Rebelión en la granja
El 2027 está a la vuelta de la esquina y los jalones de trenza ya comenzaron entre el partido oficial y sus satélites. La reforma electoral que presentará el Ejecutivo en febrero de este año no es un simple ajuste técnico: es el primer intento serio de sacudirse al PT y al Verde, socios incómodos que hoy ya no caminan calladitos detrás del amo.
Pero los aliados no están dispuestos a irse sin cobrar factura. Todo indica que los enanos crecieron, aprendieron a negociar y ahora quieren cobrar caro cada voto, cada alianza y cada silencio.
Durante años, Morena pagó bien sus servicios: posiciones, candidaturas, cargos y cuotas de poder para petistas y verdes. Hoy, esos mismos aliados se han convertido en los principales detractores internos de la 4T, críticos cuando les conviene y socios solo cuando hay ganancia.
Este será el primer proceso electoral en el que Morena no contará con el “cabecita de algodón” —Andrés Manuel López Obrador— para operar acuerdos, planchar inconformidades y mantener a los aliados detrás de la raya.
Sin el gran conciliador, la pregunta queda en el aire:
¿Morena sigue siendo invencible o apenas empieza a sentir el costo real del poder?
Esto apenas comienza.
Y sí: esto se va a poner bueno.

Nuestra reportera Chaira, de las que sí pisan banquetas y no oficinas con aire acondicionado, advierte que el proceso de revocación de mandato ya está encima y que el problema no es menor: está en juego si el gobernador Salomón Jara se queda o se va. Y justo por eso, lo que debería estar ocurriendo es una operación política clara, territorial y disciplinada. Pero no está ocurriendo.
Muchos de los funcionarios que tenían la encomienda directa de hacer brigadeo y promoción para que la ciudadanía vote a favor de la permanencia del gobernador no están cumpliendo la cuota. No están en territorio, no están coordinando, no están operando. Prefirieron el camino cómodo: llevar al escritorio del gobernador informes siempre optimistas, siempre con flechas hacia arriba, que no reflejan ni el ánimo ciudadano ni el trabajo real de promoción. No miden si hay calle, maquillan cifras.
Ese autoengaño tiene consecuencias, porque mientras en la capital y algunos municipios conurbados sí se observa movimiento bardas, espectaculares, brigadas, en el resto del estado la revocación no se siente. En la Costa, el Istmo, la Mixteca, la Cañada o la Sierra no hay presencia sostenida ni activismo visible. No hay operación política que respalde los números que presumen en las gráficas. La percepción es clara: parece que la elección solo va a ocurrir en la ciudad.
Y entonces la pregunta cae por su propio peso: ¿para qué tener funcionarios “regionales” si no están operando en sus regiones?
La revocación terminó siendo la prueba real para quienes presumen estructura, liderazgo y control territorial.
Ahí está el caso de Emilio Montero, quien presume tener un grupo amplio en el Istmo, particularmente en Juchitán. Pero hoy, en el terreno, ese músculo no se ve. Reuniones hay; operación política para la revocación, no. Y en una consulta de este tamaño, la ausencia pesa más que el discurso. Y eso que aspira a ser candidato a gobernador.
En Turismo, Saymi Pineda parece estar en todo menos en esto. Mucha gira, mucha foto, mucho evento, pero poca o nula participación visible en la promoción de la revocación. Ella prefiere evitarse la fatiga, porque el dinero que ha ganado de los negocios que le han permitido hacer lo quiere para sus lujos y su autocampaña, tambien para lograr ser candidata a la gubernatura de Oaxaca.

Pero el caso más delicado es el de Jesús Romero López, mejor conocido como el Niñito Dios. No por milagroso, sino por omnipresente… en su propia agenda. De lo único que hoy se le puede acusar con claridad es de hacer campaña para él, no por la consulta, de usar los programas, y recursos del pueblito noble y sabio para construir estructura personal, pero no en promover la consulta que hoy define el rumbo del gobernador. Y eso, en este momento, es imperdonable.
Súmele a Flavio Sosa, Karina Barón, Vilma Cortés y, para no cansar al lector, casi el 98% del gabinete legal y ampliado. De todos, no se hace uno.
Mientras tanto, hay otro factor que muchos funcionarios parecen subestimar: hay grupos que sí están operando en contra del gobernador. Malquerientes, adversarios y oportunistas que en redes y en calle están pidiendo abiertamente el voto para que se vaya. Ellos sí están activos. El problema es que del lado del gobierno, varios de los que deberían contrarrestar eso están ausentes.
El resultado de esa combinación es el enojo ciudadano real. No inventado, no exagerado. Se escucha en municipios de todas las regiones y también en la capital. La frase se repite con crudeza: “no estamos contentos”. No porque el gobernador no haya intentado gobernar, sino porque sus funcionarios fallaron. Obras inconclusas, promesas incumplidas, bloqueos sin atención, trámites empantanados, decretos como el de los godínez que corrieron y luego regresaron, y una austeridad que solo aplica para el pueblo, no para quienes mandan.
El episodio del Tren Interoceánico terminó de evidenciar el problema: cuando se dio la orden de retirarse en diciembre para descansar, nadie se quedó a cuidar la casa. Nadie anticipó, nadie respondió. Los accidentes y los imprevistos pasan, pero al parecer ellos no usan la lógica. Ahí quedó claro que el gobernador no tiene un gabinete que opere con reflejos políticos, que piense, que mida riegos, y eso no pasó desapercibido ni para la Presidencia ni para el pueblito noble y sabio.
Pareciera que no saben que en política hay una regla que no falla: el jefe paga los errores del equipo. Y esta revocación es el momento exacto en que esa factura se cobra.
Si el resultado es favorable, el gobernador podrá decirle a Claudia Sheinbaum que tiene fuerza política real para incidir en lo que viene, elegir quien podrá ser la proxima o proximo candidato a la gubernatura. Pero si el resultado es bajo, quedará claro que sus propios funcionarios no cumplieron, no operaron y no estuvieron a la altura del momento.
Después de tres años, la pregunta ya no es incómoda, es inevitable:
¿habrá decisión para ajustar, para cortar lastres, para mandar el mensaje de que nadie es intocable?
¿O se seguirá apostando por proteger a quienes ya se convirtieron en un problema político y social?
Porque gobernar no es resistir el enojo esperando que se diluya. Gobernar es operar, corregir y decidir. Y cuando se decide no actuar, cuando se tolera el abuso, el desorden y el valemadrismo —como ha ocurrido con buena parte del gabinete en estos tres años— también se gobierna… pero en contra del pueblito noble y sabio.
Al tiempo.

La revocación no va a juzgar discursos ni boletines: va a exhibir quién sí operó y quién se escondió. Y cuando llegue la hora de repartir responsabilidades, que nadie finja sorpresa. En política, la simulación siempre cobra intereses.
Estimados ciberlectores, Lavadero Político hoy viene con espuma espesa y agua caliente, porque lo que se está lavando no es una anécdota, sino una forma de operar. Nuestro reportero Sabueso se metió a olfatear un pendiente que no se puede minimizar ni maquillar: $9,999,027.00 pesos cuyo gasto sigue sin pasar el filtro formal, no por capricho, sino porque el expediente nació chueco, creció enredado y hoy nadie del jardín primaveral puede defenderlo con la cara limpia.
Aquí el problema no es el monto aislado, sino el cómo. Cuando una dependencia no deja claro qué contrata, cuando mezcla bienes con servicios como si todo fuera lo mismo y cuando arma expedientes tan confusos que seguir el rastro del dinero parece rally, no estamos ante un error de novatos. Estamos ante un terreno perfecto para que la opacidad haga su agosto. Y la opacidad, ya lo sabemos, nunca juega sola: siempre beneficia a alguien.
Estimado ciberlector ese “alguien” tiene nombre y cargo. Saymi Pineda Velasco, secretaria de Turismo, mejor conocida en el barrio político como Rattette-Tlacuachona, ha convertido la urgencia fabricada en método.
Estimado ciberlector, póngase cómodo y agarre palomitas en combo grande, porque nuestro reportero Sabueso no viene a hablar en abstracto. Viene a explicarle, con manzanitas y sin rodeos, cómo opera Saymi Pineda, un método que dicen en los pasillos se repite una y otra vez, como si ya lo trajeran ensayado.
Todo arranca con ella. Saymi anuncia el proyecto, lo presume en entrevistas, lo sube a redes, se pasea en reuniones, se toma la foto, graba el video y vende la idea como si ya estuviera caminando. Hacia afuera todo es entusiasmo y “avance”. Pero hacia adentro, da la instrucción contraria: no meter el trámite completo, no integrar a tiempo, no cerrar bien el expediente. Nada de prisas… todavía.
Cuando alguien de otra área pregunta por qué no se ha metido el proyecto como debe ser, la respuesta es siempre la misma: “ya casi”, “ya mero”, “en unos días”, “ya lo estamos viendo”. Y así, con esa cantaleta, deja que el tiempo se vaya consumiendo. Todo mundo sabe que en ella no es un descuido cualquiera: es cálculo mañoso. Saymi sabe que mientras el reloj avanza, la puerta de la competencia se va cerrando sola.
Luego viene el segundo movimiento. El calendario ya está encima, los plazos ya no dan y entonces aparece el discurso del apuro: “urge”, “no hay margen”, “si no sale así, no sale”. Y en ese punto, Saymi ordena activar la vieja confiable: adjudicación directa. Ya no hay licitación, ya no hay comparación, ya no hay preguntas incómodas, y si las hay, en ocasiones ha recorrido a hacerle la llorona al gobernador.
Con todas esas mañitas logra que entren sus proveedores de confianza, los mismos de siempre, listos para cobrar como si ya supieran que les tocaba.
Tercer paso: el expediente se arma para que pase, no para que esté bien hecho. Los conceptos los manda redactan amplios, los servicios se empaquetan con todo y moño, las descripciones se vuelven lo suficientemente vagas para que todo quepa. Lo importante no es dejarlo claro, sino dejarlo flexible. Si algo no cuadra, se ajusta; si algo falta, se justifica con frases genéricas. Aquí la consigna es simple: que avance, aunque sea empujado.
Cuarto movimiento: esto no ocurre porque nadie se dé cuenta. Ocurre porque así se ordena y así se tolera. La instrucción baja clara y el resultado sube igual de claro. Si el proyecto llegó tarde, llegó tarde porque así convenía. Si se contrató a dedo, fue porque había permiso. Y cuando ese camino se repite, empiezan a verse los efectos.
Y el último paso es el más descarado: cuando ya todos identifican el patrón, nadie lo toca. Todo parece indicar que la Secretaría de la Deshonestidad ya lo normaliza, es más, se asume como “así se trabaja”.
Estimado ciberlector la opacidad repetida es el método, y el método, cuando se repite sin castigo, ya no es error… es una forma de operar, es negocio.

¿Y la Secretaría de Honestidad? Bien, gracias. Ahí despacha Leticia Reyes, la famosa secretaria de latón: suena duro en el discurso, pero no corta. Porque si hubiera voluntad real de corregir, este asunto ya tendría consecuencias. No las hay. Y cuando no pasa nada, el mensaje es claro: “sigan, aquí no se toca”. La omisión también gobierna.
Estimados ciberlectores, mientras todo eso ocurre, la agenda turística sigue… con maletas. Doña Saymi Pineda Velasco ya va rumbo a la FITUR, en Madrid, esa feria internacional donde los países y estados presumen destinos, hacen citas de negocios y venden la postal. En teoría, un escaparate serio. En la práctica, con Saymi, un viaje de costumbre: este es su tercer año consecutivo.
El primero, no lo olvidamos, fue cuando decidió brincar protocolos y abordar al rey y a la reina Letizia como si estuviera en kermés de barrio. Un episodio comentado hasta el cansancio: falta de formas, cero clase y un ridículo internacional que dejó a más de uno boquiabierto. De ahí en adelante, la constante ha sido la misma: viajes sí; comprobaciones claras, no tanto. Y aun con pendientes arrastrados de años anteriores, la secretaria vuelve a subirse al avión con todos los gastos.
Para que luego no nos salgan con cuentas de fantasía, nuestro reportero Sabueso hizo la tarea: un stand en FITUR ronda los 900 mil pesos en el mercado real. Ese es el piso. Lo demás es creatividad contable. Y con los antecedentes, a nadie le sorprendería que después pretendan vendernos la historia de que “salió” en un millón y medio o dos millones, con moño, discurso y justificación barroca. Ya sabemos cómo funciona: promoción, comitiva amplia, costos nebulosos y resultados que nadie mide. Viajan muchos; rinden cuentas pocos.
Porque si algo ha caracterizado estos tours es la comitiva inflada: amistades, favoritos, acompañantes que nada tienen que hacer ahí, todos en viaje todo pagado. Saymi se va antes “para instalar”, se queda “para supervisar” y regresa después “para cerrar”, como si fuera ella sola la que arma y desarma el stand. Entre una reunión obligada y otra para la foto, se escapa de compras, disfruta lo que nunca tuvo y vuelve con bolsas… mientras el costo final queda en el aire. Año con año.

Y hay un detalle que no pasa desapercibido. La FITUR será del 21 al 25 de enero, pero doña Saymi pidio su viaje del 18 al 26 de enero. El 25 ocurre aquí, en Oaxaca, el día políticamente más delicado para su jefe: la revocación de mandato. ¿Y Saymi? Lejos. Muy lejos.
Seguramente se tomará “un par de días más” para “cerrar pendientes”, “verificar desmontajes” y demás excusas con risa grabada. En los hechos, no estará cuando se necesita equipo, operación y presencia. Prioridades, pues.
Con todo esto, estimado ciberlector, es donde nuestro reportero Sabueso levanta la ceja y empiezan las preguntas inevitables, esas que nadie quiere contestar en voz alta en el jardín primaveral. Porque los patrones y los modos de operar no nacieron ayer; se repiten desde que arrancó la administración. Entonces, ¿el problema es Saymi… o quien la deja? ¿A qué le temen para no moverla? ¿Qué sabe, qué guarda o qué compromisos amarró para seguir intacta pese a los pendientes, las observaciones y los vínculos incómodos que se comentan en corto?
Dicen que ya intentaron “convencerla” de irse por varias vías. Que hubo mensajes, emisarios y hasta visitas incómodas. Y que ella los manda a volar. Se siente empoderada. ¿Por qué? La respuesta duele: porque no es una funcionaria fuerte; es una funcionaria blindada. Blindada por silencios, por conveniencias y por el miedo a destapar la cloaca.
Y entonces la pelota queda del lado del gobernador Salomón Jara Cruz. Si el pueblito noble y sabio decide no revocar el mandato, ¿qué respuesta dará a cambio? ¿Se quedará con la secretaria que le ha costado problemas, excesos y bochornos, o tomará cartas para demostrar que sí hay límites? Porque la gente está enojada: por la falta de obras, por servicios que no llegan, por el descaro y por la sensación de que nos vieron la cara cuando prometieron ser distintos.
Y es ahí donde todo se define. Porque ya no estamos hablando de viajes, stands o comitivas infladas; estamos hablando de decisiones de poder. De si un gobierno es capaz de poner límites cuando los métodos se repiten, los pendientes se acumulan y la inconformidad social crece. De si la autoridad escucha el malestar o lo administra con silencios. Porque cada vez que se tolera lo intolerable, el mensaje hacia abajo es claro: no pasa nada.
Estimado ciberlector, agarre aire, porque esta historia no empieza con un rumor, sino con un calendario político. En los Servicios de Salud de Oaxaca ya está decidido que Andrea Ramón García dejará la titularidad de la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios de Oaxaca (COEPRISO). No es un “tal vez”, no es un “se comenta”: es un hecho pactado, solo aplazado. El relevo será la doctora Lorena Bolaños Rodríguez, pero no hoy ni mañana, sino después del proceso de revocación de mandato. Porque aquí, ya se sabe, primero se cuidan las urnas y luego se barren los errores.
Y no es que Andrea Ramón se vaya por sorpresa o por una injusticia del destino. Se va porque su gestión convirtió una comisión estratégica en un cascarón administrativo, y porque el desgaste ya no se puede esconder ni con boletines ni con fotos de recorridos.
Andrea Ramón se va, sí, pero deja marca. No de esas que se presumen en informe anual, sino de las que se quedan como humedad en pared vieja: no se ven de inmediato, pero apestan con el tiempo. Dentro del propio gobierno la califican sin rodeos como uno de los perfiles más flojitos del sector salud. No por falta de energía —dicen— sino por exceso de ocurrencias. Exámenes sanitarios mal armados, verificaciones a contentillo, multas repartidas como si fueran volantes de tortillería y una comisión que opera sin reglamento visible, sin manuales claros y sin estructura que se sostenga sola. Un experimento administrativo digno de feria científica… pero de primaria y sin asesor.

Y ojo, estimado ciberlector, porque aquí está el verdadero truco del mago. La COEPRISO no nació ayer ni por capricho. Fue creada por decreto el 13 de octubre de 2023, cuando el gobierno decidió desaparecer la vieja Dirección de Regulación y Fomento Sanitario y convertirla en una Comisión. Y no, no es lo mismo. En el papel, una comisión tiene más autonomía técnica, más facultades legales, más capacidad de decisión y, sobre todo, más responsabilidad institucional. Es el órgano que debería prevenir riesgos sanitarios, ordenar verificaciones serias, coordinarse con la federación y proteger la salud pública sin titubeos. Era, en términos sencillos, pasar de triciclo a motocicleta.

Pero el problema fue evidente desde el arranque: la persona al mando no cambió. Andrea Ramón ya estaba al frente de la Dirección y simplemente cruzó el puente sin cambiar de libreta ni de costumbres. Nuevo membrete, mismo manejo. Así, lo que prometía ser una institución con dientes terminó convertida en un elefante blanco: grande, caro y básicamente decorativo. Mucho nombre rimbombante, mucho sello, mucha foto… y poca chamba visible.
Si alguien duda, basta revisar la agenda pública. La COEPRISO aparece casi exclusivamente en fotos y recorridos con el secretario de Desarrollo Económico, Raúl Ruiz Robles. Que si reuniones, que si visitas, que si selfies con casco y chaleco. Mucha pose institucional, pero poca regulación sanitaria efectiva, pocas acciones con impacto real y nula transparencia operativa.
Bajo este mando, la COEPRISO pasó de ser órgano regulador a oficina florero con sellos, sin nombramientos claros, con personal operativo arrumbado y decisiones tomadas al tanteo. Una comisión creada para cuidar la salud pública terminó viendo la función desde la banca, mientras los riesgos seguían jugando en la cancha… sin árbitro.
Y como si faltara condimento en este caldo rancio, dentro de la dependencia se comenta que buena parte del esfuerzo no estuvo enfocado en regular, sino en asegurar bases, acomodos familiares y permanencias eternas en la nómina. La versión pública del “trabajo institucional” y la versión interna del “sálvese quien pueda”.
A esto se suma el papel del novio, presentado como jefe de verificadores, pero descrito internamente como un cero funcional. Más ocupado en cuidarla para que nadie se la baje, echar la siesta y pasearse por los pasillos que en coordinar operativos. Las versiones más ácidas señalan incluso intentos de facturar servicios a través de empresas con prestanombres, como si la COEPRISO fuera su caja chica. Un run-run suficientemente ruidoso para prender focos rojos.
Nuestra reportera asegura que el cuadro se terminó de pintar cuando comenzaron a aparecer perfiles cercanos a Adelfo Regino y a su equipo del INPI. Un movimiento que dentro del gobierno primaveal no pasó desapercibido. Porque una cosa es coordinar políticas públicas y otra muy distinta repartir espacios como si fueran fichas de dominó en una comisión estratégica que no va alineada al gobernador Salomón Jara.
Las lenguas viperinas de doble filo del sector salud aseguran que el gobernador ya está enterado de los vínculos, los acomodos y el desorden operativo. Y que por eso la decisión está tomada… solo diferida por razones electorales. Mientras tanto, Andrea Ramón se queda como ejemplo vivo de cómo una buena figura jurídica puede fracasar cuando se administra con improvisación.
Estimado ciberlector, esperemos que pronto quede claro que los cargos no son eternos ni las omisiones invisibles. La COEPRISO se convirtió en ejemplo de lo que ocurre cuando una institución estratégica se usa como adorno, trampolín o botín. Hoy la cuenta llega con retraso, y esperemos que llegue y se cumpla. De darse ese cambio, eso se convertirá en un aviso para las demás dependencias donde la simulación se disfrazó de gestión, ¡verdad Sembrador de la Discordia!
Nuestra reportera Fedataria, siempre bien estirada, devota del bótox, creyente del ácido hialurónico y enemiga jurada de la arruga natural, nos informa desde Ciudad Judicial de Oaxaca, mejor conocida en el bajo mundo judicial como Ciudad Sardina, que quien anda desatado otra vez es el magistrado de las pestañas enchinadas.
Sí, estimado ciberlector, ese mismo que se siente fifí, superior, iluminado y convencido de que el cargo le da licencia para ver a todos desde arriba… engañarlos y regañarlos desde su sillón de poder.
Como el pecho de nuestra reportera no es bodega, nos cuenta que el Magistrado Pestañas anda más nervioso que cuando le auditaron la notaría. Y no es para menos.
Para que usted, estimado ciberlector, entienda por qué el Pestañas anda tan desesperado, conviene refrescar la memoria. ¿Recuerda a su hermana, Guadalupe Díaz, conocida entre los fedatarios como la notaria de chocolate? Aquella señalada en el año 2022 por el presunto uso de documentos falsos para conseguir su notaría, empezando por un acta de nacimiento que milagrosamente era de Oaxaca… aunque los registros también la ubicaban en Tlaxcala.
Ese multinacimiento administrativo que dicen armaron los hermanitos, en complicidad con el exgobernador José Murat en 2004, para otorgarle su beca dorada. Y es que, como ella tenía apenas 28 años, la Ley Notarial de Oaxaca, que establece como requisito mínimo 35 años, les estorbaba un poco. Dicen las cigüeñas conocedoras, las mismas que la trajeron en el pico, que Guadalupe nació en el estado de Tlaxcala en octubre de 1976. Ah… y no solo lo dicen las aves: también lo acredita el libro 01, foja 72, acta 72, de fecha 17 de febrero de 1977, folio 0472057, así como una certificación expedida en junio de 2022, con número de control 750907.
Entre los meses de septiembre y noviembre de 2022, cuando el Ministerio Público ejerció acción penal por lo burdo del asunto, el magistrado de pestañas enchinadas, en su faceta de supermagistrado con complejo de virrey, habría negociado para que se negara el ejercicio de la acción penal. Todo muy elegante, todo muy discreto, todo muy “yo me encargo”. Aunque la Fiscalía decidió impugnar esa determinación, el expediente quedó archivado, dormido y empolvado… como suelen quedar las cosas incómodas cuando hay influencias de por medio.
Pero la justicia, como el mal olor, siempre regresa. Hace varias semanas, un juez revisó la impugnación de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca y revocó la negativa. La carpeta revivió porque, detalle nada menor, sí existen elementos que acreditan el delito, presuntamente cometido por Guadalupe Díaz, hija de Juan Díaz Pimentel, exsecretario de Salud en el sexenio de Pepe Murat.
Asegura nuestra reportera que, al enterarse, al magistrado se le enchinaron las pestañas… pero del coraje. Así que, creyéndose intocable y abusando de su cargo, fue a buscar al juez y armó el numerito. Luego empezó a gritar y a regañar al personal del Tribunal por el pecado imperdonable de resolver conforme a derecho. Porque, en su lógica aristocrática, el expediente de su hermana debía quedarse muerto, enterrado y sin misa de cuerpo presente. Dicen que, para el Pestañas, la ley es flexible… siempre que no toque a los suyos.
Ahora que siente que todo se le sale de control, el magistrado Pestañas anda vociferando que tiene a un personaje sin alas que lo protege desde las altas esferas del Jardín Primaveral. Y aquí la pregunta obligada, estimado ciberlector:
¿Sabrá ese personaje cercano al gobernador que (no tiene alas) que están usando su nombre para intentar salvar a la hermana y limpiar expedientes ajenos?
¿Sabrá ese cercano sin alas, que el Magistrado Pestañas enchinadas suele aprovecharse de quienes no pertenecen a su élite para llevárselos entre las patas? Porque deslumbrar con discursos de poder, presumir “amistades” que apenas conoce, “contactos” en medios nacionales y estrategias infladas es, dicen, su especialidad.
¿O será que efectivamente lo está ayudando a torcer la ley?, porque de ser así hay que preguntarle al gobernador qué opina.
Que alguien le avise al magistrado de las pestañas enchinadas que intentar intimidar jueces no es liderazgo ni carácter, es abuso del cargo. Y que en este país, cuando se confunde la toga con patente de corso, los expedientes dejan de dormir… y empiezan a morder.
Porque las pestañas se enchinan con el rizador. Pero la justicia no se dobla con gritos, influencias ni arcángeles prestados.
Al tiempo…

Quien anda haciéndole competencia a los Reyes Magos es el octogenario Héctor Sánchez López, ex candidato a gobernador a finales de los ochenta y actual Consejero Independiente del Consejo de Administración de la Comisión Federal de Electricidad.
El cargo, dicen, le ha permitido “gestionar” obras de electrificación en diversas localidades del estado. Buena intención, quizá. Pero según nos cuenta nuestro reportero Chispita, varias empresas han sido beneficiadas directamente por estas gestiones.
Y eso, aquí y en China, se llama conflicto de interés.
Don HSL sabe bien cómo mover el abanico y pegarle a lo que deja. Porque cuando de intereses se trata, experiencia no le falta. Eso sí, de los altos cobros en las tarifas eléctricas mejor ni hablamos, porque si usted se atrasa tantito, los cascos amarillos llegan puntualísimos para dejarlo a oscuras.
La pregunta es inevitable:
¿Estará haciendo su guardadito el consejero para volver a buscar la gubernatura o una senaduría?
Pronto lo sabremos.
Nuestra reportera del amor, especialista en leer indirectas ajenas y corazones rotos con lupa, nos pasa el parte desde las benditas redes sociales: Flavio Sosa Villavicencio, secretario de Cultura y sembrador profesional de la discordia, anda últimamente más poético que de costumbre. Que si “Y tú ni me miras…”, que si “Sufrir…”, que si amaneció a cuatro grados pero la indiferencia cala más que el sereno. Vamos, ni Neruda con insomnio se atrevió a tanto.
El asunto, estimado ciberlector, no es la poesía, sino el timing. Porque cuando Flavio cambia la gestión y los negocios por el suspiro, algo se mueve en el tablero sentimental. ¿Nueva conquista? ¿Problemas con la dama que le ha aguantado deslices y le ha hecho escenas dignas de telenovela de sobremesa? ¿La horma del zapato que ya apretó o la que dejó ampolla?
Estimado ciberlector, en Oaxaca nadie se sorprende: don Flavio es eterno enamorado… de la causa, del reflector y, de vez en siempre, de alguien más. Porque él es como la canción de Pedrito Fernández, “el aventurero”, cuando una mujer le gusta, le gusta a pesar de todo… las altas y las chaparritas, las flacas, las casadas, las solteras, viudas y divorciaditas…
Y como todo parece indicar que los versos ya no matan carita ni ese cuerpecito mal alimentado, su giro narrativo tuvo que subir de nivel: ahora aparecen paisajes, terrenitos, hectáreas que se ven hasta el horizonte. Que si por San Bartolo Coyotepec, que si un depa (o dos) por la costa, cerquita del mar para que el romance tenga brisa.
Parece que don Flavio ya se dio cuenta que si la lírica no amarra, quizá su inventario inmobiliario sí. ¿Sugar daddy en prácticas o sugar resignado pagando por cariñito? No lo sabemos, pero el algoritmo ya tomó nota.
Mientras tanto, 14 de febrero se acerca, ojalá que entre poema, amanecer frío y resistencia emocional, al secretario no se le olvide que la gestión pública también requiere calor humano… pero sin tanta indirecta. Porque en política, como en el amor, cuando se publica de más, se confiesa solo.
#DateCuentaAmigo
Ya encarrerada, nuestra reportera del amorsh no quiso dejar para después el rumor que llegó hasta sus castos oídos. Y es que le cuentan que otro que anda muuuy enamorado es un reconocido abogado oaxaqueño, de esos que presumen códigos, pero también romance.
Dicen las envidiosas (porque siempre hay) que el susodicho hasta un bonito vehículo le regaló a su nuevo cariñito, detalle que no pasó desapercibido en los pasillos donde el chisme corre más rápido que los expedientes.
Cuentan también que la damita se siente “hecha a mano”, y no es para menos: ya que dicen las lenguas viperinas que ese cuerpecito es producto de una inversión multisectorial.
La pregunta flota en el aire: ¿acaso eres tú, Ángeles?
Por ahora, solo dejamos un par de pistas para la comunidad curiosa:
Exrepresentante del PRI ante el INE. Integrante de la Barra Nacional de Abogados, capítulo Oaxaca.
Seguiremos informando… porque el amor, cuando es patrocinado, siempre deja huella, y sobre todo cuando se acerca el 14 de febrero…


Verdad o mentira
¿Qué hay presencia de gusano barrenador en la Costa oaxaqueña?
Algo tendría que informar al respecto el señor florero de la SEFADER, porque cuando se trata de riesgos sanitarios y productivos, el silencio también es irresponsabilidad.
¿Es alarma innecesaria o negligencia oficial?
Huajuapan tiene dos rostros irreconciliables: el de la ciudadanía que transita con la fragilidad de su propia piel —a pie o en motocicleta— y el de aquellos que, tras el volante de un vehículo con logotipo gremial, se asumen dueños del asfalto y de la justicia, nos asegura nuestro reportero en la mixteca el Flechador del Sol.
Lo ocurrido en la calle 5 de febrero, frente a Soriana, no fue un “accidente” casual; fue el resultado de la arrogancia de un conductor del Sitio Remigio Saravia. De acuerdo con los vecinos que vieron el impacto, dicen que mientras una hilera de vehículos esperaba civilizadamente el alto, este sujeto decidió que su tiempo valía más que la vida ajena y ejecutó una vuelta en “U” a ciegas, porque un taxi, de otro sitio, le quitaba visibilidad.
El golpe fue seco y directo contra la señora Laura Alejandra Castillo Lara, de 35 años de edad. Luego de eso, algunos portales, con una ligereza que raya en la complicidad, se apresuraron a decir que la mujer “derrapó”. Mentira. A la señora, no la venció la gravedad; la botó la imprudencia del ruletero. Ella no perdió el equilibrio; se lo arrebataron. Estamos hablando de una mujer cuyo sustento depende de sus manos: hornea pasteles y reparte desayunos. Esa misma mano derecha que hoy intenta ser rescatada en un quirófano tras una fractura expuesta, fue sacrificada en el altar de la soberbia de un taxista.
A la tragedia física le siguió la miseria moral. Las redes sociales se llenaron de comentarios misóginos que juzgaban a la víctima por su género y su medio de transporte, ignorando que, mientras ellos escribían, el hueso de la señora permaneció expuesto al aire durante cinco horas en el Hospital Amador Hernández. La burocracia médica y la indolencia institucional suelen ser más letales que el choque mismo. Permitir que una herida de esa magnitud espere el paso de las horas es una forma silenciosa de tortura.
Sin embargo, la verdadera bofetada a la legalidad la propinó el abogado, exregidor y exsíndico municipal, David Crespo de la Concha. En un acto que deshonra la ética profesional y su pasado como servidor público, Crespo de la Concha orquestó la “desaparición” del chofer en plena negociación.
Justo cuando el responsable intentaba criminalizar a la víctima alegando —sin pruebas— que la señora iba con su celular en la mano, el abogado y su cliente se retiraron sin un “con permiso”, aprovechando un vacío legal para huir de su responsabilidad moral. Se fueron, dejando a una familia con la mano rota y una cuenta hospitalaria que crece con cada latido.
Es una ironía amarga: cuando a un taxista se le toca un centavo, el gremio paraliza la ciudad, cierra el Palacio y bloquea las arterias de Huajuapan exigiendo “justicia”. Pero cuando uno de los suyos destroza la vida de una mujer trabajadora, el lema gremial cambia a huir, negar y humillar.
Hoy Huajuapan no parece una ciudad regida por la ley, sino el feudo de organizaciones como el Sitio Remigio Saravia, que operan sin seguros vigentes, sin placas en regla y, sobre todo, sin un gramo de empatía.
Ojalá intervenga de una vez la SEMOVI, ya que este tipo de abusos son el pan de cada día en una ciudad que ya rebasa los 970 taxis piratas. Mientras la autoridad siga permitiendo que la anarquía ruede por esas calles, Huajuapan seguirá siendo el patio de recreo de un gremio que se sabe —y se siente— intocable.

El 24 de julio de 2026, cuando miles de devotos crucen las puertas restauradas del Sagrario para venerar al Señor de los Corazones, casi nadie pensará en ellas. Las atravesarán como siempre, con fe, con prisa, con promesas en los labios. Y está bien. Las cosas importantes, cuando funcionan, pasan desapercibidas.
Lo que muchos no sabrán —pero hoy conviene decir— es que esas mismas puertas estuvieron a punto de convertirse en escenario de una tragedia.
Nuestro reportero Flechador del Sol lo supo a tiempo. Y gracias a eso, hoy sabemos también quién evitó que lo impensable ocurriera. No fue con discursos, ni con inauguraciones, ni con promesas huecas. Fue con algo mucho más escaso: acción concreta, oportuna y silenciosa.
Las monumentales puertas de cedro del Sagrario —la única entrada al recinto que resguarda al venerado Señor de los Corazones— estaban al límite. Las bisagras, vencidas. Los travesaños, carcomidos por décadas de polilla y carcoma. Una estructura de más de cuatro metros de altura y cientos de kilos de peso, sostenida apenas por la costumbre de que “siempre ha estado ahí”.

No es exageración ni alarmismo. Era una puerta pesada colgando sobre la fe de miles.
Basta imaginarlo un instante: julio. Multitudes llegando como cada año. Familias enteras, ancianos, niños, peregrinos cansados que empujan suavemente para entrar. Todos concentrados en lo sagrado… sin notar que la madera ya no resistía. No hace falta ser ingeniero para entender lo que pudo pasar.
Pero no pasará. Y no pasará porque alguien decidió hacerse cargo antes de que fuera demasiado tarde.
Luis Mario González Cantoral, empresario que entiende el valor del bien común, está financiando esta restauración urgente. Y aquí está el dato que cambia todo: es cristiano evangélico. Dicho de otro modo —porque vale la pena repetirlo—: un cristiano evangélico está salvando, por segunda vez en dos años, patrimonio católico de Huajuapan. En 2024 fue la cruz monumental del atrio de la Catedral. Hoy, las puertas del Sagrario.
En tiempos donde las diferencias religiosas suelen levantar muros, este gesto hace lo contrario: los derriba. Nos recuerda algo esencial y, curiosamente, olvidado: que el patrimonio no pertenece a una fe, sino a una comunidad. Que la seguridad de la gente está por encima de cualquier etiqueta. Que cuidar lo nuestro es una forma profunda —y muy concreta— de amar a la ciudad.
Esto no es solo generosidad. Es madurez cívica. Porque el Sagrario, la Catedral, sus puertas centenarias con el corazón tallado en relieve, no son únicamente espacios de culto. Son memoria viva. Son identidad compartida. Son parte de lo que somos, creamos lo que creamos, o incluso aunque no creamos.
El próximo julio, las puertas seguirán ahí. Firmes. Seguras. Silenciosas.
Y con ellas quedará una lección sencilla pero poderosa: amar a tu ciudad no siempre es gritarlo; a veces es sostenerla antes de que caiga.
Vivirá poco quien no entienda lo aquí dicho, recuerde estimado ciberlector, la frase de la semana:
En política, la memoria es veneno: nadie se salva si el pueblo recuerda.
















