pero ya era tarde. El daño estaba hecho y la evidencia había circulado.


La filtración golpeó especialmente al secretario general del PAN municipal, Raúl Sánchez Peña. Visiblemente nervioso, más preocupado por descubrir quién habló que por explicar lo ocurrido, se dedicó a buscar al “culpable” de que la información saliera a la luz. Como suele pasar, el problema no fue el hecho, sino que se supiera.


Mientras tanto, en grupos de WhatsApp donde participan trabajadores del Ayuntamiento, comenzó a circular una instrucción directa atribuida al presidente municipal: debían votar para que continuara la gubernatura de Salomón Jara. El mensaje era claro y llevaba implícita la amenaza. Sin embargo, horas después, en los mismos grupos apareció una rectificación extraña: “voten como quieran”, total —decían— el gobernador se quedará.


La contradicción sembró confusión y miedo entre los trabajadores. Primero se les advirtió que podían perder su empleo si no apoyaban la continuidad; después se les dijo que su voto no importaba. Una estrategia vieja: presionar primero, minimizar después, y dejar claro que el poder ya decidió por todos.


Así opera la política cuando se traicionan siglas, se usan recursos públicos y se gobierna con el temor como herramienta. No es solo un conflicto partidista. Es la evidencia de cómo un Ayuntamiento puede convertirse en operador electoral mientras finge normalidad administrativa. Y en ese juego, los trabajadores son los primeros en pagar el costo.

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Vivirá poco quien no entienda lo aquí dicho, recuerde estimado ciberlector, la frase de la semana:


En Política, la traición no se improvisa: se agenda.