La incertidumbre en torno al futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) comienza a convertirse en un factor de preocupación para empresas que evalúan instalar nuevas plantas o ampliar sus operaciones en México. Aunque la inversión extranjera directa mantiene niveles históricos, los nuevos proyectos productivos muestran señales de debilitamiento.
De acuerdo con las cifras citadas en el reporte, la inversión en proyectos nuevos o greenfield aquellos que implican la construcción de nuevas plantas e instalaciones productivas cayó casi a la mitad en 2025, al ubicarse en alrededor de 24 mil millones de dólares, frente al monto registrado un año antes, según los últimos datos disponibles de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
El panorama se complica por las tensiones comerciales con Estados Unidos y las dudas sobre el futuro del T-MEC. Empresas establecidas en México han comenzado a adoptar una postura de cautela, mientras algunas analizan alternativas de inversión en otros países.
Empresas reconsideran sus proyectos
El caso de Randy Carr refleja esta incertidumbre. En 2005, Carr abrió una fábrica en el centro de México atraído principalmente por los costos laborales y las ventajas que ofrecía el tratado comercial con Estados Unidos.
Durante dos décadas, su empresa, dedicada a la fabricación de parches bordados y emblemas personalizados, creció hasta alcanzar una plantilla de aproximadamente 800 trabajadores.
Sin embargo, las amenazas arancelarias impulsadas por el presidente estadounidense Donald Trump modificaron sus planes. Carr decidió diversificar sus operaciones y en junio inauguró una nueva planta en República Dominicana, donde comenzó con alrededor de 25 trabajadores y contempla aumentar su plantilla.
El empresario también planea reducir gradualmente la cantidad de trabajadores en México mediante la no reposición de las plazas que queden vacantes.
“Es una medida de precaución”, explicó Carr, al señalar que la incertidumbre representa un riesgo importante para las operaciones de su compañía en territorio mexicano.
La situación no es aislada. Más de una docena de empresarios consultados por Reuters señalaron que están reconsiderando sus planes de inversión en México. Algunos incluso analizan trasladar parte de sus operaciones hacia Asia.
Tres directivos de empresas de autopartes instaladas en Aguascalientes afirmaron que estudian la posibilidad de trasladarse a Vietnam, país que en los últimos años ha fortalecido su industria automotriz con la llegada de fabricantes japoneses, coreanos y europeos.
Otros ejecutivos de compañías multinacionales indicaron que han entrado en una etapa de “esperar y ver”, a la espera de mayor claridad sobre el futuro de las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos.
La inversión extranjera mantiene cifras históricas, pero con menor capital nuevo
El comportamiento de la inversión extranjera directa muestra una situación contrastante.
México registró casi 35 mil millones de dólares de inversión extranjera directa durante el primer semestre de 2026, de acuerdo con cifras oficiales preliminares. Sin embargo, la mayor parte correspondió a la reinversión de utilidades de empresas que ya operan en el país.
Sólo 7.8% del monto correspondió a nuevas inversiones. Además, los datos preliminares señalan que la nueva inversión extranjera disminuyó 13% durante los primeros seis meses de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior.
Para especialistas, esta diferencia resulta relevante: mantener o ampliar una planta que ya existe representa un riesgo menor que establecer una nueva operación cuando existen dudas sobre las condiciones comerciales y jurídicas.
Carlos Serrano, economista jefe de BBVA México, explicó que para una compañía que ya tiene instalaciones en el país puede resultar conveniente invertir en maquinaria y equipo para aumentar su producción. Sin embargo, para una empresa que aún no tiene presencia en México, la incertidumbre puede convertirse en un obstáculo para construir una nueva planta.
El futuro del T-MEC genera preocupación empresarial
El tratado comercial es fundamental para la economía mexicana debido a la estrecha relación comercial con Estados Unidos. Cerca de 80% de las exportaciones mexicanas tienen como destino ese país, por lo que cualquier modificación en las condiciones comerciales puede afectar las decisiones de inversión y producción.
La incertidumbre aumentó después de que el gobierno estadounidense optara por revisiones anuales del acuerdo, en lugar de garantizar una continuidad más prolongada, lo que genera dudas entre las empresas respecto al régimen arancelario que enfrentarán en los siguientes años.
Pedro Casas, director ejecutivo de la Cámara de Comercio Americana de México (AmCham), advirtió que una renegociación constante podría llevar a algunas compañías a buscar otros destinos para sus inversiones.
A las preocupaciones comerciales se suma la reforma judicial mexicana de 2024, que modificó el sistema de selección de jueces y ha generado inquietudes entre algunos sectores empresariales respecto al Estado de derecho y la seguridad jurídica de las inversiones.
México busca fortalecer su industria
A pesar de este escenario, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum sostiene que la economía mexicana mantiene su capacidad de resistencia frente a las presiones externas.
La administración federal impulsa el denominado “Plan México”, mediante el cual busca fortalecer la manufactura, aumentar la producción nacional y atraer inversiones.
La economía mexicana creció 1.4% durante el segundo trimestre de 2026, su mejor resultado desde principios de 2022. Parte de este crecimiento estuvo relacionado con el aumento de las exportaciones de computadoras, servidores y otros equipos vinculados con la industria de inteligencia artificial hacia Estados Unidos.
No obstante, este crecimiento también evidencia la fuerte dependencia de México respecto al mercado estadounidense y de las condiciones establecidas por el T-MEC.
El Banco de México señaló en su informe trimestral de agosto que las exportaciones podrían continuar creciendo moderadamente, aunque reconoció que la falta de una definición sobre el futuro del acuerdo comercial representa un factor adverso para las decisiones de inversión.
El reto: conservar a las empresas y atraer nuevos proyectos
El escenario plantea un desafío para México: mientras las empresas que ya tienen infraestructura en el país continúan encontrando ventajas para mantener sus operaciones, las compañías que analizan nuevas inversiones podrían optar por esperar o buscar otros destinos.
La competencia internacional también aumenta. Países como Vietnam y República Dominicana están ofreciendo menores costos o incentivos fiscales para atraer proyectos productivos que podrían haber considerado a México como destino.
Para el gobierno mexicano, el desafío será convertir las ventajas que ofrece su cercanía con Estados Unidos y su integración a las cadenas productivas norteamericanas en certidumbre suficiente para que las empresas continúen apostando por nuevas plantas, empleos y proyectos de largo plazo.
La evolución del T-MEC será, por tanto, uno de los factores determinantes para saber si México consigue mantener su atractivo como plataforma manufacturera o si la incertidumbre comercial comienza a provocar una mayor salida o postergación de nuevas inversiones.






