
El hecho ocurrió en la colonia 17 de Julio, en Nacajuca, donde vecinos localizaron a la pequeña de apenas unos días de vida y dieron aviso a las autoridades.
Esto nos lleva a una pregunta profunda: ¿qué responsabilidad moral y social tenemos cuando una niña o un niño es abandonado en la vía pública únicamente por su condición física?
Ninguna característica corporal define el valor de una vida. Las niñas y los niños no eligen cómo nacer ni piden venir al mundo; merecen amor, cuidado y protección desde el primer instante. El labio leporino es una condición corregible con atención médica adecuada, pero el abandono deja marcas que van mucho más allá de lo físico.

Este hecho debe invitarnos a reflexionar sobre la empatía, la inclusión y el compromiso social que tenemos con quienes se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad. Una sociedad justa no excluye: acompaña, apoya y protege.







