

Nuestra reportera totalmente Chaira nos cuenta que la reforma electoral de Claudia Sheinbaum terminó convertida en una escena bastante bochornosa para la 4T. Morena la empujó, la defendió, la quiso vender como la gran cirugía contra los privilegios del sistema electoral… y al final sus propios aliados del PT y del Verde se la tiraron en San Lázaro.
La votación dejó clarito el tamaño del tropezón: 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención. No alcanzó la mayoría calificada y la reforma se fue al bote de la historia reciente. Luego vino el consuelo oficial: que no era derrota, que venía el Plan B, que ahora sí iban a recortar privilegios en congresos locales, regidurías y presupuestos municipales. O sea, el clásico “no era por ahí, era por acá”.
Pero en política, estimado ciberlector, cuando tienes que salir a vender un Plan B, es porque el Plan A ya se te desfondó.

Porque mientras el PT y buena parte del PVEM votaron en contra para cuidar sus pluris, su financiamiento y su negocio de siempre, el que decidió hacerse el interesante fue Raúl Bolaños Cacho Cué, el mayordomo de los Murat, que no votó ni a favor ni en contra. Se abstuvo. Como buen especialista en no quedar mal con nadie, dejó una pata en el Verde, otra asomada en Morena y la cabeza metida en su cálculo personal.
Háganos el rechingado favor.
Porque no nos quieran vender esa abstención como gesto institucional o de gran estadista. Fue lo que fue: una maroma para cuidar su futuro, porque el muchacho ya anda viendo cómo llegar a la presidencia de la Mesa Directiva el próximo año. O sea, mientras su bancada se dividía y Morena tronaba contra los “traidores”, el señor prefirió hacerse el tibio. Ni sí, ni no. Fiel a su fea costumbre: donde le conviene.
Y eso, en política, también es una definición. Solo que cobarde.
Por algo en Oaxaca ya lo tienen bien medido: todo lo sala y luego se lava las manos.

El otro que quedó bastante exhibido fue Manuel Velasco. Porque antes de la votación salió con que los legisladores del Verde que no coincidieran con la línea eran libres de irse. Muy suelto, muy magnánimo, muy de líder moderno. Pero lo que terminó enseñando fue otra cosa: que ya ni en su partido le obedecen derechito y que su liderazgo trae más huecos que queso de hebra.
Porque si de verdad mandara, el Verde no habría terminado partido, disperso y votando cada quien por donde le latió. Lo de Velasco fue la crónica de una derrota anunciada. Quiso verse como jefe político y acabó viéndose como el gerente de una franquicia donde cada quien cobra por separado.

Y en medio de ese batidillo apareció también Luis Alfonso Silva Romo, beneficiario del Verde, arropado por el Verde, impulsado por el Verde… pero muy campante queriendo verse ya como de casa en Morena. El senador salió con que su militancia “es en Morena”, pero que no va a dejar su bancada verde porque le conviene para las mesas directivas y las comisiones. El líder del C-LARS quiere seguir cobrando la beca dorada del Verde mientras se mete al guinda sin ensuciarse. Así cualquiera.
Entonces la pregunta es muy simple: ¿va a dejar el espacio que le regaló el Verde? ¿O nada más quiere cambiarse de camiseta sin soltar el beneficio?
Porque no se puede estar en misa y repicando, aunque en la política oaxaqueña ya es una costumbre de políticos sin valor ni honor.
Al final, Morena salió a gritar “traición”, colgar lonas y rasgarse las vestiduras, pero tampoco se hagan. Ellos los subieron, ellos los arroparon, ellos hicieron alianza con los traidores chapulines y ahora se espantan porque les vieron la cara. Como si no supieran con quién estaban cenando.
La verdad es más sencilla y más fea: cuando la reforma les tocó las pluris, el presupuesto y los privilegios, los aliados enseñaron el cobre. Y ahí se acabó el amor.
Después de una madrugada de negociaciones con Rosa Icela Rodríguez, la coalición salió a decir que ya había “acuerdo” para sacar el Plan B. Muy unidos, muy sonrientes, muy “vamos juntos”.
Pero la realidad es que ese plan ya nació oliendo a remiendo. A curita política. A parche para que no se note tanto el golpe. Porque la lección ya quedó escrita: cuando a los aliados les tocan la bolsa, la convicción se les va por el crucero de Cinco Señores.
Y ahí, estimado ciberlector, quedaron retratados todos. Manuel Velasco, con liderazgo de papel. Raúl Bolaños Cacho Cué, como mayordomo cobarde que nunca da la cara completa. Y Luis Alfonso Silva Romo, queriendo ser guinda sin soltar la beca verde.
Estimado ciberlector, como ya se dio cuenta, esos politiquillos pelean, no por el pueblo ni por la democracia, sino por lo de siempre: poder, presupuesto (para ellos) y privilegios.
Así que sí, ya hay Plan B. Lo que sigue faltando en varios de ellos es plan de congruencia.


Nuestro reportero de la cuchara y pico nos cuenta que donde bien haría la Secretaría de la Deshonestidad en meter lupa, escarbar con pala y no quedarse en la pura pose de “ya estamos investigando”, es en el paso que dejó Alejandro López Jarquín por el IOCIED, porque si uno escucha a varios constructores y proveedores que se quedaron con la cuenta en la mano, el asunto no huele a simple malentendido… huele a presunto negocio torcido de muchos miles de millones de pesos.
Y es que dicen los afectados que el señor, ese mismo que suele darse golpes de pecho hablando de Dios, de ser un “fiel” seguidor de Jesús y de valores, en realidad resultó ser (según ellos) un lobo con piel de oveja. De esos que primero te hablan bonito, te envuelven en el discurso correcto, te dicen que el proyecto va caminando, que el negocio es bueno, que todos ganan… y cuando uno menos se da cuenta ya está metido en una dinámica donde siempre aparece una comisión nueva, un “moche” adicional o una espera que se alarga como chicle.
El modus operandi, cuentan quienes lo padecieron, parecía sacado del clásico juego de feria del “¿dónde quedó la bolita?”. Y es que Alejandro primero los dejaba ganar un poquito para que se emocionaran, para que sintieran que el negocio sí camina. Luego los invita a otro trato, les pedía entrarle con más dinero o con más comisión. Y cuando llegaba la hora de pagar… empezaban las fechas. Que mañana. Que la próxima semana. Que en cuanto caiga el recurso. Que dame unos días más. Y así, entre fecha y fecha, el tiempo pasaba y el dinero nunca apareció.
En varios casos dicen hasta llegaba a pedir prestado de la propia ganancia que ya debía, con la promesa de que todo se arreglaría después. Pero ese “después” nunca llegaba. Y cuando los afectados empezaban a presionar, venía la nueva fecha, la nueva promesa o la nueva excusa. Total, que varios terminaron chiflando en la loma.
Y lo más curioso dicen quienes intentaron cobrar, es que cuando salió del IOCIED el asunto se volvió todavía más surrealista. Porque para él, según cuentan, la deuda dejó de existir. Como si el simple hecho de cambiar de oficina borrara los pendientes. Algo así como: “si quieren cobrar, pues cóbrenle a la pared”.

Peor aún, aseguran que algunos de sus cercanos empezaron a decirles a los afectados que mejor se resignaran. Que no se sintieran mal, que no eran los únicos. Que todos los días llegaba uno o una diferente preguntando por su dinero. Así, tal cual.
Como si el consuelo fuera saber que la fila de los que esperan pago es larga.
Pero aquí viene lo interesante, estimado ciberlector. Porque varios de los que hoy reclaman dinero dicen que esta historia les suena demasiado conocida. Y es que muchos ya vivieron algo parecido en la administración pasada, cuando el famoso “Chiporra” hizo de las suyas en tiempos del cachorro Murat.
La diferencia es que ahora no están dispuestos a repetir la historia. Porque ya aprendieron que quedarse callados solo sirve para que el truco siga funcionando. Y por eso algunos ya están hablando entre ellos, juntando testimonios, guardando audios, mensajes y documentos.
Dicen que hay grabaciones y pruebas suficientes para que, si esto llega a reventar públicamente, el señor que hoy se envuelve en discurso moral no pueda salir a decir que todo es mentira.
Porque una cosa es hacerse el santo en público… y otra muy distinta que te saquen las cuentas en la mesa. Ay, nanita.
Estimado ciberlector, si los afectados de verdad se organizan y deciden hablar con todo lo que dicen tener guardado, más de uno podría llevarse una sorpresa.
Y entonces sí habrá que ver qué hace la famosa liga de la justicia primaveral, esa que prometió que en este gobierno se iba a barrer parejo. Porque barrer parejo suena muy bonito cuando el polvo está en casa ajena.
La verdadera prueba empieza cuando la escoba tiene que pasar por el propio patio.
Al tiempo..

Resulta y resalta, estimados ciberlectores, que en el famoso jardín primaveral decidieron ponerse muy científicos y colocaron equipos de fototrampeo para observar la fauna en su hábitat natural. La idea, dicen, era estudiar a las abejitas, a las catarinas operadas, a los zánganos, a las víboras prietas, a las tepocatas, a las chintatlahuas… y, de paso, a uno que otro viejo güey que también ronda por ahí. Pero lo que nadie esperaba es que las cámaras detectaran una especie particularmente interesante que también habita ese jardín: los cuches trompudos.
Sí, estimado ciberlector. Esos mismos que caminan muy derechitos por los pasillos del poder, pero que, según cuentan en los corrillos administrativos, traen cuentas pendientes con los órganos fiscalizadores por aquello del manejo nada primaveral de los recursos públicos.
Y entre esa fauna detectada por el fototrampeo político, dicen que uno de los ejemplares más vistosos es Jesús Ortega Marín, actual subsecretario de Patrimonio, Recursos Materiales y Servicios de la Secretaría de Administración.
Sí, el mismo personaje que cuando fue presidente municipal de Acatlán de Pérez Figueroa se dio el lujo de entregar un reconocimiento al mismísimo “Flaco Ibáñez” por su destacada trayectoria en el glorioso cine de ficheras. Un detalle cultural que, por cierto, todavía provoca carcajadas en más de un rincón de la Cuenca.
Pero ahora, dicen los que saben cómo se mueve la fauna en ese jardín, que el maestro Ortega Marín anda cultivando otro tipo de patrimonio. No precisamente académico, ni histórico… sino uno mucho más terrenal.
Según cuentan varios interesados en convertirse en proveedores del gobierno, para poder integrarse al padrón estatal de proveedores de la primavera y aparecer de manera exprés en el famoso SIPRO, el asunto no solo depende de cumplir requisitos administrativos. No.
Dicen que también depende de pasar por la ventanilla correcta… y dejar su respectiva “cuota de motivación”.
La cifra que se menciona en voz baja (pero cada vez más repetida) va de los 200 a los 300 mil pesos. Todo, según estas versiones, para “agilizar” el trámite y abrir la puerta del negocio.
Pero como bien saben en la política oaxaqueña, en este tipo de bisnes nadie opera solo.
Por eso, nuestro reportero Sabueso ya anda olfateando quién sería el otro funcionario de la Secretaría de la Deshonestidad que estaría participando en este jugoso negocio que, dicen, deja más frutos que los árboles del propio jardín primaveral.
Así que mientras las cámaras de fototrampeo siguen captando fauna política en su ambiente natural, alguien debería avisarle a Doña Cleotilde que el experimento ya arrojó resultados interesantes.
Porque todo indica que en ese jardín no solo zumban las abejitas.
También andan muy activos los cuches trompudos… cobrando mooooches.
El proceso electoral de 2027 ya empezó a calentarse y quien anda muy movido, haciendo su talachita política con los pueblos indígenas, es Adelfo Regino, mejor conocido en el bajo mundo del hampa como “El Pelo Fino”.
Cuenta nuestro reportero Triqui-Ferragamo que el titular del INPI trae con queso las enchiladas y varios patrocinadores detrás, listos para lo que se ofrezca.
De entrada, dicen que ya trae amarradas a varias autoridades de la Sierra Norte, mientras sigue avanzando y picando piedra en otras regiones.
La pregunta que empieza a rondar en los corrillos políticos es inevitable:
¿Cuáles serán las verdaderas miras del ex asesor del EZLN?
Y sobre todo…
¿A cuánto asciende hoy su fortuna en moneda indígena… o en cacao?
Nuestra reportera vallista nos cuenta que este viernes hubo movimiento en uno de los despachos donde no se reparten discursos, sino números: la Secretaría de Finanzas del Gobierno de la primavera oaxaqueña.
Y es que Farid Acevedo López dejó la titularidad de la dependencia, una salida que el propio gobernador Salomón Jara Cruz anunció a través de un video difundido en sus redes sociales. En el mensaje explicó que había aceptado la renuncia de su colaborador con efectos a partir del 11 de marzo, agradeciendo su trabajo, responsabilidad y entrega durante el tiempo que formó parte del gabinete.

No es común que un gobernador se detenga a reconocer públicamente el trabajo de un funcionario que se va. Pero en este caso lo hizo, subrayando que su participación fue importante para mantener orden en las finanzas públicas y sostener las prioridades de la llamada Primavera Oaxaqueña.
Y hay que decirlo: en un gobierno donde muchas áreas viven entre la grilla, los reflectores y uno que otro tropiezo mediático, la Secretaría de Finanzas es de las pocas oficinas donde los discursos no sirven si las cuentas no cuadran.
Estimado ciberlector, por si usted no lo recuerda, cuando arrancó esta administración, Oaxaca cargaba con una deuda pública que superaba los 35 mil millones de pesos. Una cifra pesada que venía arrastrándose desde gobiernos conservadores anteriores. Con el paso de estos tres años, se han ido cubriendo compromisos por más de 15 mil millones de pesos, entre pagos a instituciones financieras y adeudos con dependencias federales.
No es el tipo de dato que levante aplausos en un evento público, pero sí el que determina si un gobierno respira financieramente o vive con el agua hasta el cuello.
En paralelo, la inversión pública fue cambiando de ritmo. En 2023 rondaba los 7 mil 600 millones de pesos, para 2024 ya estaba cerca de los 9 mil 700 millones, y para 2025 superó los 12 mil 400 millones de pesos. En pocas palabras: más dinero moviéndose en obra pública, infraestructura y proyectos sociales.
Y todo eso, presumen quienes revisan los números del estado, sin contratar nueva deuda bancaria.
También se impulsó una planeación de la inversión pública con enfoque estratégico, priorizando recursos para 150 municipios con mayor rezago, sin dejar fuera al resto del estado. Algo que en Oaxaca no es menor, considerando la enorme desigualdad entre regiones.
Otro frente fue el fortalecimiento de la recaudación propia. Se modernizaron sistemas de cobro y plataformas digitales para facilitar el cumplimiento de obligaciones fiscales. Dicho en términos sencillos: que el gobierno recaude mejor sin tener que inventar nuevos impuestos.
Y hay un dato que muchos fuera del mundo financiero ni siquiera saben que existe, pero que puede marcar la diferencia cuando las cosas se ponen feas: Oaxaca cuenta ahora con un esquema paramétrico de contingencias por hasta 750 millones de pesos. En cristiano: un mecanismo que permite que, si llega un huracán fuerte o un sismo, el estado reciba recursos de manera automática sin tener que esperar meses de trámites burocráticos. Y como en Oaxaca la naturaleza suele sacudir tanto como el humor y “lealtades” de los políticos, este tipo de herramientas pesan.
Además, el presupuesto estatal para 2026 ya supera los 108 mil millones de pesos, lo que coloca al manejo financiero en una escala cada vez más compleja. Administrar un presupuesto de ese tamaño no es precisamente tarea para improvisados.
Por eso, dentro del propio gobierno hay quienes reconocen que Farid Acevedo era de los perfiles que aportaban orden técnico en un gabinete donde más de uno llegó con más entusiasmo político que experiencia administrativa. Era de los pocos funcionarios con resultados reales de esa administración.
No era un secretario de reflectores ni de declaraciones diarias. Era más bien de los que se la pasaban entre reportes financieros, reuniones técnicas y hojas de cálculo que a muchos les provocarían dolor de cabeza.
Pero ya se sabe cómo funciona la política oaxaqueña: cuando alguien deja una oficina importante, la pregunta nunca es solo por qué se va. La pregunta inevitable es qué viene después.
Porque en los corrillos políticos ya comenzó a escucharse otra posibilidad que no pasa desapercibida: la rectoría de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.
Farid no es ajeno a esa casa de estudios. Ahí cursó su maestría en Fiscal, fue catedrático en la Facultad de Contaduría y Administración, además de asesor general y secretario del Consejo Técnico universitario.
¿Se está moviendo hacia ese terreno? Por ahora nadie lo confirma abiertamente. Pero en Oaxaca las casualidades casi nunca existen.
Por lo pronto, Farid Acevedo ya dejó la oficina donde se guardan las llaves de la caja estatal. Y mientras se define su siguiente jugada, en más de un escritorio del gobierno la pregunta ya comenzó a escucharse entre murmullos:
¿Quién se queda ahora a cuidar los números de Oaxaca? Porque una cosa es hacer política… y otra muy distinta hacer que las cuentas cuadren.
Nuestra reportera Come cuando hay, nos cuenta que donde la austeridad franciscana parece más bien un adorno de discurso (de esos que se usan mucho en los templetes, pero poco en la vida real) es en la Secretaría de Bienestar, Tequio e Inclusión del Estado de Oaxaca, esa oficina donde se encuentra de nombre la subsecretaria Fernanda Schmidt Ruiz. Bueno… en realidad está en palacio en su oficina remodelada… je, je, je.
Porque mientras el gobernador Salomón Jara Cruz repite cada semana que los funcionarios deben dejarse de lujos, de fantocherías y de andar presumiendo cosas que no van con la línea del movimiento, hay quienes parecen haber entendido el mensaje… pero al revés.
Pero espérese tantito, estimado ciberlector, porque esta historia tiene su capítulo internacional. Así que póngase cómodo, y respire profundo.

Mientras en Oaxaca se hablaba de austeridad y de vivir con modestia, la subsecretaria de Tequio, Fernanda Schmidt Ruiz, brincó el charco para disfrutar de unas inmerecidas vacaciones en Europa y de pasadita tomarse varias fotos, una de ellas posando frente a la Torre Eiffel en París.
Sí, estimado ciberlector. París, Francia. No el París chiquito de Tlaxiaco. El de verdad.

En la imagen aparece con abrigo, botas altas y pose muy europea, como si estuviera grabando una escena de serie política internacional. Nada de malo tendría el paseo… si no fuera porque la protagonista de la postal forma parte de un gobierno que todos los días habla de austeridad, humildad y cercanía con el pueblo.
Y ahí es donde empiezan las preguntas incómodas.
Porque viajar a Europa no es como agarrar el autobús para Puebla. Eso cuesta. Y entonces la duda brinca solita:
¿Quién pompó?
¿Fue algún patrocinador político entusiasta?
¿O fue aquel famoso niñito que nunca nadie ve crecer, ese que anda prometiendo candidaturas y promesas de matrimonio como si repartiera dulces en fiesta patronal?
Porque dicen los enterados que a la joven subsecretaria ya le empezaron a calentar la cabeza. Que diputada, eso sí, pluri. Que presidenta, y no de la nación. Y si el viento sopla bonito… hasta gobernadora. Así nomás.
Como si en Oaxaca las carreras políticas se construyeran en un par de fotos y tres eventos de senderos seguros, programa que por cierto se presume mucho en redes… aunque en más de una calle del centro las lámparas ya están instaladas, muy derechitas, muy bonitas, pero nomás que no prenden. Eso sí, sus aspiraciones sí brillan.
Y como nuestro pechito no es bodega, dicen en los pasillos del palacio chairo que ya hay quien se pregunta en voz bajita, pero con bastante curiosidad si ese trato VIP fue parejo.
¿Será que a todas las integrantes del clan ND les tocó paseo o el tour fue promoción exclusiva, así como la remodelación de la oficina?
Parece que estos chairos todavía no entienden que cuando el pueblito noble y sabio empieza a hacer cuentas… las historias apenas empiezan.
Esta semana quienes resultaron muy “samaritanos” fueron los diversos sindicatos del transporte, que desde hace tiempo se han convertido en un verdadero dolor de muelas para el pueblito bueno y sabio.
Sí, amigos ciberlectores: esos angelitos que hacen lo que quieren en las calles ahora decidieron instalar sus puestos de aguas frescas (horchata, chilacayota y demás) para calmar la sed de un pueblo que, a falta de opciones, no tiene más remedio que aguantar.
Esta peculiar tradición, única en nuestro estado, también fue la oportunidad perfecta para que nuestros politicuches la utilizaran como escaparate y trataran de ganar simpatías. Claro, porque ellos no dan paso sin huarache.
Y hablando de agua…
La temporada de estiaje ya comenzó y los sesudos de La Primavera siguen sin resolver el problema del abastecimiento.
Primero se llenaron la boca reviviendo el proyecto de Paso Ancho, luego le cambiaron el nombre a Margarita Maza y ahora resulta que el proyecto se rebautizó como Mujer Solteca.
Pero hasta ahorita seguimos exactamente igual: sin agua.
En tiempos neoliberales los gobernantes prometían construir puentes donde ni siquiera existían ríos… y luego buscaban cómo hacer pasar el río por ahí.
Hoy, en tiempos de la 4T, la estrategia parece ser repartir tinacos a diestra y siniestra, como si eso resolviera el problema de fondo. No lo resuelve.
Pero eso sí: nos lo venden como la gran solución… (risas grabadas). Dos pesitos de tantita progenitora.
Hay nombramientos en el gobierno que pasan sin ruido. Y hay otros que hacen levantar la ceja desde el primer minuto. Este último parece ser uno de esos casos.
Porque en la Secretaría de Medio Ambiente de Oaxaca acaba de aterrizar como subsecretaria Iris López Zavaleta, ex presidenta municipal de San Lorenzo Cacaotepec.
Sí, la misma. La que dejó el municipio con un expediente que todavía se comenta en las calles. Y aun así alguien decidió abrirle la puerta de la dependencia estatal.
La anfitriona fue Karime Unda Harp, conocida dentro del gobierno como “Betty Karime Unda Pinzón”, quien últimamente parece tener un talento peculiar para reclutar perfiles que llegan con más ruido que credenciales.
Y la pregunta que empieza a escucharse incluso dentro del propio gobierno es bastante simple: ¿De verdad no había perfiles más sólidos para una subsecretaría ambiental?
¿O la Secretaría de Medio Ambiente se convirtió en una especie de refugio para reciclar expedientes municipales incómodos?
Porque en San Lorenzo Cacaotepec todavía hay quienes recuerdan bien cómo terminó el trienio de Iris López Zavaleta. Y no fue precisamente con aplausos.
Fue con cuentas que no cuadran. Una de las historias que más comentarios dejó entre vecinos y constructores fue la pavimentación de la entrada al municipio. Una obra pequeña: apenas 400 metros de pavimento.
Pero cuando se conoció el costo, más de uno se quedó mirando el número dos veces. Ocho millones de pesos. Cinco millones provenientes del Gobierno del Estado y tres millones del municipio.
Hasta ahí todo parecía normal… hasta que algunos constructores locales hicieron algo muy peligroso para la política: sacar cuentas.
Y entonces vino la frase que todavía se escucha en el pueblo cuando alguien menciona esa obra: “Esa pavimentación no cuesta ni cuatro millones”.
Cuando en un municipio pequeño todos empiezan a decir lo mismo, normalmente es porque algo no termina de cuadrar.
Pero el tema no se quedó sólo en el costo de la obra. También comenzaron a comentarse las formas en que se manejaban los proyectos municipales.
Según testimonios de habitantes, buena parte de las obras se ejecutaron bajo el esquema de administración directa, lo que concentró decisiones en el regidor de obras, el arquitecto Levy Galván Díaz, y en su asesor técnico, conocido como el arquitecto Eduardo, originario del Istmo.
Entre ambos —según quienes siguieron de cerca las obras— se definían proyectos, proveedores, materiales, costos y hasta la mano de obra.
Y ahí apareció otro detalle que tampoco pasó desapercibido. Porque varios trabajadores que participaron en las obras ni siquiera eran del municipio.
Llegaron desde San Francisco Telixtlahuaca, mientras empresas locales quedaban fuera de los trabajos públicos.
Pero si eso ya generaba comentarios, lo que vino después levantó todavía más sospechas.
De acuerdo con denuncias que circularon entre habitantes, el asesor técnico habría recibido cerca de medio millón de pesos al año por su asesoría en obras municipales.
Una cifra que en el pueblo todavía se comenta con incredulidad.
Y como suele ocurrir en los pueblos, los detalles empiezan a correr rápido.
Uno de ellos todavía se comenta en las esquinas de Cacaotepec: personal y recursos del ayuntamiento habrían terminado trabajando en la construcción de la casa particular del propio regidor de obras.
Un asunto que nunca apareció en informes oficiales, pero que en el municipio muchos aseguran no haber olvidado.
A esas historias se suman otras versiones sobre el uso de recursos municipales para financiar compromisos sociales bajo el argumento de “apoyo comunitario”.
Mayordomías, celebraciones y eventos que, según habitantes, terminaron pagándose con dinero del ayuntamiento.
Pero hay otro episodio que tampoco pasó desapercibido en el municipio. Se trata del predio donado para la construcción del hospital del ISSSTE.

El proyecto del hospital fue anunciado públicamente por el gobernador Salomón Jara Cruz junto con autoridades federales.
Pero la historia de Iris no termina en el ayuntamiento. Hay otro capítulo que ahora resulta particularmente incómodo.
Porque durante su gestión municipal ella misma denunció públicamente el saqueo de material pétreo en el río Atoyac.
En 2025, durante la Asamblea Estatal del Agua, advirtió que en la zona de Cacaotepec se estaban vendiendo terrenos a lo largo del río mientras se extraía material pétreo sin control. “En San Lorenzo Cacaotepec, enfrentamos un problema grave”, dijo entonces.

Hoy la pregunta es inevitable: ¿desde la subsecretaría ambiental ahora sí se va a frenar ese saqueo o el tema quedará enterrado como tantos otros?
Porque si de problemas ambientales hablamos, basta con mirar lo que ocurre en Bajos de Chila, donde el incendio del tiradero a cielo abierto se volvió un ejemplo brutal de lo que pasa cuando la política ambiental se queda en discursos.

La quema de basura libera dióxido de carbono, metano y carbono negro, gases que aceleran el calentamiento global, además de dioxinas y metales pesados que contaminan el aire, el suelo y el agua. Durante días la ciudadanía denunció el incendio… hasta que bloquearon y entonces sí les hicieron caso.
Mientras tanto, dentro de la propia Secretaría de Medio Ambiente las cosas tampoco parecen caminar con demasiada claridad.
Funcionarios de la dependencia comentan que el desorden administrativo empieza a notarse cada vez más.
Uno de los episodios que más comentarios generó fue el regreso de Miguel Lucas, a quien la propia titular había despedido en diciembre de 2024 por no realizar la primera sesión ordinaria correspondiente ni convocar a todos los participantes.
Algo muy parecido ocurrió antes con Barzalobre, quien también fue separado prácticamente por el mismo motivo.
Pero en esa Secretaría —dicen quienes conocen el movimiento interno— lo que ayer fue motivo de despido hoy parece haberse olvidado convenientemente. Y mientras unos se van y otros regresan, los temas realmente importantes siguen atorados.
El Programa Estatal de Cambio Climático continúa empolvándose en los archivos.
Y el Inventario de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero del estado, documento clave para reportar información al Registro Nacional de Emisiones de la SEMARNAT, permanece prácticamente congelado.

Ese inventario es fundamental para saber cuánto contaminan los distintos sectores productivos del estado y para diseñar políticas climáticas reales.
Pero hoy parece ser lo último en la lista de prioridades. Porque lo que sí se mueve con rapidez son las publicaciones en redes sociales: capacitaciones, reuniones, brigadas y fotografías institucionales que muestran funcionarios posando para la cámara.
En varias de esas actividades aparece también Briseida, participando en jornadas ambientales que, en el papel, suenan muy bien.

El problema es que mientras se toman las fotos, los problemas ambientales siguen creciendo fuera del encuadre. Ríos saqueados. Basureros incendiados. Programas climáticos detenidos. Inventarios ambientales congelados.
Y ahora una subsecretaría que recibe a una ex presidenta municipal cuyo paso por el cargo todavía genera demasiadas preguntas.
Por eso la duda queda flotando en el aire. Si así se están eligiendo los perfiles para cuidar el medio ambiente en Oaxaca, tal vez el problema ambiental del estado no esté sólo en los ríos, ni en los basureros, ni en el aire contaminado.
Tal vez también esté en las decisiones que se toman desde las oficinas.
La sentencia pronunciada hace ya varios años por el grandfather de Polanco sigue tan vigente como cuando se dijo por primera vez: “Oaxaca no se gobierna con chamacos”.
Y no, estimados ciberlectores, no es frase de sobremesa ni ocurrencia de café político. Es una advertencia que, con el paso de los años, la realidad se ha encargado de confirmar una y otra vez. Porque bien dice el dicho: más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Los experimentos en la gobernanza se pagan… y caro.
Si alguien tiene dudas, que le pregunte al Zurdo cómo le fue en 2006, cuando decidió poner prácticamente todo el manejo del estado en manos del ya desaparecido JFV. El resultado quedó escrito en uno de los capítulos más turbulentos de la historia política reciente de Oaxaca.
Pero parece que en la política oaxaqueña la memoria dura poco. El pasado 25 de enero, durante el primer ejercicio de revocación de mandato a un gobernante oaxaqueño, la famosa primavera pasó apenas de panzazo. Y no precisamente por el entusiasmo ciudadano, sino gracias a la participación de algunos grupos políticos del PRI, PAN y PRD, que salieron (aunque en minoría) a defender las pocas migajas que todavía alcanzan a caer de la mesa.
Mientras tanto, en los gobiernos de la 4T, la conducción política ha quedado en manos de mozalbetes que, hasta hace no mucho, tenían más experiencia repartiendo volantes o agitando matracas que tomando decisiones de gobierno.
Hoy esos mismos muchachos cogobiernan, legislan y hasta dirigen un partido como Morena.
La falta de cuadros con experiencia real no solo se nota… se siente. Porque el llamado proyecto de nación del cabecita de algodón terminó entregado a una generación de aprendices que, apenas probaron las mieles del poder, se olvidaron del discurso y se entregaron de lleno a las delicias que ofrece el cargo.
Y así, entre improvisación, soberbia juvenil y decisiones tomadas a golpe de ocurrencia, fue naciendo lo que algunos ya empiezan a llamar en voz baja la chiquimafia primaveral.
Un grupo que hoy se siente dueño del jardín… pero que todavía no entiende que en política las primaveras también se marchitan.
Y cuando eso ocurre, estimados ciberlectores, los errores no se pagan solos.
Porque esta nueva chiquimafia primaveral terminará pagando sus desatinos…
Y en el camino se llevará entre las patas a varios más.
Conste.


Nos dice nuestro reportero en la Mixteca, El Flechador del Sol, que la presa Lázaro Cárdenas —Yosocuta para los huajuapeños— se ha convertido en el monumento perfecto a la simulación gubernamental. Es el mejor ejemplo de cómo el poder puede gastar millones de pesos sin resolver absolutamente nada. Y no porque la tragedia sea invencible, sino porque nadie en el poder quiere enfrentarla con la seriedad que exige la ciencia y la decencia.
Nuestro reportero que ha seguido de cerca el naufragio de la presa, lo resume con una claridad innegable: Yosocuta no tiene un problema, tiene cuatro.
Primero, la contaminación del río. Segundo, el azolve de la presa. Tercero, la plaga del lirio acuático, y Cuarto, Salud.
Cuatro problemas distintos que exigen cuatro soluciones diferentes. Sin embargo, las autoridades parecen empeñadas en meterlos a la misma olla para cocinar una sopa de excusas.

La contaminación es por las aguas negras. Esto empieza río arriba. Desde Huajolotitlán y varias comunidades de la cañada. Las descargas bajan sin tratamiento real. Para coronar el desastre, en Huajuapan cometieron el error de mezclar el drenaje sanitario con el agua de lluvia.
Con las últimas lluvias, la planta tratadora prácticamente colapsó. Y cuando colapsa, la solución oficial fue abrir las válvulas y mandar el drenaje crudo, con detergentes y residuos hospitalarios, directo al río. Ese mismo cauce terminó alimentando a Yosocuta. Así se explica el milagro de esta tragedia: se convirtió en la presa en una inmensa fosa séptica, donde el lirio encuentra el fertilizante perfecto para multiplicarse como si estuviera en un vivero.
Luego entra otra joya de la burocracia. El gobierno federal activó el Plan Lázaro Cárdenas con la promesa de sanear la cuenca del Balsas. Se habla de más de 40 millones de pesos para mejorar la planta tratadora. Suena a salvación, pero en México, entre el anuncio oficial y la llave del agua limpia, hay un abismo lleno de contratos y obras cosméticas.
Como parte del espectáculo, enviaron a la Marina a desazolvar la presa. La escena es digna de una película: hay maquinaria pesada, uniformes, discursos. Pero la realidad es otra. La maquinaria, según las denuncias, se limita a revolver el sedimento y lo arroja a unos metros de distancia, dentro de la misma agua. Millones de pesos gastados en mover lodo para que el lodo se quede exactamente en el mismo lugar.
Incongruentemente, el municipio de Huajuapan compró hace unos años (dentro de la pasada administración del presidente Chupón), una máquina especializada para retirar el lirio. Costó alrededor de tres millones y medio de pesos. Hoy, esa inversión es un pedazo de chatarra flotante. Casi no trabaja, sólo cuatro horas a la semana, pero no limpia. Dicen que le falta mantenimiento o que falló una bomba o una banda. Lo único cierto es que el lirio avanza con permiso oficial mientras la tecnología se oxida.
Ante la falla técnica, la respuesta del presidente municipal ha sido la de la foto fácil: organizar tequios. Decenas de trabajadores del ayuntamiento y voluntarios, cada semana van a sacar lirio de la orilla. La voluntad ciudadana se respeta, pero el resultado es una burla. Un pescador con equipo adecuado puede retirar hasta 400 kilos en un día; un voluntario sin experiencia y cansado por la burocracia, desde la orilla apenas saca 20 kilos. Mientras las autoridades organizan jornadas heroicas para Facebook, el lirio recupera en silencio toneladas de terreno cada semana.
Los pescadores de la cooperativa lo saben mejor que nadie. Con el lirio las redes se rompen, los motores se enredan y se queman, y la pesca es un recuerdo. El turismo, que alguna vez fue el motor de la zona, se evapora al mismo ritmo que el agua.
Pero la economía es solo la superficie. En el fondo, late una crisis sanitaria que nadie quiere nombrar en voz alta. En la comunidad de San Francisco Yosocuta, ya se murmuran casos de cáncer entre los jóvenes. Y aunque no hay diagnósticos oficiales que apunten al agua, la sospecha es una sombra pesada.
La ironía es cruel: Huajuapan toma agua de esta presa. Se pasa por una potabilizadora y se manda a la ciudad. Pero para los habitantes de Yosocuta es peor porque viven a la orilla del desastre. Consumen agua prácticamente directa, apenas filtrada con sistemas rudimentarios. Pero en Huajuapan se está usando agua reciclada de drenaje. Eso ya no es un juego.
Mientras el ecosistema se pudre, instituciones como la Universidad Tecnológica de la Mixteca (UTM) tienen estudios, diagnósticos y especialistas capaces de diseñar salidas reales. Pero nadie los llama. Integrar a la academia exige trabajo serio y rendición de cuentas. La simulación política para el presidente Chupón, es más barata: solo necesita palas, una cámara fotográfica y un discurso vacío.
Esto no se resuelve con buena voluntad ni acarreando trabajadores municipales a la orilla. Exige estrategia, maquinaria operando y decisiones que incomoden.
Si hay recursos federales, si hay universidades dispuestas, si la tragedia está diagnosticada, la pregunta flota sobre el agua verde de la presa: ¿por qué Yosocuta sigue hundiéndose?
La respuesta es simple y trágica. Porque cuando el problema se administra políticamente, en lugar de resolverse con la ciencia, lo que crece no es la solución. Es el lirio.
Vivirá poco quien no entienda lo aquí dicho, recuerde estimado ciberlector, la frase de la semana:
En política, la corrupción rara vez desaparece… sólo cambia de oficina.















