El grupo cruzó por el Puente Internacional Rodolfo Robles, en Chiapas, con la esperanza de que el avance demócrata en las elecciones intermedias modifique las políticas del gobierno de Donald Trump. Entre los integrantes se encuentra un joven deportado hace tres meses que busca reunirse con sus dos hijas, ciudadanas estadounidenses.
Cientos de migrantes procedentes de Honduras ingresaron el viernes a territorio mexicano por la frontera sur, con el propósito de avanzar hacia Estados Unidos y ante la expectativa de que los resultados de las recientes elecciones intermedias estadounidenses puedan generar cambios en las políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump.
El contingente, integrado por hombres, mujeres y familias centroamericanas, cruzó por el Puente Internacional Rodolfo Robles, que conecta Guatemala con México, para llegar al municipio de Suchiate, en Chiapas. De acuerdo con la información disponible, el ingreso se realizó sin que autoridades migratorias o corporaciones policiales intervinieran para impedir el paso del grupo.
Esta movilización representa la tercera caravana de migrantes centroamericanos que llega a México en menos de dos meses y refleja las expectativas de quienes consideran que el resultado electoral en Estados Unidos podría abrir una oportunidad para quienes buscan ingresar o regresar a ese país.
Entre los integrantes se encuentra Josué Rodríguez, un hondureño de 24 años que expresó su esperanza de que el triunfo de los demócratas permita mejorar las condiciones para la población migrante. “Va perdiendo Donald Trump (las elecciones), y nos van a ayudar a nosotros los migrantes, los demócratas”, manifestó.
Rodríguez relató que hace tres meses fue deportado de Estados Unidos, después de haber permanecido siete años en Carolina del Norte, donde trabajaba en la remodelación de viviendas. Según su testimonio, fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), luego de que se le presentara una orden que él considera falsa.
Su intención es regresar a territorio estadounidense para reunirse con su familia, especialmente con sus dos hijas, de cuatro y un año de edad, quienes cuentan con ciudadanía de ese país. Su historia refleja una de las principales razones que motivan a algunos migrantes a emprender nuevamente el recorrido, pese a los riesgos y las dificultades que implica atravesar México.
La llegada de esta nueva caravana ocurre después de que durante varios meses disminuyeran las movilizaciones masivas provenientes de Centroamérica. Los flujos de este tipo no se observaban con una intensidad similar desde mediados de 2024, antes de que Donald Trump consiguiera un segundo mandato presidencial.
Durante septiembre y octubre, otros dos grupos de migrantes salieron de San Pedro Sula, Honduras, y recorrieron la zona costera de Chiapas con la intención de avanzar hacia el norte del país. Sin embargo, pocas semanas después fueron disueltos por autoridades migratorias mexicanas, que les entregaron documentos para transitar por México de manera individual, en lugar de continuar organizados en caravanas.
La organización activista Pueblo Sin Fronteras señaló recientemente que, debido a la coincidencia de estos movimientos con el proceso electoral estadounidense, las movilizaciones podrían estar relacionadas con intereses políticos. Esta postura introduce otro elemento en el análisis de las caravanas, aunque no determina por sí misma las motivaciones de todas las personas que participan en ellas.
Desde el inicio del gobierno de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, alrededor de una veintena de grupos han intentado salir desde la frontera sur con dirección a Estados Unidos. No obstante, ninguno ha logrado completar el recorrido como caravana, debido a que han sido desintegrados durante su paso por Chiapas y Oaxaca.
El nuevo contingente enfrenta así un panorama marcado por la incertidumbre: por un lado, sus integrantes mantienen la esperanza de que el escenario político estadounidense favorezca sus posibilidades de llegar a ese país; por otro, los antecedentes de las movilizaciones anteriores muestran las dificultades que enfrentan para avanzar de manera colectiva por territorio mexicano.
Mientras los migrantes buscan continuar su trayecto hacia la frontera norte, permanece la expectativa sobre la respuesta de las autoridades mexicanas y el impacto que los resultados electorales de Estados Unidos podrían tener en las decisiones de quienes, como Josué Rodríguez, intentan regresar para reunirse con sus familias.






