
Diana Méndez
En el marco del Día Mundial del Cáncer de la Sangre, asociaciones civiles y familias de pacientes hicieron un llamado a visibilizar los desafíos que enfrentan niñas, niños, adolescentes y adultos diagnosticados con enfermedades hematológicas como la leucemia, el linfoma y el mieloma múltiple.
Más allá de las cifras, especialistas y organizaciones destacan que detrás de cada diagnóstico existe una historia marcada por la incertidumbre, los gastos médicos, los traslados constantes y la necesidad de recibir atención oportuna para aumentar las posibilidades de supervivencia.
Una de las principales problemáticas es el acceso a los tratamientos. Muchas familias deben recorrer largas distancias para acudir a hospitales especializados, especialmente aquellas que viven en comunidades alejadas y carecen de seguridad social. Esta situación puede poner en riesgo la continuidad de los tratamientos, un factor fundamental para la recuperación de los pacientes.
Ante este panorama, la asociación civil Con Causa trabaja brindando apoyo integral a niñas, niños y adolescentes de bajos recursos con diagnóstico de cáncer y enfermedades de la sangre. La organización informó que alrededor del 60 por ciento de los pacientes que atiende provienen de comunidades lejanas, por lo que uno de sus principales objetivos es garantizar que los menores no abandonen sus tratamientos por motivos económicos o de movilidad.
Además del acompañamiento a los pacientes, la asociación proporciona apoyo a las familias, quienes enfrentan una carga emocional y financiera significativa durante el proceso de atención médica.
En esta fecha conmemorativa, organizaciones y activistas subrayan la importancia de fortalecer la cultura de la donación, promover la detección temprana y generar redes de apoyo que permitan mejorar la calidad de vida de quienes enfrentan estas enfermedades.
El llamado también es a la sociedad para informarse, sensibilizarse y sumarse a acciones que contribuyan a brindar esperanza a quienes viven con cáncer de la sangre. Porque detrás de cada diagnóstico hay una persona, una familia y una lucha que merece ser acompañada.






