Queridos ciberlectores, seguramente usted se ha encontrado con mayor frecuencia publicaciones en redes sociales sobre los logros y proezas de nuestra trotamundos del Bienestar, ¡nuestra Coquette Rattete!, sí Saymí Pineda Velasco, secretaria de Turismo de Oaxaca. En lo que a leguas parecieran actos de campaña anticipados: logros por aquí, números alegres por allá, éxitos rotundos, premios y un sinfín de publicaciones que, si uno fuera incauto, pues se las creería.
Y es que es cierto, querido ciberlector: en la política la narrativa es lo que importa… pero hay que saberla contar. Y pareciera que también aquí le falla a la prócer del turismo del milagro primaveral, a la impulsora del milagro turístico (el chiste se cuenta solo). Y para que no le digan y no le cuenten, aquí le vamos a demostrar y comprobar algunas inconsistencias, y sacar algunas verdades.
Si usted le preguntara a cualquier ciudadano del pueblo noble y sabio si obtiene algún beneficio del turismo, muy probablemente le diga que se está quedando atrás, que se está quedando fuera; es decir, que no se beneficia. Porque una cosa son los números y otra muy distinta la percepción del populis. Y es aquí donde uno dice: ¡a caray! ¿En dónde están esos avances que transforman?
En el marco de las comparecencias del gabinete primaveral, lo que debía ser un ejercicio de rendición de cuentas terminó convertido en una plataforma personal.
Saymi llegó al Congreso con comitiva, promotores, proveedores y porra incluida, en un ambiente más propio de un evento proselitista que de una revisión institucional. Parece que no se da cuenta o quizá no le importa, que, al convertir este ejercicio de rendición de cuentas en un espectáculo, poco abona a la crisis política y al descontento hacia el gobernador Salomón Jara.
Poco faltó para que los diputados y diputadas, en lugar de cuestionar, pedir cuentas y criticar el desempeño y las puntadas de nuestra Trotamundos del Bienestar, le entregaran el premio “Saymi Pineda” a la mejor Secretaria de Turismo que ha tenido el Estado, así como lo hizo Eruviel Ávila en el Estado de México cuando creó un premio y se lo entregó a sí mismo. Pareciera que la instrucción fue no cuestionarla y que saliera triunfante y sin un raspón que afectara el rostro sintético de nuestra funcionaria.
En la Cuarta Transformación, decían, la austeridad era conducta; la humildad, método; la rendición de cuentas, obligación. En Oaxaca, en Turismo, todo eso corre el riesgo de quedarse en slogan: bonito para la foto, inútil para el control.
Pero aquí, como nos gusta el rumor, nos dedicamos a investigar algo que cualquier diputado con tres dedos de frente, de la flamante Comisión de Turismo, debería preguntarse: ¿de dónde salen los turistas y los números alegres que pregona Saymi Pineda? Y decimos números alegres no por inquina, no, ciberlectores. Como dice la canción de “La muñeca fea”: “nosotros no somos así”.
Fue el mismo gobernador quien, en una de esas mañaneras para informar al pueblo noble y sabio, soltó la frase que cimbró a nuestra Trotamundos del Bienestar al decirle: “Saymi, no sé si lo puedas corregir, son 1,162 MDP; es que tú mencionaste 1,600…” al presentar sus cifras de la pasada temporada decembrina, las cuales no coincidían con lo proyectado en pantalla. Una ligera, minúscula diferencia de 400 millones de pesos en derrama económica.
Lo anterior, y algunas otras pistas que dio en su comparecencia, ayudaron a nuestro equipo de analistas huele-moles a buscar las fuentes y el soporte de los datos. El resultado, mi querido ciberlector, es que todos esos datos salen y se maquilan en una “Dirección de Información y Análisis Turístico” … pero de la misma Secretaría de Turismo. Sí, mi querido ciberlector: los datos alegres y las proezas del turismo oaxaqueño los genera la misma Coquette. Es decir, se pone la tarea y ella misma se la califica.
Y para darle formalidad al asunto, en su comparecencia anunció con bombo y platillo que ahora esa área ya no es solo una jefatura: la convirtió en Dirección con cuatro jefaturas adicionales. Más estructura, más cargos, más nómina. Todo bajo el discurso de “profesionalizar” el análisis de datos.
En 2024 gestionó 3 millones 600 mil pesos para la primera etapa: preparación y equipamiento de infraestructura tecnológica para un sistema electrónico de monitoreo de información turística del estado. Es decir, ya hubo presupuesto. Ya hubo gasto.
En 2025 volvió a gestionar recursos para la segunda etapa. Pero entonces argumentó que “los tiempos eran limitados” y decidió no ejecutar el proyecto para no incurrir en faltas administrativas. El software quedó pendiente. Otra vez etapa dos. Otra vez promesa.
Aquí la pregunta es inevitable: si hoy existe una Dirección completa, cuatro jefaturas y millones ya invertidos, ¿por qué los datos siguen dependiendo exclusivamente de la propia Secretaría? ¿El problema es tecnológico o es de capacidad? Porque cuando el reloj se consume y el margen desaparece, el caminito cómodo suele ser la adjudicación directa. Y todos sabemos cómo funciona eso: menos competencia y proveedores “de confianza”.
Y esto es lo grave, ya que, en otros estados, que, por cierto, nos están dando la vuelta, los datos los maneja un tercero: un OPD, alguna universidad a través de observatorios turísticos. Pareciera que aquí no se tiene claro que no se puede ser juez y parte.
Ahora bien, en un documento publicado en la página de la misma Secretaría, titulado “Boletín de Indicadores de la Actividad Turística”, nuestro equipo revisó el resumen anual enero-diciembre 2025 y encontró puntos interesantes. Resulta y resalta que se presume la llegada de más de 6 millones de turistas, de los cuales 94.1% es turismo nacional, paisano pues. Menos del 6% es turista extranjero, de esos que traen euros y cueros de rana, billetes verdes.
Y aquí es cuando preguntamos: ¿dónde están los resultados de FITUR, ANATO, las giras a Canadá, Marruecos y todos los demás destinos a los que va nuestra Coquette a promocionar esta tierra orgullosa de sus raíces, si en 2025 a Oaxaca solo llegaron poco más de 360 mil turistas extranjeros?
Porque una cosa es presumir lo que somos y otra muy distinta demostrar lo que realmente somos.
Y eso no es todo…
Porque mientras Saymi se pasea con “cifras alegres” y presume que el turismo está “más fuerte que nunca”, el papel (ese que no aplaude, pero sí delata) cuenta otra historia. En el documento de adquisiciones 2025 de la Secretaría de Turismo, la suma de los importes listados llega a $80,777,067.22 (OCHENTA MILLONES SETECIENTOS SETENTA Y SIETE MIL SESENTA Y SIETE PESOS CON VEINTIDÓS CENTAVOS), IVA incluido. Y no, querido ciberlector: no es “interpretación”, es sumar los montos uno por uno, como cuando te cobran en el súper y revisas el ticket porque ya no estamos para confiar.
Empecemos por lo INTERNACIONAL, porque ahí está el show y el selfie. Para la Vitrina Turística ANATO 2025, la “presencia” de Oaxaca se contrató por $1,204,660.00, por adjudicación directa, con Gastronomía y Eventos Bocaros S.A. de C.V.
Para la “45° Feria Internacional de Turismo 2025” (FITUR), también por adjudicación directa, se pagaron $4,078,125.00 a Producciones y Eventos Createca S.A. de C.V.
O sea: cuando se trata de “Europa” y “Colombia”, el billete sí camina rapidito, sin muchas vueltas y con los mismos proveedores.
Ahora vámonos a lo NACIONAL, donde también se van millones con nombre y apellido. Para el Tianguis Turístico México Baja California 2025, el importe fue $3,528,209.20 bajo invitación abierta estatal (procedimiento IEA-SA-ST-0004-03/2025).
Para “eventos y acciones de promoción turística nacional 2025”, aparecen importes de $2,563,000.00 y también $2,554,320.00, igualmente bajo invitación abierta estatal, con proveedor Eventos y Banquetería Centenario S.A. de C.V. en el caso de los $2,554,320.00.
Y aquí viene una de esas joyitas que enoja porque revela “proveedores recurrentes” en momentos clave. La “Presencia de Oaxaca en Nayarit” costó $6,831,031.20, por adjudicación directa, repartida entre Blackinfluencs Publicidad y Eventos S. de R.L. de C.V. por $2,962,431.20 y Auto Transportes del Sureste Cantera Rosa S.A. de C.V. por $3,868,600.00.
No es “promoción”, ciberlector: es promoción con logística, transporte, montaje… y factura mega inflada completa.
¿Y el “turismo de aventura” que tanto les encanta para el discurso? La XIV edición de ATMEX “Adventure Travel Network” Oaxaca 2025 se contrató como “servicio integral” por $5,346,856.00, también por adjudicación directa, con Experiencias Genuinas S.A. de C.V.
Pero si usted quiere ver dónde se pone serio el asunto (donde el gasto ya no es “promoción”, sino chequera en blanco en modo fiesta) llegamos a Julio, mes de la Guelaguetza 2025. El importe global de ese paquete es de $30,714,759.42, por licitación pública estatal, y ahí aparecen montos por proveedor que cualquiera puede verificar: Realización de Eventos y Festines La Calenda S.A. de C.V. con $21,176,359.12; Grupo Transportistas Sureste Merly S.A. de C.V. con $6,745,400.00; además de Papeloa-X S.A. de C.V. por $628,970.10, Aplicaciones Tecnológicas Linux S.A. de C.V. por $598,293.20, Distribuidora y Comercializadora Flor de Piña S.A. de C.V. por $874,377.00, y Víctor Hugo Santiago Escobar por $691,360.00.
Y por si faltara “ajuste”, luego viene una ampliación de contrato por $4,000,000.00, otra vez con La Calenda por $3,300,000.00 y Merly por $700,000.00.
Y no termina ahí. En el marco de la Guelaguetza también está la contratación del servicio integral para las Expo Ferias Alternas 2025 por $6,690,000.00, por licitación pública estatal (LPE-SA-ST-0041-06/2025).
Ahora, súmele lo que también es “promoción”, pero en versión tierra: la compra de bienes y material para la “campaña de promoción en los módulos de información turística” aparece por $1,367,756.00 con Magenta Servicios en Tecnología y Publicidad S.A. de C.V., y otro importe de $1,368,400.00 para el mismo objetivo (material promocional para módulos).
Y, para rematar el “Julio mes”, aparecen los alebrijes monumentales: $2,232,328.00 y $2,215,600.00 (este último con Suministros Comerciales Pantoja S.A. de C.V.) bajo invitación abierta estatal. Sí, los mismos de cada año.
Entonces, ahora sí, querido ciberlector: aquí es donde la narrativa se cae solita.
Porque mientras se gastan $80,777,067.22 en ferias, “presencias”, servicios integrales, campañas, módulos, transporte, producción y eventos (con adjudicaciones directas en rubros clave y proveedores que aparecen una y otra vez), Saymi pretende vendernos que el “éxito internacional” es incuestionable.
Pero en su propio discurso nos dijo que Estados Unidos bajó de participación: si antes era 36.89% y ahora anda en 27.77%, eso es una caída de 9.12 puntos porcentuales. No es “detalle”; es un mercado enorme retrocediendo mientras la secretaria cobra aplausos y factura viajes.
Y aquí va la pregunta que sí indigna: ¿cómo justificas ochenta millones en promoción y espectáculo, cuando el turismo extranjero sigue siendo minoría, cuando el beneficio no se siente en el bolsillo del pueblo “noble y sabio”, y cuando los números dependen de una Dirección dentro de la misma Secretaría que, literal, se pone la tarea y se la califica?
¡Háganos el rechingado favor!
Si esto fuera una empresa, el consejo ya habría pedido estados de resultados y evaluación costo–beneficio. Pero como es gobierno, creen que con porra y pasarela se tapa el agujero. Y no: el papel aguanta todo… menos la vergüenza de ver cómo el “milagro turístico” cuesta millones y no cuaja en la calle.
Por cierto, de los turistas nacionales, más del 20% son peregrinos que llegan a Juquila. Es decir, de los 6 millones y tantos que presumen en la “Fuerza del Turismo Oaxaqueño”, 1,187,323 son peregrinos que no salieron de una campaña de promoción nacional o internacional. Su visita responde a intereses de índole religioso.
Entonces las preguntas obligadas:
¿El milagro es para quién?
¿En verdad Oaxaca vive su mejor momento turístico con una ocupación hotelera del 43.20%, cuando en 2018 teníamos 46.75%?
Dicen las lenguas sabuesas de la Secretaría de la Deshonestidad que Saymi es una candidata natural, pero no para la gubernatura, más bien para mandarla a unas vacaciones todo incluido en el resort Tanivet. ¡Ups!
Pero otra cosa que más desnuda a Saymi no son solo los números, sino la actitud. Salió de su comparecencia como reina de alfombra roja, saludando, sonriendo, como si ya estuviera en campaña. Y aquí viene lo más delicado: cuando una secretaria usa una comparecencia institucional para mostrarse como candidata, ya no está rindiendo cuentas; está midiendo músculo. Y eso explica la pasarela, el acarreo, la música, el show.
Dicen en los pasillos que Saimí Pineda está convencida de que le toca. Que trabajó, que operó, que aportó recursos en la campaña del hoy gobernador Salomón Jara Cruz y que ahora le deben. Que quiere la gubernatura de dos años. Que ya se siente sucesora.
Mientras ella se exhibe como candidata antes de tiempo, otros perfiles caminan en silencio. Ahí está Juanita Cruz Cruz, expresidenta de Huajuapan y hoy directora del Instituto de Planeación para el Bienestar de Oaxaca, y otras mujeres que no hacen show, pero calladas están formando estructura.
Si Saymi quiere gobernar Oaxaca, primero habría que preguntarle al pueblito noble y sabio de Pochutla cómo dejó ese municipio. Porque sus obras fueron observadas. También hubo quejas por obras inconclusas. Dinero del pueblo cuya explicación nunca fue del todo clara. Dos administraciones marcadas por polémica.
¿Ese es el modelo que quiere replicar en todo el estado?
Por último. El Gobernador Salomón Jara está haciendo cambios. Y en ese contexto hay una pregunta que ya no se puede esquivar: ¿quiere realmente un perfil así en su gabinete? Porque Turismo, cuando se usa como máscara, deja de ser política pública y se vuelve coartada: coartada para gastar, para montar, para “lucir”.
Si la máscara del turismo va a seguir siendo despilfarro y trivialidad, entonces el cambio de gabinete será solo maquillaje. Y en un gobierno que prometió transformación, el maquillaje también es corrupción: corrupción del sentido, corrupción de la prioridad y corrupción de la palabra.
Al tiempo…
Estimados ciberlectores, nuestra reportera La Pañoleta Violeta regresó de la Secretaría de la Mujer con algo más que testimonios: regresó con una historia que, si no fuera tan delicada, parecería un capítulo de los que callamos las mujeres.
Porque lo que ocurre ahí no es un simple retraso administrativo. Es un patrón.
Empecemos por el dato duro, no por el rumor. El último pago al personal de honorarios se realizó el 31 de diciembre de 2025. A partir de ahí, enero transcurrió completo sin dispersión. Se acumuló la primera quincena de febrero. Silencio. Mientras en el resto de las dependencias del Gobierno del Estado los pagos avanzaban con normalidad, en la Secretaría de la Mujer que mal dirige Anahí Sarmiento Pérez el dinero simplemente no bajaba.
Fue hasta que el personal empezó a presionar, sí, a presionar fuerte, que cayó el pago correspondiente a enero. Pero… la primera quincena de febrero quedó pendiente. Otra vez la incertidumbre. Otra vez la pregunta en el aire.
Y aquí no estamos hablando de un retraso aislado. Trabajadoras señalan que no es la primera vez que se repite la historia: quince días tarde, un mes tarde, siempre con el mismo argumento ambiguo, que finanzas no les da dinero. Lo grave es que, según fuentes financieras estatales, el recurso para honorarios se libera puntualmente. Entonces, si el dinero llega a la dependencia, ¿por qué no se dispersa cuando corresponde?
¿Dónde se detiene? ¿Bajo qué criterio? ¿Quién decide que el personal puede esperar? Porque a su familia le llega puntual el dinerito.
Hay que decirle a Anahí que el salario no es un favor. Es un derecho laboral básico. Y más en una Secretaría que presume perspectiva de género.
Estimado ciberlector, pero la tensión no se queda en la nómina. Nuestra reportera de la Pañoleta Violeta recogió testimonios sobre despidos recientes. En una sola semana fue removida la encargada de una Brigada Violeta. Días antes de que fuera a comparecer Anahí ante el Congreso del Estado, también despidió a la directora de Instancias Municipales de las Mujeres. No hubo explicación pública clara. Solo decisiones rápidas tomadas desde el hígado.
Dicen las y los que saben que si no se hace lo que la titular ordena, así no tenga la razón, hay problemas. Si alguien hace propuestas alternativas, si alguien cuestiona, si alguien sugiere otro camino, la reacción de Anahí no es diálogo. Es molestia.
Estimado Ciberlector, todos sabemos que la llegada de Sarmiento Pérez no fue precisamente el resultado de una carrera técnica reconocida en política pública con perspectiva de género. Su nombre está vinculado a una estructura política que la impulsó. No por trayectoria, sino porque la podría controlar.
Y las críticas no terminan ahí. Dentro de la dependencia es notoria la presencia constante de su hermano. No como visita ocasional. No como familiar que pasa a saludar. Se le ve ahí, a todas horas. El personal comenta que cobra puntualmente bajo otro esquema administrativo. Si eso no es irregular, Anahí debería aclararlo de inmediato. Porque en una Secretaría que maneja recursos sensibles, la percepción de nepotismo es dinamita pura.
Gobernador, bien haría en revisar a fondo lo que está ocurriendo en esa dependencia. Evaluar ejecución presupuestal, impacto real de programas y clima laboral. Pero sobre todo escuchar a quienes ya no están. Porque cuando varias voces coinciden en el mismo patrón, el problema rara vez es el equipo completo. El problema es ella, la secretaria.
Susanita tiene un ratón… y ahora quiere mover el Do mayor.
Nuestra reportera chaira nos informa que la senadora y cantante Susana Harp presentó una iniciativa para modificar la interpretación del Himno Nacional Mexicano, con el argumento de hacerlo más incluyente y accesible. La propuesta permitiría que pueda ejecutarse en distintas tonalidades musicales, ya que la partitura oficial está en Do mayor, lo que según se expone dificulta su interpretación vocal para algunas personas. ¡No bueno!
Hasta ahí, el planteamiento parece técnico. El problema empieza cuando se toca un símbolo nacional que no es una pieza de repertorio libre, sino un elemento regulado por ley.
El Himno Nacional no es un karaoke colectivo ni una canción adaptable según tesitura. Es un símbolo patrio con una regulación específica en cuanto a letra, música y ejecución. No es un asunto de gustos, sino de uniformidad institucional.
Pero aquí viene la pregunta que muchos ya se hacen en voz bajita:
¿Será que la senadora no puede cantar en Do mayor? ¿O en qué tono quiere que lo pongamos? ¿En Re menor, en Fa sostenido… o en versión acústica para no forzar la garganta legislativa?

Estimado ciberlector, aquí no es si se puede cantar más cómodo en otra tonalidad. Se trata de saber si corresponde al Poder Legislativo abrir esa puerta. Porque modificar la interpretación oficial implica tocar la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales. Y ahí ya no estamos hablando de música: estamos hablando de norma.
Si vivieran Francisco González Bocanegra y Jaime Nunó, probablemente no estarían discutiendo la afinación. Quizá se preguntarían cómo es que, después de tanto romperse la cabeza para crear un símbolo que unificara al país, ahora el debate se reduce a si queda cómodo en la tesitura.

Estimado ciberlector, vivimos en un país con rezagos estructurales en seguridad, salud, infraestructura y justicia, ¿realmente la prioridad legislativa de la Senadora que aspira a ser gobernadora de Oaxaca debe ser ajustar la tonalidad del Himno?
Hay que decirle a Susana que el Himno Nacional no desafina por estar en Do mayor. Desafina cuando representantes populares como ella hacen que la política pierda el sentido de proporción.
Por favor, señoras y señores… ya mejor dejen las cosas así como están.
Porque al rato, si seguimos en esa ruta, tendremos el Himno Nacional en versión reguetón mexa, con remix y todo.
¿Al diablo con las instituciones… y ahora también con el Himno Mexicano?

Desde el Circo de Jalpan, la ex sierva de la nación y hoy diputada local, Mónica Belén López, decidió subir a tribuna para lanzar un exhorto a los titulares del INPI y de la Secretaría de Bienestar en Oaxaca, pidiéndoles que trabajen de manera coordinada.
Hasta ahí todo suena muy institucional, muy responsable, muy comprometido.
La legisladora aseguró que la falta de coordinación ha dejado a pueblos y comunidades indígenas sin acceso al FAISPIAM (Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social a Pueblos Indígenas y Afromexicanos). Tema serio, sin duda. Tema que amerita precisión, no ocurrencias.
Alguien tendría que explicarle con dibujitos, colores y plastilina si es necesario, que un exhorto del Congreso estatal no es vinculante para funcionarios federales. No obliga, no sanciona, no corrige presupuestos ni modifica reglas de operación. ¡Diosito Santo!

Lo preocupante no es que Mónica exhorte. Lo preocupante es que lo haga como si tuviera facultades que no tiene. Porque eso no fortalece a los pueblos indígenas; solo exhibe su desconocimiento del diseño institucional.
Para que le quede claro a la diputada: el FAISPIAM no se distribuye por voluntad discursiva, ni por gritos desde la tribuna, ni por buenas intenciones. Se rige por reglas federales, lineamientos técnicos y criterios presupuestales definidos desde el centro. Si ella pretende que todo se resuelva con un exhorto, entonces vive en el error de confundir la tribuna con ventanilla.
Y estimado ciberlector, esta crítica no busca burlarse de su desconocimiento, pero es importante señalar que cuando una diputada local construye un posicionamiento sin entender el alcance jurídico del instrumento que utiliza, no está fiscalizando: está improvisando. Y, peor aún, haciendo el ridículo… pero con micrófono abierto.
Y deje usted eso: todavía lo presume.
La postura de Belén, además, termina golpeando la propia narrativa de la 4T. Porque si lo que afirma es cierto, entonces el gobierno federal estaría fallando en la coordinación de sus propios programas. Y si no lo es, entonces su señalamiento es irresponsable. En ambos escenarios, la torpeza política es evidente.
¿Qué pensará el gobierno federal al ver que una diputada local morenista parece “corregirle la plana” a los programas federales desde un Congreso local? ¿Rebeldía mal asesorada o simple desconocimiento?
Quizá para Mónica lo suyo siga siendo la vocería y no la técnica legislativa. Porque en tribuna se requiere algo más que entusiasmo y discurso aprendido: se necesita dominio del marco legal que claramente no demuestra, lectura presupuestal y conocimiento de competencias.
Será por eso que en los pasillos corre una pregunta que no es menor: ¿es cierto que fue dada de baja como sierva de la nación por no cumplir metas o por presuntas irregularidades en la operación de programas federales en la zona de Tlacolula?
Si fue así, entonces el problema no es solo de forma. Es de antecedentes. ¡Ay nanita!
Mientras tanto, en Jalpan, el espectáculo… y la exhibición… continúan.
Toing.
¿Mentira o verdad?
No, no es rumor suelto. El propio gobernador Salomón Jara anunció que este miércoles 18 viene reestructuración en el gabinete legal y ampliado. Así que la sacudida no es posibilidad… es hecho. Lo único que no sabemos es quiénes se van primero y quiénes rezan para quedarse.

Nuestra reportera totalmente Chaira nos dice que uno de los nombres que más suenan es Omar Pérez Benítez, titular de la Soapa y, sí, sobrino de la presidenta municipal de Santa Cruz Xoxocotlán. Y aquí no es tema de parentesco (aunque pesa) sino de resultados.
Soapa entra en crisis cada temporada de estiaje como si fuera sorpresa de calendario. No hay planeación, no hay previsión y cada año parece que apenas están entendiendo cómo funciona la dependencia.
Dicen además que quien realmente mueve las piezas ahí no es él, sino su directora administrativa. Y que, sospechosamente, ciertos días del mes se aparecen personajes poco comunes a recoger dinero en efectivo. Así, tal cual. Si eso no es irregular, que lo expliquen. Porque cuando el agua escasea y el efectivo circula, las sospechas crecen.

Otro nombre que no deja de sonar es el de Alfredo Santiago Chávez, titular del Registro Civil. Y aquí el asunto tiene aroma político más fuerte. Su defensa pública viene desde casa: la diputada Dulce Belén Uribe, su esposa, lo respalda con todo. Pero en los corrillos ya no se preguntan si lo defiende por amor conyugal o por el control que, dicen, mantiene sobre el Registro Civil. Y no es secreto que esa dependencia es un negociazo. Actas, correcciones, trámites urgentes… el flujo es constante.
Y mientras tanto, ya salieron el director jurídico, el responsable del archivo central y podría irse el jefe de oficialía. Cuando empiezan a rodar tantas cabezas, el problema no suele ser el personal raso.

En el Monte de Piedad, el nombre de Ulises Caballero Navarro también aparece en la conversación. Tropiezos administrativos, señalamientos internos y poca claridad en la operación. Algunos creen que podría salvar la silla; otros dicen que el desgaste ya lo alcanzó.

Y en la Secretaría de Infraestructuras y Comunicaciones, el nombre que circula es Carlos Vichido. Ahí sí que la lista de errores y decisiones cuestionadas daría para otra columna. Obras anunciadas que no caminan, procesos enredados y movimientos que han generado más ruido político que resultados concretos. Sinfra no es oficina menor, y cuando falla, el costo lo paga directamente el gobernador.
Pero aquí viene la parte más interesante. Dicen que la reestructuración alcanzará a quienes no tienen padrinos suficientemente fuertes para sostenerlos. Porque en Oaxaca no siempre cae el que más errores comete; cae el que se queda sin respaldo. Y todos sabemos que hay funcionarios que han acumulado decisiones cuestionables, negocios sospechados, soberbia pública y desgaste político… pero como le dieron duro al carrusel y traen protección de alto nivel, podrían salir ilesos.
Entonces la pregunta no es si habrá cambios. Eso ya está dicho. La pregunta es qué tipo de cambios hará el gobernador:
¿quirúrgicos por resultados?
¿selectivos por respaldo político?
¿o una mezcla que deje intocables a los más protegidos?
Porque casos de funcionarios que no han dado el ancho sobran. Y también sobran los que han metido en problemas al Ejecutivo con decisiones torpes y cálculo político fallido, los que solo se dedican a meter a su gente en todos las dependencias, y los que se dedican a darle chismes e intrigar con mentiras.
El miércoles veremos si la sacudida es verdadera limpieza… o simple reacomodo.
Y cuando el gabinete se mueve, más de uno empieza a sudar frío. ¡Ay… nanita!
Nuestra reportera Chapulín nos informa, desde los pasillos alfombrados del Senado, demuestra que quien se sacó la lotería sin comprar boleto, es el senador Luis Alfonso Silva Romo. Sí, el mismo que anda en modo pescado, o sea nadando de muertito.
Porque mientras otros legisladores presumen iniciativas, debates o al menos algún posicionamiento con sustancia, el senador Silva ha decidido reinventarse como “influencer multitask”. Un día se le ocurre darse baños de pueblo subiéndose en un camión para leer un libro, otro día es historiador de modas antiguas añorando trajes que, según él, deberían volver para poder desempolvar el suyo; al siguiente es crítico musical; luego experto en calendario agrícola; más tarde regateador oficial en el mercado, cámara en mano, negociando centavos con las doñitas como si eso fuera política pública. Todo… menos senador. ¿No le dará vergüenza, estar pidiendo descuento en el mercado cuando gana mucho dinero?

Y que no se confunda nadie: no estamos peleados con el folclor digital. El problema es cuando el folclor sustituye al trabajo legislativo. Estimado ciberlector, aquí no hay técnica parlamentaria, hay pose. No hay dictámenes, hay filtros de Instagram. No hay resultados, hay narrativa.
Conviene recordarlo, porque a veces parece que se le olvida: el trabajo de un senador no es hacer cápsulas nostálgicas ni preguntar en redes qué hará la gente con más tiempo libre con la jornada laboral de 40 horas. Su función constitucional es analizar, discutir y aprobar leyes federales; revisar política exterior; ratificar nombramientos; vigilar el uso de recursos públicos; y representar los intereses de su estado en el Congreso de la Unión. Que conste que eso no lo decimos nosotros, lo dice la Constitución.

Por cierto, cuando Luis Alfonso se pregunta con tono reflexivo qué hará el pueblo con horas extra de descanso, pareciera ignorar que en Oaxaca la mayoría no está pensando en clases de macramé ni en tardes de café. Aquí la gente vive al día. Si se reducen horas sin que el ingreso alcance, muchos buscarán un segundo empleo. Porque no hay colchón financiero; hay sobrevivencia. Pero quizá eso no alcanza a ver el Senador desde la comodidad de una cuna de oro y un escaño bien pagado.
Hablando de pago: vale la pena recordarle al pueblito noble y sabio que un senador de la República percibe más de cien mil pesos mensuales netos, además de apoyos legislativos, prestaciones y un aguinaldo nada despreciable. No es voluntariado social. Es un cargo de altísima responsabilidad. Por eso la pregunta es obligada: ¿cuáles son sus iniciativas relevantes? ¿Cuántas se han aprobado? ¿Qué reformas ha impulsado para Oaxaca? ¿Qué dictámenes ha construido? ¿Qué resultados concretos puede presumir más allá de los likes?
Porque hasta ahora lo que más se le ve es colgarse de agendas ajenas, como la de las 40 horas, ya se parece a la diputada federal Irma Juan Carlos, la famosa “come rata”, que habla del trabajo ajeno, porque no hay propio.
Estimado ciberlector, y si de espectáculo hablamos, ahí está el episodio de un jardín de niños con salones de lámina donde las madres de familia pidieron una malla sombra para que los niños no se asaran en el recreo. Llegó el senador, cámara lista, sonrisa ensayada. Se organizó la “cooperacha”, se instaló una malla que parecía manteado provisional de tianguis y se repartieron libretitas y colores de dudosa calidad.

Y aquí es donde el asunto deja de ser ternurita con malla sombra y se vuelve tema serio, estimado ciberlector. Porque Luis Alfonso como senador de la República no está para andar organizando cooperachas ni colocando lonas que en tres meses el sol de Oaxaca va a volver trapo viejo. A caso no sabe que su función es hacer política pública.
Si de verdad quería ayudar a ese jardín de niños con salones de lámina, lo primero era gestionar un diagnóstico formal ante el IEEPO y la SEP, meter el plantel en un programa federal de infraestructura, etiquetar recursos y dar seguimiento hasta que esas aulas fueran de concreto y dignas.
Para eso le pagan más de cien mil pesos mensuales, no para repartir colores de papelería de remate.

Luis Alfonso con tal de lucrar, convierte un problema estructural en acto de caridad de temporada con aroma al 2027, cuando sabe que es la obligación del Estado.
¿Estimado ciberlector, sabe cuál es la diferencia entre un legislador serio y un político en precampaña?: uno construye soluciones duraderas; el otro coloca mallas provisionales y se toma la foto. Luis Alfonso es el segundo.
Y ya que se le da tanto eso de explicar todo en video, quizá podría contarnos, con la misma soltura, sobre el famoso grupo LASR y las versiones que circulan desde hace años sobre la apropiación de propiedades en el centro histórico, especialmente tras la muerte de un conocido abogado cuyas casas, dicen, fueron disputadas como botín. O sobre la construcción reciente que (según denuncias vecinales) no estaría del todo en regla. Si le gusta tanto transparentar, ahí hay material.
Porque estimado ciberlector, caras vemos, mañas y cosas oscuras no vemos, y lo comentamos porque todo este show, es para ocultar los predios del centro histórico de los cuales se ha apropiado con su Cártel LASR.
De leyes, reformas y resultados concretos para Oaxaca… seguimos esperando.
En México las historias se repiten y, a unos cuantos días de perfilar a Luis Donaldo Colosio Riojas como posible candidato de Movimiento Ciudadano a la gubernatura de Nuevo León, las alertas se activaron. Si otra cosa no sucede, estarían enviando al priista —ahora senador por Morena— Alejandro Ismael Murat Hinojosa a hacer el trabajo sucio y atravesarse en el camino de quien, sin duda, estará en la boleta nacional en 2030.
Sí, amigos ciberlectores.
En Lomas Taurinas terminó la carrera de un Colosio, pero dio inicio la de los Murat. Curioso, ¿verdad?
El PRI no se andaba con medias tintas, y Morena ahora quiere ganar a toda costa en el norte, echando mano de todo y al precio que sea.
Ahora se medirán los juniors… y veremos quién quita a quién de la carrera presidencial.
Nuestra reportera Come Cuando Hay, nos dice que hay políticos que ven una tendencia en redes y no piensan en el contexto, piensan en el espejo. Mariana Benítez Tiburcio, mejor conocida como “La Telesa” (por aquello de que esa “hembla” es mala) es de esas.
Apenas aparece una moda y ahí está ella, puntualísima, colgándose del algoritmo para volver a ponerse en el centro de la escena. No importa el tema, la causa o la memoria: lo importante es salir.

La imagen, dice ella, “involucra su trabajo y lo que hace día con día con mucha pasión”. Y uno se queda viendo con lupa, porque pasión sí hay… pero también muchas omisiones, como los me divierte en la publicación, porque hay chistes que se cuentan solos.
En el retrato aparecen símbolos a discreción: la bandera nacional, el mazo de la justicia, consignas feministas, libros de derechos, una banda tricolor que coquetea peligrosamente con aspiraciones que no se mencionan y, por ahí, un avión de papel cruzando el cielo como si fuera parte natural del paisaje. ¿Será metáfora? ¿Será costumbre? Porque si algo ha caracterizado a Mariana es su facilidad para subirse al avión correcto… y bajarse justo antes de que caiga.
Lo que no aparece en la imagen es tan elocuente como lo que sí. No hay rastro del PRI, ese partido que le abrió puertas, la colocó en posiciones clave y la llevó hasta la Subprocuraduría con Jesús Murillo Karam, en uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente: el caso Ayotzinapa. Tampoco hay mención de los 43 normalistas, ni de las preguntas que siguen abiertas, ni de la responsabilidad política que nunca se asumió. En la versión con IA, ese pasado fue borrado con un clic. Inteligencia artificial, memoria selectiva.

Luego está el discurso de la igualdad. “Ni una menos”, “igualdad”, puño en alto y sonrisa bien calculada. Pero basta rascar un poco para que la narrativa se agriete. Ahí mismo, en los comentarios, una mujer le recuerda algo incómodo: cuando pidió ayuda, fue mandada por un tubo. Sin foto, sin filtro, sin consigna. Porque el feminismo que practica Mariana no es universal: es de membresía. Si no perteneces al círculo correcto, al grupo correcto, a la élite correcta, tus derechos humanos se quedan en la antesala. Y mujeres que pueden dar fe de eso sobran en el PRI y hasta en Morena.

Y hablando de élites, ahí está también su famoso colectivo “50 más 1”, que en la práctica funciona más como “50 menos nada”. Mucho discurso de sororidad, poca tolerancia a quien no encaja. Mucha bandera morada, pero una facilidad pasmosa para violentar, minimizar o ignorar a otras mujeres que no le son útiles ni cercanas.
Estimado ciberlector, la imagen también presume una banda tricolor que llama la atención. No porque esté prohibida, sino porque revela una constante: la autoimagen siempre va un paso adelante de la realidad. Mariana se retrata como “justicia”, como “igualdad”, como “representación popular” … cuando su trayectoria ha sido más bien la de una buscadora eficaz del poder, sin importar el color del logotipo. PRI ayer, Morena hoy. Y mañana, el que convenga. “Querida”, “querido…” esa siempre es su palabra favorita para envolver, convencer y avanzar.
Por eso la foto no indigna por el uso de la IA, sino por lo que intenta vender. No es un homenaje a su trabajo diario; es un acto de autopromoción con estética de causa. Un collage donde caben todas las luchas, siempre y cuando no estorben a su ego. Donde la justicia es un accesorio, el feminismo un fondo bonito y la historia un archivo que se puede borrar. ¡Ay… Telesita!
Las verdaderas feministas dicen que hay quienes usan las causas para transformar, y hay quienes las usan para verse bien en la foto. La “Telesa” pertenece, desde siempre, al segundo grupo. Y por más filtros, aviones de papel y banderas que le ponga la inteligencia artificial, hay algo que ninguna tecnología puede corregir: la memoria política y sobre todo la memoria de las mujeres. Esa no se edita. Esa se carga.


A quien ya no aguantan los trabajadores de SEMOVI es a esta damita pitufipanista enquistada en la primavera, misma que carga con pésimos antecedentes desde su paso por el IFAICITO, donde hizo y deshizo a placer. Hoy, instalada en el poder, trata con la punta del pie a la perrada.
Ojalá nuestra ciberlectora María de Jesús Mendoza Sánchez, exdiputada local azul, pueda reorientar a quien fuera su suplente y criatura de su propia manufactura.

En Huajuapan, hasta para salir del país hay que pagar “derecho de piso”. En la oficina municipal de enlace para tramitar el pasaporte, una lona dice que la cuota es de 500 pesos. Pero en la ventanilla te cobran 600. Sin explicación. Sin recibo claro. Sin vergüenza.
Cien pesos “extras” que no aparecen en ningún reglamento, pero sí en la caja. Cien pesos multiplicados por cientos de personas. Un negocio chiquito en apariencia, grande en abuso.
Y no es un error. No es confusión. Es uno de los tantos negocios del presidente “Chupón”. Así funciona el sistema: cobro discrecional, silencio institucional y resignación ciudadana.

Aquí no hay opción. O te aguantas… o te aguantas. Porque si reclamas, te retrasan. Si preguntas, te miran mal. Y si insistes, te mandan a dar vueltas.
Eso no es servicio público. Es extorsión con logotipo oficial.
En Huajuapan no solo te piden documentos para viajar. También te cobran por no quejarte.

En Huajuapan, los festivales se han vuelto una obsesión. Cada semana hay uno nuevo: el de la cerveza, el del mezcal, el del chupe, el del aguardiente, el del tamal… lo que sea con tal de montar un escenario, cortar un listón y tomarse la foto. El problema es que, mientras el gobierno municipal presume fiesta permanente, las cuentas no cuadran y el patrimonio público parece diluirse entre eventos mal planeados y decisiones cada vez más sospechosas.
Un ejemplo claro es el mobiliario —kioscos y estructuras— estrenado durante el Festival del Mole de Caderas 2025. Ese mobiliario no salió del bolsillo de ningún particular: fue pagado con recursos del Ayuntamiento de Huajuapan, es decir, con dinero público. Dinero de todos.
Sin embargo, hoy ese mismo mobiliario ya no se comporta como bien público, sino como propiedad privada. De acuerdo con versiones que circulan dentro del propio municipio, el presidente municipal Luis “Chupón” Martínez se habría apropiado de esos stands y ahora los renta al propio ayuntamiento para usarlos en los festivales que su administración organiza semana tras semana.
Si esto es así, no estamos ante una anécdota menor ni un “malentendido administrativo”. Estamos ante un posible uso patrimonialista de recursos públicos, donde lo que se compra con dinero del pueblo termina beneficiando a una sola persona.
Lo más grave es que prácticamente todos los festivales organizados por el ayuntamiento terminan en números rojos.
¿Y qué significa eso?
Significa algo muy sencillo: se gasta más dinero del que se recupera. Significa que los ingresos por ventas, rentas de espacios o patrocinios no alcanzan para cubrir los costos de organización. Significa que el municipio pierde dinero. En lenguaje llano: cada festival deja pérdidas, no ganancias.
Si los festivales salen mal, si generan pérdidas, si no benefician a las finanzas municipales, si no dejan desarrollo ni infraestructura duradera, ¿a quién benefician realmente?
Porque alguien sí gana. Aunque el municipio pierda. Y cuando el mismo mobiliario comprado con recursos públicos aparece convertido en negocio de renta, la sospecha deja de ser paranoia y se vuelve pregunta legítima.
Un gobierno que convierte la administración pública en una agenda de fiestas, pero no puede mostrar balances positivos, no está promoviendo cultura ni turismo: está quemando dinero público.
Por eso, la ciudadanía tiene derecho a saber: ¿Quién administra actualmente ese mobiliario? ¿Quién cobra su renta y a nombre de quién? ¿Cuánto ha perdido el ayuntamiento en festivales que cierran en números rojos? No son preguntas políticas. Son preguntas de rendición de cuentas.
Huajuapan merece menos fiesta y más claridad. Menos espectáculo y más cuentas claras. Porque la cultura no se construye con pérdidas permanentes ni con bienes públicos convertidos en botín.
Vivirá poco quien no entienda lo aquí dicho, recuerde estimado ciberlector, la frase de la semana:
En política oaxaqueña, el que más ruido hace no siempre es el que se queda con el boleto.













